Ludwig Van Beethoven - Variaciones Diabelli (1823)
26.01.08 @ 15:00:00. Archivado en Clásica
La última gran obra para piano del genio de Bonn es una de sus más fascinantes y gloriosas contribuciones al acervo musical. Su relevancia sólo es comparable (dentro de las obras pianísticas) a la de las Variaciones Goldberg de Bach. El germen de esta creación se encuentra en un sencillo vals escrito por el famoso editor Anton Diabelli, quien pidió a varios compositores que escribieran variaciones sobre éste con el propósito de publicarlas conjuntamente. Schubert, Liszt y algunos otros respondieron a su petición, pero Beethoven se negó. Consideraba que la pieza no era lo suficientemente interesante. Poco después, sin embargo, rectificó y finalmente escribió 33 variaciones que se han convertido en una de sus composiciones más admiradas.
Al igual que en otras obras de madurez, el compositor alemán vuelca aquí toda su sabiduría musical y vital, incluyendo referencias a Mozart, Bach o Händel y, al tiempo, anticipándose a Chopin en más de una década. Su virulenta personalidad también se expresa con claridad en los pentagramas de las Variaciones Diabelli, aunque de forma abstracta, exclusivamente a través de la música. La obra se va construyendo a sí misma a medida que se suceden las distintas variaciones, que ya no sólo hacen referencia a la pieza de Diabelli sino que terminan inspirándose unas a otras, convirtiendo a la infatigable genialidad de Beethoven en la gran protagonista de la obra.
Con alrededor de una hora de duración, la pieza es una de las más exigentes para el oyente dentro del repertorio beetohveniano, tanto por su duración como por su intensidad. La primera variación es una simpática recreación del tema principal de apenas un minuto de duración. A partir de la segunda, los cambios de tempo van allanando el terreno al breve e intenso clímax que simboliza la variación "X". De ahí en adelante, la música es más reposada y, aunque siguen siendo perceptibles altibajos hasta llegar al final de la obra, la atmósfera se torna sugerente y bucólica. La variación "XIV" es uno de los momentos de mayor inspiración y, con casi cuatro minutos de duración, una de las variaciones más largas. Otros momentos clave del último tercio de la pieza son las variciones "XXIII" y "XXIV", agitada la primera y barroca la segunda, con una nítida influencia de Bach.
La partitura se publicó en 1823 en Viena e incluía una dedicatoria a Antonie Brentano, quien se ha pensado que pudiera ser la famosa "Amada inmortal" de la carta encontrada tras su muerte en un cajón secreto del escritorio del compositor.
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Carlos Gómez Cabana
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