Cuenta Shostakovich en sus memorias que Prokofiev tenía dos palabras favoritas. Una era 'divertido' que, al parecer, "usaba para valorar todo lo que le rodeaba". La segunda era '¿comprendido?'. Ésta la usaba, según Shostakovich, "cuando quería saber si estaba explicándose con claridad". Ambas encajan perfectamente con el espíritu de su primera sinfonía, más conocida como Sinfonía Clásica. Tomando como modelo a Haydn, Prokofiev elabora una divertida recreación de la sinfonía vienesa del XVIII. Pero, no conformándose con repetirlos esquemas clásicos al pie de la letra, el compositor ruso introduce en momentos clave algunos elementos propios del lenguaje musical del siglo XX, dotando a la partitura de una originalidad absolutamente genial.
Prokofiev compuso esta obra justo antes de abandonar la Unión Soviética para establecerse en los Estados Unidos. Curiosamente sucede a una de sus piezas más radicalmente vanguardista, la Suite escita, escrita en 1916. A pesar de la evidente búsqueda de un equilibrio perfecto en el clasicismo, Prokofiev introduce, ya desde la génesis de la obra, algunos elementos netamente modernos. En primer lugar, el compositor descartó utilizar el piano (a pesar de que era un gran virtuoso del instrumento) para componer esta sinfonía. Prefirió un enfoque mucho más abstracto que, según él mismo, "en gran parte de los casos proporciona un material de mejor calidad". Un examen detallado de la partitura revela, además, fuertes disonancias y complejas armonías que nada tienen que ver con lo que Haydn o Mozart conocieron.
Sin embargo, sí quiso Prokofiev mantenerse fiel al modelo clásico en la estructura. La sinfonía está dividida en los cuatro movimiento tradicionales, siguiendo al pie de la letra los modelos con los que se trabajaba en el XVIII. El primer movimiento está en forma de sonata, el segundo se estructura como un minuetto tradicional, el tercero es una gavota (una danza popular en el siglo XVIII) y el cuarto regresa a la forma de sonata. Prokofiev consiguió así un equilibrio perfecto entre el lenguaje clásico y la experimentación moderna, encandilando al público de su época y convirtiendo a la Sinfonía Clásica en su composición más afamada. El propio compositor dirigió el estreno de la sinfonía, que tuvo lugar el 21 de abril de 1918 en Petrogrado.
Sábado, 21 de noviembre
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Fernandez Krohn
Siro López
Marie-José Martin Delic Karavelic
Juan Luis Recio
Julián Moreno Mestre
Ángel Sáez García
Carlos Ferrer
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora