Después de firmar dos obras de gran complejidad tonal y rítmica con sus primeros conciertos para piano, Bartók sorprende aquí con un planteamiento casi neoclásico. Dicen las malas lenguas que al ser un regalo de cumpleaños para su mujer, la también pianista Ditta Pasztory, necesariamente tenía que ser más sencillo, ya que ella carecía de técnica suficiente. Algunos críticos de la época también dijeron que Bartók quiso con este concierto adaptar su difícil estilo al gusto del público americano de su tiempo. Aunque es verdad que su trabajo no terminaba de obtener reconocimiento en los Estados Unidos y ciertamente Pasztory no alcanzaba su altura interpretativa, el desencanto del compositor con la exploración de la complejidad venía ya de lejos. El Concierto para piano No. 3 supone la culminación de este proceso.
Viernes, 1 de junio
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín