Blog del Padre Fortea

¿Notáis alguna diferencia entre los dos rostros?

10.07.18 | 15:05. Archivado en Con clave

¿Notáis alguna alguna diferencia entre el rostro de cierto millonario centroamericano y el santo obispo Helder Cámara? Una faz respira oscuridad. La otra, luz y amor. A ver si adivináis quién es el uno y quién es el otro.


Más reflexiones sobre el sufrimiento de pueblos enteros

10.07.18 | 14:56. Archivado en Con clave


Lo que sucede en Venezuela me hace preguntarme por qué el Mal puede ser tan resistente, tan exitoso, tan duradero. ¿Por qué Stalin murió sin demasiados dolores ya anciano? ¿Por qué Mao Tse Tung murió de parecida manera?
La respuesta la encontramos en la Biblia. Sinceramente, está allí. A veces, los hombres encuentran justicia (para bien o para mal) en su camino sobre la tierra. En otras ocasiones, la retribución es ultraterrena. Es tan sencillo como eso.
No me causa ninguna alegría que espere un castigo eterno a los que no están inscritos en el Libro de la Vida. Pero, ciertamente, Dios nos habla de ese tremendo abismo de dolor que es la Gehenna del fuego inextinguible.
Maduro, Evo, Correa, Ortega, Castro, los que fueron dictadores de Argentina y Chile, todos, de derechas y de izquierdas, tendrán su juicio. Un juicio sin fiscales ni abogados. Dios ya lo sabe todo. Nadie hay más bueno que Dios. No sé qué sentencia recibirán. Pero cada uno de ellos tendrá su sentencia.
Pero debe ser tremendo mirar el Libro de la Vida, volverlo a mirar, y darse cuenta de que el nombre de uno no está inscrito allí.
A los que ahora sufren les parece que el castigo de Dios es pequeño. Pero a los réprobos les parecerá increíble que, en tan pocos años, ellos pudieran caer en la condenación eterna. Y los que se salven comprobarán el peso, dureza y acritud de sus pecados. Nuestro Maestro nos enseñó una parábola en la que se dice:
Pero Abraham le contestó: ?Hijo, acuérdate que en vida tú recibiste tu parte de bienes, y Lázaro su parte de males. Ahora él recibe consuelo aquí, y tú sufres".


Carta a Daniel Ortega, dictador de Nicaragua

09.07.18 | 22:52. Archivado en Con clave


Estimado Daniel Ortega, dictador de Nicaragua:
Usted ha lanzado a la turba contra los obispos. Una turba bastante exigua, pero que compensaba con violencia la pequeñez de su número. Los obispos han intentado hablar a la turba. Inútil intento. Nunca se puede razonar con una turba que vocifera.
Nuestro Maestro nos dijo, hace ya casi dos mil años: Quien a hierro mata a hierro muere.
Tenga, Daniel, cuidado. Porque quien lanza turbas contra los obispos, algún día puede encontrarse de cara a cara frente al Pueblo ya totalmente descontrolado. Y le aseguro que no podrá hablar ni razonar con una turba. La Historia nos ha demostrado que si existe una bestia insaciable en su crueldad es una masa humana llena de furia.
Usted es un dictador y lo sabe. Nadie lo sabe mejor que usted. Nadie sabe cómo usted ha acabado con la democracia en su país. ¿Quién mejor que usted nos podría explicar cómo logró acaparar todos los poderes, cómo logró derribar todas las barreras constitucionales?
Márchese a casa. A la casa que tiene fuera de la que llama su patria. Es cierto que si se va, perderá una fortuna. Ya tiene una gran fortuna. ¿Por qué tanta ambición? Si se aferra a su fuente de ganancias personales, algún día puede comprobar que un pueblo oprimido resulta imprevisible. Y en un solo día se puede pasar del despacho presidencial a un calabozo militar.
Cierto que usted piensa que puede hacer como Maduro en Venezuela. Pero no dude de que hay designios desconocidos por los que el Señor ha permitido tal aberración en Venezuela. Tal aberración se ha permitido y se sigue permitiendo. Pero los designios del Señor siguen adelante. No le deseo a usted enfrentarse a la ira divina. Deje a su pueblo libre. Libere a toda una nación.
Me despido de usted, deseándole que no se arroje usted mismo a un abismo de poder y represión, cuyas llamas le perseguirán en este mundo y en el otro.


La saturación de los espacios sacros

09.07.18 | 15:38. Archivado en Con clave

Estimado Arístides: Sí, los de Santiago deberíais poder ir a vuestra catedral a poder orar un rato con tranquilidad. Con la reorganización que propuse, podríais recuperar para la oración tranquila, en silencio, ese magnífico espacio sagrado. Pero yo creo que será mejor que le pases al arzobispo mi libro Templo isidoriano para ver si se anima a construir algo parecido a la Catedral de san Abán en las afueras de Santiago. Así los peregrinos podrían ir a la Catedral Antigua y a la Nueva. Otro aliciente más para ir a Santiago.
Pero, en realidad, bromeo. Las posibilidades de que se construya un ?templo isidoriano? en Santiago son -300,87. No me hago ilusiones. Pero Santiago es un ejemplo de cómo hay recursos materiales y afluencia de peregrinos suficientes como para que un templo isidoriano se construyese en no demasiados años. Pero lo dicho: no me hago ni la más mínima ilusión.
Y eso que hace pocos días me pasaron el proyecto de una nueva catedral que se quiere construir en cierta diócesis. Y observo que muchos clérigos en las curias siguen pensando que una catedral no es otra cosa que una iglesia grande. No se les ocurre que pueda ser un espacio con necesidades y fines peculiares. A lo que hay que añadir que la mayoría de los arquitectos de templos tienen una clara predisposición a diseñar cosas parecidas las catedrales como si fueran naves espaciales.
La repetición de desastres es tan notable que la Santa Sede debería sacar un documento pidiendo encarecidamente que cada proyecto de nueva catedral sea remitido a Roma, solo para ofrecerles asesoramiento. Porque la libertad ha sido usada muy mal. Las catedrales sufren.

En este tema sí que estoy a favor de la dictadura. Si yo pudiera castigaría con penas distintas a los arquitectos culpables, con penas de acuerdo a su culpabilidad. Todos sufrirían, pero cada uno según su responsabilidad. El Vaticano debería crear un gulag donde esos arquitectos se reformaran. Sus catedrales ya no se podrían remediar; pero, al menos, ellos sí.


Sermones 1563-1568

09.07.18 | 13:55. Archivado en Con clave

 
Sermón 1559Lo santo, la Eucaristía, los no creyentes, los pecadoreshttps://www.ivoox.com/sermon-1559-lo-santo-eucaristia-no-audios-mp3_rf_26764935_1.html
Sermón 1560Solemnidad de la Santísima Trinidad, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1560-solemnidad-santisima-trinidad-i-audios-mp3_rf_26958261_1.html
Sermón 1561Solemnidad de la Santísima Trinidad, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1561-solemnidad-santisima-trinidad-ii-audios-mp3_rf_26958310_1.html
Sermón 1562Solemnidad de la Santísima Trinidad, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1562-solemnidad-santisima-trinidad-iii-audios-mp3_rf_26958613_1.html
Sermón 1563Solemnidad de la Santísima Trinidad, IV partehttps://www.ivoox.com/sermon-1563-solemnidad-santisima-trinidad-iv-audios-mp3_rf_26958906_1.html
Sermón 1564La Iglesia como misterio de comuniónhttps://www.ivoox.com/sermon-1564-la-iglesia-como-misterio-comunion-audios-mp3_rf_26958987_1.html
Sermón 1565La misa como conmemoración de la Pasión de Cristohttps://www.ivoox.com/sermon-1565-la-misa-como-conmemoracion-la-audios-mp3_rf_26959096_1.html
Sermón 1566El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1566-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959419_1.html
Sermón 1567El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1567-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959616_1.html
Sermón 1568El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1568-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959708_1.html


