La consagración de la Primavera (1912)
Definida por el empresario Serguei Diaghilev como la Novena Sinfonía del siglo XX, La consagración de la Primavera es una obra única. Además de cambiar por completo la forma de escribir y escuchar la música, propuso tantas nuevas ideas, tan originales y rompedoras que su lenguaje expresivo no pudo ser utilizado de nuevo ni siquiera por su autor.
Tras los éxitos que habían cosechado sus anteriores ballets, El pájaro de fuego y Petrushka, Diaghilev (fundador de los Ballets Rusos) encargó a Stravinsky la música para un nuevo espectáculo basado en la Rusia pagana. El ballet sería nuevamente coreografiado por el gran Nijinsky y su argumento se desarrollaría en torno al sacrifico de una joven virgen a los dioses con el fin de obtener la benevolencia de éstos para la nueva estación. La joven sería obligada a bailar ante su tribu hasta morir.
Stravinsky tradujo este argumento a una música salvaje y obsesiva, que introduce por completo al oyente en el trance del argumento. La pieza está dividida en dos actos: "La adoración de la tierra" y "El sacrificio". La adoración se inicia con una célebre melodía de fagot que deja clara la intención del compositor: exprimir hasta el límite las posibilidades de la orquesta. La estructura no se atiene a la forma tradicional de otras composiciones y propone una sucesión de temas musicales y melodías que se suceden y superponen unas a otras de forma imprevisible. Acústicamente, la onomatopeya define el sonido de la pieza. Constantemente, la orquesta es utilizada por Stravinsky con el objetivo de recrear imágenes que acompañen el desarrollo de la narración.
Interpretación de La consagración de la primavera a cargo del Béjart Ballet de Lausanne.
La noche de su estreno en París el 29 de mayo de 1913 fue un rotundo fracaso. Los gritos y las patadas del público acompañaron a las notas de Stravinky durante buena parte del segundo acto del espectáculo. Evidentemente, los asistentes no estaban preparados para la "agresión" sonora del ruso ni para los provocativos pasos de baile de Nijisky. Más tarde se reinventaría como pieza concertística y en 1940 se popularizaría eternamente gracias a Walt Disney y su película Fantasía.
Jueves, 24 de julio
JunglaDeAsfalto.com
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