España, su MCM y su MCD

La política española es asunto de matemáticas elementales: el máximo común divisor de los partidos, entre los que distinguiremos los mayoritarios (ley de los grandes números) y los situados en la escala cuántica y, por ello, irrelevantes, salvo cuando los dioses deciden jugar con nosotros y le regalan la clave a un cuántico venido a más que, entonces, pasa a llamarse bisagra.

El máximo común divisor de la política española no es un número sino un texto: el constitucional. Desde esa perspectiva, sólo Psoe, PP, Cs y VOX superan la prueba del 9 mientras que Podemos, ERC, PNV, JxCat, las morrallas que llaman mareas y confluencias, EH Bildu y alguna morralla más que me escapa se salen de la Constitución a la espera de que aquello de “la república no existe, idiota” se les acabe metiendo en la cabeza como verdad fundamental. A la mayor parte se lo impide la boina/barretina entendida como escudo anti misiles ideológicos, pero ese es su problema, no el nuestro.

Siendo así las cosas, el gran paso que alguna vez se habrá que dar es la gran coalición, el día en que quienes comparten máximo común divisor se unan en una compota de siglas, impongan la mayoría que hoy llaman constitucional y releguen a las morrallas antes enumeradas a asuntos de barrio, pueblo, asociaciones de vecinos y poco más, alejados de las decisiones que hacen grande a un país, mientras no tengan un país propio en el que experimentar en términos similares al experimento chavista y sus hambres y sus cuatro millones de emigrados. Sólo de pensarlo me invade la paz espiritual. Rufián reducido a bufón de verbena catalana, la caterva catalana del fugado y su marioneta Torra pactando presupuestos de pueblos minúsculos, las mareas aplacadas, los vascos nostálgicos del tiro en la nuca encerrados en sus caseríos… Es demasiado hermoso como para recrearse en una suerte que el destino nos niega.

Una mayoría amplia – máximo común divisor – centrada en la obtención del mínimo común múltiplo, y de ahí para arriba. Demasiado hermoso, repito, como para que lo vea yo antes de instalarme en el estado de máxima entropía – la muerte – en que deje de importarme todo a la vez que yo dejaré de importar a todos, en la estela del guía que supo ver Marco Aurelio pese a ser emperador: un instante y habrás olvidado todo, uno más y todos te habrán olvidado.

Llevamos demasiado tiempo permitiendo el desprecio y el desplante como para no alzarnos en votos y laminar a la chusma que va a los Goya de smoking y a ver al Rey en mangas de camisa, o que va a decirle al Rey, de parte de un delincuente fugado, que lucía mejor como Príncipe de Asturias que como Felipe VI, para recoger un capazo de oprobio en forma de “y a mí me gustaba más como alcalde de Gerona que como presidente de la generalidad”.

Digo, entonces, lo que dijo Luther King: I had a dream. Pero mientras me llega ese sueño, aunque tenga que ser durmiendo, no hay sino conformarnos con esta caterva que los dioses nos enviaron, seguro que por nuestros pecados.

 

Artículos

Que me corten tu cabeza

No hay como tener amigos pero hay dos versiones, según la cabeza que corten sea la tuya o la de tu amigo. Si es la de tu amigo la buena educación exige el acompañamiento en el duelo a la familia y el respeto hacia la cabeza cortada y ya inofensiva; pero si es tu cabeza la que manda cortar el amigo no hay como morir maldiciendo y deseándole al traidor que pase por el mismo trance en el plazo más breve posible, que ya luego Dios reconocerá a los suyos.

Que Iglesias es un mandangas espantavotos lo sabe todo el mundo menos él. Puede que hasta la Montero lo sepa y que si se calla sea por lo de acabar la crianza y de pagar el chalet antes de mandarlo al cuerno. Y no es que la gente se equivoque votando ni que Echenique lo hiciera tan rematadamente mal como para justificar la huida de apoyos. Se trata de que el mandangas de la coleta se apunta a cualquier bombardeo contra los intereses generales de España y nunca a la lucha antiaérea contra los que vienen a bombardearnos. Se llama síndrome del adolescente desafiante y en casi todos tiene cura, pero alcanzados los 41 queda ya poca adolescencia para mejorar de cualquier cosa.

Hagan la lista: en el País Vasco se pone de parte de los pobres terroristas, presos o no, y de los que aún jalean a ETA; en Cataluña cierra filas con los pobres indepes presos por dar un golpe de estado al que sólo le faltaron tricornios y metralletas para ser Tejero II; y el colmo lo alcanzó cuando cerró la última campaña yéndose a las Canarias a rodearse de unas banderas que al principio parecían del Vaticano – azul muy pálido y amarillo – y acabaron siendo ¡del MPAIAC! Hasta los más viejos del lugar tuvimos que ir a la hemeroteca a rescatar las escaramuzas de aquel Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario y su frente armado el FAG (Fuerzas Armadas Guanches), de brillante trayectoria histórica y grandes logros en el pasado. Y esas son sus credenciales para ganarse el corazón de los votantes.

Así que el muchacho inspira en los españoles – hay que repetirlo: sigue habiendo españoles en España – un rechazo visceral porque no lo hemos visto nunca apoyar algo que suene favorable a nuestro país. Desprecia al Rey, a nuestra bandera, a las instituciones que nos dimos y a las fechas que las celebran. Si lo que no entendemos es por qué no se va con Echenique a Argentina a exportar la revolución, como hizo Trotski, y consigue que le planten un piolet en la cabeza por aquello de pasar a la historia como un verdadero mártir y no como el mandangas que de momento es y tiene acreditado.

De momento, sólo nos queda saber qué hará con la cabeza de Echenique una vez que la tiene en la mano. Jibarizarla y hacerse un llavero es una buena opción. Preparar su propio pescuezo para cuando al fin vean la luz los suyos y se lo rebanen entra en el terreno de los preparativos de las ejecuciones, por incruentas que sean, junto con cortarse la coleta, que molesta mucho a la hora de cortar cuellos de un hachazo limpio que, preferiblemente, le debería administrar el rastas antes de retirarse a las islas a resucitar el MPAIAC.

 

 

 

 

Artículos

La épica murió en aquellas playas

Podría decir yo lo que aquel, que la mitad de su dinero se lo había gastado en borracheras y putas y que el resto lo había malgastado. Lo mismo he hecho yo con mi vida: cuarenta y seis años malgastados en el Derecho penal y sólo bien aprovechadas las horas robadas para estudiar a fondo la gesta que hace que hoy, en Europa, no hablemos todos el grosero alemán en que ladraban, que no hablaban, los mandos militares nazis. En Auschwitz y Normandía, en la París ocupada, en Leningrado, en Stalingrado y en la batalla de Kursk.

En torno al inexplicable impacto de Juego de tronos, de la que sólo vi el último capítulo a título experimental (decepcionante), los seriéfilos han recordado que no hubo ni quizás haya nunca una serie bélica como Hermanos de sangre, con el teniente Winter al mando de un grupo de muchachos que vivían felices y despreocupados en sus granjas, disfrutando del auge económico que la II Guerra Mundial supuso para los americanos, y se lo dejaron todo, familias, granjas y novias, para ir a la vieja e incomprensible Europa a ganar una guerra imprescindible. Se fueron a luchar y a morir para, entre otras cosas, que hoy podamos desde PDigital decir estas cosas sin que nos fusile la Gestapo.

Antes de que más de seis mil embarcaciones iniciaran el desembarco otros miles de soldados fueron lanzados más allá de las temibles líneas defensivas alemanas, la Muralla Atlántica, Winter y sus chicos entre otros del 506 de la 101 aerotransportada, y bien sabe la historia que sin ellos los otros no habrían desembarcado y liberado al mundo del régimen nazi. Un solo ametrallador alemán, Heinrich Severloh, se apuntó entre 1500 y 2000 americanos muertos en la playa de Omaha, hasta que fue capturado; nadie pensó en fusilarlo en el acto y, de hecho, no lo hicieron porque lo que venía hacia las playas no era la barbarie que las defendía sino la civilización que se imponía como se ha impuesto siempre la historia: a base de sangre joven. No parece posible que alguien cuente aquel episodio mejor que Steven Spielberg en Salvar al soldado Ryan. Los veinte primeros minutos de esa película representan, como los primeros quince de Gladiador, la épica que tuvimos y la última vez que la ejercimos.

