Paisajes Sonoros

Mis discos de cabecera XX: 1993 - 1994

17.08.09 | 19:44. Archivado en Mis discos de cabecera

Urge Overkill Saturation (1993)

Ningún otro grupo en la historia ha conseguido aunar tanto talento y tanta mala suerte como Urge Overkill. Teniéndolo todo para ser los reyes del mambo (grandes canciones, el beneplácito de la crítica y una estética estrafalaria), la gente decidió, sencillamente, pasar de ellos. En el momento clave, cuando podían haberse convertido en los nuevos Nirvana, el público le dio la espalda a su irónica visión del negocio musical. Pero la triste historia de su coqueteo con el estrellato, no empaña la brillantez de sus discos, especialmente de Saturation, su trabajo más redondo.

Blur Parklife (1994)

A este lado del Atlántico, 1994 era, sin embargo, el año del brit pop. Su cara más sofisticada la representaron a la perfección Blur. Escudriñando la historia del pop británico desde los años 50 para ir cogiendo cosas de un lado y de otro, crearon ese estilo inconfundible que Damon Albarn y los suyos llevaron a la perfección en Parklife. Artísticamente, es la obra cumbre del movimiento, pero también es un brillante álbum pop en el que la banda lo intenta todo (pop, disco, punk, music hall...) y todo les sale bien. Un disco de los que hacen época (literalmente).

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Mis discos de cabecera XIX: 1991 - 1993

22.06.09 | 18:00. Archivado en Mis discos de cabecera

Nirvana Nevermind (1991)

Para los que vivimos la adolescencia en los 90, la música de Nirvana, exultante y desoladora a partes iguales es, naturalmente, una referencia imprescindible. Nevermind es uno de esos discos que he escuchado desde el día que salieron y seguiré escuchando mientras pueda (hasta que prohíban la música o algo así, que con los políticos todo es posible). Una de las grandes virtudes de la música es su capacidad para capturar un momento concreto de la historia y hacerlo atemporal. Cobain y los suyos lo hicieron: así se sentía la juventud americana de principios de los 90.

U2 Achtung Baby (1991)

Y luego me acusarán de "detractor" de U2. No sólo defendí (y sigo defendiendo) dos de sus discos más vapuleados, sino que alguna de sus grandes obras, como este Achtung Baby, se encuentran, efectivamente, entre mis discos de cabecera. Aunque no es un disco experimental en sentido estricto (por mucho que se haya vendido así en ocasiones), es una excepcional vuelta de tuerca (de ruptura nada) al sonido clásico de la banda. Hay que aguantar al soporífero Bono un rato, pero merece la pena aunque sólo sea por el excepcional trabajo de The Edge a las seis cuerdas.

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Mis discos de cabecera XVIII: 1987 - 1989

18.05.09 | 18:00. Archivado en Mis discos de cabecera

Pretenders The Singles (1987)

Los Pretenders han sido unos auténticos expertos en lo que a singles se refiere. Aunque entre su discografía hay varios LPs magníficos, las caras A y B contenidas en The Singles están tan bien construidas y ejecutadas que no necesitan contexto para funcionar. Todo recopilatorio suele tener el inconveniente de que distorsiona (en mayor o menor medida) la visión la carrera del grupo que dan sus álbumes. Algo de eso hay también aquí, pero si te interesa menos el grupo y más su música, como es mi caso, ésta es la forma ideal de degustar su inmenso talento como músicos.

Queensrÿche Operation: Mindcrime (1988)

El hecho de que Operation: Mindcrime sea el mejor disco de heavy metal de la historia puede ser discutible (o no, claro). Lo que, sin duda, no lo es, es el hecho de que es uno de los más ambiciosos proyectos jamás acometidos en ese género. Y, lo que es más llamativo, con estupendos resultados. La historia de un adicto a la heroína que es captado por una organización que conspira para asesinar líderes políticos en plena era Reagan no parece muy prometedora. Menos mal que acude al rescate la relación amorosa entre el protagonista, Nikki y Sister Mary, una antigua prostituta metida a monja. Brillante.

