Gilipollos y gilipollas

Lo de Ipunto Montero es de óscar. Necia vocacional, resulta incapaz la moza de entender que el término voz es de por sí femenino – la voz – sin necesidad de que termine en “a”. Le pasa lo mismo a “coz”, como socialista da igual que lo utilice un hombre que una mujer porque todos entenderemos que se trata de una persona perteneciente al partido con que rima. Tampoco decimos socialdemócrato para identificar que en tal tendencia militan hombre además de mujeres, ni quienes me preguntan por mis hijos – tres chicas, tres chicos – se ofenden si les doy razón de mi hija mayor dentro del término “hijos”.

Tampoco mis alumnos se ofenden, ni ellos ni ellas, si los incluyo a todos en el término alumnos evitando circunloquios, ni nos abstenemos de describir a una mujer como embarazada por no ofender a los “trans”, en cuyo homenaje debemos decir “persona preñada”, y ello según sugiere una política valenciana a la que debemos incluir en el tropel de los necios que por todas partes brotan como setas en otoño.

Tal como circula ya por wasap: ¿es Ipunto Montero una “carga pública” y no un “cargo público”? Pues sí. En eso acierta la mentecata aunque sea de refilón y por pura chiripa. Una carga sufragada por los presupuestos generales del Estado.

Lo es, sin duda. Necia de pernil, necia con balcones a la calle, necia del todo, para siempre, irremediable como ciertos censos de los que hablaba Quevedo. La mera existencia de gente como la mentada empobrece a una nación por mucho que alegre a ratos al feliz “protagonisto” de la más estrafalaria iniciativa política que han conocido nuestros tiempos, a la altura de aquel régimen nefando que llamó “productor” a quien trabajaba por no llamarlo trabajador porque sonaba a rojerío. Eran los tiempos en que a los genitales se les llamaba “el asunto” o “ahí abajo” y a un buen par de tetas “el altar mayor”. ¿Es eso lo que quieren? Sea, pero conmigo que no cuenten.

Afortunadamente el personal se va dando cuenta de por dónde andan los tiros y ya no es solo el desdichado Iglesias el que lidera por lo bajo la clasificación de ineptos sino que su mismo partido ha sido superado por los tibios socialistos y las tibias socialistas, los innombrables peperos y el mismísimo Rivera, que ha pasado de ser líder de la marca blanca del PP a ser pretendiente a socio de aventuras, que ya es caer bajo cogiditos de la mano. Haría bien en pensárselo Rivera y no dormirse en la estimación recién conocida que le da el liderazgo si se votara hoy. Por la misma razón por la que la gente abandona a Podemos y Podemas abandonará a Ciudadanos y Ciudadanas si se anda de arrumacos con el inasumible Coleta menguante, cuyo intelectual preferido – Monedero – acaba de caer en la cuenta de que un coito decide la sucesión monárquica, en el entendido de que a los presidentes de república los trae RyanAir desde no sabemos dónde.

Campa por sus respetos la indigencia intelectual. ¿Qué hemos hecho, dioses, para merecer tal cúmulo de ignorantes pretenciosos? ¿Es por la mucha televisión que vimos de pequeños o se debe a pecados mayores? ¿Tiene la cosa remedio sin recurso al paredón? ¿Se pasará como se pasan los sarampiones? ¿Hay vacunos para ellos y vacunas para ellas? ¿Tendrá cura y curo la cosa y el coso?

 

 

 

 

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1 comentario


  1. José L. Sánchez de Ribera Pecci

    D. José, no puedo estar más de acuerdo con Vd. esto es insufrible.