Monjes de Norcia

08.07.18 | 22:50. Archivado en Con clave


Hoy he visitado al sacerdote ortodoxo de los rumanos en Alcalá. La iglesia que han construido le ha quedado muy bien. Ir con la sotana y la teja bajo el sol de julio a la gente le debía parecer que era agobiante. Pero, aunque su iglesia estaba a media hora de distancia andando, la verdad es que no he sentido calor ninguno. Para los sacerdotes que me lean, he ido con una sotana de algodón (95% de algodón) y muy amplia de mangas y de ruedo. Debajo de la sotana llevo una camisa de manga corta, también de algodón.
El pobre cura ortodoxo llevaba desde las 8:00 de la mañana rezando y cantando sus oraciones. Ha acabado a eso de la 1:00 de la tarde. Les ha quedado muy bien el templo. Al llegar me he sentado en la última fila y he esperado a que el párroco acabara sus oraciones por los difuntos. Después, le he dado mi enhorabuena por la iglesia.
Este domingo ha estado lleno de cosas. No he podido leer ni un minuto. Tampoco escuchar misa. Dios lo ha llenado de gratísimas visitas. Gratísimas. Eso sí, he andado mucho.
En Alcalá hay muchos sacerdotes. Pero, sin duda, soy el que más anda por la ciudad. Todo el que quiere hablar conmigo, le digo: hablamos dando un paseo. Si todos los curas andaran tanto como yo, cada día, y lo hicieran con sotana, los ciudadanos de esta ciudad pensarían que el clero ha invadido la ciudad.
Por la tarde me han venido a visitar dos sacerdotes y un seminarista, con lo cual he tenido una misa de esas que tanto me gustan con tres celebrantes y dos acólitos, incienso, oraciones cantadas.
He rezado muy a gusto hoy. Y tanta espiritualidad ha estado coronada por una buena cena al final del día. ¿Qué más se puede pedir? Hoy he estado especialmente feliz y sigo feliz. Y voy a seguir pidiendo al Señor que me instruya en los próximos días acerca de cómo santificar el próximo domingo.
Un buen padre marista de Madrid, hace pocos días, me hizo una entrevista para su canal, aquí pongo el link:https://www.youtube.com/watch?time_continue=3742&v=LbMOGEtXUHQ


El descanso dominical de los sacerdotes

07.07.18 | 22:02. Archivado en Con clave


Una de las cosas que me he preguntado muchas veces es cómo puede un párroco santificar el domingo. El descanso del día del Señor no es un asunto sin importancia. No lo enfoco esto desde un punto de vista legal-bíblico, sino de sus beneficios para el alma.
El párroco de un pueblo pequeño puede confesar media hora y celebrar misa, exponer el Santísimo Sacramento por la tarde, y dedicar el resto del día al descanso, a sus aficiones, a la oración.
Pero lo normal es que un sacerdote tenga varios pueblos pequeños y como mínimo tenga medio día enteramente ocupado. En ese caso, puede dedicarse al descanso por la tarde, medio día.
El problema es el sacerdote (párroco o coadjutor) de una parroquia grande. En esos casos, el domingo tendrá más trabajo que ningún día de la semana.
Mi consejo es que si un sacerdote no puede dedicar al descanso el domingo, dedique un día de la semana, el que sea, al descanso, sus aficiones y la oración. Pero todo ser humano tiene que tener un día entero dedicado a cumplir este precepto del Antiguo Testamento, que la Iglesia asumió, eso sí, desde el espíritu del Nuevo Testamento.
No aconsejo a los párrocos el poner reuniones los domingos. El domingo es un día para estar en familia, para dedicarlo a la oración. 
Yo mañana sí que voy a tener el día libre. Pienso leer mucho, escuchar música, ir a visitar a un sacerdote ortodoxo rumano y rezar, tal vez no mucho más tiempo que los días de diario (ya veremos), pero sí mejor que el resto de los días de la semana que ha pasado. Me propongo santificar lo mejor que pueda el domingo. Honrar a Dios haciendo que un día sea santo. Santificar a través de la oración y el descanso.
Me he dado cuenta, meditando ayer la Biblia, que descuido este serio mandato salido de la Boca del Altísimo, que tengo que hacerlo mejor. Y en este caso ?hacerlo? implica algo peculiar, algo que tiene mucho que ver con la fe en el Señor del Tiempo.

Si alguien piensa que lo del descanso es cosa de los judíos, le animo a leer el Catecismo de la Iglesia Católica, o el documento de la Santa Sede titulado Dies Domini. Nosotros los católicos también descansamos, también santificamos nuestro día sagrado.