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Mis discos de cabecera XVII: 1986 - 1987

22.04.09 | 18:00. Archivado en Mis discos de cabecera

The Church Heyday (1986)

He escuchado muchos discos a lo largo de mi vida, pero muy pocos han conseguido impresionarme como Heyday. El prodigioso e impecable despliegue de maestría pop aparentemente salido de la nada (aunque la banda ya había apuntado maneras anteriormente) es sencillamente asombroso. Los hits se suceden unos a otros como si de un "grandes éxitos" del grupo más exitoso del planeta se tratase. Naturalmente, ni the Church eran la banda más exitosa en el 86 ni Heyday es un "grandes éxitos". Ahí está la gracia. Imposible hacerlo mejor. Hay que escucharlo para creerlo.

Def Leppard Hysteria (1987)

Def Leppard nunca fue uno de mis grupos favoritos. Si te gustaban Metallica y Iron Maiden, escuchar Def Leppard era uno de los pecados capitales. Así que nunca le presté mucha atención en su momento. Años después vi un documental de Classic Albums sobre Hysteria y me pregunté: ¿yo he escuchado ese disco? Lo había hecho, claro, pero con muy poca atención y muchísimos prejuicios. Era imprescindible volver a él y, desde entonces, se ha convertido en uno de mis imprescindibles. Ganchos para dar y tomar, melodías de toma pan y moja y una producción tan hortera como irresistible.

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Mis discos de cabecera XVI: 1983-1985

06.04.09 | 18:00. Archivado en Mis discos de cabecera

The Jam Snap! (1983)

Si the Jam triunfaron en el pop, donde la mayoría de los grupos punk ingleses fracasaron, fue gracias a sus singles. En ese sentido, sus discos no nos cuentan toda la historia. Aunque faltan temazos como "To Be Someone" (que bastaría con haber sustituido por la nada esencial versión de "David Watts") o "But I'm Different Now", Snap! es el disco definitivo de la banda. No sólo es un recopilatorio impecable, es todo un clásico que, desde el trallazo de "In the City" hasta la sofisticación de "Man on the Corner Shop", nos muestra todas las caras de una banda excepcional.

Metallica Ride the Lightning (1984)

Para la mayoría, Master of Puppets es el auténtico mejor disco de Metallica, incluso el mejor del heavy metal. Es posible que sea más homogéneo que Ride the Lightning, pero carece por completo de su frescura. Metallica reinventaron el metal con su primer disco, después sólo perfeccionaron la fórmula. Temas tan brillantes como "Fade To Black" o "The Call of Ktulu" demuestran que es en Ride the Lightning donde encuentran el perfecto equilibrio entre musicalidad y brutalidad. La fuerte distorsión de las guitarras puede intimidar al profano, pero la valía artística de Metallica es indiscutible.

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Mis discos de cabecera XV

30.03.09 | 21:25. Archivado en Mis discos de cabecera

Elvis Costello Clubland (1981)

Trust es la mejor prueba de la asombrosa versatilidad de Costello y los Attractions. Aunque superficialmente se mantiene siempre en el terreno del pop, a diferencia de su último disco pop, Armed Forces (1979), incorpora con acierto todo el ingente repertorio de estilos por el que Costello y su banda se mueven como peces en el agua y que van desde el rockabilly hasta el country, pasando por el soul o el rock & roll primitivo. Un auténtico despliegue de sabiduría musical que adornan unas canciones simplemente brillantes.

Queen Greatest Hits (1981)

Posiblemente sea el mejor recopilatorio de historia. No en vano ha conocido más ediciones (con ligeros cambios en el orden de las canciones y la portada) que ninguno, convirtiéndose en el disco más vendido de la legendaria banda británica. Aunque muchos de sus primeros discos no merecen ser reducidos a meros singles, el resultado de juntar todas sus mejores canciones en un único CD funciona mucho mejor de lo que se podía esperar y supera con mucho a la producción posterior de la banda (más orientada hacia el single). De los que nunca te cansas de escuchar.

