Que no haya pobres
20.10.06 @ 16:36:19. Archivado en Cooperación Internacional
Es rico, es listo, es generoso... y además Premio Príncipe de Asturias.
Porqué no confesarlo: como Presidente de Mensajeros de la Paz me gustaría tener un teléfono directo con Bill Gates para pedirle ayuda. Por ejemplo, para abrir una casa para acoger a niños víctimas de la trata esclavista en África, para mantener un hogar para madres adolescentes en Centro América, para equipar una centro de día para mayores en Oriente Próximo, o para hacer posible nuestro gran último sueño: crear en España un gran Centro-Refugio de la Paz en Madrid, que pudiera recibir temporalmente a niños víctimas de la guerra de todo el mundo, para poder curarles de sus heridas físicas o psíquicas, para llevarles de excursión y hacer talleres, y para que con cariño y armonía pudieran borrar de sus cabecitas los horrores que nunca debieron ver ni vivir. Si, le pediría a Bill Gates ayuda para eso... o para todo ello junto... No tenemos ese hilo mágico, pero no hace falta.
Él, y su esposa, tienen la Fundación Gates, desde la que, con un presupuesto que ya quisieran los gobiernos de muchos países, luchan por ganarle a la guerra al SIDA, la tuberculosis, la malaria, la polio... en los países más pobres, y en los ricos, como en EEUU, ayuda a las minorías étnicas más desfavorecidas con becas para sus jóvenes. Además está abriendo bibliotecas, consiguiendo que las nuevas tecnologías y el Internet llegue a todos, de verdad. Creo que la lucha contra a el Alzheimer va a ser una de sus nuevas inquietudes. Es un gran reto, pero es que él es un gran hombre.

Porqué no confesarlo: como sacerdote me desconcierta aquel pasaje del Evangelio de San Mateo del rico, el Cielo, el camello y el ojo de la aguja... Especialmente cuando pienso en la generosidad profunda y sincera de muchas personas ricas, a las que he conocido y cuando pienso en Bill Gates, a quien no he tratado, pero le conozco por sus obras.
Los políticos tienen disciplina de partido, y la siguen. Yo hice voto de obediencia, y acato lo que la Iglesia me manda, pero eso ni me impide reflexionar, ni creo que me obligue a predicar que ningún rico pueda entrar en el Reino de los Cielos.
Y mientras escribo estas líneas, se me viene a la cabeza un hermosísimo momento vivido con el genial Cantinflas, cuando fuimos a verle, a principios de los años 60, a su casa de México con algunos de los primeros niños nuestros, que cantaron eso de “somos Mensajeros de la Paz” por todo el mundo.

Mario Moreno, abrazando a nuestros chicos nos dijo: “Yo no quiero que se acaben los ricos, lo que quiero es que no haya pobres”.

El hombre más rico del mudo recibe este año el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.
¡Felicidades, al jurado del los Premios!, porque el Príncipe de Asturias se lo otorgan a Bill Gates, no por ser rico, ni por ser listo, sino por ser generoso.
¡Felicidades, Bill y Melinda Gates!, por saber hacerse también millonarios en solidaridad: algo que no suma saldo en las cuentas bancarias pero que vale más que el oro.
¡Felicidades, Humanidad!, porque tenemos abierta una gran puerta a la esperanza.

Comentarios:
Hay personas que se encuentran limitados para realizar este deseo por falta de lo importante la economía. El valioso dinero que es escaso para lograr nuestro deseo de ayuda.
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Padre Ángel
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