Anticorrución a la murcianana (2)

“No lo haga hoy si no lo quiere ver publicado mañana”, sentenció un santón del periodismo americano y bajo tal bandera acabó con la carrera política de todo aquel que cometió alguna tropelía en la esperanza de que la prensa no lo sacara a la luz. Lo que viene ocurriendo en Murcia con la corrupción destapada en el artículo anterior anda por el camino contrario al que señaló el periodista americano: omertá y tierra al asunto.
Hay en Murcia dos cabeceras – por llamarlas de algún modo -, una de las cuales, La Verdad, fue un gran periódico entre los años 60 y 80 hasta que cayó en manos de un grupo, Correo español-pueblo vasco, administrado por yupis noventeros que al periódico llamaban “el producto” y a la empresa Vocento, huyendo de unir en un mismo nombre “español” y “vasco”. De ahí a despedir a uno de sus articulistas por defender que los atentados del 11M los habían cometido los islamistas y no ETA había sólo un paso, y así lo hizo un director “servil, sumiso y genuflexo” (Gómez de Liaño dixit de la justicia) siguiendo una línea editorial más amiga de la mentira que de la verdad. En materia de corrupción se ha caracterizado por constituirse en correa de transmisión de la fiscalía: ciertas resoluciones las publicaban ellos antes de que le fueran notificadas a las partes, imaginarán por qué, y los fracasos y desmanes de la fiscalía no se publicaban. Y ahora, por más que sabían lo que estaba pasando en las diligencias de las que hablé en el anterior artículo – un fiscal anticorrupción, perdida toda imparcialidad, estaba dejando de defender el interés público – esperar que sacaran a la luz los hechos resultaba quimérico. Para cuando el asunto resultó imparable tras la publicación en Periodista Digital, no sólo escondieron el suelto en una página par, sepultado entre anuncios, sino que ese mismo fin de semana refrieron una noticia destinada a adecentar la trayectoria del fiscal cogido en falta. La otra cabecera, La Opinión, se sospecha que no era más que un drenaje fiscal de su cadena – genero pérdidas, rebajo impuestos – y, a la vez, sirvió para colmar la cuota femenina nombrando a una directora de la que nada diré. También ellos sabían lo que estaba pasando en la fiscalía y se resistieron a publicarlo hasta que la Jueza encargada del caso citó como investigado al notario oculto tras el desmán. Le echaron más ganas que su oponente pero al cabo han dejado morir la noticia pese a estar informados del culebrón que ha seguido, del que siguen puntualmente informados.
El fiscal ha tenido que abstenerse – debió hacerlo en 2015, cuando vio el nombre de su hermano entre los investigados por la Guardia Civil – y el fiscal jefe fue llamado a capítulo a la Fiscalía General a dar explicaciones por esa tolerancia, y se siguen filtrando a la calle – Murcia es un pueblo con poco más que aspiraciones – cómo en la fiscalía ya andan ofreciendo puestos de anticorrupción a fiscales sin tacha, no se sabe si en general o si para el asunto del AVE, que han declinado la oferta por no heredar los enredos del anticorrupción en la cuerda floja, enredos que pueden sumar unos 300 tomos de entre 600 y 800 folios por cabeza, además de dilaciones indebidas generalizadas y un más que dudoso final dado el carácter enfermizo de ciertas acusaciones sostenidas al dictado del fiscal jefe, cuyo nombramiento no se va a renovar según todos los indicios. Ya era hora. A última hora andan buscando fiscales en Alicante para sustituir al abstenido. Así que entre una prensa que calla y una fiscalía que en materia de corrupción o no persigue o persigue delirios, la corrupción sigue su marcha, tal como han acreditado el fraude del AVE, que ya supera los 50M€, y un AVE que no acaba de llegar. Y, de momento, el fiscal en entredicho ha comparecido hoy, jueves 27 de octubre, como si no hubiera pasado nada, a profundizar en una causa que se ha instruido durante dos años contra unos señores que ni siquiera han tenido la oportunidad de defenderse mientras el fiscal y el juez, otro que tal, recababan datos bancarios, invadían la intimidad, etc., etc, sin dar la mínima oportunidad de defensa imputándolos en forma. La Inquisición, que no sé si ha vuelto o es que nunca se terminó de ir. Y la prensa callada y el anticorrupción (?) profundizando en el pisoteo de derechos ciudadanos.
A unos y a otros, prensa y fiscales anticorrupción, habría que recordarles aquello de Diógenes el cínico. Estaba un día comiendo unas pobres alubias en la calle y un ciudadano rico, al pasar, le espetó: ¡Diógenes, Diógenes, si hubieras aprendido a llevarte bien con los poderosos no tendrías que comer alubias!, a lo que Diógenes contestó: y si tú hubieras aprendido a comer alubias no tendrías por qué adular a los poderosos.

 

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