El renacido Sabino ahora se llama Quim

El dedo divino de Puchifugas ha señalado, muy en su línea, a quien menos podía hacer por vertebrar a Cataluña en España, es decir, ha hecho lo mismo que haríamos nosotros si nombráramos Delegado del Gobierno en Cataluña a Martínez el Facha. En plan astracanada podría pasar, pero si lo que se quiere es hacer política seria tipejos como el aludido o sus amiguitos de ANC no harán sino hundir más el escaso empuje que le queda a esa iniciativa supremacista heredera del desprecio que Sabino Arana sembró sobre una supuesta “raza española” origen de todos los vicios y corruptora del buen vasco, hoy buen catalán.

Lo más rancio que rezuma, mucho más que su vivir en 1714, es el argumento setentero y marxistón que aconseja agudizar las contradicciones para excitar reacciones abusivas en el contrario y así, según esperan, derrotarlo. Ya lo intentó ETA a tiros y bombas y han acabado los héroes en parte muertos, en parte fugados y los restos en prisión, sin haber conseguido ningún objetivo y ya sólo con energías para intentar colarnos lo que se ha dado en llamar “la narración”, e insisten en las bondades que tuvo la heroicidad de los malnacidos ahora incapaces de asumir su vergonzosa derrota a manos de quien menos esperaban: de la Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía, de la Fiscalía y de la Audiencia Nacional, respaldados por un país que ellos subestimaron en la misma medida en que el tal Torra subestima ahora la capacidad del Estado de pararle los pies. ¿No nos advirtió Puchifugas para que no subestimáramos la fuerza del pueblo catalán? Pues en la cárcel siguen los Jordis y Junqueras y no vemos insurrecciones más allá de ciertos retazos de cursilería. También lo hizo ETA y ya saben…

Una cosa buena tiene la bizarra iniciativa del malévolo Puchifugas: que siendo Torra el representante del Estado español en Cataluña y, por tanto, el representante de Cataluña en España, habrá de dar con el hocico en la marranera cuando venga a pedir al FLA que le financie sus juergas patrióticas. Será, sin duda, muy bien recibido por esos fascistas ladrones que son los españoles, según él, y le va a costar trabajo que algunos olviden el insulto permanente en que se instaló, hasta el punto de haber acabado haciendo de ese odio el argumento central de su forma de pensar, si es que a estas alturas le quedan neuronas libres para pensar en algo.

Cabreados los queremos. Cuanto más cabreados estén menos serán capaces de hilar una política que tenga algo que ver con la racionalidad y, como en el judo, que aprovecha la fuerza del otro contra el otro, bastará enseñarles la muleta cerca de las tablas para que embistan como verracos y, en saliendo del quite, se den con los cuernos en la barrera. Será gracioso de ver. Y empezará enseguida. De hecho ya ha empezado. El intento senatorial de jurar cantando milongas se lo paró el presidente del Senado y fue la primera cornada que se dieron contra el tablamento. ¿Dónde se creen que están estos  botarates? ¿Se han creído de verdad lo que les han contado sobre los españoles y, sobre todo, sobre la supremacía catalana? Pues pueden empezar a destejer la patraña identitaria o morir y dejar paso a otra generación no alucinada que piense en gobernar y no en fuegos artificiales.

Tome posesión y que sea enhorabuena. Hártese de hablar mientras no venga a pedir y cuídese mucho de retomar la senda de los encarcelados porque sitios libres en prisión los hay sobrados. Y poco más hay que decir.

 

Artículos

Comentarios cerrados.