Blog del Padre Fortea

ETA: 800 asesinatos

10.07.17 | 22:25. Archivado en Con clave


Han pasado veinte años desde el asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de la banda ETA. Los que no sean españoles no sabrán lo que ese acto vil supuso para toda la sociedad española. Por una vez en la Historia, toda España fue solamente una; toda España se unió como un solo hombre. (La foto que he puesto es de otro funeral, por otra víctima.) La entera historia de la banda terrorista fue canallesca de principio a fin. Pero en ese asesinato de Miguel Ángel se superaron en vileza.
Por primera y única vez, todas las campanas de las iglesias de España tocaron al mediodía. Ningún obispo, ningún párroco puso reparo alguno. Por cualquier otra razón que no hubiera sido espiritual, se hubieran puesto reparos. Pero en este caso, no. Las campanas de toda España fueron tocadas con verdadero sentimiento en memoria de Miguel Ángel Blanco desde Cantabria hasta Cádiz, desde Valencia hasta Badajoz, desde las Baleares hasta las Canarias.
Yo era párroco de Estremera, un pueblo de mil habitantes. Toda la población se reunió en la plaza del pueblo. Yo hubiera querido estar allí. Lamenté no estar en la plaza, pero reconocí que alguien tenía que estar en lo alto del campanario, tocando con cuerdas las cuatro campanas con las que se podía hacer una ?musica? sencilla.
Desde lo alto, vi a todo un pueblo unido en el dolor y en la voluntad de vencer el odio y la crueldad. Desde el inicio de la democracia, nunca la muerte de una sola persona había impresionado tanto a todos. Pero aquel hombre había muerto precisamente por defender la democracia.

A Miguel Ángel Blanco y a todos los héroes, honor. No os olvidamos. A los asesinos no les deseo verguenza. Porque se la desee o no, viven con ella a cuestas. En ETA no hubo héroes, sólo criminales. Tienen encima la marca de Caín y ningún perdón humano les evitará el Juicio de Aquél que ha dicho que la sangre del inocente clama al cielo pidiendo venganza.


La gran unción final

09.07.17 | 15:28. Archivado en Con clave


Hoy he estado leyendo cómo se administraba la unción de los enfermos en los reinos de España que todavía no tenían la liturgia romana:http://www.hispanomozarabe.es/Liturgia/uncion/unc-01.htm#introduccionCuriosamente, se ungía al enfermo una sola vez al enfermo, en la cabeza y al principio de la ceremonia, lo primero de todo. En el cuadro que he puesto arriba se ve cómo se ungía sobre los párpados, porque en el rito romano se hacía así, en los cinco sentidos.
Con el sacramento de la unción de los enfermos se recibe:
1. Una gracia misteriosa para el alma: una gracia santificante.2. Purificación de las manchas espirituales que todavía quedan.3. Ayuda en la enfermedad: consuelo, paz, ánimo, alivio, fortaleza.

Si Dios ve que conviene, también puede dar la salud al cuerpo o, al menos, un alivio. Pero no hay que confundir el sacramento (misterio grandioso del obrar Dios) con un sacramental.
Dicho de otro modo, si uno está enfermo, pero no corre peligro su vida, se le puede bendecir, se le puede ungir con aceite bendito, pero no se le administrará el sacramento.
Una cosa es pedir por la salud y otra preparar el alma para el momento final. Para lo primero están los sacramentales, para lo segundo está el sacramento.


Así era lo más futurista en aquellos años 60, en aquellos lejanos años 60

08.07.17 | 23:35. Archivado en Con clave


Estos días me los he pasado corrigiendo erratas. Dudo ahora qué libro emprender: ¿Corregir el libro de san Pablo? No, necesitaría varios meses y a finales de agosto me marcho a dar conferencias a Los Ángeles. Emprender la corrección de las 600 páginas de este libro me da miedo. Tiene tantos hilos que no debo dejar sueltos. Necesito tiempo seguido y sin interrupciones. De momento, no.
¿Emprender mi novela sobre el Apocalipsis? Esto me parece más razonable. Aunque todavía tengo ciertas dudas cuyas respuestas no estaría mal asentarlas esperando un par de meses más. Me tienta empezar ya. Claro que acusar a ciertos lobbies (hoy día intocables) me va a traer problemas.
¿Corregir otra de las novelas escritas allá por 1999? Ya van quedando menos. Lo de aquellos años sí que fue una tormenta creativa. Tenía tanto tiempo. Todavía no era exorcista, todavía no era conocido. Literariamente fueron años irrepetibles.
Os pido que recéis para que, como escritor, haga lo que deba hacer. Escribir sobre lo que Dios quiera y como quiera Él. De algunas obras me siento orgulloso como el general que ha ganado una batalla.

Hace poco me escribió una de las personas que más admiro en el mundo por su capacidad intelectual. Jamás pensé que se pondría en contacto conmigo. Yo no le había escrito nunca. Le admiraba desde España en silencio. No sabéis lo maravilloso que es que una persona que admiras totalmente un buen día descubres que es lector tuyo. Sin embargo, Trump sigue sin leerme.


La penitencia pública del Concilio de Elvira

07.07.17 | 22:53. Archivado en Con clave


He estado hoy leyendo las penitencias públicas que decretó el Concilio de Elvira, alrededor del año 300. Los adúlteros debían hacer penitencia durante siete años. La herejía llevaba aparejada una penitencia de diez años. La más pequeña duraba tres años. Unas pocas duraban toda la vida.
No puedo ver con buenos ojos la dureza de ciertas de estas penitencias. Muy duros para unas cosas, y menos para otras. Por ejemplo, el ama que mataba a su esclava a golpes debía sufrir siete años de penitencia. ¿Cómo se puede dar la misma penitencia por ese pecado monstruoso que el pecado de una doncella deshonesta?
Ciertamente, el que piense que todo tiempo pasado fue mejor, se equivoca. Algunos pecados sólo podían tener perdón en el momento de la muerte. ¿Podemos imaginar lo que era vivir para siempre de esa manera? Toda la vida con el pecado a cuestas, con la ignominia sobre la espalda.
Pero no sólo eso, ciertos pecados no recibían perdón ni siquiera al final de la vida. Tal era el caso del clérigo que no abandonaba a su mujer adúltera (la suya, su esposa) o el que pedía la bendición de los frutos a los judíos.

Cuánto mejor es el sistema actual que el de otras épocas en las que sólo se daba la absolución al final de la vida.


El concepto de guerra preventiva: ¡no!

06.07.17 | 16:31. Archivado en Con clave


Le he estado dando vueltas al tema de si es lícito un ataque preventivo a Corea del Norte. Mi opinión es que no. Permitidme la brevedad en este post para no alargarme, yendo directamente a las conclusiones.
En un planeta en el que las naciones independientes se fueran conformando como una familia humana, habría que arbitrar un mecanismo de derecho internacional, un mecanismo ajeno a intereses particulares, que determinara en qué casos concretos la soberanía de un país no es un absoluto que hay no se pueda traspasar.
Es decir, si la Humanidad fuese una casa de vecinos, hace tiempo que la policía hubiese echado abajo la puerta de un vecino peligroso que acumula dinamita en su piso. ¿Pero se puede echar la puerta abajo cuando detrás de la puerta hay 25 millones de vecinos armados y unidos como un solo hombre? En mi opinión, no.
En un caso así, por muy duro que sea, hay que esperar a que se cometa la agresión para actuar de forma proporcionada. La familia humana debe estar tan preocupada por esos 25 millones de prisioneros como por el mal que pueden hacer a otros hombres libres. No deberíamos evitar un mal a cambio de otro mal superior. Por muy legal que pareciese, para evitar un mal de escala 5 estaríamos cometiendo un mal de escala 20.
Se debe hacer todo lo posible para que ese país de prisioneros respire la libertad, pero la solución no es matarlos ni a todos ni a la mitad ni a una cuarta parte.
Algunos dicen que su líder supremamente gordo sólo entiende el lenguaje de la fuerza. Eso no es verdad. La cabecita loca de ese ser villano de película no entiende ningún lenguaje, no va a captar ninguna señal. Si se envalentona, no se va a detener ante nada ni ante nadie.
Así que es mejor no iniciar una carnicería. Si algún día hay que hacer algo, se hace; pero con la mayor prudencia, del modo más razonable, sometiéndose a los dictados de la razón. Si la respuesta puede ser limitada, mejor.
Algún día quizá haya que hacer algo. Pero no me arrepentiré, pase lo que pase, de haber esperado hasta el límite máximo de lo que el sentido común dicte. Algún día, a ese Mussolini-Kon-un le puede dar por invadir Corea del Sur totalmente engañado por el mundo de ilusión que le rodea en palacio.
Algún día ese sujeto puede hacerla muy gorda. Si ese día llega y la decisión más razonable es que hay que bombardear en una sola mañana todos los palacios presidenciales, la sede del Estado Mayor y los principales cuarteles militares de esa nación, pues se hace. Pero eso, como con el Adolf Kim Jon Un alemán que sufrimos, debe hacerse con la tranquilidad de que se esperó hasta el máximo posible.
Insisto, siempre es mejor que respondamos ante él con contramedidas limitadas, las estrictamente necesarias. Cuanto menos daño hagamos a un pueblo ciego, encadenado y vampirizado, mejor.

Si hacemos lo que es justo, lo que es lo mejor (tratándose de vidas humanas), podemos estar seguros de que Dios nos ayudará. Y si en algún momento se nos obliga a descargar la espada de la justicia con toda la fuerza posible, lo haremos con toda tranquilidad de conciencia.


El caso de Charlie Gard: lo que es legal, lo que es moral

05.07.17 | 14:35. Archivado en Con clave


Voy a escribir el post que sé que va a ser el más polémico de todos los que he escrito. Soy muy consciente de que voy a ser lapidado por infinidad de mis lectores y que para muchos de ellos mis palabras van a significar un antes y un después respecto a sus sentimientos respecto a mi persona. Pero si voy a escribir no es porque me apetezca ser polémico, para nada. Sino porque creo que tengo un deber moral, una obligación como sacerdote de combatir el error. Se trata del caso del niño Charlie Gard.
En este post no voy a explicar el caso, sino que voy a ir directamente a mis reflexiones. El que quiera conocer la historia tiene una magnífica explicación aquí:https://es.aleteia.org/2017/06/30/el-caso-de-charlie-gard-levanta-interrogantes-sobre-el-tratamiento-medico-y-los-derechos-de-los-padres/
Si yo fuera el padre de ese niño, dejaría que muriera de forma natural. Una cosa es matar y otra dejar morir.
Me parece desacertado no dejar que la naturaleza siga su curso en el caso de un niño con graves daños cerebrales, al que (si no fuera porque su enfermedad es degenerativa) le podrían esperar 50 o 60 años de vida permanentemente tumbado en una cama, sin poder hablar, ni comunicarse, con convulsiones frecuentes y paulatinamente (conforme envejezca) más conectado a tubos y aparatos.
¿Se puede desconectar del respirador a una persona en una situación así? Afirmativo.
Pero no sólo eso. Los padres han recogido 1,3 millones de libras por crowfunding. ¿Es moral gastarse más de un millón de libras en mantener a toda costa la vida sufriente de un niño que ya no puede vivir de forma natural, cuando hay millares de niños perfectamente santos revolviendo en los basureros de las grandes ciudades del tercer mundo? ¿Es moral que un multimillonario de casi noventa años gaste fortunas ingentes para intentar agarrarse a la vida un año de vida más, cuando millones de personas sanas y jóvenes viven en medio de la miseria? Eso siempre me ha parecido inmoral.
No voy a explicar con detalle el ofrecimiento de un tratamiento experimental en Estados Unidos. Baste decir que si no se han logrado curar otros síndromes, como el de Párkinson, después de tantos años y tanto dinero invertido, tener esperanzas que van curar el Síndrome del agotamiento mitocondrial que sólo lo padecen 16 personas en el mundo, esta es una esperanza que se mueve en el campo de la esperanza, no en el campo de lo razonable. Perdonadme si os digo que me parece simplemente un medio del hospital en cuestión para hacerse propaganda.
Por último, ¿debe impedirse a los padres trasladar a su hijo a Estados Unidos u otro lugar? No. Reconozco el derecho legal de los padres a luchar por la vida de su hijo. Ahora bien, además de la ley está la moral, y esta lucha posee las connotaciones morales que he explicado más arriba. No es un acto indiferente.
Tan malo es arrebatar la vida a alguien, como aferrarse a toda costa y a cualquier precio a ella. La vida debería tener un origen natural y un final natural. Hay medios razonables para mantener a alguien con vida, a veces es razonable seguir luchando a toda costa. Pero a veces no.
He conocido muchos casos de ancianos de más de ochenta años, sin ninguna esperanza de sanación, con unos dolores muy graves, tumbados en una cama de hospital durante meses. Si se les pregunta a los familiares, muchos no quieren ni oír hablar de suspender la respiración artificial, la diálisis y la medicación continua contra las infecciones. No importa que ese anciano lleve ya diez operaciones quirúrgicas, el familiar pedirá la número 16. No importa que ese octogenario lleve viviendo un mes a base de transfusiones, el familiar pedirá otro mes más. Es como si a algunos se volvieran ciegos al sufrimiento de ese ser querido y estuvieran dispuestos a pagar ese sufrimiento durante cuatro meses más con tal de no perderlo.

Como se ve, la diferencia entre matar y dejar morir es muy nítida. Muchos católicos han luchado tanto contra el aborto y la eutanasia que llevo años observando como algunos han acabado defendiendo posturas radicales que van más allá del magisterio de la Iglesia.


Una cuestión sacramental, para los sacerdotes que me leen

04.07.17 | 13:49. Archivado en Con clave


A juzgar por las estadísticas del blog, mis sabias e insulsas palabras ?a veces sabías, a menudo insulsas, no pocas veces perjudiciales? llegan a los confines del mapamundi hispano y a algunos pasillos de colegios romanos. Esto último, probablemente, a causa del excesivo ocio de algunos doctorandos. Por eso, por ese público clerical, quisiera decir hoy algo acerca de un hecho que sucedió hace casi tres años. Los hechos ocurrieron en un país mítico llamado Estados Unidos.
Un seminarista que había acabado el cuarto año de teología fue diagnosticado con leucemia. Se esperó a ver si la quimioterapia lo salvaba. Pero cuando la noticia del hospital era que le quedaba poco tiempo de vida, el obispo (que debía ser muy buena persona) decidió ordenarlo sacerdote en la habitación del hospital. Vi la foto y era patente que al ordenando le quedaban pocos días de vida.
La buena intención del obispo no la pongo en duda. Pero acerca de lo acertado del hecho sí que me permito hacer algunas reflexiones teológicas ahora que ya ha pasado un año o dos.
El sacerdocio se concede siempre para los demás, para la comunidad. Nunca se confiere este sacramento como un medio de enriquecimiento espiritual para la persona, no se concede para lograr la consumación de ninguna santidad del individuo.
Imaginemos un anciano de 70 años que llama a la puerta episcopal solicitando humildemente el sacerdocio. La respuesta del obispo debe ser clara: Si el sujeto se halla en un estado de salud y fuerza física que nos lleva a estimar razonablemente que podrá ejercer el sacerdocio durante años, se le puede ordenar. Pero por más bueno, espiritual y santo que sea el sujeto si no va a poder ejercer el sacerdocio, no se le debe ordenar.
El sacramento del orden no es una medalla a una vida de servicios a la Iglesia, es un ministerio.
Algún alma bondadosa podrá decir: vale la pena ordenarlo para que celebre una misa, una sola misa. Pero si ese argumento fuera cierto, todos los viudos muy involucrados en la vida parroquial podrían aspirar a prepararse con estudios teológicos para celebrar una sola misa antes de morir. La consecuencia lógica de ese argumento podría ser que un 5% de los ancianos podrían coronar su vida laical con el sacerdocio en los últimos 5 años de su vida. El sacerdocio pasaría a ser no un modo de vida, sino una opción para culminar una existencia cristiana.
Alguien bondadoso alegará que esa persona que se ordena in extremisserá sacerdote toda la eternidad. Cierto, pero eso no le añadirá ni medio grado más de felicidad en el cielo. Felicidad que dependerá de su mérito, no del número de sacramentos que acumuló en la carrera de su vida.
Si la alta dignidad del sacramento valiera la pena recibirla únicamente por el hecho de vivir la eternidad como sacerdote, la consecuencia es que a todo moribundo se le podría conferir tan alta dignidad en el lecho de muerte. Así todos los varones podrían gozar de tan alta dignidad en la eternidad.
En el libro mío Las corrientes que riegan los cielosexpongo rotundamente que en el cielo ni haber sido Romano Pontífice ni cardenal ni arzobispo añade el más insignificante grado de felicidad en esa eternidad. Se verá como algo totalmente accidental frente al mérito que acumuló esa persona. Todos preferiríamos haber sido zapateros o criadores de cerdos antes que ser Romano Pontífice de toda la Iglesia y gozar menos en la eternidad.
La conclusión de todo lo que he expuesto es clara. Cuando un seminarista cae gravemente enfermo y va a morir, no se debe adelantar la ordenación.