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Mis discos de cabecera XIV

21.03.09 | 17:00. Archivado en Mis discos de cabecera

Bruce Springsteen The River (1980)

Springsteen no es un artista por el que profese especial admiración, pero entre mis discos de cabecera nunca ha faltado (ya desde la primera vez que lo escuché) ni faltará nunca esta inmensa lección de rock & roll que es The River. Casi hora y media de música compuesta y ejecutada con una intensidad que día a día desafía con más descaro al paso del tiempo. Cosa que no se puede decir de posteriores (algunos muy recientes) plásticos de Springsteen. Aunque no comparto los cursilones elogios que ha dedicado siempre la crítica al de New Jersey, The River se merece toda una vida de elogios.

David Bowie Scary Monsters (1980)

Otro de esos big names con cuya obra no termino de identificarme es David Bowie. En general, su "universo" me da demasiada pereza como para ir más allá de los singles. Scary Monsters, no obstante, se deja escuchar mucho más fácilmente. Aunque no se trata, por supuesto, de un disco accesible, el gancho de temas como "Ashes to Ashes", "Up the Hill Backwards" o "Because You're Young" es más descarado de lo habitual y los deslices experimentales son bastante más ligeros que en álbumes anteriores. La cara más amable del inmenso talento de Bowie.

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Mis discos de cabecera XIII

04.03.09 | 18:00. Archivado en Mis discos de cabecera

Elvis Costello Armed Forces (1979)

Después de dos salvajes discos que consiguieron inyectar parte de la intensidad del punk en la escena New Wave, el versátil Costello decidió dar rienda suelta, por primera vez en su carrera, a su vena más popera. El resultado es Armed Forces, un álbum repleto de memorables melodías y arreglos detallistas que, junto a una densa producción, consiguen poner en relieve la fascinante personalidad de Costello como compositor (aplacando al tiempo buena parte la fiereza de los Attractions, eso sí). Delicioso y esencial.

Fleewood Mac Tusk (1979)

Tras reinventarse a sí mismos con el clásico Fleetwood Mac (1975) y alcanzar el éxito comercial con Rumours (1977), en el siguiente disco tocaba ir un paso más allá. Buckingham tenía ya control total sobre la dirección creativa de la banda y decidió acometer la difícil tarea de crear un trabajo aún más perdurable que cualquier cosa que hubieran grabado antes. Y lo consiguió. Tusk pasó inmediatamente a formar parte del selecto grupo de dobles discos caóticos y geniales donde se encuentran el White Album de los Beatles o el Physical Graffiti de Led Zeppelin.

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Mis discos de cabecera XII

13.02.09 | 12:00. Archivado en Mis discos de cabecera

The Cars The Cars (1978)

El debut de los Cars es uno de esos discos redondos que consiguen aunar el valor artístico y el éxito comercial con total naturalidad. Sus nueve canciones están entre los clásicos absolutos de la New Wave (nada que envidiar a los exitosos Blondie ni los niños mimados de la crítica, Talkin Heads). La sabia producción de Roy Thomas Baker (famoso por "Bohemian Rhapsody") contribuye a equilibrar la balanza entre las pinceladas avant-garde y las poperas melodías, creando un sonido robótico, que te hipnotiza y atrapa hasta que suena la última nota de la apoteósica "All Mixed Up".

Todd Rundgren Hermit of Mink Hollow (1978)

Después de flirtear durante años con casi cualquier género que se le puso por delante, a finales de los 70 Todd Rundgren redescubrió los placeres del pop tanto con Utopia como en su carrera en solitario. El resultado es Hermit of Mink Hollow, un trabajo que le retrotrae a principios de la década, cuando hacía álbumes modestos, colecciones de canciones en un impecable estilo pop (estoy pensando en The Ballad of Todd Rundgren). Los pequeños placeres que lo integran convierten a este disco en una auténtica delicia, parcialmente oculta, dentro de su majestuosa discografía.

