Las cabezas no están buenas

Las cabezas no están buenas en general, y mucho menos en particular. Nosotros creíamos que el más alienado del mundo era Puchi el exiliado y los cerriles de la CUP y viene el mundo a sorprendernos con talentos que harán las delicias de los atribulados lectores, monotemáticos con el 21D.

Está el mundo lleno de locos. Por todas partes, así que no es de extrañar lo que nos está pasando. Algunos, como Franz Reichelt, libraron al mundo de sus locuras tirándose desde la torre Eiffel para demostrar cómo funcionaba el paracaídas de sus invención, que ya había fallado antes con un maniquí. Pues se tiró. Hizo, como el Coyote en los dibujos animados, un agujero de 14 centímetros en el suelo con la forma de su cuerpo y desde entonces descansa en paz.

Atentos porque este fin de semana podemos tener una reedición del espectáculo. Mick Hughes, americano de 61 años – que ya es para que tuviera conocimiento – sostiene que la Tierra es plana, como una base de pizza con el norte en el centro. Que llevemos desde los primitivos científicos griegos sabiendo que la Tierra es redonda se debe, según él, a una conspiración de los astronautas, la NASA, Hollywood y otros muchos mentecatos. Que en tiempos de los griegos no hubiera astronautas fuera del Olimpo no es óbice: cuando uno cree, cree, y lo demás son flaquezas de carácter como las de los lloriqueantes indepes catalanes, que se han venido abajo al primer contratiempo.

El amigo Mick va a despegar este sábado próximo a bordo de un cohete casero muy en la línea “home made” versión cutre. Quiere alcanzar los 510 metros de altura, desde donde tomará unas fotografías que dejarán al mundo pasmado: la Tierra, en efecto, es plana. No ha caído el hombre en la cuenta de que alquilando una avioneta con piloto podría alcanzar la misma altura. Tampoco ha pensado en la cantidad de pilotos que han volado a esa altura – y más – y siguen pensando que la Tierra es redonda. Pero él quiere añadir épica al asunto igual que en los circos se conseguía el máximo silencio cuando el presentador pronunciaba la frase mágica: “peligra la vida del artista.”

Teniendo en cuenta que el aspecto casero del cohete se ve superado por la plataforma de lanzamiento, construida a partir de una autocaravana, me atrevo a pronosticar que la vida de Mick será muy corta, a partir de que encienda el motor del cohete, que o explotará sin más haciendo del sabio un churrasco o iniciará un cortísimo y errático vuelo que lo estrellará, haciendo otro hoyo en el suelo como los del Coyote pero esta vez con forma de cohete y la firma ACME.

Y no está solo. La  Flat Earth Society sigue viva y aglutina a quienes también creen que la Tierra es plana. Y circula por internet un youtuber con 90.000 seguidores que insiste – la Tierra es plana – y alega en su apoyo “el método científico”. También cree de la Luna no es un satélite – aunque no revela qué es de verdad – y sostiene que tanto la señora Obama como la señora Trump son transexuales próximos a la secta de los Illuminati. Sobre la planitud de la Tierra invoca la experiencia intuitiva de cada cual. ¿Acaso no vemos que las carreteras son planas? ¿Notamos nosotros ese movimiento acelerado con que la Tierra viaja por el espacio? ¿Por qué no nos volamos?

Y nosotros preocupados por los pobres indepes. Es cuestión de que cambien de racarraca y les dé por mantener que Cataluña es plana, que es también un continente aislado y, sobre todo, que el fallo del paracaídas de Reichelt y del cohete de Hughes lo arreglan ellos con sus genes maravillosos. Y a volar primero y luego a hacer hoyos en el suelo. Con el que haga Junqueras se podría hacer una piscina olímpica. Algo es algo.

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