Si un sacerdote muere de manera fulminante una semana después de la ordenación, la voluntad de Dios fue que se ordenara y después muriera. Pero si Dios coloca la muerte antes de la ordenación, la voluntad de Dios se ha manifestado con ese decreto.


La reina y el rey tienen más jugadas posibles ahora sobre el tablero

03.07.17 | 11:57. Archivado en Con clave


Los que me leéis desde hace años sabéis cuanto amo la democracia y cuánto me preocupa la salud de la libertad. Pues bien, desde hace algún tiempo, se ha desarrollado otro instrumento más a favor del Poder en contra de los disidentes o de aquellos individuos que haya que neutralizar.
Tengo un amigo que sabe de lo que habla por su trabajo, no daré más detalles, que me ha explicado hasta qué punto se han desarrollado en su efectividad las sustancias que anulan la voluntad, sustancias como la conocida popularmente como burundanga.
Me explicaba esta persona que ya ha sucedido en España que hayan colocado la sustancia en una bebida y que la víctima haya ido con otros individuos a comprar en unos grandes almacenes todo lo que le pedían, sin que llamara la atención de los vendedores. Y que después se fueron a su casa a hacer transferencias en el ordenador. Tras lo cual, lo dejaron durmiendo en su cama. Este tipo de casos han aumentado mucho y ha habido ya varias denuncias.
Daos cuenta de qué arma tan poderosa tiene el Poder para anular a opositores y disidentes. No se necesita de cárceles ni de represión pública. Basta asesinar la fama pública de alguien. La gente podrá ver en vídeo todo tipo de acciones vergonzosas o delictivas realizadas, sin ninguna duda, por esa persona.
Otra forma de anular a un opositor es introducirle en su ordenador un troyano que descargue pornografía infantil durante el tiempo que se quiera: semanas o meses, a distintas horas. El virus estará programado para borrarse en un momento dado. También es posible manejar el ordenador a distancia. Una vez dejado un rastro bien claro durante un espacio de tiempo suficiente, sólo hay que intervenir policialmente.
Ya lo he dicho muchas veces: el Poder tiene una capacidad de acción impresionante si se usa de modo inicuo. La única posibilidad para contrarrestar semejante capacidad de acción es una democracia fresca, de la mejor calidad posible.

Desgraciadamente, me muestro muy escéptico respecto a la evolución de la democracia en casi todas partes. De momento, esto se mueve en el campo de las posibilidades, no estoy acusando a nadie. Pero el futuro demostrará si las posibilidades se vuelven realidad o no.
Claro que, a veces, pienso que soy excesivamente refinado en mis jugadas sobre el tablero. Hay posibilidades más sencillas, pongamos un ejemplo hipotético: Un fiscal te investiga y tú eres jefe de estado. Sencillamente lo asesinas y dices que se ha suicidado. ¿Para qué romperse tanto la cabeza, cuando todo es tan sencillo? Después puedes incluso hacerte una foto sonriente con el Papa. El ejemplo es totalmente hipotético.


Esas nubes que se van haciendo más oscuras, que van cubriendo el horizonte futuro

02.07.17 | 19:00. Archivado en Con clave


?¿Cree usted que el cardenal Pell es culpable??. Esta pregunta ha rebotado miles de veces en la isla de Australia. Se ha hecho a sacerdotes y a laicos de gran reputación. Pero por más que la pregunta se formule miles o decenas de miles de veces, los que contesten siguen sin saber la verdad. Todo depende de lo que digan un par de acusadores y de si su testimonio resulta creíble.
Un comentarista de este blog, Thàcio, escribía:
La jerarquia tarda décadas para condenar un fundador loco y cobarde... tarda décadas para darse cuenta de varios crimenes de congregaciones... que la sociedad civil se organize y se proteja... es lo minimo que podemos hacer.
Querido Thàcio, las víctimas siempre han tenido el camino de la denuncia penal para pedir que se les haga justicia. La persecución de delitos penales no es uno de los fines de la Iglesia. En ciertas ocasiones puede que tenga que hacerlo, pero no tiene los medios que tiene la justicia para realizar la investigación.
Nadie duda que hubo años en que algunos obispos hicieron una dejación de responsabilidad que era penalmente culpable. Ésa no es la cuestión de la que ahora hablamos aquí. De lo que hablamos es de la posibilidad cierta de que en el futuro el sistema judicial sea usado de un modo perfectamente organizado, coordinado, premeditado, para ir hundiendo selectivamente a parte de la jerarquía de un país a base de este tipo de denuncias. Después si el obispo o sacerdote en cuestión no fuera declarado culpable, no tendría tanta importancia. Lo que aparecería ante la opinión pública es que había sido declarado inocente ?por falta de pruebas?. Ya desde el principio del proceso la feligresía quedaría dividida.
Eso no se ha hecho, pero no faltan individuos con odio a la Iglesia que algún día podrían pasar a la acción. Y estamos hablando de un asunto en el que hay mucho dinero de por medio. Hay gente desalmada que lo plantearía de esta manera: un juicio como acusador y tengo la vida resuelta. Si quiero no es sólo el juicio, son las entrevistas pagadas en los medios. No pocos irían gratis con tal de dar su discurso contra la Iglesia.
En España, Enric Marto, al que le gustaba pasearse por los medios, se hizo pasar por prisionero en el campo de concentración de Mathausen. Se tardó 30 años en descubrir la falsedad. Enric Marco acabó reconociendo con toda frialdad y sin ningún arrepentimiento que fingió ser preso de los nazis para difundir mejor el sufrimiento de las víctimas.
Tania Head se hizo pasar por una víctima del 11 de septiembre, contando en todos los medios de comunicación cómo, arrastrándose entre el caos y los destrozos de la planta 78 de una de las torres, se salvó. No he hecho nada ilegal, dijo cuando fue descubierta.
La lista, evidentemente, no acaba aquí.
Cuando ciertas nubes oscuras se acumulan de un modo determinado en el cielo, con un tipo concreto de viento, los que somos de campo sabemos que la tormenta está asegurada. A veces antes de que caiga una sola gota de agua, se le puede decir a la otra persona: corre, vamos a casa, porque en diez minutos va a caer un tormentón.
Pues bien, las nubes oscuras contra la Iglesia están haciéndose más gruesas, más oscuras, poco a poco. Yo sólo advierto acerca de la posibilidad de que ocurra un ataque generalizado en el que los enemigos de la Iglesia tendrán el apoyo de buena parte de los fieles católicos. Una ley contra la Iglesia tendría más opositores. Pero un ataque de este tipo tendrá a favor incluso a muchos católicos.

Puedo imaginarme una situación legal en la que el Papa no pueda viajar a determinados países que tengan acuerdos entre sí de extradición, porque haya una orden de búsqueda y captura, porque hay seis adultos que le acusan de abusos hace un cuarto de siglo. El Papa, un número de cardenales, arzobispos y obispos pueden recibir un ataque selectivo, en el que incluso ellos duden: ¿será verdad o no será verdad?


Un link

02.07.17 | 11:10. Archivado en Con clave

Anxelina ha creado un lugar donde se puede descargar el libro en los móviles. Soy conscientes de que algunos dispositivos tienen problemas con Google Drive, porque por defecto derivan al propio Google Drive siempre, sin que sea posible ir al de otros usuarios. Sólo pasa con algunos móviles, pero no se puede configurar de otra manera.
Aquí está el lugar de descarga de La tempestad de Dios:http://forteabooks.blogspot.com/2
Es más buena, Anxelina?


