De máster en máster

Cifuentes, que debió dimitir por ser generosa y laxa de más a la hora de aceptar dádivas en forma de máster, ha acabado cesando por choriza de supermercado, que ya es caer bajo para quien se postulaba como dirigente nacional del PP. Y si más bajo no podía caer, tampoco podía la moza arrastrar más por el barro a un partido como el PP, que ha dado muestras sobradas de no merecer la confianza en la regeneración con que se llena la boca entree canapé y canapé. Si hubieran forzado el cese hace más de un mes nos habríamos ahorrado esta vergüenza añadida, que quizás ni habría salido a la luz, pero ni en eso condescendieron a mostrar un asomo de decencia.

Muerta políticamente Cifuentes, como aquí anticipé que ocurriría diez días antes de que el resto se echara al toreo de salón, veo que salimos de uno y nos metemos en otros de más calado: la Generalidad de Cataluña ha decidido fingir que los profesores de la ESO que contratará en otoño tienen el máster que por ley tienen que tener y no tienen. Así que habrá una caterva que podrá presumir de ocupar un puesto que exige máster… sin tenerlo. Cifuentes lo exhibía como adorno pero a estos es que les hace falta. Por ley. Así que ya sólo les falta que los pillen choriceando en el Mercadona un tubo de vaselina o cosa similar para ser, punto por punto, la viva imagen de Cifuentes pero en versión docente.

La excusa que ofrece la Generalidad para tapar sus vergüenzas es la de dar a los alumnos el servicio al que viene obligada la organización docente catalana. ¿Es eso decente? No, dicen ellos, pero sí es docente, que suena casi igual. Pues por la misma razón empezarán a poner estudiantes de medicina en los servicios de urgencia y policías en las calles sin más mérito que el ser muy chulos y habérselas visto una vez con algún matón de barrio, o pondrán a los aguerridos CDR por no ir más lejos.  Pero hay que ahondar en la cuestión.

¿Por qué no encuentran los poncios catalanes gente preparada y a la altura que exige la ley? Pues porque no pueden echar mano de otros profesores que sí tienen el máster debido al cerrojazo del nivel C de catalán que lo impide, y ellos, entre que sufra la calidad de la enseñanza y que sufra el nievl C prefieren con mucho que sufra la calidad de la enseñanza. Y así andamos, en un país que de ser grande ha pasado a ser cateto de una sola ceja y boina calada hasta el entrecejo, formando generaciones que escriben godo con jota, y eso puestos a ser graciosos y sin saber quién inventó el chascarrillo.

Estoy a dos años, dos, de jubilarme, y no saben cómo cuento los días hasta que llegue el momento feliz. Pasaré de vivir en una ciudad de 400.000 habitantes a un pueblo de apenas 4.000 donde nunca me hago preguntas sobre dónde voy a aparcar cuando bajo a comprar los periódicos, al mercado o a tomarme un café. Seguiré desde muy lejos el desarrollo previsible de esta degradación contra la que no puedo hacer otra cosa que no degradarme yo y no mirar mucho al entorno. La nariz, con tenerla grande, la tengo hecha al tufo nauseabundo que surge de la historia reciente de España. No sé si soportará el tufo que se avecina cuando las generaciones formadas por ignorantes adeptos a la ideología indepe empiecen a ocupar las calles y acaben luego ocupando los despachos. Espero para entonces estar muerto y bien hecho al horno, recluido en una urna cursi o abonando un pino anónimo si me hacen caso mis hijos. Espero no estar, vamos, por que no se me remueva en la memoria toda la salmodia triste del mirar los muros de esta patria mía.

(Por cierto: lo de que Pablemos hable de periodismo de cloaca ante el vídeo de Cifuentes choriceando… ¿No será porque tiene algún cadáver en el armario y teme que salga de un momento a otro? Porque suena a defensa de Cifuentes se pongan del perfil que se pongan.)

 

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