Razones para la monarquía

Entre los 10 países mejor organizados del mundo, los menos corruptos y más transparentes, hay cuatro monarquías: Dinamarca, Holanda, Noruega y Suecia. Entre los puestos 11 y 20 del mismo ránking el asunto es todavía más pintoresco pues hay dos monarquías más – Bélgica y Reino Unido -, un Gran Ducado – Luxemburgo – y un imperio – Japón – con su emperador, su crisantemo y el Sol naciente en la bandera. Entre los 20 países con mejor índice de desarrollo humano hay ocho atavismos políticos de los que hacen que la izquierda eche hiel por los colmillos y le estallen las neuronas republicanas: eso no venía en nuestro manual, dicen, y resulta que la monarquía no sólo no impide el desarrollo social sino que, en algunos casos, lo promueve y lleva a sus sociedades a altas cotas de bienestar, además de dotar a la jefatura del Estado de un componente simbólico que va más allá de la mera representación del país y de sus paisanos. Y tiene su razón de ser.

La organización republicana del Estado es un fetiche de la izquierda española que los tiene obcecados, ciegos ante cualquier evidencia. Tuvieron otros: la nacionalización de la banca se llevaba mucho entre los 70 y 80, y lo de no entrar en la OTAN también, hasta que gobernaron y les cambió el metabolismo. Tienen sus manías tan arraigadas que ni con datos se puede contrarrestar, pero a sabiendas de lo inútil que es razonar con los privados de razón no creo que esté de más poner sobre la mesa determinados aspectos.

La monarquía ha sido consustancial al desarrollo de la historia de España, mi país. Es cierto que Roma nos invadió siendo república pero desde el siglo I antes del Cristo mutó en monarquía con Julio César, luego devino imperio con Augusto y así hasta que en el siglo V nos dejó en manos de la monarquía visigótica. Luego nos invadieron los musulmanes, lo que fomentó el nacimiento de pequeños reinos que fueron, a la corta, los encargados de acabar con la ocupación siguiendo la estela de Francia – otra monarquía entonces – después de vérselas tiesas Carlos Martel con el andaluz Abderramán – año 732 -, que venía de conquistar el Languedoc, región predecesora de los invencibles catalanes y de su lengua extendida por todo el mundo según cuenta Omnium cultural. Con los que no pudieron los protocatalanes sí pudo Martel – el martillo – , y los hizo retroceder hasta confinarlos en la península donde los distintos reinos, entre los que no estaba Cataluña al no existir más que como parte del reino de Aragón, se aliaron, acabaron formando España y a la vez terminaron de derrotar y expulsar a los musulmanes. Hay quien se niega a saberlo y, desde luego, a celebrarlo.

Si es terca y contumaz la izquierda española, imagínense lo que son quienes se proclaman a la vez izquierdistas y republicanos confesos. ERC da perfectamente la talla, con su líder encarcelado por gravísimos delitos contra la Constitución y, a la vez, postulado como dirigente supremo de esa autonomía. También es notable el empeño podemita, de hórrido tufo republicano, por acabar con el sistema constitucional del 78, que incluye la monarquía, y con España tal como hemos querido que sea. A última hora han tenido un momento Echenique de la peor carcundia carlista cuando se echó al ruedo con su “frente monárquico”, muy en línea con el sr Coleta menguante (según el CIS).

Por edad, porque algo sé de Derecho y porque conozco la historia de España, apoyo lealmente la monarquía constitucional española. Como servidor público tengo la coartada intelectual de que en su momento juré – varias veces – cumplir y hacer cumplir la Constitución, y en ello estoy: defendiendo el orden constitucional que, cuando se quebranta, ya sabemos a dónde nos lleva. Mejor seguir la senda trazada por la historia hasta que quienes vengan pidiendo cambios los traigan bien estudiados, no sea que nos lleven a peor como han hecho los de ERC aliados con la más rancia derechona catalana y unos restos desesperados del anarcocomunismo.

Señoras, señores: ¡Larga vida al Rey y a la futura Reina Leonor de España! ¡Larga vida a la Constitución!

 

 

 

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