Paisajes Sonoros

¡Eureka!

09.04.09 | 18:00. Archivado en Placeres culpables

Weezer Weezer (Green Album) (2001)

Después de que buena parte de la crítica (con la Rolling Stone a la cabeza, por supuesto) vilipendiase su último trabajo, el brillante Pinkerton (1996), Weezer desapareció del mapa. Sólo la insistencia de una tenaz legión de fans enamorados de sus melodías y plenamente identificados con sus letras consiguió que Rivers Cuomo se plantease resucitar el proyecto. Pero esta vez no quería que nada saliese mal. Para asegurarse de conseguirlo, el obsesivo Cuomo diseccionó cientos de temas de Nirvana, Oasis y Green Day en busca de la fórmula del éxito. Por raro que parezca, la encontró.

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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos: Bon Jovi

05.03.09 | 18:00. Archivado en Placeres culpables

Bon Jovi Slippery When Wet (1986)

Piensa lo que quieras acerca de Bon Jovi (sí, la cirugía estética ha hecho estragos entre los miembros de la banda y seguir viviendo en la adolescencia cuando tienes casi cincuenta tacos es triste), pero no cabe duda de que su tercer LP es uno de esos discos cuyos placeres, por más superficiales que sean, nunca cansan. Sus insistentes melodías, cargadas hasta los topes de azúcar, poseen la extraña cualidad de no empalagar por más escuchas que les demos. Al contrario que su sucesor, New Jersey (donde el descaro con el que se tiran a lo comercial es ya insoportable), Slippery When Wet mantiene con los años una buena dosis de frescura. La trilogía que abre el plástico, "Let It Rock", "You Give Love a Bad Name" y "Livin' on a Prayer" es de lo mejor que nos deparó la era del hair metal. Y temas como "Wanted Dead or Alive" o "Wild in the Streets" completan el círculo que hace de Slippery uno de los discos más gloriosamente pegadizos de la historia.


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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos: Elvis Costello y Deep Purple

15.01.09 | 12:00. Archivado en Placeres culpables

Elvis Costello Armed Forces (1979)

Con sus dos primeros álbumes, Elvis Costello se ganó el respeto de la crítica. En su tercer trabajo, Armed Forces, pretendió acercarse más al público. En parte lo consiguió, llegando al top ten de los más vendidos a ambos lados de Atlántico. Pero algunos ven en este esfuerzo por pulir el sonido de the Attractions un parón en su progreso. Tanto Costello en la composición, como Nick Lowe en la producción, se concentraron en introducir elementos del pop beatleliano y el pub rock para construir un disco melodioso y accesible.

Deep Purple Stormbringer (1974)

Sin la voz de Ian Gillan ni el bajo de Roger Glover, en 1974 poco quedaba ya del gupo que sólo dos años antes marcara un hito con Machine Head. El tandem Coverdale/Hughes era una incógnita en las voces, pero el brillante Burn despejó todas las dudas y acalló a los seguidores más escépticos. La formación sólo permanecería unida otro álbum, Stormbringer, antes de que su guitarrista, Ritchie Blackmore, también abandonara. Menos celebrado que el anterior, Stormbringer encierra, no obstante, bajo su inane apariencia, un buen número de agradables sorpresas.

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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos: especial U2

06.01.09 | 21:00. Archivado en Placeres culpables

Para muchos, los U2 de la última década representan lo peor de la banda. No les faltan argumentos. A medida que pierden frescura e inventiva, su líder, Bono (que siempre ha resultado un poco pedante), gana en endiosamiento y cada vez resulta más repelente. Aún así, no me resisto a defender sus dos últimos álbumes. Quizá estén pensados para gente que no le gusta mucho U2 (mi caso). El caso es que ambos son bastante buenos discos, de irresistible encanto.

U2 All that You Can't Leave Behind (2000)

Siguiendo la fórmula de sus más reconocidos trabajos de los 80 (en especial The Joshua Tree), los irlandeses consiguen hacer un disco que suene realmente clásico, sin serlo. Con Daniel Lanois y Brian Eno en la producción y añadiendo al mix todas las eclécticas influencias que salpican sus discos de los 90, el CD suena más que bien, plagado de detalles y sorprendentes texturas. Temas como "Wild Honey" o "Beautiful Day" son excelentes ejemplos de pop en estado puro. Aunque tanta dedicación limita inevitablemente la espontaneidad de las canciones, el resultado es magnífico.

U2 How To Dismantle An Atomic Bomb (2004)

Aún más estancado en la fórmula The Joshua Tree que el anterior, How To Dismantle An Atomic Bomb ofrece más de lo mismo en cuanto a memorables melodías y precisos arreglos. A excepción del burdo single "Vertigo" (que carece del buen gusto de "Beautiful Day") y la cuestionable "Love and Peace or Else" (el momento "Bullet the Blue Sky" de How To Dismantle), todo el material se centra en ese sonido pop/rock básicamente inofensivo que ya probaran con éxito en All that You Can't Leave Behind. Menos sorpresas aún, por tanto, pero la misma cantidad de buenas canciones.

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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos

02.01.09 | 18:00. Archivado en Placeres culpables

Europe The Final Countdown (1986)

No se me ocurre otro disco que se ajuste mejor al título de esta serie de artículos. La combinación perfecta de pomposidad ochentera y tradición metalera, junto a unas magníficas canciones, hacen de este álbum un adictivo capricho al que es difícil resistirse. ¿Quién no ha meneado alguna vez la melena al ritmo de "Rock the Night" o "Danger on the Track"? Pero nada de esto sería posible sin un puñado de canciones a la altura de las circunstancias. Llenas de pegajosos teclados, estribillos llameantes y guitarras cortantes y precisas. Un placer para disfrutar sin prejuicios.

George Harrison Cloud Nine (1987)

Aquí donde lo veis, este disco es obra de un auténtico supergrupo. Una sorpresa que nos llevamos al darle la vuelta al CD y mirar los créditos. Harrison comparte cartel con gente como Eric Clapton, Elton John, Jeff Lynne o el mismísimo Ringo Starr. Unidos al mejor ramillete de canciones del ex beatle en años, conforman uno de sus mejores trabajos en solitario. Aunque no ha envejecido demasiado bien (como casi siempre que Lynne controla la producción), su inmensamente escuchable y entretenidísimo pop/rock es un fijo entre mis placeres musicales más inconfesables.

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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos: especial heavy metal

30.12.08 | 18:00. Archivado en Placeres culpables

Gamma Ray Land o the Free (1995)

Después de tres álbumes que no pasaban del aprobado, el ex Helloween Kai Hansen tomó las riendas de Gamma Ray (y, de paso, el micro) y se salió con Land of the Free, un clasicazo del metal europeo. Aunque su abuso del doble bombo y los sintetizadores impiden tomarse este subgénero demasiado en serio, hay auténtico talento detrás de temas como "Rebellion in Dreamland", "All of the Dmaned" o "Land of the Free". Las colaboraciones de Hansi Kürsch (Blind Guardian) y Michael Kiske (ex Helloween) terminan de hacer de éste un álbum redondo.

Virgin Steele
The Marriage of Heaven & Hell, Pt. 2 (1997)

La más europea de las bandas metaleras americanas puso aquí el listón más alto de su carrera, con un CD repleto de emoción y gancho. Aunque mucho más elaborado que el de sus colegas europeos, el sonido de Virgin Steele sigue otorgando demasiado protagonismo a los sintetizadores, en detrimento de unos arreglos más ricos con orquesta o secciones de viento. A pesar de todo, disimulan tan bien los defectos propios del género que resultan hasta creíbles. Curiosamente no es uno de sus discos más populares pero, sin duda, es el mejor.

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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos

25.12.08 | 12:00. Archivado en Placeres culpables

REO Speedwagon The Hits (1988)

Quiero aprovechar la ocasión para hacer extensible el título de esta sección a la banda protagonista, REO Speedwagon (no, no pretendo acabar definitivamente con la reputación de este blog, lo digo en serio). Fueron una de las bandas revientaestadios por antonomasia en los 80, pero venían de más atrás, de mucho más atrás. The Hits resume a la perfección su trayectoria, aunque en sentido inverso, partiendo de sus grandes éxitos ochenteros y terminando con una mortal versión en directo de "Ridin' On the Strom", su guitarrero mayor éxito en la década anterior.

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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos

18.12.08 | 12:00. Archivado en Placeres culpables

Boston Walk On (1994)

Estoy seguro de que muy poca gente (fanáticos de Boston incluidos) se atrevería a defender abiertamente este disco. No importa. Para eso estoy yo aquí. Aunque los siete años que le llevó a Tom Scholz terminarlo son injustificables desde cualquier punto de vista, hay que reconocer que el resultado roza la perfección. Tanto que a veces resulta casi artificial. Pero debajo de la excesivamente pulida superficie hay melodías y arreglos que se merecen un respeto. No deja de ser un CD simplemente entretenido, ideal para escuchar en la intimidad de los cascos, pero tiene gancho.

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Grandes discos infravalorados e inconfesablemente adictivos

25.11.08 | 18:00. Archivado en Placeres culpables

Rush Signals (1982)

Todos los discos de Rush en los 80 están bastante mal vistos hoy en día (como el grupo en sí, vaya). Sin embargo, la sobreabundancia de sintetizadores y su caduca producción no impiden a Signals ser uno de los mejores discos de la carrera del grupo. Quizá se deba al hecho de que para los canadienses este sonido llegó como parte de una evolución iniciada a finales de los 70, no como un intento desesperado de seguir en el candelero. Fue una adaptación natural que, además, llegó en un momento de máxima inspiración. Temas como "Subdivisions" o "New World Man" lo demuestran.

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Criticar por criticar

01.08.08 | 11:00. Archivado en Placeres culpables

Weezer Make Believe (2005)

Hay discos que, simplemente, caen mal. No tienen por qué ser especialmente espantosos, ni tan siquiera malos, pero ni críticos ni fans parecen poder aguantarlos. Make Believe es uno de esos discos. Desde su salida al mercado se convirtió en el blanco de las críticas más virulentas y buena parte de los fans del grupo ya ni se acuerdan de él. La excelente acogida que ha tenido el último trabajo de la banda, Weezer (Red Album), ha empeorado las cosas. En la sacrosanta allmusic le han quitado una estrella (antes tenía cuatro) y los rácanos de Pitchfork han aprovechado la crítica del nuevo álbum para calificar de "repulsivo" a Make Believe. Tanta inquina no parece razonable, sobre todo porque no guarda ninguna relación con el contenido del quinto disco de la banda liderada por Rivers Cuomo. Un álbum que contiene todos los elementos característicos del sonido del grupo, encerrados en un puñado de canciones muy trabajadas en las que hay sitio para casi todo. Al igual que sus inmediatos predecesores, Make Believe es un disco orientado hacia el típico pop alegre y grandilocuente de la banda, simplón si se quiere, pero en el que Cuomo luce su mejor cara. Sus ya clásicas melodías pegadizas, casi ensordecidas por las potentes guitarras, aparecen por doquier. En realidad poco más se puede pedir a un disco de Weezer que lo que ofrece Make Believe, aunque algunos se empeñen en tomarse demasiado en serio a la banda o en no querer aceptar que no hayan firmado un mal disco en catorce años de carrera. Una cosa son los gustos y otra criticar por criticar.

01 Beverly Hills 3:16
02 Perfect Situation 4:15
03 This Is Such a Pity 3:24
04 Hold Me 4:22
05 Peace 3:53
06 We Are All on Drugs 3:35
07 The Damage in Your Heart 4:02
08 Pardon Me 4:15
09 My Best Friend 2:47
10 The Other Way 3:16
11 Freak Me Out 3:26
12 Haunt You Every Day 7:09




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Prejuicios fuera, oídos abiertos

07.05.08 | 12:00. Archivado en Placeres culpables

Rick Springfield Working Class Dog (1981)

Working Class Dog no es uno de esos discos que hay que escuchar antes de morir. Rick Springfield no es uno de los nombres propios de la historia de la música popular. Pero sin duda su música (y en particular este disco) tiene algo que la distancia de la de otros iconos pop de la juventud ochentera. No deja de ser "música para adolescentes", pero las canciones de Springfield son de lo mejor del género. En vez de pervertir el nombre del pop y comerciar con él, el australiano remite a la esencia del género, yendo a lo fácil (que a veces es lo más difícil). Claro que consigue componer un álbum repleto de temas con regusto de clásicos atemporales, algo que no está al alcance de otros artistas dentro del mainstream. Títulos como "Jessie's Girl", "Love Is Alright Tonight" o "I've Done Everything for You" son clarísimos ejemplos de hits asequibles para todo tipo de públicos pero de calidad. Aunque la producción juega en su contra en ocasiones, encasillando al disco en exceso dentro de la época en que fue editado, su pretensión es no conocer de modas y las canciones cumplen ese objetivo a la perfección. Su amable envoltorio no las priva de ser estupendas composiciones, escritas con sabiduría e inteligencia. Aunque la figura de Springfield quedará asociada por siempre a la adolescencia y a la superficialiad, su música reclama atención. Una atención que merece y que yo le doy.

01 Love Is Alright Tonite 3:28
02 Jessie's Girl 3:14
03 Hole in My Heart 3:12
04 Carry Me Away 3:01
05 I've Done Everything for You 3:17
06 The Light of Love 2:45
07 Everybody's Girl 2:59
08 Daddy's Pearl 2:37
09 Red Hot & Blue Love 2:59
10 Inside Silvia 4:43




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Martes, 24 de noviembre

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