¿A que se les pega el arroz?

El callejón sin salida es figura difícil de imaginar porque remite a las paralelas de Arquímedes con tapia al final del trayecto infinito. Es más práctico y frecuente imaginar diversos callejones con una sola salida que dan los unos a los otros y otros y otros… Entonces hablamos de laberinto, de uno muy específico que no tiene más salida que aquella por donde se entró. Lo diseñó Dédalo para encerrar al Minotauro y lo desarticuló Teseo con el hilo de Ariadna. Pero eso sólo pasa en el reino de los mitos. ¿Vive Puchifugas en el reino de los mitos? En un imaginario soñado, sin duda. Pero de ahí a mito va todo un universo en contra; pero que se ha encerrado con Cataluña entera en un laberinto tipo Dédalo eso no presenta duda alguna.

El mito lo rompió él mismo cuando empezó a tuitear alegremente mientras la cámara grababa profesionalmente. Traición, vendido por los nuestros, “ridicul historic”. Ahí acabó toda posibilidad de encarrilar por la vía del mito lo que era una realidad mezquina y tozuda: el fracaso de las estructuras de Estado, la proclamación que fue pero no fue, la descabellada aventura en que embarcaron a todo un pueblo, a menos de la mitad por opción y a más de la otra mitad por omisión. El prusés ha muerto, sin duda, pero las plañideras gritan que sigue vivo y bien vivo. Cuando se acabe la pasta dejarán de llorar y gritar.

La claudicante ERC reconoce que no se dan las condiciones. A buenas horas, después de no haber ganado más que la pírrica victoria del 1-O y haber perdido las elecciones frente a los odiados C´s. Y ahora un grupúsuculo interno, con dos diputados – la mitad que la CUP -, dice que si sustituyen a Puchifugas no garantiza su voto mientras toda ERC clama por la constitución de un gobierno que los libre del 155, frente a la corte de Puchi que aún lo quiere proclamar príncipe de Cataluña. Si hasta ahora habíamos asistido al hundimiento del delirio ahora nos toca presenciar el deshilache final, la explosión a que conduce el cansancio y el haber descubierto en Puchifugas un caudillo al que no seguir, un principito en su planetita soñado… a 1500 kilómetros del territorio en que cree que reina. El dueño del tiempo, el “puto amo” lo llama Rahola.

Pasan los días y los culos se aprietan. ¿Y si a última hora se muere uno aunque sea de infarto? ¿Y si nos oyen los dioses juguetones y muere más de uno en un accidente mientras conspiran? ¿Y si hay más defecciones republicanas integristas y al cabo no salen las cosas como se esperan? ¿Y si vuelve a haber elecciones y, oh sorpresa, C´s aumenta su mayoría y entre pitos y flautas suman los enemigos más que las barretinas? ¿Y si los puchiadictos se estrellan víctimas de la inconsistencia de su caudillito? ¿Y si…?

Demasiadas incógnitas para una región que pudo ser el pasmo de Europa y aboca indefectiblemente al cachondeo global. Amarillo, eso sí, que fue siempre, lo sepan ellos o no, el color de la cobardía. Y de la envidia. También lo fue del pollito Piolín pero ese es otro amarillo, tirando al del submarino de los Beatles.

Volvamos al laberinto. El hilo de Ariadna se llama Estado de Derecho y es la única salida al laberinto que han formado estos irresponsables, que van de callejón en callejón como un hámster va de rueda en rueda y proclama desde la última su libertad de elegir. Se trata de seguir el hilo que conduce a la puerta por la que entraron en el embrollo y cerrarla con portazo al salir.

Y el último, efectivamente, que apague la luz.

 

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