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Mis discos de cabecera XI

30.01.09 | 19:00. Archivado en Mis discos de cabecera

Meat Loaf Bat Out of Hell (1977)

Imagina una mezcla a partes iguales de la épica de Springsteen, la pomposidad de Queen y la pegada de Aerosmith y te harás una idea bastante aproximada del sonido de este disco. Uno de ésos que no se decide entre el pop, el rock duro o el prog, optando por juntarlo todo de la forma más absurda posible. Si añadimos al mejunje la volcánica interpretación de Meat Loaf, el talento compositivo de Jim Steinman y la inteligente producción de Todd Rundgren, el resultado es uno de los álbumes más grandiosos jamás grabados. En mi top ten de todos los tiempos.

The Rubinoos The Rubinoos (1977)

Hace unos años pasé una época obsesionado con el pop "puro". En seguida me dejé atrapar por el remolino del power pop, un universo atestado de melodías empalagosas hasta lo imposible, formulaico y superficial. Me encanta. Desde entonces he procurado mantener siempre cerca este CD, una de las demostraciones más sublimes del género y un clásico del rock en sí mismo. Es empalagoso, divertido y bailable como el que más, pero aporta el sobresaliente talento de unos músicos que están muy por encima de las limitaciones creativas y la sensiblería de su música.

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Mis discos de cabecera X

20.01.09 | 18:00. Archivado en Mis discos de cabecera

Led Zeppelin Psysical Graffiti (1975)

Llevaba algún tiempo sin volver a Led Zeppelin cuando decidí retomar mi afición por sus clásicos plásticos. Entonces me pregunté por dónde empezar esta vez. Recordé una entrevista en la que preguntaron a Robert Plant qué disco de la banda le recomendaría a los neófitos. Dijo que Psysical Graffiti. Entonces me pareció decepcionante. Yo esperaba algo como "pues por el primero estaría bien". Además, nunca fue mi favorito. Sin embargo, decidí hacerle caso y reescuchar la discografía zeppeliana a partir de aquí. Gracias a ello redescubrí el placer de este fascinante doble álbum.

Pink Floyd Wish You Were Here (1975)

Reducir un grupo con tantas facetas interesantes a un sólo álbum está feo. Ya lo sé. Pero creo que, de alguna manera, Wish You Were Here es el álbum definitivo de Pink Floyd. La canción qe da título al disco es un clásico del rock. Las largas suites que abren y cierran son dos de sus mejores temas genuinamente progresivos y la dedicatoria a Syd Barrett esconde algo de su psicodélica visión, al menos en las letras. A no ser que seas un devoto de la etapa liderada por Waters (The Wall), Wish You Were Here lo tiene toda para ser tu disco favorito de los reyes del space rock.

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Mis discos de cabecera IX

14.01.09 | 13:00. Archivado en Mis discos de cabecera

New York Dolls Too Much Too Soon (1974)

Quizá decepcionados por la escasa repercusión pública de su primer LP, Johnny Thunders, David Johansen y compañía decidieron reclutar al conocido productor George "Shadow" Morton, con la intención de dar un giro sesentero a su sonido y llegar a las radios comerciales. No lo consiguieron, pero el experimento no les salió nada mal (al fin y al cabo, el sonido del pop americano de los años 60 siempre fue una importante influencia en su música). Los coros y los efectos de sonido realzan las pegadizas melodías y convierten al plástico en una irresistible mezcla de crudeza y pomposidad.

Bob Dylan Blood on the Tracks (1975)

Muchos discos de Dylan, por unas cosas o por otras, no me gustan. Los he escuchado montones de veces, con la mejor intención, pero siempre acabo dándole varias veces al botón de next track. Qué le vamos a hacer. Sin embargo, con Blood on the Tracks disfruto de principio a fin. No tiene desperdicio. Dicen que es un disco para los puristas. Yo más bien diría es ideal para los que no les guste mucho Dylan. Ningún otro de sus trabajos, de hecho, combina tan bien su faceta más melódica en unas canciones redondas, con una producción tan austera y fácil de escuchar.

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Martes, 24 de noviembre

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