El zorro y la peletería

 

Fue el difunto Mas el que apeló a la astucia catalana que iba a echar abajo el Ordenamiento Jurídico español en plan zorruno. Hubo más gente en la trama criminal pero Mas fue la cúspide de la cadena de mando, el zorro alfa, y ahora resulta que Puchi.doc está huido en sentido literal mientras que Mas lo está en sentido virtual. Ha dado otro paso “al costat” para centrarse, como igualmente ha anunciado Forcadell, en su defensa por los muchos delitos cometidos por propia mano o a sus órdenes.

Forcadell fue la última que pudo parar el golpe de estado desde su privilegiada posición, y no lo hizo porque en aquellos momentos vivía, como todos los alegres indepes, en pleno delirio de “un poble, un estat” de claras resonancias dictatoriales. Se lo habíamos oído decir a Hitler en alemán, a Franco en español, a Mussolini en italiano y a todos los dictadores enloquecidos que nos tocó soportar en el siglo XX, que fascismos de todo sesgo – izquierdistas y conservadores – nos amargaron en gran medida. De no haber sido por ellos nos habríamos ahorrado un par de guerras mundiales y otras escaramuzas menores que igualmente cristalizaron en millones de muertos, ciudades destruidas, industrias arrasadas y despilfarros bélicos de todo orden, mientras los científicos y las gentes de paz se esforzaban por acercarnos, como finalmente han hecho, a un mundo mucho mejor que el que heredamos.

La delirante astucia catalana ha alcanzado su máxima expresión en la patética figura del señor Puchi.doc, cada vez más aislado en una bruselas hostil y con su secuaces en franca desbandada. Lo de los Jordis y Font en el Supremo le ha debido saber a cuerno archiquemado, mientras la paciencia de ERC ante un pelanas enloquecido – que es lo que es a estas alturas Puchi.doc – se desmorona, pues ya han aprendido que si vuelven a las andadas volverá el Estado a las suyas, y no es que tendremos nuevas elecciones, es que cada vez habrá más gente en prisión y ya sabemos lo disuasoria que es la cárcel para estos delincuentes, no sólo por los cocidos y los gases que genera la trena sino por el mero hecho de estar privado de libertad y tener claro por qué y que será para largo.

Así que cada paso que da el zorro lo acerca a la peletería, según nos enseña la sabiduría oriental, y Puchi.doc y sus cuatro escuderos/as van teniendo cada vez más claro que su futuro inmediato no es otro que regresar a su vida ordinaria en España, que pasa inevitablemente por la prisión, o enquistarse en Bruselas a perpetuidad cortando las amarras que los unen a la vida que llevaban en su soñada Cataluña, ese territorio enclavado en España lo quieran o no. ¿Aceptarán los indepes mantenerlos en la carísima vida bruselense? Todos los indicios nos dicen que no. Que si el bizarro independentismo catalán no ha sido capaz de pagarle a los patrocinadores la factura del 9N, menos estarán dispuestos a subsidiar a una gente que se va quedando sola en el delirio de una Cataluña independiente a corto plazo en la que todas las culpas se diluirían y los delitos pasados no aparejarían responsabilidades.

Asistimos, pues, al hundimiento de un delirio colectivo similar a los que precedieron a las derrotas históricas de Hitler, Mussolini y otros tantos. El pueblo, dijeron ellos, los traicionó, pero no vivieron para conocer lo que la historia dijo: que fueron ellos los que traicionaron a sus pueblos conduciéndolos a derrotas vergonzosas y más que previsibles que mucha gente, incluso los suyos, les anticiparon que iban a ocurrir.

Caídos Mas, Forcadell, Forn, los Jordis y cuantos se han bajado del barco por el camino que siguen las ratas cuando ven subir el agua, ya sólo nos falta ver cómo Puchi.doc se convence lentamente de su fracaso y opta por un final que sólo puede ser o digno o indigno, porque glorioso no podrá ser.

Y eso si no acaba en drama la ópera bufa que han compuesto a costa de los presupuestos generales del Estado… español. Y me refiero a un drama mayor que el de estar en prisión, pues si el destino del zorro es la peletería, el destino de los cinco huidos no puede ser otro que el de una larga e ignominiosa prisión, y eso es lo único que hoy tienen seguro: o eso, o nacionalizarse belgas y quedarse allí a pasar penurias.

 

 

 

 

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