Blog del Padre Fortea

Los leones pueden ser muy agresivos y sus dientes mortales

21.01.19 | 15:08. Archivado en Con clave


Aunque en este blog me gusta compartir cosas positivas, una de las cosas que más pena me da en la vida es la de un hombre de más de cuarenta años que haya sido despedido y se encuentre a esas alturas sin ninguna perspectiva laboral. En paro o con empleos temporales de mera subsistencia. Habiendo conocido el matrimonio, pero ya separado y sin hijos. A veces sin techo propio, alquilando, mientras pueda, una habitación.
Que un hombre haya trabajado toda su vida para acabar viviendo en una habitación, sin ninguna perspectiva laboral, es algo que me rompe el corazón. La soledad, la falta de ilusión, como si lo que quedara de vida fuera un triste apéndice a tiempos más felices. Como si cualquier futuro fuese un mero descendimiento hacia una etapa todavía más infeliz, más enferma, más solitaria.
La sociedad debería hacer algo. Algo que no se limita a meras limosnas. Las parroquias grandes sí que tienen voluntarios y locales para hacer algo por ellos. Algo que no se limite a dar una limosna. Un lugar donde se puedan reunir y tener aficiones, recibir consejo y que otras personas les den calor humano.
Ahora se acerca ya otra etapa de crisis económica. De eso ya no hay ninguna duda. La recesión dejará a millones de personas sin la ilusión de vivir. Qué triste.
En el pasado dediqué varios post acerca de cómo combatir a gran escala la pobreza en nuestras sociedades europeas del siglo XXI. Pero mis ideas parten de una pérdida de ilusión por la Humanidad. Los seres humanos siguen encauzados por las estructuras del Poder, cuyos grupos dominantes solo se preocupan de sus más pequeños y míseros intereses.


Una gárgola con la cara del papa Francisco

20.01.19 | 22:24. Archivado en Con clave


Esta semana pasada he acabado de ver la película Life Aquatic. Es una buena película, divertida e ingeniosa. Visualmente colorida y vibrante. En el mismo género de cine, es parecida en calidad a Mordecai. Pero mucho mejor que ambas es Hotel Budapest. Esta última sí que es una gran película, las otras dos son simplemente buenas películas y ya está.
Sigo leyendo a Stephan Schweig como descanso. Pero estos dos últimos días he estado buscando escritos sobre la eternidad de Dios. Me he dado cuenta de que no se puede ir mucho más lejos de lo que fue santo Tomás de Aquino.
Recibí la visita de un antiguo compañero de Derecho Canónico de Comillas. Dimos un breve paseo en un ambiente gélido y lluvioso.
La próxima semana me sumergiré en mi libro sobre el infierno.


El funeral de George Bush, de George Herbert Walker Bush

20.01.19 | 00:01. Archivado en Con clave


He tardado en escribir sobre él, pero hoy quiero recordarlo. Era un hombre con una clase innata. La elegancia fue algo connatural con él. Pero de esa elegancia que nada tiene que ver con lo teatral, con lo soberbio. No, nada de eso. Todo en él respiraba sencillez. El elegante era él, no ninguna pose, ningún ademán.
Además, resultaba evidente que se trataba de un estadista tranquilo, flemático, reflexivo, inteligente. Es decir, tenía todas las características que se buscan en un jefe de Estado óptimo. Si a eso unimos su amabilidad. Estuvo metido en política, pero nunca con acritud. Sus palabras siempre eran serenas, nunca ácidas. Incluso surgió una verdadera amistad con su sucesor Clinton.
Su hijo, George W. Bush, se emocionó al hablar de su padre de un modo que nos ha emocionado a todos. Es imposible escucharle y no sentir que las lágrimas vienen a los ojos.
El funeral lo recuerdo óptimo a nivel celebrativo. Ya desde el Congreso todo había sido organizado de un modo como solo los norteamericanos saben hacerlo. El nivel de solemnidad que ellos saben infundir a estos actos nos recuerda que ellos son la nueva Roma: la escena del ataúd bajo la cúpula del Congreso, la recepción por parte del Ejército y solo del Ejército en la puerta de la Catedral, la recepción del cuerpo en la puerta del templo por parte de los obispos, los presidentes en el primer banco, etc. En los demás países, el nivel de improvisación y chapuza no es que sea más alto, es increíblemente más alto.
Por ejemplo, no vi ni un solo fotógrafo ni una sola cámara desde que llega el ataúd a la catedral hasta que vuelve a salir. Sin duda estaban allí, pero no aparecen.
A la llegada al templo solo hay militares en perfecta formación, no hay un cúmulo de gente arremolinándose. Los detalles a los que podría referirme podrían seguir. Una gran ceremonia para un hombre honesto que fue el más poderoso de la tierra durante un tiempo.


Dios y la eternidad: uno de esos posts que tanto os gustan

18.01.19 | 20:02. Archivado en Con clave


El día de ayer y hoy han sido muy productivos para mí, intelectualmente hablando. Sé que las líneas de hoy pueden parecer a algunos unas líneas pletóricas de soberbia. Pero seré sincero, a sabiendas de que los lectores de libros míos como Las corrientes que riegan los cielos (libro sobre la Trinidad) sí que me agradecerán que les comparta mis pensamientos.
Ayer desatasqué una cuestión a la que llevaba años dándole vueltas sin lograr una solución definitiva: ¿la eternidad de Dios es un tipo de temporalidad o no? La definición de tiempo de Aristóteles (que es la que sigue santo Tomás de Aquino) es esta: El tiempo es la medida del movimiento según el antes y el después.
Esta definición es clara y verdadera. La cuestión, al afrontar un razonamiento acerca de la eternidad divina, es si esta definición de tiempo es la más adecuada. La definición es muy importante, porque esta palabra se convierte en el instrumento clave para todo razonamiento posterior. Y aceptar esta definición tiene implicaciones a la hora de elaborar las construcciones lógicas después. Debo aclarar que estoy trabajando en un nuevo texto sobre la Santísima Trinidad.
La atemporalidad, por supuesto, no sirve para definir el ahora divino. Es una nota negativa. No podemos definir la realidad positiva del ahora de Dios por esa mera característica que compartiría Dios con, por ejemplo, el universo antes de existir.
Durante años, dudé si el presente de Dios entraba en la categoría de tiempo, si era un tipo de temporalidad. Si no era así, al hablar de este concepto del tiempo en Dios, había que crea crear una tercera categoría: atemporalidad, temporalidad y deieternidad. La eternidad es una mera características de algunas temporalidades.
Pero me di cuenta de que la realidad que es el tiempo se define mejor por su característica de presente, que por la característica del devenir. El único tiempo que existe es el ahora. Y la definición resulta más perfecta si se basa en lo que las cosas son, más que en lo que las delimita desde un punto de vista negativo. Se pueden poner muchos ejemplos de esto que omitiré.
Es más adecuado definir el tiempo por lo que es (el ahora) que en contraposición por lo que no es (el antes y el después).
De ahí que resulta más adecuado al ser de las cosas incluir la deieternidad como un tipo de temporalidad, que crear un tercer estado entre los entes que poseen un devenir y los entes sumidos en la atemporalidad. ¿Por qué? Pues sencillamente, porque entre el ser y el no ser no hay nada. De hecho, esto tendría un paralelismo con la existencia: este árbol es, Dios es. No afirmamos que por el hecho de que el Ser de Dios sea infinito ya no se puede clasificar como el concepto de ser.
Del mismo modo, el presente sin antes y después de Dios se califica mejor como un tipo de temporalidad (teniendo que cambiar la definición de tiempo) que creando una tercera categoría.
La definición clásica de tiempo se mantiene como definición del tiempo de las criaturas. Pero la definición de tiempo en abstracto sería la característica de que el ser posea un ahora. Y el ?ahora ?sí que tendríamos que definirlo por comparación con lo único que conocemos: ese momento del movimiento entre un antes y un después. Teniendo que cambiar el ahora divino por la definición de un ahora sin antes ni después.
Puede parecer que solo hemos bajado un escalón al volver a recurrir al movimiento ontológico para entender el ahora. Pero eso cambia nuestra concepción del tiempo, aunque sea necesario reconocer que hay dos tipos de ahora. Con ello hay una simetría con el esquema lógico del verbo ser, como ya he dicho.
Espero que haya un mínimo grupo de lectores del blog a los que este tema les haya interesado tanto como a mí. Seguro que he aburrido soberanamente a muchos lectores. Pero este tipo de posts son los que le gustarían a Aristóteles. El antiguo, no Aristóteles Onassis.
En mi libro Ex Scriptorio, acabaré un artículo sobre el tema de la eternidad y Dios en breves días. Os informaré aquí por si os interesa descargarlo en Biblioteca Forteniana. Los chinos ya me han ofrecido medio millón por el descubrimiento. No queda claro medio millón de qué.


