Ludwig Van Beethoven
05.01.08 @ 18:27:30. Archivado en Clásica
Sexta sinfonía, "Pastoral" (1808)
Compuesta al mismo tiempo que la célebre Quinta (aunque fueron estrenadas con la numeración cambiada), la Sexta sinfonía representa la otra cara del compositor alemán. Frente al turbulento ímpetu de la primera, el bucólico lirismo de la Pastoral expresa la pasión de Beethoven por la naturaleza y los sentimientos que despierta en él su contemplación. Aunque los primeros bosquejos datan de 1806, la Sexta fue compuesta casi en su totalidad en el verano de 1808. Descrita por el propio compositor como la expresión de las emociones que la naturaleza había despertado en su alma antes que una "pintura sonora" de paisajes y escenas concretos, sus sorprendentes sonoridades claramente onomatopéyicas y los sugerentes títulos de sus cinco movimientos la convierten en la obra sinfónica más "narrativa" del genial músico.
El primer movimiento, titulado "El despertar de alegres sentimientos al llegar al campo", abre la sinfonía con una plácida y poética recreación de la emoción del compositor ante el contacto con la naturaleza. Escrito en forma de sonata, se trata de un largo Allegro ma non troppo que destaca por la sinuosa repetición de sus temas a medida que la batuta de Beethoven los modifica y reinventa. El segundo movimiento, titulado "Escena en el arroyo" y también compuesto en forma de sonata, arranca con el sonido onomatopéyico del agua cayendo por la falda de alguna ladera para terminar con el sonido del ruiseñor, la codorniz y el cuco (representados por la flauta, el oboe y el clarinete respectivamente, según indicó sobre la partitura el propio compositor).
Los tres movimientos restantes (que se suceden sin pausas) comparten una duración sensiblemente inferior y una mayor intervención del tradicional espíritu apasionado de Beethoven. El tercero, titulado "Alegre reunión de campesinos", es el scherzo de la sinfonía e ilustra la cara más amable de la vida de los campesinos, con claras referencias al folclore tradicional. Al final de la pieza, la lluvia sorprende a los campesinos y da comienzo el cuarto movimiento ("La tormenta"), en el que el compositor plasma, con un realismo sobrecogedor, la fuerza de la naturaleza sobre los sentimientos del hombre (en este caso el miedo y la indefensión). La obra se cierra con el "Canto de los pastores: alegría y sentimientos de agradecimiento después de la tormenta", un quinto movimiento de alrededor de diez minutos de duración que supone una larga coda para la sinfonía. Con tranquilo inicio que evoca los primeros rayos de sol tras la tormenta, la música va adquiriendo más vigor hasta llegar al clímax en el que toda la orquesta acompaña el estertor final de los sentimientos de alegría y placer que inundan el espíritu de Beethoven en la contemplación de la naturaleza.
El estreno de la Sexta sinfonía tuvo lugar el 22 de diciembre de 1808 en Viena dentro del programa de un colosal concierto bethoveniano en el que también se estrenó la Quinta, un aria, el Concierto No. 4 para piano, algunos fragmentos de la Misa, la Fantasía para piano y la Fantasía coral. Aunque decepcionó al público (que esperaba otro huracán al estilo de la Quinta), el tiempo le ha concedido un lugar preferente en el repertorio sinfónico y en el corazón de millones de aficionados, cuya sensibilidad ha sido atrapada por la conmovedora belleza de esta genial partitura.
Carlos Gómez Cabana
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