Monseñor Jesús Sanz: "Se hacen guiños al radicalismo anticristiano"
07.07.08 @ 09:16:26. Archivado en Obispos españoles
Queridos Hermanos y amigos: paz y bien. No son muebles urbanos, pero representan un referente en tantos de nuestros pueblos que han visto pasar delante a los peregrinos del Camino de Santiago. Son los cruceiros, semejantes a los crucifijos compostelanos que iban señalando el camino. Algunos de estos cruceiros que tienen a Jesús crucificado por un lado, y a la Virgen por el reverso, se yerguen en el pedestal de piedra como una enseña que reclama la atención a nuestras distracciones viandantes. Uno va haciendo el camino de la vida, y surca altillos, baja cuestas, se relaja en los llanos, y así vamos cumpliendo años y aprendiendo en la andadura.
Pero llega un momento en el que nos despistamos, acaso seducidos por cualquier señuelo que nos chista su picardía, acaso simplemente fatigados en la brega de nuestro afán cansino. Y entonces el andar peregrino es convocado por la imagen de Cristo, por la dulce presencia de la Señora, y de pronto retomamos el porqué de nuestros pasos, recobra sentido el sudor de nuestro esfuerzo, y sobre todo se vislumbra otra vez el horizonte de la meta de nuestro destino.
Los cruceiros eran y son una bendición que nos recuerdan la compañía de Dios y de sus santos, nos proponen incesantes la pertenencia a ese pueblo cristiano que es la Iglesia, y son un referente que como un hito montañero nos marcan a modo de brújula certera que estamos en el buen camino. Son símbolos religiosos que no resultan extraños, ni se nos imponen de modo indebido por el hecho de representar la larga historia cristiana que ha construido la cultura de nuestro pueblo.
Es posible que a algunos no les guste el cristianismo, que se borren de él, pero cualquier persona medianamente culta y libremente abierta, no puede dejar de reconocer que el cristianismo ha aportado innegables valores para construir la civilización occidental, que como ha recordado Benedicto XVI recientemente en la ONU, permiten sostener la democracia. La cultura cristiana no sólo tiene una hondura creyente, una fe real, sino que también ha sabido expresarse en las mil facetas que hacen noble nuestro pensamiento, que hacen creativo nuestro talento y que hacen serena nuestra mirada sobre las cosas.
Aunque haya quien lo diga con maledicencia ideológica, los cristianos no somos nostálgicos de ningún pasado, ni obsoletos aspirantes a ningún privilegio presente, ni ensoñadores de quimeras por venir. Pero tampoco nos resignamos a los paternalismos de estado que con insufrible cinismo pretende reeducarnos, borrar todo signo cristiano como si fuésemos apestados, como si fuera un aprensivo tabú y un supersticioso maleficio ser creyente, ser cristiano y manifestarlo públicamente.
La Europa del Gran Simio hace muchos siglos, muchísimos ya, que fue superada desde que el hombre y la mujer fueron llamados a la dignidad única de ser personas libres, pensantes, amantes y creyentes. Y en su búsqueda del Misterio se encontraron con un Dios que se hizo encontradizo, un Dios que no era ni arrogante ni huidizo, sino que se hizo cercano, próximo, se hizo prójimo y amigo al compartir con nosotros nuestro ensueño y el suyo. Dios se hizo hombre para hablarnos en nuestra lengua, para latir con nuestro pálpito, para abrazar nuestro destino.
Sin ser indiferente al hecho y a la trastienda laicista que se esconde detrás, no es lo que más me preocupa que quieran quitar los crucifijos (¿por respeto a ese casi 80% de la sociedad que se confiesa cristiana?). Mientras se hacen guiños al radicalismo anticristiano, se deja de hablar de la tragedia real de las familias que sufren el paro de manera creciente, de la caída del precio salarial y de la crisis económica tremenda que pondrá en un brete insoportable al país. La provocación laicista al mundo cristiano, y el juego matarife con los no nacidos o los que por edad o enfermedad están en sus días postreros, es un alibí para no hablar responsablemente de tantas cosas que de veras preocupan a las gentes. No sobran los crucifijos, sino que hacen falta cirineos creíbles que ayuden a llevar la cruz de tantos desafíos sin oportunismos demagógicos, cirineos que estén dispuestos a buscar soluciones sostenibles que aporten salidas en esperanza y solidaridad, dos virtudes entre otras muchas, que la historia cristiana no ha dejado de ofrecer en gratuidad.
