Blog del Padre Fortea

Wally

07.10.17 | 15:26. Archivado en Con clave


Hoy es un post cortito, porque os va a llevar un tiempo hacer la tarea que contiene si queréis hacerla. A ver si encontráis a Wally. Un pequeño problema, está en un escenario de 360º:
http://www.justpano.com/images/where-is-waldo-360-version


Qué belleza rodeando una letra

06.10.17 | 15:24. Archivado en Con clave

¿He criticado yo en mi post a alguien? Sí. He criticado y he hecho broma acerca de aquellos que previamente habían sido condenados por los obispos. Si los sucesores de los Apóstoles les habían ya condenado (de un modo otro), yo me unía a su juicio. En un caso, critiqué a una persona (sobre la que todavía no había un juicio episcopal) porque sus críticas contra la Iglesia en general y los obispos en particular eran continuas y abiertas y todos las habíamos escuchado.
También reconozco que he hecho algunos comentarios sobre Trump. Pero eso pertenece más al tono jocoso de este blog que a una crítica agria. A mí Trump me parece genial. O si no genial, al menos, único en su especie. Si me lo encontrara, os aseguro que le trataría con toda la cortesía con que siempre he tratado a los ediles, alcaldes y otras autoridades.

Si me encontrara con Pablo Iglesias, podéis estar seguros de que le trataría con todo respeto y amabilidad. Por eso la postura del cardenal Osoro con Carmena me parece prudente y adecuada. 


De aquellos que se pasan la vida corrigiendo a los pastores

05.10.17 | 15:23. Archivado en Con clave


Sigo con el post de ayer. En la Iglesia, hay unos maestros. No es maestro el que se autotitula ?maestro?, sino el que lo es. Serlo o no serlo depende de varios factores que no es el caso ahora analizarlo.
Hay una cierta confusión con el lícito derecho a la crítica constructiva y el ilícito acto de la crítica destructiva de la que habrá que dar cuentas.
Si con la palabra hago daño a un pastor, tendré que dar cuentas. Por supuesto que me dirán algunos que sin esa crítica no se hubiera sabido lo que estaba sucediendo con la pederastia. No es lo mismo criticar a un clérigo si es culpable de pederastia, de asesinato, de robar al vecino o de conducir en estado de embriaguez, que criticar su fe, criticar agriamente sus decisiones de gobierno eclesial, o criticar su modo de celebrar misa.

El que hace daño de obra o de palabra a quien sea tendrá que dar cuentas ante el Pastor de los pastores. El que juzga a su hermano, incluso con el pensamiento, tendrá que dar cuenta ante el Juez Supremo. Algunos están convencidos de estar purificando a la Iglesia y su labor se reduce a ir reduciendo el respeto de los fieles hacia sus pastores. Qué distintas ser verán las cosas en la otra vida. Desde luego, les aseguro que serán juzgados como ellos juzgaron. Y que el daño que produjeron recaerá sobre sus almas y no saldrán del purgatorio hasta que paguen la última moneda, hasta la más pequeña.


Qué figuras lineales que salen despedidas desde la letra inicial

04.10.17 | 15:18. Archivado en Con clave

Jesús lo explicó bien claro: la corrección fraterna debía hacerse al interesado y a solas. ¿Cuántos de los que critican a los pastores de la Iglesia les han dicho lo que pensaban obedeciendo este mandato de Cristo? La inmensa mayoría no.
?¿Y si no me escucha a mí que soy un laico profético, a mí que soy un laico que sé de estas cosas, a mí que sé muy bien cuál es la fe de mi Iglesia, entonces tengo derecho a criticarle públicamente??. La respuesta, sin ninguna duda, es no.
Si todo el mundo puede criticar a los pastores convencido de que se trata de un acto lícito y aún meritorio, el resultado es que todos los laicos que ?crean saber? criticarán públicamente a los encargados de dirigir a la grey.
Además, las críticas llegarán furibundas exigiendo que se vaya a un lado. Mientras otros fieles igual de furibundos les exigirán ir hacia el otro lado opuesto. A algunos quizá les parece que es un gran avance que la Iglesia se convierta en una jaula de grillos, con todo el mundo gritando, con todo el mundo exigiendo que se haga lo que cada vecino piensa sería muy bueno. Sin duda una situación así no es deseable.
La crítica eclesial debe hacerse según los cauces eclesiales. En el Ejército siempre se hace de esta manera. Un coronel puede llamar a su despacho a un sargento y decirle que hay cauces para expresar sus disconformidades, pero que un oficial no puede convertirse en un continuo foco de creación de mal ambiente. Lo mismo vale para una empresa. El empleado que destruya la unión y el buen clima entre los miembros de la plantilla deberá atenerse a las consecuencias. Siempre ha sido así y es natural.
¿Va a haber menos menos respeto, en la Iglesia que en el Ejército o una empresa? Deberíamos superarlos, pero no quedarnos por debajo. Hay unas virtudes humanas, una prudencia, que deberíamos superarlas por elevación en la familia eclesial, no al revés.

Ninguna sociedad, ningún grupo humano, se puede mantener cohesionado sin un respeto hacia los que dirigen, coordinan o supervisan; ni siquiera una sociedad filatélica. 


Qué S tan admirable

03.10.17 | 15:17. Archivado en Con clave

Otra cuestión que ha causado sorpresa en algunos católicos es esta cuestión que me preguntaba un lector:
A uno le enseñan en el catecismo que Cristo es el hijo único de Dios, y que nosotros nos hacemos hijos de Dios y hermanos en Cristo por el bautismo.
Si como el Papa afirma en el video, todos somos hijos de Dios, entonces cuál es el objeto del bautismo? No creo que el Papa haya querido significar esto; por ello, le ruego que nos aclare este punto. Ya sus aclaraciones sobre la recomendación papal de no hacer proselitismo me fueron de gran utilidad. Estoy seguro que sus aclaraciones sobre este punto también serán muy iluminadoras, no solo para mí sino para todos los que lean su blog.
Todos los seres racionales somos hijos de Dios. No somos una cosa, somos personas y procedemos de otro ser personal. Esa relación es como la de un padre y un hijo. Eso vale para los ángeles y los humanos.
Lo que sucede es que por el bautismo nos hacemos hijos también por la gracia. Por el acto de la creación del alma somos hijos por el ser que recibimos de Él. Por el bautismo somos hechos hijos de Él por la gracia. Es decir, somos hijos en cuanto a la naturaleza (en un momento) y por la sobrenaturaleza (en otro momento).

En un sentido, todos los hombres somos hijos de Dios y hermanos. En otro sentido, el de la gracia por el bautismo, pasamos a ser hermanos de una familia sobrenatural.


¡Qué B!

02.10.17 | 15:16. Archivado en Con clave


Como son muchos, realmente muchos, los que ya me han hecho esta pregunta, he decidido escribir algo en mi blog:
Quisiera pedirle el favor de que se refiera en su blog  al video del Papa "Todos somos hijos de Dios", pues entiende uno que él dice que todos adoramos al mismo Dios, y yo creo que la Santísima Trinidad es muy distinto a Buda, por mencionar el caso más extremo.
Asímismo, le enseñan a uno en el catecismo que Cristo es el hijo único de Dios, y que nosotros nos hacemos hijos de Dios y hermanos en Cristo por el bautismo.
Si como el Papa afirma en el video, todos somos hijos de Dios, entonces cuál es el objeto del bautismo? No creo que el Papa haya querido significar esto; por ello, le ruego que nos aclare este punto. Ya sus aclaraciones sobre la recomendación papal de no hacer proselitismo me fueron de gran utilidad. Estoy seguro que sus aclaraciones sobre este punto también serán muy iluminadoras, no solo para mí sino para todos los que lean su blog.
Estimado lector, con gusto atiendo su petición. Los cristianos (todos), los judíos y los musulmanes adoramos a un Ser del que afirmamos que es infinitamente bueno, todopoderoso y que retribuirá a las almas tras esta vida. Por eso, en esencia, adoramos al mismo Ser.
Hay diferencias en los detalles, pero en esencia es el mismo Ser. Cierto que a la esencia de Dios podemos añadir detalles en los que discrepamos. Lutero, sin duda, añadía pinceladas personales a la figura de Dios según su propia teología. Pero también lo hacían san Agustín o santo Tomas, san Francisco o san Felipe Nerí. Pero todos adoraban la misma figura. Incluso Torquemada adoraba al mismo Dios que la madre Teresa de Calcuta.

Si los detalles accidentales anularan la esencia, cada cristiano adoraría a un Dios único distinto. Seguiré mañana con la segunda cuestión.


Hace años decidí viajar desde mi casa

01.10.17 | 19:00. Archivado en Con clave


Sí, cada ciudad es un mundo. Hay que vivir en ella para entender esa gran verdad. La verdad de lo superficial de un viaje de un día a una ciudad. Hay más mundo del que podemos recorrer. Hace muchos años que yo sentí más placer en recorrer mundos literarios que el mundo real. 
Lo cual no es óbice para que varias veces al año salga fuera del castillo que es mi pisito de cien metros cuadrados. La vida es demasiado corta para un mundo tan grande: para el mundo físico y el literario. Pero no hay que ser ambiciosos.

Hay otro viaje, que es el que realmente importa, que es el viaje hacia el interior de Dios. Sólo tenemos una vida para recorrerlo. Es este viaje el que eclipsa todos los demás viajes que se me han pasado por la cabeza. Es el viaje supremo. Y es un recorrido que comienza en esta vida. 


El mundo es grande, nuestra vida pequeña

30.09.17 | 19:00. Archivado en Con clave


Qué placer debe ser viajar con alguien como Alberto Manguel. ¿Cómo sería viajar con Marguerite Yourcenar, Robert Graves, Flaubert, Borges? Comer con ellos y comentar lo hecho en el día. Ver con ellos una estatua y escuchar sus comentarios.
Pero los grandes hombres, cuya compañía es el 90% del placer de un viaje, no abundan. Al final, tenemos (al menos eso) la capacidad de salir de nuestro mundo, de nuestro mundo de rutinas, de escritura, de recorridos habituales, y sumergirnos en otra burbuja, en otro microcosmos. Cada ciudad es un microcosmos, cada ciudad es un mundo. 


Qué bellos hizo Dios a estos insectos

29.09.17 | 19:00. Archivado en Con clave

Hay quienes piensan que cuanto más lujo más maravilloso es un viaje. Pero en el viajero sencillo existe la tranquilidad de saber que uno ve el mismo mundo, las mismas calles, los mismos templos que el más poderoso magnate.
Lo más importante al empezar una jornada de viaje, tras un desayuno lleno de buen humor, saludos y bromas, es relajarse y recordar que hay que disfrutar de cada hora, de todo lo que aparece ante nosotros.
Tengo como propósito estos días hacer un breve diario de viaje, un diario manuscrito. El diario es un modo de obligarse, cada día, a renovar el deseo de aprovechar ese tiempo que otorga Dios: cada viaje es un don del Creador. La vida entera es otro viaje.


Una nueva novela mía: La construcción de la razón

28.09.17 | 19:00. Archivado en Con clave


Se acerca el fin de semana. Y aquí hay grandes lectores. Pues bien, os ofrezco una obra nueva mía. La escribí hace ya más de diez atrás. Es una obra menor mía. Pero me he decidido ahora a publicarla. Se titula La construcción de la razón. Bien sabéis que desde hace unos años estoy intentando sacar a la luz todas mis obras: a la luz digital.
La construcción de la razón es una novela sobre la inteligencia artificial. El libro describe los esfuerzos de un equipo de científicos trabajando para una multinacional que se esfuerzan durante años, y con un inmenso presupuesto, por lograr conseguir verdadera inteligencia artificial. La novela está ambientada en nuestro tiempo.
Por favor, los que leáis la novela, poned aquí (bajo este post) los comentarios sobre ella. Así podrá realizarse un diálogo entre lectores. Como es lógico se acumularán los comentarios inútiles de trolls. Pero rescataré en otro post, dentro de unos diez días, los mejores comentarios.
Como siempre, este libro, como todos, se encuentra en este link:http://bibliotecaforteniana.blogspot.com


Hay que amar la vida como viene y no ser ambicioso

27.09.17 | 19:00. Archivado en Con clave


Resulta paradójico, hace años decidí viajar desde mi casa. Nada me interesaba más que mis viajes literarios, el mundo que me proporcionaba el cine: el mundo pasado, presente y futuro, el mundo interior y social, viajes a mundos reales no existentes y a mundos imaginarios, mundos que pudieron ser, la China del último emperador y la selva paraguaya de los jesuitas del siglo XVII.
Decidí viajar desde el sillón de mi casa: eso me llevó a publicar libros. Y los libros me hicieron viajar: para presentar mis libros, conferencias sueltas, convenciones de varios días... Mis libros me han llevado hasta Hawai en dirección oeste, y hasta Australia en dirección este. Y allá adonde he ido he vuelto a ver que hay árboles, piedras, nubes y más seres humanos. Lo mismo que tenía al salir de casa a pocos metros de mi puerta.

Aun así, los viajes están entre los momentos más felices de mi vida. Por eso me llama la atención que sea yo tan reticente a abandonar mi ciudad. Pero para mí la rutina es la cosa más deseable de la vida.


Más sobre el contenido de la carta de corrección al Papa

26.09.17 | 15:11. Archivado en Con clave

El problema de cualquier discusión entre los de una postura y los de otra es que unos se aferran a razón que indica la objetividad de las leyes, y otros se repiten las razones que llevan a una adaptación pastoral a ciertas situaciones.
Por eso este diálogo resulta muy difícil. A diferencia de otros campos dogmáticos en los que la argumentación se movía en el mismo terreno, justamente esta discusión supone dos paradigmas diversos.
Permítaseme decir que los versículos bíblicos acerca del tema no cierran el tema. Es la tradición la que ha ofrecido una interpretación a esos textos escriturísticos. El problema es que, a mi entender, esa tradición ha demostrado ser no pétrea sino sujeta a evolución. Los siglos (y sé que esta afirmación no es compartida por muchos) han probado que la manera de concretar esos versículos no ha sido inamovible. Ni siquiera la jurisprudencia canónica del siglo XX ha sido inmutable. No puedo dejar de ver el concepto de evolución en la superposición de sentencias, criterios y, finalmente, cánones.
Me parece que nos vemos abocados a que se realicen formidables trabajos de investigación en un sentido y en otro, para ver cómo se decanta el juicio de la Iglesia sin prisa. Aunque reconozco que por el lado de la inmutabilidad ya hay magníficos trabajos académicos y es muy difícil que pueda añadir nada nuevo a la monumental labor ya realizada en los últimos cincuenta años. Es la otra postura la que puede ofrecer argumentos enriquecedores.

Desde luego, el diálogo resulta erizado de dificultades como pocos, porque objetivamente lo es. Odres nuevos y viejos, y vinos que no son exactamente los mismos. Nos debemos a la verdad. Pero mantengamos la discusión en el campo de lo teológico, no en el campo de lo personal.
Post Data: Pero no me arrepiento de mi carta jocosa acerca de los firmantes de la carta de corrección. Era tan graciosa que se excusa a sí misma.


Viernes, 20 de octubre

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