Propuesta de reforma de la Catedral de Santiago de Compostela

06.07.18 | 14:07. Archivado en Con clave


Hace unas semanas estuve en Santiago de Compostela. Resulta evidente que la catedral está al límite de saturación. ¿Qué significa eso? Significa que si se incrementa algo más la afluencia de peregrinos, la gente ya no podrá avanzar por el templo: todo el espacio estará ocupado por personas tratando de recorrerlo. Eso ya ha pasado en más iglesias del mundo. La solución consiste en formar una cola y permitir la entrada de la gente solo en la medida que vaya saliendo. Así es en el Vaticano. La media de espera en verano para entrar es de hora y media.
Yo propongo una solución. Habría dos puertas de ingreso. La nave central quedaría solo para la oración. La gente que entrara por la puerta de la oración sería dirigida hacia la nave central. La cual estaría separada de las naves laterales por un cortinaje de tres metros de altura.
La nave central estaría iluminada sólo por la luz natural y la de las velas, hasta la noche. Sería un lugar de silencio y meditación.
La cola de los que quieren recorrer la catedral solo podría recorrer el entero perímetro interno de la catedral: naves laterales, girola, crucero. Lo recorrerán en una sola dirección, sin detenerse. Si hubiera poca afluencia de peregrinos, podrían detenerse y hasta hacerse fotos si quieren. Pero lo normal será que la afluencia de peregrinos y turistas crezca, así que será un recorrido pensado para recorrer el espacio sin obligar a los de afuera a esperar largo tiempo para entrar. Y, en muchos meses invernales, podrán recorrer la catedral sin prisa alguna, deteniéndose donde lo deseen.
Como muchos peregrinos vienen en grupo con un sacerdote, los grupos podrán apuntarse para ser llevados a una de las varias capillas: bien para escuchar una predicación, bien para celebrar misa.
Lo ideal es que cada día se celebrara una gran magnífica misa, con toda solemnidad, en la plaza. Habilitando en su centro un espacio elevado. Con la gente sentada en el suelo. Ahora mismo no caben en la estrecha nave central. Pero no podemos esperar ninguna colaboración de las autoridades para esto. Así que sería mejor celebrar esa misa en el claustro de la catedral. El botafumeiro se encendería todos los días a una hora determinada. Pero la misa se celebraría en un lugar donde cupieran todos y todos pudieran ver el altar. El claustro es una buena solución.
La visita a la imagen del santo y su cripta podría regirse de un modo que evitara la formación de colas excesivamente largas. Pero, de momento, esas colas parecen asumibles. Aunque yo soy partidario de que la buena organización debe evitar cualquier cola, aunque solo sea de veinte minutos. Pero no lo voy a explicar aquí por no alargar este post.
Solo acabaré diciendo que, en mi propuesta, la Catedral de Santiago tendría varios espacios completamente diferenciados: un lugar para solo orar (la nave central) aislada por un grueso cortinaje, un espacio dedicado para poder recorrer la catedral (naves laterales, girola, crucero), un espacio para los grupos (capillas) y un espacio para la Misa del Peregrino (el claustro).
Si no se hace nada, cada vez será más difícil orar en esa catedral; cada vez parecerá más un museo lleno de gente. Con esta reforma propuesta se evitaría la saturación, las colas, el corazón de la catedral se dedicaría solo a la oración, y la Misa del peregrino se realzaría al no estar tan limitado el número de los que pueden asistir a ella.