Creemos en el Dios de la Biblia: una petición a tantos pastores

17.01.19 | 12:59. Archivado en Con clave

Esta imagen que gusta tanto. Durante varios días la he dejado como fondo de pantalla de mi ordenador. El mismo acto de copiar las Sagradas Escrituras como adoración, como oración, como reconocimiento de la sacralidad de ese Dios Innombrable.
Como lamento el que no pocos profesores de facultades teológicas nieguen la inerrancia de la Biblia. La Tradición del Pueblo de Abraham y del Pueblo de la Nueva Alianza es clara: en los textos sagrados no hay ni el más pequeño error: ni sobre la fe ni histórico ni de ningún tipo.
Como enseñó el santo Concilio Vaticano II:Pues, como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación.
Las citas de la Tradición que podría aducir son numerosísimas. Baste una más de León XIII en su carta encíclica Providentissimus Deus:
Y de tal manera estaban todos los Padres y Doctores persuadidos de que las divinas Letras, tales cuales salieron de manos de los hagiógrafos, eran inmunes de todo error, que por ello se esforzaron, no menos sutil que religiosamente, en componer entre sí y conciliar los no pocos pasajes que presentan contradicciones o desemejanzas (y que son casi los mismos que hoy son presentados en nombre de la nueva ciencia); unánimes en afirmar que dichos libros, en su totalidad y en cada una de sus partes, procedían por igual de la inspiración divina, y que el mismo Dios, hablando por los autores sagrados, nada podía decir ajeno a la verdad. Valga por todos lo que el mismo Agustín escribe a Jerónimo: 
«Yo confieso a vuestra caridad que he aprendido a dispensar a solos los libros de la Escritura que se llaman canónicos la reverencia y el honor de creer muy firmemente que ninguno de sus autores ha podido cometer un error al escribirlos. Y si yo encontrase en estas letras algo que me pareciese contrario a la verdad, no vacilaría en afirmar o que el manuscrito es defectuoso, o que el traductor no entendió exactamente el texto, o que no lo he entendido yo».
No se puede decir más claro. Por favor, os pido a los pastores de almas que me estéis escuchando que leáis la Palabra de Dios con la sencillez con que lo hicieron Amós, Ageo, san Pedro o san Bartolomé, con la sencillez de un pastor de Judea en el siglo II antes de Cristo o la de un monje irlandés del siglo VIII.
No nos olvidemos de que estamos hablando de la Palabra de Dios, es decir, de las palabras que han salido de la Boca de Dios, aunque nos hayan sido transmitidas por hombres. Pero es Dios quien habla y Dios no puede errar ni inducirnos a error. Dios nunca nos va a inducir a error.
Si en I Macabeos 3, 24 se nos dice que murieron en una batalla ochocientos hombres de los enemigos de Judas, podemos estar seguros de que murieron alrededor de 800 hombres, no 700 ni 900, sino alrededor de 800 hombres.
En nuestra religión, como en la de los judíos, la Historia y la fe están completamente entrelazadas. No es que haya una historia al lado de la fe, sino que la historia forma parte de la fe. No solo creemos en un Dios Único, sino que creemos que Dios envió las plagas que se relatan en el Éxodo y que allí están descritas fielmente. No creemos meramente en Dios en general, creemos en ese Dios. Podemos estar de acuerdo en algunos puntos acerca del Motor Inmóvil de Aristóteles o del Dios descrito por los neoplatónicos, pero nosotros creemos exactamente en el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob.


Lo que más recordaré de ayer fue el documental que vi

16.01.19 | 09:41. Archivado en Con clave

Gracias por vuestras oraciones. Hoy ya estoy restablecido. Solo en el cielo sabré cuánto debo a las oraciones de todos los que me queréis. Cuántos beneficios me habrán venido sin yo saberlo.
Ayer fue un día curioso: estar en el sillón con una manta encima, dejar pasar el tiempo, la fiebre. No puedo dejar de ver en ello un atisbo de la etapa final de la vejez, cuando todo esté ya hecho, cuando todo esté ya escrito, cuando uno ya no tenga fuerzas para hacer nada.
Ayer, desde luego, no podía ni siquiera leer. Solo cabía dejarse llevar. Me llamó mucho la atención, escuchado entre las brumas de mi somnolencia, el documental sobre la vida de Onassis. Qué poco envidiable me parece la vida de este tipo de millonarios. Pero no deja de ser interesante el modo como se levanta un imperio como el que llegó a tener. A veces parece increíble que el dinero se acumule y se acumule sin límite.
¿Cuánto dinero le costaba mantener los gustos de su mujer Jackeline Kennedy? Una pobre madre no tiene ni para pagar lo más esencial y va mirando a ver qué conservas son más baratas. Y otra gasta en caprichos cantidades totalmente indecorosas: comprar, comprar, comprar. Al final, una vida insatisfecha.


