El coreógrafo danés Kim Brandstrup ha rescatado una olvidada partitura del ruso Sergei Prokofiev para transformarla en un nuevo ballet. La música fue escrita como banda sonora de la versión cinematográfica de La reina de espadas de Pushkin, un proyecto que nunca llegó a realizarse.
Sin embargo, Brandstrup se ha refugiado en otras influencias para crear su ballet. En primer lugar en El idiota de Fyodor Dostoyevsky (sobre todo para los personajes), pero también en Iván el terrible, la conocida película de Sergei Eisenstein a la que también Prokofiev puso música.
El estreno de la obra tuvo lugar el pasado miércoles en el Covent Garden londinense, según informó Reuters. Entre los bailarines principales se cuentran el cubano Carlos Acosta (en la foto), la rumana Alina Cojocaru y la española Laura Morera. El espectáculo incluye imágenes en blanco y negro, proyectadas sobre el escenario.
Aunque titulada "Londres", la Sinfonía 104 de Haydn es tan solo la última de una serie de doce sinfonías que el compositor escribió durante su estancia en la capital inglesa y con las que puso fin a su contribución al género. Aunque durante los años que pasó al servicio de la familia Esterházy gozó de libertad para, según sus propias palabras, "ser original", cuando tuvo que regresar al circuito comercial lo hizo con un ímpetu experimentador casi inédito en su carrera. Sorprendentemente, al regresar a Viena abandonó esta tendencia y consagró el resto de su vida a la música de cámara y coral. Su obra ya había calado hondo en el difunto Mozart y en su joven alumno Beethoven (entre otros, claro).
La Sinfonía 104 arranca con una serie de solemnes y dramáticos acordes que captan nuestra atención al instante. Siguen unos delicados fraseos que enlazan con una nueva interpretación de ésos mismos acordes iniciales (esta vez sin percusión). Tras darle alguna vuelta más al mismo tema y repetir la estructura citada anteriormente, finaliza el adagio y da comienzo, con la acostumbrada energía de Haydn, el allegro de este primer movimiento. Un movimiento cargado de entusiasmo y colorido que sintetiza todo lo que hace irresistible la música del austriaco. Esas sensaciones de vitalidad y optimismo se prolongan (incluso exageradamente) hasta el final de la pieza, la más larga de la sinfonía.
El segundo movimiento es un andante. Presenta la forma de un lied dividido en tres partes, siendo más apacibles la primera y la última y más violenta la central. El tema principal es sencillo, aunque Haydn sabe dotarle de hondura a lo largo del movimiento usando magistralmente melodía y armonía. El tercer movimiento es el minueto. Es el más corto y academicista de los cuatro. Sólo el protagonismo de los instrumentos de viento de madera rompe un esquema rígido, escrito con escrupulosidad por Haydn. Para el Finale el compositor escoge la forma de sonata y aprovecha para introducir la música folclórica en la partitura. El tema principal proviene de una juguetona melodía popular originaria de Croacia y que es manipulada por el compositor en complejos desarrollos que resultan en un brillantísimo final para la última sinfonía de Haydn.
La Sinfonía 104, "Londres" se estrenó el 4 de mayo de 1795 en el King's Theatre de Londres. El exitoso evento contó con un repertorio consagrado por completo al músico austriaco quien dirigió además todas las interpretaciones.