Esto marcha, “yo no he sido”.

La decapitación de Baiget por decir lo que todos sabíamos – que no habrá referéndum ni consecuencia alguna de las pretendidas – lejos de acallar el desparrame de la buena nueva – que iban todos de farol y, el que más, Junqueras – ha puesto punto final al delirio en su fase bufa. El punto de inflexión ya se ha superado y el famoso prusés ha entrado en fase “yo no he sido”, la más ridícula, en que ya resultan evidentes las mentiras podridas sobre las que se ha construido la astracanada a medida de los alienados de la CUP y de los muy desvergonzados administradores del 3%, además de inhabilitados en general. Lo han fiado todo al “no pasarán” ideológico y se han acabado plegando al “que sea lo que Dios quiera pero a mí que no me inhabiliten”.
Queda el futuro. La aventura se ha ido a hacer puñetas por falta de logística y de un plan viable de desconexión incluso a costa de un descalabro económico de duración indeseable e impredecible. El horizonte cercano son unas autonómicas en que los catalanes manifiesten ordenadamente qué les ha parecido la gestión de sus libertadores. Las encuestas no resultan felices. La CUP bajaría a la mitad y la antigua CIU se situaría a la altura o por debajo del PP: con lo que han sido ellos, los unos y los otros, y lo bajo que han caído. Así que gana Esquerra y eso Junqueras no se lo quiere perder.
El futuro autonómico de Cataluña necesita líderes que lo vuelvan a intentar y tanto Puchi como Junqueras quieren estar en la tostada para cuando se repita el lance. Por eso se señalan recíprocamente en una jugada que Junqueras debió imaginar y no venirnos ahora con que él pasaba por allí y al Puchi lo conoció en el colegio. Fue Junqueras quien amenazó con parar la economía catalana para dañar a la española. Fue él quien, al borde de las lágrimas, con fingida angustia, manifestó la desazón permanente, la zozobra infinita que le produce la mera pertenencia administrativa a España. Y ahora viene señalando culpables en anticipo de lo que será la próxima fase: muera Marta y muera harta.
Cuando se sepa cómo va a cursar el desmontaje de la farsa vendrán las investigaciones penales, acabaremos sabiendo las instrucciones cursadas y de momento ocultas con que se ha querido poner en marcha un imposible técnico, logístico y hasta ideológico. Sabremos fechas y asistentes porque los menos implicados empezarán a descargar e invertirán el orden natural del estercolero, que dice que los desechos nuevos resbalan y se atropellan hasta alcanzar a las bases; pues eso las bases lo pueden revertir, haciendo que el combustible ascienda por la cadena de mando hasta alcanzar a quienes se lo inventaron. Y veremos arreglos infames con la fiscalía, mamoneos inimaginables, llantos de reptil y martirologios construidos sobre algo a medio camino entre la traición y el mero medrar que hizo a tantos otros franquistas convencidos.
Habrá un día después, sin duda, pero la foto finish no aclara quién estará en condiciones de aparecer en ella. Es más, aún no hay foto finish porque el decuelgue será lento e imparable. Ahora sólo se oye un rumor de “yo no he sido”; luego se le añadirá un “fue él”. Es un clásico: fue lo que contestó Adán cuando Yahveh paseaba a la hora de la brisa: “Fue la mujer que me diste…” Eso quería decir “la culpa es tuya, no haber hecho a la mujer”. Y ya saben el cabreo que se tomó Yahveh por la impertinencia. A ver qué hace ahora con los catalanes…

Artículos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*