Cataluña: escala de Richter social.

Desde el 17 de septiembre, en que sólo había violencia verbal, hemos dado dos pasos hacia la evolución de esa misma violencia hasta alcanzar el tiro en la nuca, las bombas y cuanto le sigue. Es  el camino que trazó ETA y hay quien quiere que se repita.

La violencia verbal suele ir seguida de prácticas intimidatorias, y esas ya las tenemos, incluso dirigidas a hijos de alcaldes no independentistas. La infamia se instala y hoy ya hemos visto cómo han dejado los neo gudaris la persiana de una pequeña empresa regentada por familiares de Rivera. Así empezó todo en la larguísima lucha contra ETA, esa que nos costó casi 900 muertos, 21 de ellos de una tacada, peligrosos catalanes de compras en Hipercor. Otegui estaba al tanto y alentaba aquella lucha de liberación. Acabó en prisión seis años. Ahora nos lo presentan en Cataluña como un demócrata ejemplar. Si a quienes presentan a Otegui como ejemplo también los apoya Maduro, no hacen falta más credenciales sobre con quién nos estamos jugando el futuro.

Tras la intimidación viene la fuerza física proyectada primero sobre cosas. Ya hay tres todo terreno de la Guardia Civil destrozados por pacíficos manifestantes de la CUP. Y las armas robadas del interior. Menos mal que aún queda sensatez como para que un político que se habla con ambas partes haya conseguido que se reintegren, porque sólo nos faltaba que en el día y noche del día 1 de octubre algupos descerebrados contaran con armas automáticas para prender la mecha de una masacre inevitable que encajaría a la perfección en el programa que Marx diseñó y Lenin afiló: hay que agudizar las contradicciones hasta que el sistema reviente, y ese es el momento de que los soviet tome el poder al grito de sus comisarios políticos: la tierra para el que la trabaja y el trigo para el comité.

Después de la fuerza aplicada a las cosas, en vista de que el Estado no se blandea, la violencia cambia de objetivo y se dirige a las personas. Y el aislamiento de los disidentes conduce al gueto. Y los guetos acaban siendo arrasados por tipos en plan SS. Y las gentes emigran hacia lugares civilizados mientras que en el posgueto reina el caos, el saqueo y la ausencia de cualquier institución parecida al orden jurídico.

Así que ya sólo nos faltan dos pasos para llegar al caos absoluto: primero irán a por las personas  en plan intimidatorio y luego irán a por las personas con ánimo de limpieza étnico/ideológica. También el precedente lo marcó el País Vasco, fundamentalmente con aquella infame partida de dominó a la que faltó un punto porque lo había asesinado ETA. Los otros tres, lejos de acudir en apoyo de la familia deshecha, se buscaron un sustituto para aparentar la normalidad que los asesinos imponían: no habéis visto nada, esto no va con vosotros, seguid con vuestra partida. Y ellos siguieron como los corderos siguen a su pastor azuzados por el perro del pastor, y luego al matadero. Con la misma mansedumbre, igual de callados, acaban despiezados colgando de ganchos.

Puigdemont se crece en la escalada a que ha conducido a su pueblo y a España. El Estado tiene el monopolio de la fuerza y acabará usándola en relación directa con la fuerza que se le oponga. Y puesto que la guinda del pastel será la detención de los más conspicuos inspiradores, cuanto antes mejor. Los afectos ya están rotos, con unos por acción y con otros por el silencio culpable de quienes no apoyan este disparate pero tampoco organizan una manifestación millonaria que les diga que no en la calle. En plan Gandhi: aquí estamos, no vamos armados, no rompemos coches de los mozos, no quemamos contenedores ni amenazamos a nadie; aquí estamos para deciros que paréis de una vez esta locura que sólo puede acabar mal, muy mal o peor. Pero han aprendido la lección de los jugadores de dominó: que lo resuelva la Guardia Civil y así matamos dos pájaros de un tiro: nos libramos de quienes nos conducen a la ruina y, a la vez, tenemos la coartada de maldecir a la Guardia Civil, a los jueces, a Rajoy…

Sigue el siniestro conteo de esta escala de Richter social que mide la magnitud de los terremotos sociales. Estamos a dos pasos de completar el trayecto y quedan sólo 10 días para que llegue el jorn del merde. No me consuela pensar que lo veré por televisión, lejos del  ruido, el humo y la furia que temo. Si no acabo lamentando cosas peores.

 

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1 comentario


  1. Anro Libertché

    LA LOCURA ENFERMIZA DE LOS INDEPENDENTISTAS CATALANES NO VA A NINGUNA PARTE.