Estoy convaleciente, como podéis ver esta pintura

15.01.19 | 13:34. Archivado en Con clave

Estoy convaleciente de una intoxicación alimentaria. Los tristes hechos fueron los siguientes: El domingo compré una bolsa de mejillones. Hice parte de ellos, al vapor, una hora después. No olían mal, para nada, pero sí que tenían un gusto ligerísimamente picante, al que no le di importancia.
Esa tarde tuve mucha acidez de estómago. Pero no lo relacioné con los pérfidos mejillones. Tuve una noche en la que me desperté varias veces. Pero pensé que sería mi mala conciencia.
Durante el lunes, era evidente que tenía una acidez que no se iba ni con bicarbonato ni con lansoprazol. Ignorante de mí, tomé en la paella más mejillones. En ese momento sí que debían saber peor, pero el sabor de la paella enmascaró todo.
Tenía ardor en la boca del estómago. A la hora de la cena, no sentía ninguna gana de comer y no lo hice.
Por la noche, los vómitos y la diarrea fueron la prueba de que el mal estaba en los mejillones. Hoy sigo con muy mal cuerpo, en ayuno absoluto. Ha sido una intoxicación muy fuerte.
Hoy he pasado casi todo el tiempo en mi sillón, cubierto con una manta, sufriendo en silencio. He visto un documental sobre María Callas, Onassis y Jacquelin Kennedy. Ellos también sufrieron algo peor que una intoxicación alimentaria.


Hoy el post será visual. Leed las imágenes.

14.01.19 | 22:28. Archivado en Con clave






No tan pequeñas mejoras

13.01.19 | 23:38. Archivado en Con clave


Cambios que yo haría en Estados Unidos, yo y muchos como yo:
--En caso de impeachment simultáneo del presidente y del vicepresidente, la nación será gobernada pro tempore por el cabildo de canónigos de la catedral católica de Washington DC.
--La división de Estados no es muy adecuada. Hay Estados inmensos y otros muy pequeños. Si discutimos cada línea del mapa, no vamos a acabar nunca. Propongo que los límites de los Estados, a partir del 2020, coincidan en todo con el territorio de las diócesis católicas. Así todos los problemas quedan resueltos.
--El espacio debajo de la cúpula del Congreso es muy grande y queda inútil casi todo el año. Sería más racional acondicionar ese espacio como capilla. Elegir al santo patrono de esa capilla también dará pábulo a las disensiones. Para evitar discusiones sin fin, puede ser la Capilla de san Teófulo el Dramaturgo.
--En el calendario habrá un Día de acción de gracias cada dos meses. Y el Día del Papa también será festivo.
--Los silos atómicos que vayan desocupándose por el desarme se reutilizarán como criptas para los capuchinos.