Amargos momentos

01.07.17 | 22:18. Archivado en Con clave


Ayer tocamos un tema de verdadera trascendencia: la posibilidad de un futuro hostigamiento generalizado contra la Iglesia a través de una serie masiva de denuncias por pedofilia contra los obispos y los clérigos más destacados de las diócesis. Es una posibilidad que no digo que ocurra, pero que debe ser analizada desde un punto de vista teórico.
Otra cuestión es si un proceso judicial debe ser público o no. Desde luego, si es público, todo está a la vista, todo es más transparente. El proceso público permite que todo esté a los ojos del pueblo.
Por otra parte, para el poder es más fácil acabar con la reputación de alguien a través del juicio mediático paralelo al judicial que con un verdadero juicio con jueces y leyes.
Pero las ventajas de que los juicios sean públicos son indudables. Los políticos corruptos, los millonarios, podrían preferir juicios ocultos para escapar a la supervisión del Pueblo. Un pobre ciudadano inocente podría preferir el juicio secreto para evitar que le pongan penas peores si no accede.
Sí, en una democracia es claramente mejor que los juicios sean públicos. ¿Pero por qué tienen que durar años?


El Cardenal Pell y su larga marcha para defender la inocencia

30.06.17 | 13:28. Archivado en Con clave


Fe de erratas: Cuando dije el número de descargas del libro, no me di cuenta de que estaba mirando el gráfico no del mes sino el anual. Y contabilicé las descargas desde el 1 de enero, que era la cifra que os dije. Pero desde el 1 de junio el servidor ha descargado 1.593 libros.
Libros: Desde que creé la Biblioteca Forteniana digital, ha habido 34.000 descargas. Aunque hay otros lugares con mucho tráfico desde donde se pueden descargar también los libros.
Cardenal Pell: Supongamos que el cardenal es inocente. Una investigación pública durante dos años sí que supone una destrucción irreparable de la fama de la persona. Para mí es inocente mientras no se demuestre lo contrario.
Otros cardenales: ¿Y si se diera en los próximos veinte años una persecución de la jerarquía de la Iglesia a través de este tipo de investigaciones judiciales? Para empezar, veo legalmente inadecuado que el testimonio de una sola persona de cuarenta años pueda enviar a la cárcel a alguien por hechos sucedidos un cuarto de siglo antes, sea cual sea el delito, sea el acusado sacerdote o no. (En el caso del cardenal Pell, los supuestos abusos fueron ¡casi medio siglo atrás!)

Insisto, la cuestión no es qué tipo de delito sea del que le acusen a uno. El problema es que el testimonio de una sola persona pueda llevar a otro a la cárcel. Es distinto cuando es un menor el que denuncia algo (se puede deducir su veracidad) o ha pasado mucho tiempo y hay varios testimonios concordantes. Esto ya lo dije respecto a ley de malos tratos que hay en España. En su momento, clamé contra esa ley. No puede ser que el mero testimonio de una persona, ¡de una sola!, meta a alguien en la cárcel.
Pensadlo, ciertamente ha habido abusos a menores (que caiga la ley sobre ellos), pero ciertamente también hay individuos que odian a la Iglesia con todas sus fuerzas.
Si yo fuera un abogado en Estados Unidos sin escrúpulos, alguien inicuo, no me sería difícil contactar a dos personas que fueran inicuas como yo, y ponernos de acuerdo en todos los detalles, hasta los menores detalles de lo que han de decir. Podríamos estar ensayando interrogatorios durante un mes o dos. Podríamos ensayar todas las preguntas posibles. Algo fácil, porque este tipo de juicios son públicos y se puede asistir.
Además, en Estados Unidos, se puede llegar a un acuerdo extrajudicial; en España, en esta materia, no. Si hay dos testigos, lo más fácil es llegar a ese tipo de acuerdo. En Estados Unidos, cada una de las tres personas puede embolsarse más de 300.000 $.
Si hay algo por lo que tengo veneración es por la Justicia. Qué cosa tan grande es un sistema judicial limpio, honesto y que funciona. Pero hay que reconocer que en esta materia, justamente en ésta, el linchamiento mediático de los acusados (culpables o no) es un proceso demoledor e injusto. Hay que reconocer que en esta materia la posibilidad de que algunos inocentes sean condenados es muy real. Hay que reconocer que en esta materia, en algunos países, la presión para pagar y ahorrarse la pesadilla es casi imposible de resistir: paga y olvídate.
Los que han sido abusados merecen justicia. Pero el sistema judicial debería hacer trabajar a sus mejores cabezas para ver cómo se puede mejorar este sistema.


Domingo, 23 de julio

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