Me entretendría en contar episodios que se me agolpan en la cabeza: la Operación Pegaso, la increíble Fortitude, la toma de Carentan o la defensa de Bastogne. Sería empezar y nunca acabar. Pero más allá de la celebración es preciso retomar el presente y preguntarnos: si hoy nos enfrentáramos a una amenaza como la opresión nazi ¿encontraríamos jóvenes dispuestos a luchar y morir si no fuera en estúpidas pantallas de vídeoconsolas? ¿Murió la épica en aquellas playas o resulta todavía posible que el ser humano dé lo mejor de sí mismo cuando lo que está en juego es la supervivencia de lo que nos hace humanos?

Es fácil plantear la pregunta al filo de los 65, cuando no me aceptarían ni para labores de intendencia. Es fácil llamar a rebato cuando uno se sabe a salvo de las primeras oleadas. Parece hipócrita invocar grandes principios cuando uno sabe que ya sólo le cabe invocarlos, hablar de ellos, pero no los podrá imponer frente al lado oscuro de la fuerza bruta. Aquellos chicos tenían entre 18 y 20 años de media, la edad que tienen mis alumnos cuando empiezan y terminan mis cursos. Espero que nunca se tengan que enfrentar a nada como la maquinaria de guerra que Hitler y los suyos lanzaron contra el mundo civilizado. No me gusta la guerra ni la sangre ni la muerte pero no dejo de pensar: si volviera a ser imprescindible, ¿encontraríamos artífices de aquella épica imprescindible que, quizás, quedó enterrada en las playas de Normandía?

Hoy me acostaré en la esperanza de que no tengamos que responder a esa pregunta. Por primera vez en la historia llevamos décadas en que los muertos en tráfico y los suicidios suman más que los muertos en guerra. Que puede ser que aquella épica sangrienta no vuelva a ser precisa para seguir siendo quienes somos. Que la épica no ha desparecido sino que se ha transformado en maestros, ingenieros, médicos… Que nuestros hijos, que nuestras hijas, han accedido a un mundo donde aquel despliegue de horores ya no es necesario, pero no dejo de pensar en lo que ocurriría si volviera a ser necesario: ¿brotaría la épica como brotó en la generación de nuestros padres? Aunque a nosotros nos privaran Franco y los suyos de la posibilidad de desembarcar en aquellas playas y nos dejaran relegados a enviar a una horda de fanáticos a sitiar Leningrado y a dejar a toda una generación luchando contra los que se conocen como los años del hambre.

Artículos

Nitidez

Los tiempos de las tres derechas y los trifachitos se han terminado. También los tiempos de la forzada unanimidad de la moción de censura. Ahora se ve con nitidez cristalina que en la derecha hay un centro fluctuante (Cs) un centro derecha (PP) y una ultraderecha (VOX) del mismo modo que hay una izquierda que se quiere centrar (PSOE) una cerril y neta (IU) y una extrema izquierda que en parte ha muerto de la mano de Iglesias y de la CUP, y en parte sigue viva de la mano de la morralla republicana rabiosa, independentista y pro terrorista.

Y va VOX y se planta: o se sientan a hablar conmigo o no hay nada que hacer. Lo de Andalucía fue una prueba de buena voluntad que no se repetirá ni ahora ni mañana, aunque tengamos que ir de nuevo a las urnas. ¿No van los israelíes? Pues nosotros también, y a ver si así se acaba de aclarar el panorama porque esa es parte de la poca nitidez que falta: si abocados a nuevas elecciones la parte del PP que se fue a VOX regresará al redil en que vivieron desde el fin de la dictadura hasta hace unos meses o seguirán adelante prietas las filas, recias, marciales, y que sea lo que Dios quiera aunque lo que quiera Dios sea que acabemos donde está ahora mismo Podemos.

La situación ha pasado de verse clara como la luz a ponerse en términos fascinantes de puro turbia que está. En Murcia, por ejemplo, el lunes había en la administración regional una paz de cementerio. Todo, decían, estaba pactado y el PSOE, apoyado por Cs, gobernaría después de más de dos décadas de desierto bien ganado. Pero hoy jueves no sólo no están las cosas claras sino que, al contrario, a nadie le llega la camisa al cuerpo. Al PSOE porque ve que se le alían PP-CS-VOX y los mantienen en el desierto; a Cs porque no sabe si ganando Murcia perderá otro montón de poder en lugares que sí importan porque, dejémonos de pamplinas, Murcia no importa más allá de Molina de Segura; ni el PP ha hecho lo que tenía que hacer ni el PSOE lo hizo en su día, ni lo piensa hacer ninguno de los dos.