Nicolás Maduro y su juramento de presidente

12.01.19 | 21:27. Archivado en Con clave

 El representante de la Santa Sede asistió a la investidura del Nicolás Maduro como presidente de Venezuela. En el momento de las intervenciones, cuando le tocó el turno, el monseñor se subió al podio para decir unas palabras:
Señor, presidente, autoridades de la patria, jefes de Estado. Es para mí un honor asistir a la investidura del dictador nacional. Es un privilegio ser testigo en primera fila de cómo han venido a este acto los vampiros de la nación y los esbirros de los dictadores foráneos. Me alegro de este juramento porque significa que, pase lo que pase, ya queda menos. Sí, señores, ya queda menos. Hago votos para que 2019 sea el año que vea un nuevo amanecer para esta nación en la que usted no tenga ningún lugar, salvo en algún calabozo, y que vuelva a amanecer para los venezolanos un tiempo de fraternidad y armonía. Enhorabuena a todos los presentes. Mis más sinceras condolencias al pueblo de esta sojuzgada tierra.
Al acabar su intervención, nadie dijo nada. En la sala se hizo un silencio fantasmagórico. Pero todo el Pueblo, en sus casas, exclamaron con entusiasmo: ?¡Amén!?.
El presidente del tribunal supremo, al tomar el juramento al tirano, se puso nervioso y se le trabó la lengua. Parece ser que, tras escuchar las anteriores palabras, en el momento en que le tomaba el juramento, tuvo una premonición, hoy se veía en su despacho del tribunal y tiempo después en una prisión de Bélgica en espera de un juicio ante un tribunal internacional. Ante sus ojos, en cuatro segundos, como un relámpago, vio la gasolinera de Mussolini, a Breznev muriendo en su cama, al Apolo XIII despegando, al pastor alemán Blondy, pirañas brasileñas, a Dostoyevski escribiendo unas líneas de Crimen y castigo. ¿A quién no se le traba la lengua en esas circunstancias?
Me hizo gracia que el tirano juró a nombre del pueblo de Venezuela. Impresionante. Hasta él mismo lo reconoció sin darse cuenta. No recibió el cargo ?en nombre del pueblo?, sino a ?nombre de?. 
No, querido, no significan lo mismo. Si compro una casa, puedo ponerla ?a mi nombre?. En ese acto formal, en directo, ante todas las cámaras de televisión, los ciudadanos oyeron cómo secuestrabas la presidencia a tu nombre. 
Pero, en verdad, tú lo has dicho, no eres presidente en nombre del pueblo de tu país.
Y después Maduro continuó diciendo que juraba por el gran Cacique Guaicaipuro, juro por el Negro Primero y nuestros pueblos afrodescendientes, juro por el Libertador Simón Bolívar y la lista seguía y seguía. 
Debería haber continuado con un ?juro por Madame Curie, por la Abeja Maya, por Charles De Gaulle, por Dart Vader, por Oscar Wilde, por Mazinger Z?.


La cátedra del prelado del Opus Dei

11.01.19 | 12:10. Archivado en Con clave


Esta foto es la de la cátedra del prelado del Opus Dei en la iglesia de la curia del Opus Dei. Durante los últimos meses me he estado fijando a ratos perdidos en todas las cátedras que he podido encontrar a lo largo y ancho del mundo. Y esta es, realmente, de las más bonitas que he encontrado. Me parece perfecta y muy bella.
Hace dos semanas, almorcé con un sacerdote de esa prelatura y dimos un largo paseo. Charlamos de muchos asuntos, entre ellos sobre la cuestión de la episcopalidad del prelado.
Hoy he mirado con más detención las ropas ceremoniales que se coloca el monarca inglés en el día de su coronación. Entre ellas hay una estola. Una estola exactamente igual a la de un sacerdote. Resulta interesante cómo todo trono siempre ha mostrado una terca tendencia a vestirse con ornamentos eclesiásticos: la tendencia a la invasión.
Los monarcas ingleses, la estola. Los reyes franceses, la dalmática de los diáconos. La corona imperial del Sacro Imperio, con ínfulas. En los países católicos, estas injerencias eran podadas de tiempo en tiempo. Pero, en Inglaterra, como he dicho, la estola permaneció. Desde un punto de vista simbólico, estas injerencias son tan inaceptables como el que un obispo se revistiera con símbolos reales. En el cristianismo, siempre se ha distinguido entre el trono y el altar, entre las vestiduras reales y las eclesiásticas.
Los monarcas también han mostrado una clara tendencia a poner su asiento en el presbiterio durante las misas. Unos obispos se han negado, otros no.


Me encantan los vídeos de Youtube de History Channel

10.01.19 | 13:36. Archivado en Con clave

Según trescientos o cuatrocientos vídeos de Youtube, ya ha quedado probado que hay un plan illuminati para poner a un jesuita en la Casa Blanca como primer monarca de esa república. Será un jesuita comme il faut, con sotana, birreta y cara de leyenda negra española. Un Torquemada no tan diestro en el arte del potro, como del uso de la CIA.
Toda la aparente apertura del Vaticano, en realidad, es una añagaza para coger desprevenidos a los pobres evangélicos de Estados Unidos. Como el que abre un tarro de cristal con miel y lo cierra de golpe y a traición después. A ellos será a los primeros a los que les pondremos el chip.
El papa Francisco no sonrió a Trump para que no se descubriera el pastel. Todo pactado. Bien sabemos que cuando a alguien le sonríe menos es que le ama más. Pero no se privó de hacerle cuatro o cinco gestos secretos al apretarle la mano. Incluso cuando se rascó la nariz era un gesto illuminati. Especialmente ese gesto era el más illuminati de todos.


Sábado, 23 de febrero

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