La Catedral de la Almudena: una crítica estética

05.07.18 | 21:09. Archivado en Con clave

La cripta de la catedral de la Almudena es preciosa, arquitectónicamente preciosa. Pero está rabiosamente mal decorada. La cripta, impresionante y magnífica, requiere de un plan que reestructure totalmente todos los contenidos que se han ido acumulando, durante un siglo, sin orden ni concierto. De hecho, el desconcierto que muestra es tan espantoso que me recuerda un poco a algunos decorados del cine expresionista alemán. Por cualquier lado espero que aparezca el Golem o un nieto del Dr. Caligari. Han convertido una formidable cripta neorrománica en un desconcertado desván expresionista.
No he estado desde hace años en la cripta, pero su iluminación (cuando estuve) era catastrófica. Y mejor no hablar de los enterramientos de la parte de atrás, la parte cerrada no accesible al público. Me produce escalofríos pensar que yo pudiera tener que estar allí siglos esperando la trompeta del Juicio Final. Sin duda, antes que allí preferiría ser enterrado en el Mausoleo de Lenin o en un trozo de una jungla vietnamita, entre la chatarra de los bombarderos.
El desastre de la decoración de la cripta se va repitiendo por fases en la decoración de la magnífica catedral construida sobre la cripta. Con todo respeto a la Curia de Madrid, ya se le ha señalado por parte de muchos entendidos (unos de forma individual y muy caritativa, y otro de forma colectiva y oficial) que la catedral requiere de un plan general a cargo de un gran especialista. Y no que se sigan acumulando cosas y más cosas en sus naves, en sus capillas, en sus paredes, según el buen entender de quien tiene solo buena voluntad y ninguna preparación. El problema de muchas de las actuaciones de los últimos años es que tienen ya difícil arreglo.
La catedral se hizo muy bien. Es una obra magnífica de Fernando Chueca. Pero en su decoración han concurrido unas cien manos, cuya única característica esencial era actuar sin ningún concierto entre ellas. Cualquier día podemos encontrar en alguna capilla al caballo disecado del Mío Cid al lado de san Antón. Incluso tengo el recuerdo de haber visto la momia de algún canónigo al lado de la de algún faraón.
Sirva este post como elegía a una catedral bella y pura cuando salió de la nada, bella en sus formas arquitectónicas puras, pero que ha sufrido un progresivo e implacable proceso de desfiguración que ya tiene muy difícil solución.
Pero tampoco sufro mucho, porque compruebo que entre el clero muy pocos han captado que algo no funciona. Y entre los pobres turistas que llegan allí agotados de El Prado, acalorados por el Palacio Real, todavía hay menos que noten algo que desentone. Así que dejo constancia del asunto, pero eso es todo. Esto es como cuando le dije a una persona (no daré más detalles) que mi músico favorito era Bach, y me preguntó: ¿Canta bien?


Esto sí que era un presidente con energía

04.07.18 | 15:28. Archivado en Con clave


Ahora que se celebra el 25 aniversario de la Catedral de la Almudena, es el momento para desvelar algo que ya muchos saben, pero que la mayoría desconoce. Lo que voy a decir resulta tan increíble que aseguro que es como voy a decir: fue Felipe González, presidente de España, el que consiguió el dinero para acabar la catedral. Sí, ya sé que resulta increíble siendo un hombre cuya relación con la Iglesia fue un poco? cómo decirlo, problemática.
Sospecho, solo es una sospecha, que el rey Juan Carlos ya debía estar pensando en la boda de su hijo. Y que fue el monarca cazador el que debió decirle al presidente que a ver si le podía dar un empujón esa construcción que estaba durando más que la construcción de todas las pirámides de Egipto. Lo de la intervención del rey es una suposición. Lo que sí que es seguro es que el presidente del Gobierno preguntó cuánto se necesitaba para acabar de una vez la catedral. 
Cuando la archidiócesis le dijo cuál era la cantidad, me consta que preguntó varias veces si con esa cifra se acababa. Hubo que asegurarle que sí. Le parecía que era poco dinero. Pero es que la Iglesia española es pobre, muy pobre.
Y fue Felipe el que hizo varias llamadas a unos cuantos empresarios, y fueron estos los que dieron las donaciones.
Así que cuando leáis en el Libro de Esdras que el escriba construyó el Templo por mandato de Artajerjes (que era persa), no os extrañéis, que cosas más raras han sucedido.


Una cuestión moral

03.07.18 | 15:02. Archivado en Con clave


De una persona que está acabando un trabajo académico, recibí la petición de escribir algo acerca de la responsabilidad moral de las personas posesas. La respuesta es muy sencilla. Aunque podría parecer que es un asunto complejo, no es así.
Toda acción del demonio tanto en un poseso, como en un individuo que padece una influencia demoniaca de cualquier tipo, al final se reduce a que eso es una tentación. Unas personas son tentadas de un modo extraordinariamente insistente. Otras de un modo muy vehemente. El demonio puede estar alrededor de la persona o, incluso, dentro de ella. Pero esa acción solo implica mayor o menor tentación. Mayor o menor presión sobre la inteligencia, la imaginación, la memoria. La persona puede sentir ciertos sentimientos (por ejemplo, de odio) o venirle continuamente ciertos recuerdos o razonamientos contra la fe, etc.
El poseso únicamente en la fase de trance no es responsable de lo que hace. Únicamente en esa fase. De hecho, lo normal es que no se acuerde de nada de lo dicho o hecho.
Pero el resto del tiempo, el individuo puede resistir la tentación en mayor o menor medida. Por supuesto que, en la mayor medida en que puede resistir la tentación, en esa misma medida es más responsable. En la medida en que la tentación sea más vehemente y más continua, la responsabilidad encontrará atenuantes. Pero solo son atenuantes, porque no perderá la libertad. Solo durante el trance, no puede ejercer la menor resistencia, porque, de hecho, se pierde la consciencia.
Ahora bien, es cierto que algunas personas están tan debilitadas para resistir ante ciertas pulsiones (sea sexo, alcohol, juego o drogas), que su responsabilidad a veces se reduce al mínimo. Ven que algo está mal, pero existe en ellos un vicio, es decir, una facilidad para caer que consigue que caigan con facilidad y frecuencia. Qué parte haya del demonio en estas tentaciones, no se puede saber. Ciertamente, en esos casos de personas encadenadas a un vicio hay una parte del demonio. Pero resulta imposible saber cuánta parte se debe a la acción del demonio y cuánta parte a la acción de la propia naturaleza caída.
Los endemoniados, por lo tanto, no caen en una categoría moral especial, ni se requiere de criterios específicos para aconsejarles. Los consejos serán los mismos que se aplicarían a personas muy tentadas o muy debilitadas ante ciertos vicios o muy obsesionadas con ciertos temas.


Entre la restauración y la extinción

02.07.18 | 20:05. Archivado en Con clave


Hoy he hojeado un buen rato el libro de Francisco Delgado Calvo sobre los prebendados de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares, que es, actualmente, la catedral de la diócesis. Se nota que el autor es tan erudito como trabajador. No todos los autores lo son, ni lo uno ni lo otro.
Me ha hecho gracia que en unas ordenanzas de 1481 se dice que muchas veces accaesce que los beneficiados de las iglesias se entrometen en el choro a decir y a rezar sus horas canónicas. ¿Qué significaba esto? Pues, lo siguiente: Algunas veces, llegaba la hora de, por ejemplo, ir al coro al rezo de vísperas; y al sacerdote le faltaba rezar la hora nona. Había tenido trabajo, compromisos sociales, lo que fuera, y no la había podido rezar antes. Y, como el rezo coral de los sacerdotes presentes era cantado y, por lo tanto, mucho más lento que el mero recitado, él sentaba en su escaño e iba rezando de su breviario la hora de nona. Una vez acabado el recitado en voz muy baja de esa hora, seguía con vísperas. Y cuando alcanzaba la parte que el resto de los canónigos estaban cantando, él se unía al canto y proseguía con ellos.
Hay que hacer notar que el rezo cantado de una hora canónica duraba casi tres veces más de tiempo de esa hora meramente recitada. Haciendo eso, cumplían con la asistencia al coro (que para ellos era una obligación) y ahorraban tiempo, al unir dos horas canónicas.
¿Qué sucedía con eso? Pues lo dicen las ordenanzas: Ca en tanto que rezan, cesan de cantar muchas veces. El original dice ?ca?. Así que hubo que tomar cartas en el asunto y prohibir esa mala praxis totalmente.
Otra línea que me ha llamado la atención de esas mismas ordenanzas es la que prohíbe: Que al tiempo de las procesiones y de la misa mayor no digan missas en la iglesia.
Sí, resulta sorprendente que se simultanease la misa mayor con misas en las capillas. Resulta evidente que, tratándose de la misa mayor, todos, clero y pueblo, se uniesen en la más solemne.
Leyendo el libro, he recordado que cuando se funda el cabildo en 1479: había cuatro dignidades, diez canónigos y seis capellanes. Las dignidades eran las de abad, tesorero, capellán mayor y chantre.
Hay un sacerdote de esta diócesis (que lleva sotana, no diré más) con el que llevo tramando complots para la restauración del cabildo de nuestra catedral. Aunque, en realidad, habría que hablar de ?revivificación?, porque quedan tres canónigos vivos. Pero el más joven de ellos ya atravesó la barrera de los 80 años hace mucho.
Así que nuestra lucha (mein kampf) por la revivificación capitular es una lucha contra reloj. Estamos situados a medio camino entre la revivificación y la extinción. Menos mal, ¡menos mal!, que pocas especies son tan resistentes, tan longevas, tan aferradas a la vida, como la de los canónigos. Los científicos harían muy bien en tratar de descubrir el ?gen canónigo?.
Creo que el verano podría ser un buen tiempo para volver a tramar algún contubernio que lleve a dotar de cabildo a la catedral.


Domingo, 22 de julio

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