Durante la Guerra Civil se decía que los rebeldes no bombardearon Murcia por tener qué comer una vez ganaran la contienda. Resultamos alimenticios pero prescindibles en materia de gobernación. El PP seguirá vendiendo el humo de un Plan Hídrico que resuelva nuestro problema endémico y el PSOE seguirá jugando a no hablar del trasvase que, en el fondo, saben que se van a cargar porque así lo quiere Castilla La Mancha; por eso el PSOE local, que alguna vez se llamó PSRM (Partido Socialista de la Región de Murcia), cada vez que parecía que sacaba la cabeza de la alcantarilla en que se hundió aparecía un tipo de Madrid y les daba con el trasvase en la cabeza, bien sea porque anunciaban su fin, bien porque lo iban a sustituir por desaladoras. Pues la situación se les ha puesto delicada de más y VOX ha sabido interpretar la situación: o me dejáis que me siente a hablar o van a gobernar los socialistas con ciudadanos, y cuando les vengan mal dadas me sumo a una moción de censura y el baile seguirá en términos Danzad, danzad malditos.

Lo que les digo: fascinante.

 

Artículos

Podemos se va al infierno de la mano de Iglesias

En la radio – donde la escisión oyentes/escuchantes sigue avanzando hacia el terreno del cisma – escuché el día antes del día de reflexión una entrevista con una más entre las “miss desparpajo” podemitas a la que el periodista preguntó abiertamente qué le parecía el rechazo de los suyos a las donaciones del dueño de Zara.

La chica, que se expresaba con la ansiedad adolescente que las caracteriza, nos aburrió con obviedades sobre servicios públicos que han de ser financiados por vía impositiva y, añadió de su cosecha, no mediante la caridad.  El periodista concretó más su pregunta: al margen de la necesaria financiación pública de los servicios, ¿rechazaría usted los 300  millones de euros con los que el sr. Ortega ayuda a mejorar el diagnóstico de miles de enfermos de cáncer? Y ahí fue donde la moza dio un recital que explicaba, con varios días de antelación, por qué Podemos se iba a dar el humillante batacazo que se ha dado: porque siguen en tiempos de consignas aprendidas en el catecismo marxistoide en que se han formado, y sólo están dispuestos a atender a los hechos a condición de que estos no pongan en cuestión la ortodoxia porque, si no es así, no cambiamos el mundo como Marx nos tiene dicho que hay que hacer. Y acabó definiendo al sr. Ortega como el hombre rico que se va de un restaurante sin pagar la cena pero, a cambio, deja una propina espléndida. Una mentira como las que asiduamente suelta Trump.

Faltaron preguntas para destriparla del todo:  ¿le consta a usted que el sr. Ortega haya defraudado a la Hacienda Pública, que es el equivalente al irse sin pagar de un restaurante? ¿Le consta que por el hecho de hacer esas donaciones el sr. Ortega dejaba de pagar impuestos significativamente aunque fuera dentro de la ley? Y así, embrollada consigo misma, incapaz de resolver el jardín en que se había metido, acabó dando la imagen que sus actitudes transparentaban: que a ellos lo que les molesta es que haya gente que se ha hecho rica legalmente. Que por sus cabezas huecas circula el bulo eterno según el cual la existencia de pobres es la consecuencia directa de la existencia de ricos, aunque tal equivalencia acabe cuando los que acceden a la riqueza son ellos, momento en que la cosa se convierte en que la derechona fascista no soporta que uno de izquierdas gane dinero. En fin…

Iglesias es el único líder nacional que no salió la noche electoral a explicar las razones de su fracaso. Igual que hizo con el chalet, la responsabilidad se la la ha derivado a todos sin necesidad de referéndum. Y el hecho de que Errejón haya podido con Podemos en Madrid y que Podemos, en general, se haya dado el batacazo de la jornada no tiene que ver con el hecho de que Iglesias lo mismo apoya a los pobrecitos etarras perseguidos que a los pobrecitos golpistas catalanes encarcelados; que si va a Canarias tiene  que ser bajo la bandera independentista canaria; que si alguna bandera aprecia es la republicana, y todo lo anterior lo convierte en persona no de fiar a efectos de servir a España, que es de lo que va cualquier votación. La gente lo ha entendido y ha dicho de no votarlos mientras tengan al frente a un adolescente en plena crisis de identidad y a su novia la portavoza.

