Corpus Christi en nuestro país
22.05.08 @ 21:01:54. Archivado en Cardenales españoles
La fiesta del Corpus Christi es muy tradicional en nuestro país y tiene una larga historia de manifestaciones religiosas y populares en toda Cataluña. Hoy, también, en las comunidades cristianas de todo el mundo se celebra esta fiesta con la procesión eucarística, forma singular de adoración pública de la Eucaristía, enriquecida con unas muy bellas y tradicionales manifestaciones de devoción popular.
Benedicto XVI nos dice que “esta fiesta invita a contemplar el misterio supremo de nuestra fe cristiana: la Santísima Eucaristía”. Esta fiesta contribuye a vivificar nuestra fe en la presencia verdadera, real y sustancial de Jesucristo en la eucaristía. No se trata de un signo o de una figura, sino de la presencia real del mismo Jesús no sólo durante la celebración de la misa sino también mientras subsisten las especies sacramentales del pan y del vino.
Corpus Christi es la fiesta de los dos amores: al Cuerpo y a la Sangre de Cristo y a los hermanos, que son como otro Cristo. Las dos dimensiones de esta fiesta eucarística no pueden separarse. En la Iglesia existe la tradición, vivida intensamente en los primeros siglos, de vincular visiblemente la celebración de la eucaristía con la caridad fraterna, insistiendo de manera particular en la relación entre la fracción del Pan (eucaristía) y la comunión cristiana de bienes (caridad).
Tiene pleno sentido unir la fiesta de la eucaristía y el día de la caridad. Jesús quiso que el ofrecimiento de su vida al Padre por amor a los hermanos se perpetuase sacramentalmente instituyendo la eucaristía. Por amor nos ha dado su Cuerpo y su Sangre. En la eucaristía se encuentra “la fuente y la exigencia de la caridad fraterna”. Por ello, el Concilio Vaticano II puede afirmar que “para que esta celebración sea auténtica y plena, ha de conducir a las diversas obras de caridad y de ayuda mutua”.
Los cristianos sabemos que la eucaristía nos compromete en favor de los pobres. Por esto, a fin de recibir verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados por nosotros, hemos de reconocer a Cristo en los más pobres, sus hermanos. La eucaristía alimenta la caridad y la solidaridad a fin de amar como ama Jesús. Por esto, el prójimo ha de ser amado, aunque sea enemigo, con el mismo amor con el que ama el Señor, y por él hay que estar dispuesto al sacrificio hasta el extremo.
La sociedad del bienestar no consigue disimular la realidad de la pobreza y de la marginación que sufre un gran número de personas. La sociedad del progreso técnico y científico va dejando personas marginadas, incapaces de seguir el tren que avanza constantemente. Ante esta realidad, a menudo surge en nuestro corazón un sentimiento de compasión y de dolor. Pero es necesario que haya también una decisión de ser solidarios con nuestros hermanos que sufren a causa de la pobreza y la marginación.
Cáritas invita siempre a compartir y a la solidaridad, a la vez que realiza una misión profética en las comunidades cristianas y en la sociedad. Cáritas es el organismo de la Iglesia que trabaja con seriedad, competencia y honestidad al servicio de los pobres y marginados de la sociedad, sensibilizándonos constantemente sobre sus problemas y sus necesidades sociales.
Por eso, los dos últimos años, Cáritas ha centrado sus campañas de sensibilización en los derechos humanos con este lema: “Los derechos humanos son universales, las oportunidades tendrían que serlo”. Cáritas insiste que la única cosa que diferencia a las personas son las oportunidades y se trata de favorecer la igualdad de oportunidades en todos los diversos campos de la vida y de la actividad humana.
+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona
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Jesús se hizo pan y vino, y se ofreció como alimento espiritual, para todos.
Ese amor infinito, sí que nos iguala, por encima del cualquier visión material o materialista.
Caridad es amar a pobres y a ricos, a torpes y a inteligentes, a buenos y a malos, a simpáticos y a aburridos.
Caridad es ayudar a todos, y rogar a Dios por todos.
Porque caridad significa amor, para quien lo haya olvidado.
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