Blog del Padre Fortea

El Pilar, la presencia de la Virgen en Zaragoza

31.10.18 | 15:49. Archivado en Con clave

Ayer hablaba de ese gran centro de amor a la Virgen María que es El Pilar. Baste dar unos pequeños datos, la misa los días de diario es a las siguientes horas: 8,00 - 9,00 - 10,00 - 11,00 - 12,00 - 13,00 y 17,00 - 18,00 - 19,00 - 20,00. A cualquier hora del día, sin interrupción hay un servicio permanente de sacerdotes en el confesonario. 
El influjo benéfico de este santuario en la ciudad solo en el cielo lo conoceremos. El trasiego de zaragozanos que pasan un momento a decirle algo a la Virgen es bien visible.
Hace unos posts hablaba de la teología que hay en el interior de las mentes de algunos clérigos. Qué duda cabe que desde los años 70 se produjo un desprecio del mismo concepto de templo, de liturgia, de culto magnificente. Los extremismos ya han pasado, pero todo aquello dejó unas repercusiones que llegan hasta nuestros días.
Os ofrezco ahora un excelente vídeo acerca de lo políticamente correcto, es realmente formidable:
https://www.youtube.com/watch?v=Zh3Yz3PiXZw


Tres retablos

30.10.18 | 16:08. Archivado en Con clave

Ayer fui a visitar a mi madre a Zaragoza. Ha sido un viaje de solo un día. Pero me ha hecho ilusión verla, aunque sea solo por poco tiempo. Me fui a concelebrar a El Pilar. Esta basílica me impresiona por su grandeza. El que diseñó la distribución de sus espacios lo hizo magistralmente. La concepción del espacio me parece extremadamente original. Es un lugar donde rezo muy a gusto.
El Pilar es, realmente, el centro de esa ciudad de más de medio millón de habitantes. No todas las ciudades tienen un verdadero punto central. Zaragoza tiene un corazón indiscutible
Además, hay que felicitar a los canónigos por el hecho de que sea un lugar siempre abierto, siempre con sacerdotes en los confesionarios, con misas casi a cualquier hora. Los canónigos han logrado mantener un culto excelente, como el que, en otros tiempos, tuvieron las catedrales. Allí sigue vivo, salvo el oficio de las horas.
Pero, cuando uno contempla el coro de la basílica, ¿cuánto clero tenía el templo para llenar tantos sitiales? Qué impresionante debían ser aquellas procesiones clericales que penetraban en el coro para iniciar el culto de las horas canónicas.
Pongo a continuación tres retablos. El primero es del Pilar de Zaragoza, el segundo es el de la catedral de Huesca y el tercero el de Torreciudad. Cada uno tiene su propia belleza. No suelen entusiasmarme mucho los retablos, pero estos tres son preciosos.


Entre lo moderno y el románico

29.10.18 | 10:45. Archivado en Con clave

Qué belleza de pinturas. La fe de Helena se transmite. Es un dibujo hecho con cariño. La de abajo la pienso poner un tiempo de salvapantallas. 


De férulas y papas

28.10.18 | 13:43. Archivado en Con clave

Los preciosos dibujos de hoy y varios días más son de la rusa Elena Cherkasova. No hace falta que diga cada día cuáles son obras de ella, porque su estilo es inconfundible, único. Son dibujos que le salen del alma.

Hoy el Santo Padre ha vuelto a utilizar la férula que le regalaron los jóvenes hace poco. (La férula es el báculo en forma de cruz que usan los sumos pontífices.) Podéis ver la imagen de esta férula en este link:
https://www.revistaecclesia.com/el-baculo-del-papa-de-la-misa-de-apertura-del-sinodo-regalo-de-los-jovenes/
Al papa hay que tratarle con el respeto que merece el sagrado encargo que ha recibido de Cristo. Pero ese respeto no obliga a que no pueda criticarse la elección de una férula. Probablemente, ese báculo produciría más miedo a un Lutero o un Calvino que una férula normal. A un Zwinglio le parecería sacado de Pesadilla en Elm Street.