Así que un aspecto de la cuestión se ha despejado: o los de Podemos echan a Iglesias o Iglesias los echará a todos y se quedará a ser virrey en una célula insignificante de rojazos de salón. ¿O es que se cree Iglesias que la debilidad que ha propiciado no la ha sabido leer Sánchez a la hora de pensar en socios, preferentes o no?

Artículos

Las dudas que alega Batet

Según Resolución de 24 de febrero de 1982 por la que se ordena la publicación en el «Boletín Oficial del Estado» del nuevo Reglamento del Congreso de los Diputados, BOE-A-1982-5196, Permalink ELI:https://www.boe.es/eli/es/res/1982/02/24/(1)/con, el art. 21 del Reglamento de la cámara baja establece lo siguiente:

Art. 21.

1. El Diputado quedará suspendido en sus derechos y deberes parlamentarios:

1º. En los casos en que así proceda, por aplicación de las normas de disciplina parlamentaria establecidas en el presente Reglamento.

2º. Cuando, concedida por la Cámara la autorización objeto de un suplicatorio y firme el Auto de procesamiento, se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta.

2. El Diputado quedará suspendido en sus derechos, prerrogativas y deberes parlamentarios cuando una sentencia firme condenatoria lo comporte o cuando su cumplimiento implique la imposibilidad de ejercer la función parlamentaria.

Dos caminos se abren ante la dubitativa Batet: o aplica el reglamento sin esperar informe alguno o podrá ser acusada de prevaricación por apartarse groseramente de la ley, a la que ha sustituido por su propia voluntad de favorecer los resultados electorales de su amiguito Sánchez el próximo domingo.

Veremos cómo cursa el día de hoy, 24 de mayo, del que depende en parte cómo cursará el próximo día 26 del mismo mes, y de ahí le surgen las dudas a la srª. Batet.

 

Artículos

El sr. VALDOC, humorista a sueldo de la UMU

A la Universidad pública de Murcia la tenía yo por institución seria y profesionalmente administrada , sobre todo desde que dejó de estar a cargo del anterior rector, vociferante y escasamente capacitado para la gestión, que no es el caso del actual o, al menos, eso creo. Veremos cuando le llegue noticia de lo que aquí expondré.

Cada año, por estas fechas, nos remiten desde un vicerrectorado un documento llamado VALDOC en que nos aplican determinadas reducciones docentes, una de ellas por antigüedad, y harto como estoy de oír a los sindicatos que los profesores contratados doctores estamos en todo equiparados a los profesores titulares – sueldo, atribuciones, horarios, etc. -, decidí probar los límites del sistema y recurrir  el hecho de que no nos apliquen a los PCD rebaja alguna por antigüedad. Hubo en principio silencio, que no llegó a ser del todo administrativo porque no dejé pasar tres meses, pero hoy mismo me han contestado y la respuesta parece  redactada por la Esfinge de Edipo, porque en vez de aplicar al asunto la exigible seriedad administrativa, el bromista sr. VALDOC responde lo siguiente: “En relación con la reclamación por antigüedad, es preciso tener más 20 años de dedicación en la UMU. ¿Es su caso?” Es decir, en vez de resolver el recurso plantea, como la esfinge, preguntas al administrado, que tiene derecho a ser tratado como mínimo con respeto y, como máximo, con profesionalidad, aunque sea eso mucho pedir a una administración enchulada como la que ejerce el sr. VALDOC en su particular chiringuito.

Seis minutos más tarde recibo otro email del sr. VALDOC, – por lo visto estaba en racha – funcionario juguetón bizarramente escondido detrás de unas siglas, y plantea otro enigma: “En relación con este asunto, olvidé mencionar que esta reducción, según la normativa, se aplica a profesorado permanente. Es posible que su situación sea de carácter interino, no permanente?”