    Toda nación que no rompe con su negativo pasado, y es incapaz de afrontar con nuevos bríos y espíritus, los cambios y reformas, con ilusión y esperanzas del presente y futuro, está condenada más temprano que tarde al fracaso como país y Estado. España no es la excepción y puede dar cuenta de su reciente y actual historia. Que los nacionalismos periféricos y excluyentes, hayan sido desde siempre, y a lo largo de la historia las “moscas cojoneras” que impiden la armoniosa y fructífera unidad de una nación que lo viene siendo desde hace más de 500 años, significa que existen demasiados “cabos sueltos” que no se han amarrados y solucionados en los tiempos. Lo curioso es que encima los nacionalismos en España, siempre han sido los más favorecidos por todos los regímenes políticos.

    La banalidad del “hecho diferencial” que desde siempre han venido arguyendo los nacionalistas, bien por la lengua, y otras costumbres y derechos consuetudinarios, han venido siendo el vicio y el cuento que todos los dirigentes centralistas, incluidas las monarquías, han tragado, para evitar discrepancias, odios y polémicas por el bien de la unidad. Lo cual y a todos los efectos, han resultado ser ficticios, por cuanto todos los nacionalismos periféricos de nuestro país, no solo son insaciables, insolidarios y chantajistas, sino que han venido provocando, sin pudores, sin consideración prudente, con saña y cobardía, incluidas puñaladas traperas, rebeliones sin causas, con oportunismos, en todas sus tropelías en tiempos de crisis u otros conflictos, antes las debilidades de los gobiernos del Estado, y los aspectos más positivos que conlleva en beneficios de todos, la unidad, la solidaridad, los objetivos y los fines de toda la nación y el Estado mismo.

    Qué España, en su aspecto físico pueda ser un conjunto y conglomerados de naciones con diferentes lenguas, costumbres etc. etc.. es más positivo que negativo, con independencia de que solo se conoce y desde hace más de cinco siglos lo que hoy se denomina Estado Español, o reino de España con todas sus virtudes y defectos. No ha existido por tanto nunca, ningún otro Estado. No tiene por tanto, más importancia que otros Estados o naciones del continente, salvo que las “heridas ancestrales” deben ser cicatrizadas y olvidadas, sin vencedores ni vencidos.

    Pero…al parecer para los nacionalistas excluyentes catalanes y algo de fascistas retorcidos o de bolcheviques totalitarios, siguen obcecados y obsesivos con sus estúpidas y fanáticas creencias de tener razones o sin ellas, para reclamar lo que a todas luces es de todos y para todos los Españoles de bien. Es decir, que en sus delirios de grandeza, falsean la historia, la tergiversan, creando falsas expectativas y perspectivas, alardeando de supuesta superioridad en todos los niveles, respecto al resto de regiones de España y sus ciudadanos con graves y acomplejadas paranoias que en todos los sentidos resultan ser mucho más débiles y enfermizas, que las verdaderas y justas reivindicaciones políticas, sociales y económicas que les puedan corresponder.

    Parece mentira, que de ser perseguidos y reprimidos por sus costumbres, lenguas y por otros conflictos, por regímenes y monarquías de siglos pasados, incluido el régimen franquistas de signo totalitario y reaccionario, que defendía la España una, grande y libre, no hayan aprendido de la historia, copiando e imitando las mismas formas, vejaciones, venganzas, acciones, e intolerancias, que utilizaban sus verdugos, y regímenes autoritarios con todas las antidemocráticas aptitudes/actitudes de sus dirigentes. Y lo quieran admitir o no, los secesionistas excluyentes catalanes, siguen coartando y cercenando derechos y libertades, de los que no piensan como ellos. Sin Ley, sin normas y sin principios no existe libertad ni democracia. Son por tantos los mejores valores y derechos, que justifican el devenir y desarrollo y de la misma evolución y condición humana.

    La actual situación y conflicto secesionistas en Cataluña, lo han creado ellos, los Independentistas, únicos, exclusivos y máximos responsables, de la deriva que viene padeciendo nuestro país, que es de todos. Y lo que es más pernicioso, están surgiendo en los ambientes, y se respira en la atmÓsfera, acentos y brotes en determinados lugares de Cataluña de racismos y xenofobias, odios y rechazos, manque se disimule, y pretendan hacernos creer lo contrario. El derecho a decidir, tiene otros fundamentos en Derecho. Y contra los golpes de Estado, respuesta con el imperio de la ley en su justa medida y proporcionalidad. Ya no valen más consideraciones.

    Un saludo.

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