Cinco mil chinos atribulados

Hubo hace años una saga de chistes más larga que las fotografías del negro de wasap, dicho sea por no señalar alguna otra cosa larga que tiene el negro de wasap. Todos aquellos chistes empezaban con que “ iban cinco mil chinos llorando por la Castellana y se les acerca un policía municipal a preguntarles por qué lloran…; en un primer caso contestaban que porque habían metido el pie en una alcantarilla – los cinco mil -, en otra porque les había ladrado un perro, etc., etc, pero había una que se llevaba la palma: porque aquel de allí nos ha pegado; el policía, extrañado, les preguntaba que cómo uno solo podía haberle pegado a los cinco mil y ellos contestaban: nos fue acorralando, nos fue acorralando…
Pues en esas está Podemos: que nos va acorralando, nos va acorralando y dentro de poco leeremos en la prensa que un solo podemita le ha pegado a doscientos del PP, a quinientos del PSOE o a diez o doce de Ciudadanos… Porque lo de dar miedo para afirmar su identidad se lo han tomado al pie de la letra y al grito de fuera fascistas son capaces estos de echar de cualquier sitio no ya a Felipe González y a Cebrián, sino al mismísimo Papa que viniera a la Complutense a predicar la paz mundial y la concordia.
Una cosa buena tiene el gesto y es que por fin vuelven a dar la cara que habían ocultado estratégicamente bajo una careta de aparente civilización y ya sabemos con quién nos estamos jugando los cuartos: con una pandilla de matones libertarios, mozas asaltacapillas y gentes por el estilo. Y de eso la gente toma nota y acaba por formarse una idea cabal de lo que sería este país gobernado por una chusma que pretende ganar a puñetazos lo que no ha sido capaz de ganar en las urnas.
Los conozco bien porque alguno me pilla cerca y me consta su incapacidad de escuchar. Se les nombra un vídeo grabado por Coleta Morada en Venezuela, de los muchos que circulan por YouTube, y les brota hiel de los colmillos. Niegan como posesos y atribuyen a manipulación lo que cualquier ve que es un vídeo en que el niñato se suelta la melena y despacha en plan bolivariano anatemas por doquier. Y nada de mentarles que se van pareciendo a las hordas falangistas que atemorizaron – si no pasearon – a la población no adicta al régimen después de la guerra civil, y que tienen un precedente ideológico en la dialéctica de los puños y las pistolas que predicaba José Antonio Primo de Rivera cuando se le acababan las ganas de razonar; si se les dice algo parecido son capaces de pisarle el cuello a su mismísima madre, pues ya han sido capaces de insinuar – Bescansa no descansa – que la solución de este país pasa por exterminar a los mayores de 45 años, sabedores como son de que el voto sensato se va asentando conforme cumple años la parroquia. Y puede que ahí esté nuestra salvación: a medida que los jóvenes crezcan, se coloquen, ganen dinero – los líderes de Podemos ya no necesitan más – y su novia les presente a los padres, irán entrando en razón, abandonarán la alucinación en que viven según la cual los votantes del PP, del PSOE y de Ciudadanos son marcianos con piel de lagarto que nos ha enviado alguien desde el exterior para molestarlos a ellos.
Nos quedará el problema de qué hacer con Coleta Morada, pero no creo que falten frenopáticos en que tenerlo sujeto hasta que la edad lo temple a él también, porque lo de Rita Maestre eso sí que no tiene arreglo de ningún tipo. Desgraciadamente.

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