De formación esencialmente autodidacta, sus precarios conocimientos técnicos no impidieron a George Gershwin convertirse en el compositor americano más célebre de la historia. Desde los veintiún años ya triunfaba en Broadway con sus musicales, aunque su propósito siempre fue ir más allá y convertirse en compositor. Por ese motivo quiso completar su formación junto a maestros como Ravel o Stravinsky, aunque nunca lo consiguió. El primero le preguntó por qué quería ser un Ravel de segunda, pudiendo ser un Gershwin de primera y le aconsejó que se dejara llevar por su excepcional instinto. Por su parte, Stravinsky, después de preguntarle cuánto dinero había ganado en el último año, confesó que debería ser Gershwin quien le diera clases a él.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín