Blog del Padre Fortea

Después del análisis, unas palabras para las víctimas

21.07.18 | 18:00. Archivado en Con clave


Continuo desde el post de ayer. Me iba a callar, no iba a decir nada respecto a esa negra época. Pero como algunos, bien pocos, hacen apologías de todo aquello, yo os digo a los más radicales de ese tiempo de infamia: ?Fuisteis unos maltratadores de las almas. No tuvisteis piedad de las personas sencillas que veían en vosotros personas sagradas. Manchasteis vuestras almas sacerdotales con una verdadera idolatría. Y en altares que no eran el sacrosanto altar de Dios, se vertió sangre con vuestra anuencia, con vuestro silencio, con vuestra comprensión?. ¡El sacerdote cómplice de Caín!
Lo repito: No fueron todos los sacerdotes de esa diócesis. Los radicales fueron unos pocos. Muchos otros no pecaron. Algunos, incluso, fueron heroicos en su clamor de que lo que se estaba produciendo era una aberración. Vergüenza y remordimiento para los que callaron y transigieron.
Pocas veces una desviación teológica produjo frutos tan abominables. Frutos de Mal mezclados con religión. Vosotros, los más radicales de esa época, habéis sido el escándalo de las ovejas y de los buenos compañeros sacerdotes. Porque sí, vosotros, nunca tuvisteis el apoyo de vuestros compañeros sacerdotes razonables.
Ahora, a estas alturas, ante unos pocos irreductibles que defienden lo indefendible, ha llegado la hora de que oigáis las cosas alto y claro.
No estoy criticando, ni mucho menos, a todo el clero de esa diócesis desgraciada y azotada, donde la oscuridad ha reinado demasiado tiempo. Yo solo levanto mi dedo contra aquellos que hicieron lo que da vergüenza nombrar. Solo a aquellos que apoyaron al Mal. Afortunadamente, no todos los sacerdotes en esa diócesis fueron como vosotros, malos pastores.
A vosotros, los radicales, los idólatras, os digo: ?Arrepentíos, pedid perdón, haced penitencia. No, no es que no os comprendamos. Estáis tan ciegos que creéis que los que estamos fuera de vuestro culto a Baal no os podemos comprender?.
Menos mal, menos mal, que esos radicales ya van siendo muy pocos. Lentamente esos lobos han ido cayendo en manos de una Justicia definitiva cuyo veredicto es absolutamente inapelable. Ellos, los causantes, han tenido que escuchar de labios de un airado Jesucristo, Rey de la Historia: ?Al menos, Judas Iscariote me dejó. Vosotros os quedasteis dentro de la Iglesia para hacer daño?.


Unas palabras de análisis eclesial, porque puede hacer bien a algunos

21.07.18 | 00:24. Archivado en Con clave


Una persona a la que conozco desde hace años me escribió hoy:
He echado de menos un comentario o una fugaz alusión de la muerte de X [un obispo cuyo nombre omitiré]. Sé que fue un hombre controvertido entre (?) pero para nosotros (?) fue un referente en aquellos difíciles años.
Tras meditarlo un par de minutos, escribí esta contestación:
Cuando no se puede hablar bien, es mejor callar. De monseñor Tarancón hablé porque ya es un personaje lejano, histórico.
Pero después me di cuenta de que puede haber un cierto número de personas (quizá pequeño) que esperen una palabra de mí. No voy a decir el nombre del obispo por caridad, para que queden ocultos tantos asuntos en quienes no saben nada.
De ese obispo nada voy a decir respecto a su actuación en temas de este mundo, porque sobre ese campo prefiero callar, para que no salga lo peor de mí. Solo quiero comentar alguna cosa respecto a su actuación eclesial, pues su gobierno al frente de la diócesis fue decididamente progresista, extremadamente progresista.
Durante los años de su largo pontificado, solo se ordenaba el que siguiera una muy determinada línea teológica y pastoral. Para cualquier otra posición opinable y lícita dentro de la Iglesia no había lugar. Su tiempo fue una verdadera dictadura teológica.
Los resultados hablan por sí mismos. Si miramos varios indicadores, yo lo he hecho, descubrimos que su diócesis está prácticamente a la cola de la religiosidad de esa nación. Curiosamente, ese obispo recibió una diócesis que era de las más religiosas de ese país y dejó una de las diócesis a la cola en cualquier parámetro que analicemos. Justamente al revés que un monseñor Guerra Campos o un don Marcelo. El obispo del que hablo, pero cuyo nombre callo, fue la antítesis de estas grandes figuras episcopales.
Cuando observamos la lucha infatigable de un san Agustín contra los donatistas, o la denodada lucha de san Atanasio contra el arrianismo, o la lucha, hasta la muerte, de santo Tomás Becket contra el regalismo, observamos que dentro de la Iglesia no cabe todo, que no todo da lo mismo. Seguir un camino u otro tiene consecuencias.
Quizá sea pequeño el número de lectores míos que esperaban una palabra mía sobre este obispo, pero para todos debe quedar claro que no da lo mismo que una diócesis se gobierne en una dirección u otra. ¿Quién es el obispo, como si fuera un señor feudal, para decidir de forma arbitraria quién se ordena y quién no, basándose solo en sus personales posiciones teológicas? 

La objetividad acerca de la validez de alguien para el servicio al Señor jamás puede ser sustituida por un subjetivo: ?Es que no encajas en la línea pastoral que seguimos en esta diócesis. Márchate?.
Esa línea seguida durante años, durante decenios, produjo los resultados que cabía esperar.


Número de lectores

19.07.18 | 23:19. Archivado en Con clave

Con 29.500 visitas, solo contando las directas a mi blog, la ?Carta a Ortega? se ha convertido en el cuarto post más leído de la historia de este blog. El post más leído ha sido la "Carta a Maduro" y la "Elegía a Fidel Castro".


Sigo pasando revista a las catedrales de España y de fuera

19.07.18 | 22:54. Archivado en Con clave

Ayer tuve un día de lo más agradable, se casaba un amigo. Muchas cosas podría decir de ese día, pero me voy a centrar en una crítica de la Catedral de Toledo que visité por tercera o cuarta vez en mi vida, más o menos.
El retablo gótico no me entusiasma para nada. Mucho más bonito es el de El Pilar, el de la Catedral de Huesca o el de El Paular, por citar unos pocos. No sé por qué, pero el de Toledo tiene un algo que no convence. En realidad, son los colores (que parecen modernos, aunque no lo son), la disposición de los elementos (sin gracia) y el modelado de las figuras (muy desafortunado).
A eso se añade un altar y una cátedra de las que, por caridad, no voy a decir nada. Las capillas del ábside están cerradas. No digo que no haya que cerrarlas, pero eso no favorece la visita. La cripta también está cerrada. No digo yo que no tenga que ser así, pero en fin? El altar del coro merecería un capítulo aparte por lo impresionantemente feo que es. Incluso no sé si es un altar o un sepulcro, porque traté de apartar la vista de él.
La catedral tiene elementos formidables (el coro, el claustro, los sepulcros, etc, etc), pero no sé, forma un conjunto que tiene menos encanto que otras catedrales más pequeñas. Es un templo grande, es rico, es variado? y tiene menos encanto.
Es un espacio que parece totalmente tomado por los turistas, me costaba sentir el menor atisbo de sacralidad en él. Ya he dicho en otros posts qué soluciones se me ocurren y que se podrían intentar para lugares turísticos como esa catedral. 
De momento, es un espacio que parece vacío, mundano, museístico. Y eso no es culpa de los que la gestionan. Realmente es complicado solucionar una invasión de este tipo. A veces, los sacerdotes tenemos la sensación de que no se puede hacer nada. Que conste que considero a Toledo como la diócesis con el mejor clero de España. Toledo, por los sacerdotes, son palabras mayores. Conocí esa catedral el día de Pascua y era otra cosa, era totalmente otra cosa.
Podría enumerar los muchos elementos que me gustan de esa catedral. Pero el conjunto no me gusta. Es el conjunto, no los elementos sueltos.


Firmando el final de toda una época, firmando el final de una pesadilla perfecta

18.07.18 | 13:02. Archivado en Con clave


Ayer por la noche vi un reportaje sobre la rendición de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. A mi edad ya es raro ver un documental en el que se digan cosas nuevas sobre esa guerra. Digo esto no porque yo lo sepa todo de esa contienda, sino porque los directores de documentales se empeñan en repetirnos siempre lo mismo, exactamente lo mismo y, la mayor parte de las veces, de la misma manera. Pero esta vez no.
Vi la filmación del general Jodl firmando la rendición que nunca la había visto. La delegación alemana llegó con los generales aliados ya sentados, firmaron y Jodl pidió decir unas últimas palabras, que las dijo en inglés: En esta hora, solo puedo expresar la esperanza de que el vencedor los tratará [a los alemanes] con generosidad.
A esas palabras siguió el silencio de los generales del otro lado de la mesa. Nadie les respondió, nadie les sonrió por cortesía. Ni siquiera unas palabras de despedida. Solo silencio. Impresionante. Qué momento tan impresionante.
La delegación alemana fue conducida a una prisión. Los militares aliados, entonces, brindaron con champán y festejaron la rendición. El cuerpo de Jodl, al año siguiente, colgaría de una horca.
Al ver el documental, no he podido evitar cierta conversación con cierto escritor catalán. Lo tremendo de los sacerdotes es, a veces, tener que aconsejar al que nos pide consejo, y tener que escoger el mal menor entre dos males. No he tenido que aconsejar a muchos generales en medio de una guerra mundial, pero a veces no hay más remedio que escoger entre un mal y otro mal. Eso sí, nadie puede hacer nada intrínsecamente malo, jamás. ¿Da exactamente lo mismo la dictadura represiva y llena de torturas de Pinochet que la de Mao? Evidentemente, no. ¿Prefiere usted vivir bajo la dictadura de Hitler o bajo la dictadura de Stalin? Si en una guerra hubiera que elegir entre unas omisiones o acciones, y con unas ganara Isis y con otras ganara un régimen como el de Breznev, ¿qué sería preferible? Si soy un comisario de policía, puedo dejar que asesinen a Hitler, sabiendo que hay una conjura para que le suceda Goering.
Nunca hay que hacer un solo acto intrínsecamente malo. El problema es que, a veces, sin hacer nada malo, hay que optar. 
Muchísimas veces la mejor opción es retirarse, inhibirse, no participar en nada. Pero, otras veces, la conciencia urge a favorecer el mal menor. Cuando están en juego millares de personas torturadas, decenas de miles de personas encarceladas, hay que comprender que inhibirse no siempre es lo mejor.
Una de las grandes decisiones morales que hubo que tomar por parte de la Unión Europea y Estados Unidos fue si dejar al presidente de Siria en el poder o no. Derribarlo del poder hubiera significado una cantidad de males tan impresionante que, hoy día, todos están de acuerdo en que, dadas las complejas circunstancias, lo mejor fue dejarlo en el poder. Pero hubo que pesar en la balanza males frente a males. Fue una decisión muy compleja. Pero incluso inhibirse supuso una decisión.
Aunque estas cosas parezcan episodios del pasado, también ahora, este año, hay personas importantísimas que tienen que tomar decisiones económicas, políticas, sociales, que afectarán a millones de personas y tienen que elegir entre dos males. Este tipo de decisiones si son consultadas a un sacerdote, deben ser abordadas con el mayor cuidado posible, nunca a la ligera.


Las entrañas de la tierra

18.07.18 | 13:00. Archivado en Con clave

Saludo a Enric Macià, porque me ha alegrado saber que tenemos un espeleólogo en el blog. Los reinos subterráneos, sin ninguna duda, son fascinantes y solo abiertos para las almas intrépidas. Ningún pusilánime jamás descenderá a esas simas. Un saludo.


Más pensamientos constructivos

17.07.18 | 15:55. Archivado en Con clave


Como este es un blog de impresiones, sentimientos, anécdotas, episodios y pensamientos (y algunas cosas más), dejadme compartir mis opiniones sobre el tema iniciado ayer. Opiniones sueltas, nada estructurado.
El Palacio de Buckingham siempre me ha parecido, arquitectónicamente, una masa gris anodina. Que siglos después de Andrea Palladio se sigan construyendo ese tipo de obras insulsas me parece incroyable; o como dirían los alemanes, unglaublich.La Casa Blanca no es para echar cohetes. Nueva York tiene mansiones en Manhattan que son obras maestras. Pero justamente un edificio tan icónico como la Casa Blanca es decididamente insulso. Estados Unidos tiene unas casas señoriales sureñas tan bonitas; y, en general, considero que tiene las casas familiares más bonitas del mundo. Pero la Casa Blanca, no.
Ya que ayer toqué el tema de los proyectos arquitectónicos de Hitler, diré algo más. Hitler como arquitecto era un cero a la izquierda. Todas esas maquetas que vemos en los documentales eran obra de Albert Speer y solo de Albert Speer. Y si lo hubiera llevado a cabo, el centro de Berlín se hubiera parecido a un barrio soviético de oficinas: ni hubiera sido impresionante ni colosal. Hubiera sido una mera sucesión de edificios como el edificio del Ministerio del Aire de Goebbels. En Estados Unidos se llevaba mucho tiempo construyendo de un modo moderno y bellísimo. Pero Albert Speer o no lo sabía o no supo imitarlo.
Respecto a París, tanto el Louvre, como Versalles, Los Inválidos y tantos otros edificios del mismo estilo padecen de la misma enfermedad: algo no por ser más grande es más bonito. Cosa que ya que descubrieron los griegos en la época de Pericles.
Esos edificios del llamado ?estilo clásico francés? no entusiasman a nadie. Una obra es muy buena cuando todo el mundo hace versiones de ella, aunque sean pésimas versiones: da lo mismo si es El Guernica, el Partenón, la Gioconda, el Coliseo, el David de Miguel Ángel, lo que sea. De los edificios franceses de ese tipo nadie ha hecho imitación alguna. Uno los mira y tiene la impresión de encontrarse ante un estilo indefinido. Es un estilo identificable, pero indefinido.
El Panteón de Roma es perfecto. Mientras que al Palacio del Presidente de Francia le puedes añadir otro patio, otra ala, otro piso de altura, lo que quieras, nadie va a notar que es una añadidura.
Todos coincidimos en la belleza suprema del Castillo de Osaka, del Alcázar de Segovia, de Neuchwanstein, del Alcázar de Granada; incluso, en su estilo, La Ciudad Prohibida es magistral. ¿Por qué los grandes edificios icónicos del Poder suelen ser tan poco relevantes en casi todos los países? Es un misterio.
Yo siempre he sido un demócrata. Pero la única razón que haría que yo tomara en mis manos el poder absoluto oprimiendo a un pueblo sería por razones arquitectónicas. 

Sería implacable. Especialmente con el clero.


Cuando la soberanía y el Poder se plasman en piedra

16.07.18 | 16:38. Archivado en Con clave


Ayer hablaba de grandes proyectos arquitectónicos, y concretamente de la arquitectura del Poder. El país más afortunado de todos, en mi opinión, es el Reino Unido. Su edificio del Parlamento es soberbio. Gran Bretaña es una nación de la que sentirse orgulloso y la representación de la soberanía que desprende esa construcción es magnífica. Si a eso añadimos, enfrente, la Abadía de Westminster, ¿qué más se puede pedir?
Estados Unidos tiene su magnífico Edificio del Congreso, elegante, sobrio. Pero mucho más impresionante es el Monumento a Lincoln. Es una obra más rotunda. Pero esas edificaciones no conforman una real unidad con el Monumento a Jefferson, el Tribunal Supremo, la Casa Blanca y la Biblioteca del Congreso. Son obras realmente muy buenas, pero muy dispersas. No forman una unidad. La mayor parte de los turistas solo visitan dos o tres de ellas.
Los arquitectos fracasaron en su intento de conformar un conjunto. Se trata de obras aisladas, rodeadas de entornos urbanos que no las favorecen para nada. El centro de Washington supone un fracaso total. Ni un solo turista vuelve a su casa diciendo: ?Qué bonito es Washington?. Si hubieran agrupado esos cinco elementos mencionados formando un pequeño foro romano, en un espacio reducido y peatonal, el resultado hubiera sido óptimo. Y ya no digamos nada si justo en ese agrupamiento se hubiera colocado la Catedral Nacional y el Santuario Nacional. Washington hubiera sido considerada una de las ciudades más bonitas del mundo, y con los mismos elementos, sin añadir nada.
Paris sufre el mismo mal que Washington en sus edificios del poder: lejanía, dispersión, dimensiones no humanas. Sufren el mismo mal, porque sus edificios del Poder son de la misma época y de las mismas malas decisiones. En París, el palacio presidencial y las otras instituciones del Estados son macroedificios lejanos, separados, que no conforman un conjunto unitario. Los turistas lo que visitan es el París medieval y solo el París medieval, también pasan por las grandes avenidas. Pero nadie sabe dónde están esas instituciones del Estado que he mencionado. Son invisibles.
Hitler y su arquitecto pensaron levantar un barrio de los ministerios que hubiera sido frío, muy frío. El mismo arquitecto de Hitler, Albert Speer, lo reconoció muchos años después de la guerra. Hubiera sido un barrio sin vida. Un lugar de oficinas y más oficinas. Y los edificios no hubieran sido ni siquiera especialmente bonitos. Para nada.
La república y el imperio romano tuvieron su foro. Y fue un conjunto tan insuperable que, incluso desaparecido, ha sido algo que todos han anhelado y algunos han intentado revivir siglo tras siglo.


Los ratos libres de un sacerdote escritor

15.07.18 | 09:27. Archivado en Con clave


En esta foto se me ve cuando yo era un niño y todavía no pensaba en llevar sotana. (Es broma.) Una de las grandes aficiones de mi vida es la arquitectura. Curiosamente, jamás de los jamases me hubiera dedicado a la arquitectura si yo hubiera sido laico.
En mis ratos libres, he volcado esta afición creativa en proyectos de catedrales. Allí están, a disposición de todos, Templo Isidoriano y otras dos obras más. Allí significa Biblioteca Forteniana, que es un ?lugar? de la Red.Un reto personal al que dediqué mucho tiempo libre hace años fue la creación de un complejo gubernamental que agrupara los ministerios de España en un solo sector. Fue una idea que perfeccioné año tras año, y de la que me siento orgulloso, de la que guardo infinidad de dibujos, planos y croquis. En su versión de hace años, esta idea aparece en mi novela Edipo Vasco.
Desde hace un año, decidí hacer un proyecto totalmente distinto. Esta vez no sería un sector para albergar todos los ministerios, sino un sector para albergar las altas instituciones del Estado: Congreso, Senado, Tribunal Supremo? en realidad, las instituciones de las que hablo en mi La decadencia de las columnas jónicas. En ese libro dejo constancia de lo interesante que sería un conjunto constructivo que plasmara visualmente los altos poderes de la nación: la Constitución hecha arquitectura.
Con el tiempo me decidí porque ese proyecto tuviera un aspecto Acrópolis, que, poco a poco, fue derivando en algo parecido a un foro como el romano. Por supuesto, no se trataba de una réplica del foro primitivo, sino de un proyecto radicalmente nuevo, pero con ese estilo clásico grecolatino.En fin, hoy, a mis lectores, os he querido participar esta afición mía, de la que algunos se reirán, pero que me ha hecho pasar muy buenos momentos. Esta ?acrópolis? es una idea que llevo un año dándole vueltas, perfeccionándola en mi mente detalle a detalle. 
Por favor, si me lee algún dictador que domine completamente alguna nación de Asia Central que se ponga en contacto conmigo y podemos ir hablando acerca de este tipo de ideas. Por favor, si es posible, que no sea Ortega o Evo.


La importancia del uso de la autoridad episcopal... y papal

13.07.18 | 14:13. Archivado en Con clave

Me alegro de que mis últimos posts hayan tenido tan buena acogida. Sinceramente, más de la que me esperaba. Y me alegro porque los tres exorcismos magnos que se han celebrado hasta ahora han tenido lugar por el empeño de los laicos. No por vía de presión, que no hubiera servido de nada, al revés; sino por la vía de que un laico (en cada uno de los tres casos) se lo ha dicho a alguien que tenía contactos con un obispo. Y muchas veces en la vida se logran las cosas (tanto buenas como malas) gracias a los contactos.
Alguien se preguntará si una ceremonia como la que propongo es necesaria. La respuesta es no. Necesaria no es. Pero si se hace, tiene efectos. Por eso Jesús nos enseñó al final del Padrenuestro a pedir: Líbranos del Maligno.
Alguien me comentaba si no sería mejor poner como obligatoria la oración de san Miguel al final de la misa. La verdad es que no me gusta que se pongan obligaciones. Si algo se quiere que se torne odioso, solo hay que hacerlo obligatorio. Además, después de la misa a mí me gusta dedicarme a la acción de gracias y solo a eso. Es decir, a la adoración de la Eucaristía dentro de uno, a la conversación con Jesús. No me gusta tener que hacer oraciones vocales en ese momento de intimidad entre el alma y el Misterio de la Presencia Real.
¿Bastaría con las oraciones a san Miguel, aunque se hicieran en otro momento? Las oraciones a ese arcángel son utilísimas y llenas de beneficios. Pero eso no significa que ya sea superfluo un gran exorcismo nacional en algunos casos. Pensemos que si Jesús nos enseñó la importancia de que dos personas se reúnan para pedirle algo al Padre, cuánta más trascendencia tendrá una reunión del obispo, el clero y los fieles para pedir la protección frente a los lobos. Y cuánto más si son varios obispos los que se reúnen con ese propósito. Ya no digo nada si la reunión es del Papa con sus cardenales en la tumba de Pedro, centro de la Iglesia.
¿Esta ceremonia de un exorcismo magno es necesaria? Rotundamente, no. Pero si se hace tendrá efecto. Si no se hace, no se obtendrán esos beneficios.
Además, el Papa ha tomado el nombre de Francisco. Y san Francisco ordenó a uno de sus frailes que exorcizara a todos los demonios que se habían concentrado en la ciudad de Arezzo.
Hace cien años, la Virgen pidió la consagración del mundo. Ahora se hace necesario un exorcismo solemne y universal. Antes de un cuarto de siglo, la siguiente ceremonia será la huida de Roma. El mundo se va hundiendo en las tinieblas postcristianas. Los huevos pronto irán eclosionando y lo que ahora nos parece impensable será titular de los periódicos.


La batalla espiritual y los conflictos de la tierra

12.07.18 | 14:20. Archivado en Con clave


No solo considero que Venezuela o Nicaragua requerirían la realización, por parte de los obispos, de un exorcismo magno; sino que sería muy bueno hacer ese ritual en la Basílica Vaticana para toda la Iglesia.
Un exorcismo con cardenales, arzobispos, obispos, monseñores, sacerdotes, diáconos y laicos. Todos unidos en una gran oración dirigida al Padre Celestial para que aleje las fuerzas demoniacas de la Iglesia y el orbe. Un exorcismo con participación ecuménica, tanto de anglicanos, protestantes, ortodoxos y coptos.
Una ceremonia realizada a puerta cerrada que se convertiría, además, en un recordatorio de que nuestra lucha no es solo con el secularismo o los lobbys del género o los populismos, sino también contra el Adversario de Dios, el adversario por antonomasia. Ese enemigo de la Iglesia que es el Enemigo cuyo odio proviene de las profundidades del Tiempo.
El cuento de la Criada, Evo Morales, la ley del aborto en Argentina? son elementos menores en el tablero de ajedrez. Lo que resulta evidente es que las fichas del bando de Dios están retrocediendo en ese tablero.
Los pastores de la Iglesia pueden conjurar a las turbas del Abismo. Hagámoslo, y hagámoslo del modo más bello y solemne que podamos. Hagamos ese rito como si pudiéramos ver con los ojos de la carne, delante de nosotros, a esos monstruos espirituales.
Ojalá que cada diócesis del mundo tuviera su exorcista. Pero ya que eso ahora no lo tenemos, al menos, que se hagan aquí y allí estos exorcismos solemnes, generales, que, sin ninguna duda, están llenos de poder.


Los huevos que van madurando

11.07.18 | 15:39. Archivado en Con clave


Por si me lee algún sacerdote de Nicaragua, me atrevo a sugerir que los obispos hagan un exorcismo magno sobre su país. Bien sea algún obispo en su catedral, bien sean varios obispos reunidos en algún gran templo. El ritual se encuentra para ser descargado gratis en Biblioteca Forteniana.
Sugiero esto porque los problemas que hay en Nicaragua (como los que hay en Venezuela, México, Bolivia y otros lugares) no son meramente materiales, políticos o económicos. La raíz más profunda de todo mal es siempre espiritual. Un gran exorcismo nacional no va a acabar con todos los males; pero, al menos, se alejará a parte de los demonios de esas tierras. Y eso no es poca cosa. Sería una gran ayuda en esa situación de conmoción nacional.
Además, y esto no es lo más importante, la gente tendrá la sensación de que los obispos y sus sacerdotes se unen para hacer algo específico para una situación peculiar. Un ritual inusual para una desgracia inusual. Este aspecto psicológico no es, ni mucho menos, lo más importante. Pero tampoco hay que despreciarlo: la gente precisa de rituales, de ceremonias. De ceremonias gozosas, como la coronación de un rey. De ceremonias luctuosas, como todo el ritual de los novendiales por la muerte de un sumo pontífice. En Fátima, no lo olvidemos, la Virgen una de las cosas que pidió fue una procesión. Algo que puede parecer humilde, pero no le debió parecer tan poco importante, pues lo pidió.
Pero si sugiero esto, es porque estoy seguro de que un exorcismo nacional tendría efecto en el mundo invisible de los malos espíritus. Me sorprende ver cómo el Mal se ha extendido por toda Latinoamérica en los últimos veinte años. Es algo evidente. Algo que está sucediendo en cada vez más países: criminalidad desatada, países que pierden sus libertades, corrupción creciente en otras naciones, las ideas neocomunistas que regresan. Sin contar con todo el secularismo de Europa que ha desembarcado y ya ha contaminado a grandes partes de la población. Con lo cual, toda la lucha de género se reproduce allí.
Hoy tenemos en la televisión El cuento de la criada. Mañana tendremos series y películas en las que la Iglesia Católica será la responsable futuros fascismos, de venideros campos de concentración. En las películas actuales, ya se acusa a la Iglesia de haber hecho en el pasado las cosas más increíblemente perversas. En Hollywood, los cristianos ya hemos perdido el pasado. Ahora queda que se nos acuse de ser la perdición del futuro.
Un exorcismo magno en un país puede ayudar muchísimo. Pero solo será un respiro. Porque es todo Occidente el que se mueve contra el cristianismo. Primero fue un apartarse de la Iglesia. Ahora ya se mueve, lentamente, contra ella. La vida monástica se fue marchitando en los últimos cuarenta años. Ahora va, simplemente, desapareciendo.
Por eso el Mal va floreciendo cada vez con más vigor.


Domingo, 22 de julio

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