El pobre VALDOC olvidó mencionar un aspecto crucial de la cuestión y me deja, como la Esfinge, con una doble duda que me impedirá progresar en el proceloso mundo de la administración de chirigota en la que vive el anónimo sr. VALDOC: no sé qué significa antigüedad si no lo es el estar dando clases en la UMU desde 1996, y menos aún sé qué significa “permanente” si tenemos en cuenta que entre 1996 y hoy mismo no ha habido interrupción alguna en mi relación con esta universidad que, repito, creí que era seria hasta que apareció el sr. VALDOC con sus humoradas, cuando lo que esperaba – y espero – es que resuelva el asunto como si fuera un profesional, redacte una resolución, me la notifique en forma y ya entonces valoraré si me merece la pena recurrirla o no. O que deje pasar tres meses y, mientras tanto, se abstenga de bromas, a menos que se haya abierto la veda y entonces empezamos a disparar todos.

Hecho así sólo los conocí durante el franquismo, cuando un funcionario cualquier – y no digamos si era policía – se permitía jugar con los administrados como quien juega con un hámster encerrado en una caja de zapatos. Esta frivolidad resulta inadmisible y el responsable, perfectamente identificable, merece que se le enseñe educación y algo de probidad funcionarial a la hora de tratar a los administrados. Así que estoy en ascuas: ¿acabaré sabiendo quién es la esfinge que cobra del presupuesto de la Comunidad Autónoma por hacer humoradas a costa de los administrados? ¿Se pondrá fin a esta conducta o, en efecto, como tememos, toda la vida pública se ha convertido irremediablemente  en un circo de tres pistas donde prosperan los VALDOC? El Parlamento, el Senado, la Administración penitenciaria catalana, un vicerrectorado de la UMU, etc., etc., etc.

 

 

Artículos

Mafias consolidadas

En el pueblo del matarife Ternera no aceptan ni un minuto de silencio por la gente que ETA asesinó. Ni siquiera por los críos que el propio Ternera mandó asesinar con bomba en la casa cuartel de Vic, donde dicen que ya se vive una independencia construida sobre seis tumbas diminutas.  En su delirio tampoco aceptan que ETA fue derrotada a base de encarcelar una cúpula tras otra, cuando se acabó la indolente colaboración pasiva que ejemplificó Giscard D´Estaigne – podéis matar españoles pero no toquéis a un francés – y una parte de la población vasca recuperó una parte de decencia y algo de coraje y se enfrentaron abiertamente a la menguada legión de matarifes que dirigía el ahora encarcelado y moribundo Ternera. Así que tenemos una insignificante pero muy significativa mafia asentada en el que presumía de ser un aguerrido País Vasco, hasta que se evidenciaron sus miserias al paso de algunos curas al frente de las procesiones que ensalzaban a los asesinos caídos, y al hilo de las soflamas del celebrado Arzálluz en favor del oso que movía el árbol del que caían las nueces que recogían los meapilas del PNV. Entre las nueces caía algún muerto pero eso a ellos qué les podía importar.

Con menos virulencia y a base de ciertas traiciones que no quieren ni ver – los achicharrados de Hipercor no eran suficientemente catalanes como para reivindicarlos – otra mafia se ha implantado en la esquina opuesta, Pirineos por medio, esa que se reivindicaba europea, moderna e internacional hasta que unos catetos de barretina calada hasta las cejas tomó el mando y se fue imponiendo gentucilla tipo Puigdemont y Junqueras. El desfile de mentirosos contumaces que han pasado por el juicio del prusés a negar las evidencias menos ocultables nos habla de ese característico no querer ver que nosotros sí vimos cuando, tras la bomba o el tiro en la nuca, nadie había visto nada y a los familiares del asesinado se le negaba el saludo, la misa de difuntos y hasta el mismo pésame, no vaya a ser que los viera uno “de los nuestros” y empezara a tener problemas la familia. Toda esa infamia ha vuelto pero ahora con acento catalán. Toda aquella ignominia, aquel revolcarse en la cobardía propia y el tiro que daban otros, todo eso ha vuelto y amenaza con extenderse como una mancha tan inextinguible como la que arrastran quienes, ante Videla o Pinochet, pensaban “algo habrá hecho” y seguían en sus cosas. Más lejanamente lo habían hecho aquí cuando Franco andaba fusilando, encarcelando, torturando y exiliando. Finalmente fueron a por ellos y, ya se sabe, no quedaba nadie ajeno a la cobardía que había convertido en ratas a lo que había sido una masa de hombres dispuestos a decir no.

Cinco delincuentes andan sueltos por la sede de la voluntad nacional, que unas mafias y otras se han empeñado en encanallar a base de ensalzar a gentes que no están ni una capa de cera por encima de Tejero y sus golpistas. Y la cobardía de unos y otros nos obligará a soportarlos, al menos hasta que el TS dicte sentencia en que los condene – ayer se cerró sobre ellos la losa de la malversación – y la mera aplicación de la ley electoral dé lugar a que sigan en la cárcel o vuelvan a ella, según la cobardía que exhiba Sánchez al respecto, y ya no puedan presumir de diputados ni de senador. Vendrán entonces las cábalas del indulto, no puede cabernos la menos duda, pero la inhabilitación no se atreverán a quitársela, y eso, lo quieran o no algunos, en parte sanea el ambiente nauseabundo que flota sobre la política española.

 

 

 

Artículos

¿Ha muerto la del pelo blanco?

Me pasó en su día lo que a un periodista que jura por sus muertos no haber visto ni un capítulo de juego de tronos: él no siguió porque cortaban cabezas y yo no pude ver ni cinco minutos porque cortaban cabezas y lo celebraban con muchas tetas y muchos culos, así que lo dejé, y lo fui dejando y, por lo visto, ha habido ocho temporadas que me he perdido tontamente.

Ni siquiera he visto el episodio final. Qué tontería. Me he limitado a leer lo que ha escrito uno que sí lo ha visto y mi sorpresa ha sido descubrir que la del pelo blanco, esa que tanto salía en televisión, que parecía que iba a llevarse el bote, resulta que la mata traicioneramente un tío mientras le arrima un morreo. Acostumbrado a pensar que iba a llevarse esta OT internacional me he quedado sin argumentos: si no gana la que lleva ocho temporadas apareciendo como la ganadora me explico el cabreo de los fieles devotos. Es como ir a misa a enterarme de que lo de JC acabó no como dicen los Evangelios y hasta había anticipado el Antiguo Testamento sino como nos dijo Monty Python: silbando en la cruz con sus amiguitos.

Y como no me gusta hablar de lo que no he visto, que en eso soy tomasiano total y me gusta meter el dedico y darle vueltas por ver si van de efectos especiales, aquí se queda el asunto. Prefiero cuarenta veces ponerme a ver otra vez Band of brothers – aquí Hermanos de sangre -, que siempre acaba bien, siempre ganan los buenos y, además, se pasa uno la serie viendo que van a ganar justamente los que parecen buenos. Es decir, una serie con un final como Dios manda, y no el bodrio de final que se han tragado los fieles adeptos a Juego de Tronos.

Pero antes de dejar la cuestión hay algunos flecos que conviene resolver.

El primero, la temporada que el fantoche de Iglesias le regaló a su majestad D. Felipe VI, que solo le faltó eso de subrayarle que “se trata de un juego, entiendes, y va de tronos, qué gracioso, ¿no?” Pues ahora es el momento de que la Casa del Rey le remita la temporada para que el juguetón de la coleta se vaya metiendo por el culo los DVDs aprovechando la forma tan ergonómica que tienen. Uno detrás de otro; y luego la caja en que iban todos juntos. Y, ya de paso, que se meta también un micro por la parte gorda por si a última hora se le ocurre alguna chorrada.

Hay un segundo fleco un tanto más preocupante. La segunda temporada de votaciones está a punto de caer mientras aún no sabemos si el guapito de Sánchez tendrá que disolver y convocar con tal de no caer en manos del que se esté por entonces metiendo los DVDs por donde ya ustedes saben y, mucho menos, en las traidoras manos de los golpistas catalanes. Vistas las elecciones en plan serie de televisión, ¿será posible que acabe muriendo quien todos ponen de bueno y de ganador? ¿Lo acuchillará un mal amigo en pleno morreo heterosexual no marcado? ¿Morirá el morreante a manos de una exnovia destronada?

Prefiero que no me estropeeen la fiesta (ahora se dice spoil the party) y el próximo domingo tomarme un par de orfidales a destiempo, meterme en la cama a media tarde y despertarme el lunes a que me den la sorpresa. Y todo para comprobar, cansinamente, que el dinosaurio sigue ahí.