Una determinada teología produce que los elementos litúrgicos sean de un modo determinado. Determinados enfoques y esquemas mentales se materializan en un tipo determinado de casullas, cálices o mitras.
Y de ningún modo estoy diciendo que mi estética litúrgica es la perfecta y las estéticas de los demás son malas. Yo también soy deudor de mis propios esquemas.
En un papa ese mundo teológico interno produce que le gusten un tipo de férulas y un tipo de obispos. En este blog yo puedo hablar. Pero él tiene la capacidad de producir férulas, cálices, obispos y cardenales.
Lo interesante de la liturgia es que nos podemos asomar al mundo más inmaterial de la teología que hay en una mente. Esa férula habla. Cuando un obispo lleva un báculo, su báculo habla.
http://elcanonigorampante.blogspot.com/2014/01/blog-post_5.html
Post Data 1: Yo no tengo nada contra esa férula de madera. De hecho, esa férula no me ha hecho nada. Pero confío en que sea conservada con todo cuidado y algún día se exhiba en el Museo de san Juan de Letrán con un letrero debajo que diga lacónicamente: ?Hasta aquí llegaron las aguas?.

Post Data 2: Si yo llegara a papa, futuro profesional que veo cada vez más próximo, esa férula de madera seguiría usándola. La usaría como instrumento de penitencia para herejes y cismáticos. Cuando se reconciliaran, la penitencia indicaría que antes habrían de recibir quince o veinte golpes en la espalda con el báculo del papa Francisco. O sea, que yo la mantendría en uso. 


Más pensamientos sobre la inmigración

27.10.18 | 15:13. Archivado en Con clave

 

He leído vuestros comentarios acerca de mi idea. Uno de vosotros comentaba, con toda razón, que el sistema ofrece tantas ventajas que se crearía una discriminación respecto al trabajador nacional. Eso lo pensé ayer, cuando escribía el post. Por no alargarlo, no dije que el Registro Nacional de Emigrantes, acabaría siendo una parte del entero registro del que dispondría la nación. Si a ese registro pueden acceder todos, desde cualquier nación, las ofertas podrían provenir de cualquier lado del mundo. Por supuesto, si uno ha mentido, sería expulsado de inmediato.
Este mecanismo que he descrito muestra mi idea de las fronteras de las naciones tienen a desaparecer porque somos una única familia humana. Poco a poco, todos comprenderán que todos los seres humanos tienen que ser protegidos por los Estados de igual manera, porque las fronteras deben irse desdibujando.
Ahora bien, si los flujos de inmigración no son controlados de un modo racional, si un efecto llamada masivo se produce ahora, el resultado será justo el contrario que el que expongo como óptimo. Por eso Europa y Estados Unidos deben empeñarse en un plan decidido para, a corto o medio plazo, acabar totalmente con la inmigración ilegal. La inmigración ilegal es un mal para todos, no beneficia a nadie. 
Estar en contra de la inmigración ilegal no es estar en contra de racionalizar el sistema para que el mayor número posible de seres humanos vaya adonde quiera en este mundo. Pero hay que ser realistas, Europa está al lado de cientos de millones de personas viviendo en la máxima pobreza. La idea del efecto llamada sobre una masa humana imposible de acoger es una realidad que no se puede soslayar. Ya, desde ahora, hay que trabajar para crear cauces racionales. Y el descontrol nunca ha sido un buen método.


