Empiezan los descartes… y los desencuentros anunciados

No ha pasado ni media hora y ya está claro que el nieto de Ceaucescu sólo encuentra viable un gobierno PSOE (84), Unidos Podemos (67) y Compromís (4), o lo que es lo mismo: los suyos más el psoe del atribulado chino de los platos inclinados a caerse.

Nos falta conocer la opinión de los nacionalistas, que no se espera que sea mejor que la del ínclito líder del propietariado. Además de lo que los españoles – incluidos muchos socialistas – piensen de las compañías de que se ha rodeado Sánchez y voten en consecuencia, está lo de mantener una legislatura que ya se reivindica de dos años, acosado por los pedigüeños que lo han votado y, por otra parte, por su propio partido. Empiezan a aflorar las inconsistencias y las mentiras en que está basada esta farsa.

Y apenas pasadas cuatro horas, más música de circo y, tachánnnn: cinco de los posibilitadores del sueño de Sánchez -Podemos, PDeCat, EH Bildu, ERC y Compromís – anuncian que eso de comerse con patatas los presupuestos no va con ellos porque, al fin y al cabo, no dejan de ser obra del maligno. ¿Se imaginan al neo pidiéndole al PP que ayude a convalidar los presupuestos que el PP pactó con el PNV y que ha asegurado que respetará? ¿Será ese el primer plato que se le rompa al chino?

Desde el psoe ya se anuncia que el nieto de Ceaucescu no tiene cabida en el gobierno por constituir, y ese fulano tiene muy mal perder; a sus purgas me remito. Otro plato roto en apenas unas horas ¿Se imaginan una contraalianza de los votantes de esta misma mañana pero en sentido inverso, para echar a Sánchez? Ridicul historic llamaba a eso el Puchifugas que, por cierto, ¿han visto cómo se va esfumando? ¿Entiende Sánchez el mensaje?

Debería tomármelo en serio pero exigiría cambiar el circo por un escenario político serio. El fracaso anunciado era una mera cuestión de matemáticas y un poco de hemeroteca, y ha sido cuestión de horas: el fracaso ya está en marcha. Puede que a Sánchez le cueste otro revolcón desde sus propias filas hasta que aprenda que las victorias pírricas eran, por lo menos, victorias, por costosas que resultaran.

Lo dicho: está la cosa entre el chino y el hombre bala muy, pero que muy mal calibrado. O se rompen los platos o se rompe el chino, además de rasgarse la carpa del circo en que ha convertido la política española el ansia desmedida de Sánchez por imponer algo tan obvio como que no significa no.

Les juro por lo más sagrado – si algo sagrado queda en este país de chirigota – que no habrá más remiendos en esta entrega. Dejemos que pase el fin de semana y que pase Sánchez su primera noche en la Moncloa. Es lo que quería ¿no? Pues ya lo tiene. Muchos platillos girando y un solo chino para mantenerlos en marcha.

Él verá cómo se las compone.

 

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