 

 

Artículos

Pescado de régimen: vuelta y vuelta

En esas estamos: que lo de las municipales, autonómicas y europeas va a ser una vuelta que nos van a dar por el otro lado a fin de hacer nuestra carne política mejor digerible por las instituciones.

Mientras esperábamos las generales la izquierda, la ultraizquierda y los nacionalistas miraban a la derecha y veían sólo ultraderecha compacta; PP, Cs y Vox eran la misma cosa. Ahora resulta que, contados los votos, se ve por un extremo una derechona que tiende al centro, una ultraderecha que reivindica la derecha auténtica y un centro que se lo han pedido a la vez Cs y el PP, por más que Casado, después de la campaña que hizo, poco puede presumir de centrista. A la izquierda, sin embargo, es ahora cuando se mira y se aprecia una masa compacta de Psoe y el Podemos amansado que se ha construido Iglesias a la medida de su ambición y semejanza. En vista del éxito electoral, que lo aproximaba a la irrelevancia, se quiere hacer perdonar por sus excesos para ver si Sánchez se ablanda y le da alguna migaja de poder, aunque sea un ministerio, perdida toda esperanza de quedarse con Interior, TVE y el CNI, que es lo que él quería cuando aún pensaba que le iba a dar al guaperas un sorpasso en toda la boca. La ultraizquierda que hasta hace tres semanas ocupaba el desmelenado del casoplón, ahora está, triste y desolada, formada por los más revoltosos indepes y sus amiguitos de Bildu, mientras ERC ha encontrado la forma de hundir definitivamente al enloquecido Puchifugas, tan contento el hombre sólo de pensar que lo hacen eurodiputado los descerebrados de su pandilla, en la esperanza de que Europa no se acuerde de lo que dijo por escrito: que si ha de venir a Madrid a recoger su acta podrá ser detenido por no ser aún eurodiputado, pero a él le ha dicho su abogado que qué va, que no se atreverá el malvado estado español a detenerlo, esposarlo, darle una pasada por la Audiencia Nacional y dejarlo aquí clavado en prisión a la espera de un juicio que, al no mediar extradición, lo será por todos los delitos que acaben cuajando una vez se acabe la farsa en que se está convirtiendo la vista oral.

A Nos, el pueblo soberano – incluida ERC – nos conviene mucho que siga el Puchi en sus delirios, porque no es lo mismo tenerlo suelto por el Mundo dando mucho por donde amargan los pepinos, que tenerlo de mártir en prisión a la vez que le allanamos el camino a Junqueras hasta que limite sus aspiraciones a mero virrey de Cataluña y adelantado del Reino de España, que tiene el menda tragaderas para eso y para más.

Así que un panorama que, si cuaja, va a quedar más bonito que un San Luis.

Ahora se trata de saber si el lloriqueante Iceta se hace senador con los votos de ERC, para disgusto del tipejo que tienen recogido en una casa de templanza que le ha puesto la sanidad catalana por ver si recobra el seso a base de creerse que está en la republiqueta de sus sueños; y a todo esto, el escudero Matamala, que ya es mal nombre, ha accedido a la gloria de senador del Reino de España, que es mucho más que la ínsula Barataria que Sancho gobernó en su día con más juicio del esperado. Para su desgracia y nuestro cachondeo el Puchi, en vez de cuadrar el personaje de Tirant lo Blanc, que esa sí que es cosa catalana, se va convirtiendo cada vez más en una versión psiquiatrizada de D. Quijote.

En resumen: las derechas hacia el centro, el del centro encejado en el centro, las izquierdas amontonadas en una socialdemocracia como la del difunto Rubalcaba, los nacionalistas catalanes partidos en tres y los de Bildu son ya los únicos que quieren irse de España a medio plazo. Las cosas se han aclarado, pues. Y ya sólo falta que las derechas echen a Carmena y su niño de Madrid, que Aragón vuelva a la cordura después de la pasada podemita que le han dado, que Colau se hunda en Barcelona y que en Murcia, por lo menos, le aprieten el culo al PP con los socialistas rampantes después de 26 años de desierto, a ver si, como en Andalucía, terminan de aflorar las muchas mafias en marcha – la sanitaria ya está en el juzgado de guardia – y acabamos con ellas hasta que reverdezcan las mafias socialistas y las volvamos a echar, como ya hicimos.

Lo dicho: vuelta y vuelta.

 

 

Artículos