Flandes nos invade

Leo que los exconvergentes del 3% han apreciado en el fugitivo Puchi un estado de demencia incipiente y pretenden tenerlo entretenido con otros asuntos para que no disparate más y deje de mermarles las pocas posibilidades electorales que les van quedando. Porque lo último es de libro en lo que a la psiquiatría respecta: que Flandes le ponga una escolta para que venga él a votar sin la certeza de que lo detendrán nada más poner un pie en España, a menos que la lejana Flandes nos invada…

Esto le pasa a él por haberse cargado el conjunto de la legalidad española con sus proclamaciones independentistas y republicanas, y a los exconvergentes del 3% por haber aceptado entusiasmados que su lista la encabece un delincuente huido.

¿Pueden imaginar el escándalo que se formaría, dentro y fuera de España, si el PP o el PSOE presentaran a las elecciones a sus políticos condenados por prevaricaciones y malversaciones? ¿Imaginan recuperar a Roldán, a Bárcenas, a Ignacio González o a cualquiera de los que han ido cayendo a lo largo de la infinita corrupción que ha prosperado en ambas formaciones? Resulta inimaginable y, sin embargo, en la Cataluña actual una parte del electorado va a votar a delincuentes consumados. Pero los cortitos españoles no contábamos con la astucia catalana, esa que a Puchi se le ha agudizado conforme contempla un futuro de huida permanente, de imposible vuelta a la normalidad y, mucho menos, de encontrar a su regreso que sí, que su república sigue viva y él sigue siendo el presidente legítimo de la Ínsula Barataria. ¡De locos!

Y aún no hemos visto lo peor, que ocurrirá cuando las cosas parezcan haberse calmado: cuando los juzguen condenen y sus condenas sean firmes, lo que los llevará indefectiblemente a prisión y volveremos a oír iguales o peores improperios que los hasta ahora escuchados. Porque alientan la idea, una vez más ilusoria, de que la aplicación del art. 155 CE y la corta prisión preventiva impuesta a los máximos responsables del golpe ha limpiado las culpas – que ellos no reconocen – y que el 21D obrará el definitivo efecto borrón y cuenta nueva. Pero si eso resulta ser así, incluso por vía de indulto, España como Estado habrá dejado de existir y ya nadie nos hará caso en el futuro.

Es de desear que en unos meses se acabe celebrando el juicio contra los golpistas, hayan obtenido o no sus escaños, y que una vez firme la sentencia se ejecute sin más dilación, lo que dará lugar a detenciones, algún que otro intento de fuga y, finalmente, al ingreso en prisión de los responsables de la mayor amenaza contra el orden constitucional desde que Tejero entró en las cortes en los términos que conocemos. Y se volverán a llenar las calles de manifestaciones contra los fascistas españoles, que tienen tan mal perder que encierran a los genuinos representantes de la voluntad catalana, que es en gran parte una voluntad encanallecida al modo en que lo fue la parte de los vascos que apoyaba a ETA y la parte del sur de Italia que ve con buenos ojos los negocios y los asesinatos de los chicos de la Cosa Nostra.

Así que sigue Puchi con su delirio y los independentistas con el raca-raca de que lo que se vota en las urnas borra los pecados como el bautismo nos libra del pecado de Adán. Ante semejante panorama no cabe sino esperar que los catalanes sean conscientes de qué y a quién votan el 21D y no den lugar a que personajillos como Puchi y la compaña sigan hundiendo a Cataluña en el descrédito y en el ridículo internacional en que la han sumido.

 

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