(Especial para PS) Con unos siglos de retraso aterriza en España el cacareado biopic de Ian Curtis, alma máter de Joy Division. Un estreno "de estrangis" desafortunadamente, porque la peli llega mucho más lejos de lo esperado. Asusta la idea de ver casi dos horas de existencialismo y desesperación vital en riguroso blanco y negro, sobre todo si conoces la trayectoria de la banda de Curtis, quien desde luego no hubiera valido para triunfito. Pero el viaje resulta ser otro, mucho más ágil y emocionante de lo que acabaría siendo en manos poco adecuadas.
El responsable de este éxito es Anton Corbijn, quien debuta aquí en la dirección de una forma impecable. El fotógrafo holandés lleva sirviendo años a la aristocracia musical europea (U2, Front 242, José Mercé, Coldplay...) y también trabajó en su momento con Joy Division. Conocimiento de primera mano y amor por la música que traspasa la pantalla en todo momento, dejándote pegado a la historia, casi en trance.
El principal acierto de Corbijn consiste en acercarse a una distancia prudencial a la figura del atormentado artista, huyendo del estereotipo y del malditismo, que por otra parte, el propio Curtis gustaba de alimentar tanto en su obra como en su vida. La película contrasta el caos en que vive el cantante con las reacciones que provoca en las personas que le rodean, resultando más matizado y objetivo su retrato.
En este entorno se dibuja un triángulo amoroso que parece sacado de un culebrón, pero que no es más que uno de los detonantes de su angustia y su trágico desenlace. La influencia de música y películas oscuras, trabajos poco estimulantes, y una indiscutible tendencia a la enfermedad mental hicieron el resto. Lo dicho, imposible narrar mejor lo inenarrable, puesto que la épica que destila el film nace del propio interior de los personajes, y no de grandes hitos y sucesos.
Un guión soberbio, que cuenta mucho con poco; una dirección y fotografía hipnóticas, y sobre todo, un par de interpretaciones magistrales: Samantha Morton (Deborah Curtis) personifica la humillación como pocas veces se ha visto antes en el cine, y Sam Riley (como Ian) hubiera ganado el Oscar si Joy Division fueran más populares en USA.
Cuando sales del cine las imágenes de "Control" son difíciles de borrar de la retina y del corazón. Imprescindible para amantes del rock y de la música en general.
Sábado, 18 de febrero
Chris Gonzalez -Mora
Ángel Sáez García
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Paulino Toribio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Ángel Gutiérrez Sanz
Carlos Ferrer| Febrero 2012 | ||||||
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