Recibid mi afecto y mi bendición.
+ Jesús Sanz Montes, ofm
Obispo de Huesca y de Jaca
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La Cigueña, 07/08/2008. Olé la memoria.
¡¡¡ UNA IGLESIA SIN CURAS !!!
Sin sacramentos y sin teurgias...
una Iglesia de gente sencilla tal cual es... una Iglesia de cristianos... una Iglesia de SEMBRADORES DE LA PALABRA.El ministerio de Jesus no fue de liturgias muertas,fue de LA PALABRA.No hace puro lo que entra por la boca sino lo que sale del corazon.(Jesus).
Perdone Sr. obispo, ¿es que la iglesia católica no ha sido "antitodo" lo que no fueran sus dogmas.. herejes, "brujas", musulmanes, todo lo que no fuera lo que ellos imponían.
Don Fidel, auxiliar de Rouco, lo cuenta. Y lo publica LaCigueña en 01.06.07. Cuando le decía que tenía al teléfono al Nuncio, le oyó decir: "Eminencia, por favor, tengo el tratamiento de Eminencia".
Siempre me han asaltado dudas acerca de los que "tiran de números", con la tranquilidad de que no van a ser contestados.
¿Cómo se siente uno ante tamaña exactitud científica?.
¿Suspendiste la asignatura de Estadísticas de párvulos?.
Y por último, una aclaración. El régimen franquista acabó hace muchos años. ¿No lo recuerdas?.
Por favor, rigor y respeto, que todo el monte no es orégano (orégano= planta herbácea de la familia de las labiadas).
Saludos.
¿Crees, de verdad, que con la ruina que hay en España, se puede terminar un congreso con los resultados que ha tenido el último?.
¿No te parece que lo del aborto, lo de la eutanasia, y lo del laicismo, no son más que cortinas de humo, para ocultar su falta de operatividad, en la resolución de los verdaderos problemas de los ciudadanos?.
Son tan "chungos" como los del PP, que se han "acercado al centro".
Ni gobierno ni oposición están en su sitio, creo yo. Y lo escribo, sin calentones mentales.
A no ser que seas miembro del gobierno, que no lo creo (ellos tienen en su mente el trabajo que les ha deparado el último congreso), no entiendo ese enfado tan gordo.
Hay un hombre sabio, aquí en el sur, donde vivo, que se llama José Chamizo, y es Defensor del Pueblo Andaluz, que predica, pregona y da ejemplo de cristianismo coherente. "Cada uno debe estar en su sitio, y asumir sus responsabilidades", es una de sus frases.
Perdona la extenssión pero "doblo"
... el 60% de la sociedad para quien más divorcio, más aborto, más eutanasia, nos acerca a Europa y nos aleja de África ...
... el 40% de la sociedad que rechaza a la iglesia por discriminar a la mujer, p. ej. en la curia y la jerarquía ...
... el 20% de la sociedad que marcará la X en la casilla de la iglesia ...
... el 80% de la sociedad que quiere más libertad, más igualdad, más solidaridad, y menos economía, menos franquismo ...
Quizás sea debido a que no tengo prejuicios, ni tanta mala leche como supuran algunas de las palabras (que no de las ideas) expuestas.
Creo, sin embargo, que nuestro obispo debería (estoy cometiendo el error de aconsejar, pero es un desliz que no repito a menudo) olvidarse de los temores, respirar hondo, y confiar en nuestro Jesucristo. Menos temer o agorar, y más confiar, creo yo.
No he hallado lo de provocador y faltón, por parte alguna.
¿Me lo podéis aclarar, o responde a un post anterior?.
¿O es una actitud anti obispal profunda?.
Acabo mi comentario, como empieza el post. Paz y bien.
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