Una solución a la caravana de inmigrantes de México y a las futuras caravanas

26.10.18 | 14:00. Archivado en Con clave


Hasta ahora, más allá de las palabras, más allá de los discursos de los políticos, lo que ha estado ocurriendo era que los inmigrantes ilegales en Estados Unidos, una vez dentro del país, se alejaban lo más posible de la frontera y trataban de buscar trabajo ilegalmente. Durante un tiempo vagaban de un lado a otro, preguntando, ofreciéndose. Ese vagar no era fácil, porque, como es lógico, no se puede contratar a alguien sin papeles.
El otro día se me ocurrió una idea nueva: ¿por qué no crear un registro nacional que creara una conexión entre la oferta de trabajo nacional y la demanda de ese trabajo por parte de los emigrantes antes de que entren en la nación?
El sistema funcionaría así, todas las embajadas crearían una oficina por país en Latinoamérica. Allí pagaría una tasa y podría inscribirse toda persona que desee entrar en Estados Unidos. Presentaría su curriculum, expondría cuál es su experiencia. Un ejemplo de experiencia profesional breve:
Antonio González García: 32 años, albañil durante 7 años, encofrador, alguna experiencia breve ayudando a un fontanero.
(Que me disculpe si alguien tiene esos apellidos. Resulta improbable, pero puede ser.)
Se recibirían millones de peticiones, los empresarios podrían consultar esos archivos online y decir si están interesados. La persona, sin duda, prefiere pagar una tasa y un billete normal, que no pagar a una mafia para que le meta dentro del país.
Todas las personas que ahora entran ilegales, tendrían que entrar bajo este sistema. El trabajo sin papeles se perseguiría en serio y se dedicarían medios para hacerlo. Hoy día hay medios, si se quiere, para erradicar en un año todo trabajador ilegal.
Con este sistema, se benefician tanto los trabajadores como los contratantes.Alguien me dirá que el sistema de petición de visa, actualmente en vigor, es muy parecido a esto. De ninguna manera. Primero, no se trata de un sistema nacional de oferta de trabajadores al que los empresarios puedan acceder. Segundo, como dentro del país hay un exceso de oferta de ilegales, nadie busca en el extranjero mano de obra barata. Tercero, los que buscan de forma legal obtener la visa se encuentran con un sistema burocrático complejo para conseguirla.
Lo que propongo es un sistema continental (de todos las naciones de Latinoamérica) en el que los trabajos, especialidades y campos de experiencia estén perfectamente catalogados, divididos y subdivididos de manera que al contratante le resulte fácil encontrar la persona ideal; sea un trabajo elemental o un trabajo muy complejo.
Con el sistema actual, el que tiene un nivel de profesionalidad bueno se ve obligado a aceptar cualquier trabajo para sobrevivir en su entrada en el país. Con el sistema actual, los empresarios no saben dónde está la mano de obra especializada que justamente necesitan. El sistema actual es malo para los unos y para los otros.
La creación de este registro nacional de inmigrantes desincentivaría la entrada ilegal, porque se dejaría claro que el total de demanda de trabajo inmigrante se canaliza bajo este sistema. Dicho de otro modo, el mensaje sería claro: o se entra por esta puerta o no tienes ninguna posibilidad de que no te echen fuera. Si hubiera un pacto nacional entre los congresos estatales de Estados Unidos para organizar esto bien, la inmigración ilegal pasaría a ser historia.
El sistema ya no se basaría en si usted tiene una historia lacrimógena familiar o en tantos otros elementos que llenan los documentales sobre el tema, pero que crean una complejidad imposible para los sistemas de inmigración estadounidenses. El sistema se basaría en la objetividad de lo que se ofrece y en la apertura a los ojos de todos los ciudadanos.
Por supuesto que si uno llega al país y, en su primer puesto de trabajo, se comprueba que ha mentido y que no sabe nada, por ejemplo, de fontanería, se le expulsará tras una segunda comprobación oficial. Se le expulsará de inmediato y habrá perdido el dinero del viaje.
El sistema actual, lo repito, es mucho más burocrático, es de persona a persona (de contratante a contratado), no es algo unificado nacionalmente; y desanima totalmente a realizar los contratos cuando el inmigrante está en el extranjero, porque la mano de obra ya está dentro. ¿Quién comienza todo el proceso burocrático cuando tienes a la persona llamando a tu puerta?
Este registro nacional sí que permitiría, por fin, comenzar una política racional en la que el Estado pudiera controlar el flujo migratorio según la necesidad de puestos de trabajo nacional. El sistema en España es mucho más sencillo: que entre todo el mundo, sin ningún control, en un país con una tasa de paro del 14,5%.
Se me ocurren muchos tipos de irracionalidad y falta de previsión. El modo en que hemos afrontado la emigración de millones de seres humanos es un ejemplo perfecto de lo mal que podemos hacer las cosas. Curiosamente, ha sido muy frecuente oponer la humanidad y los buenos sentimientos a la organización y la búsqueda del sistema más adecuado. Esto siempre fue un error y lo sigue siendo: hay que buscar una solución a largo plazo.
Mientras no encontremos una solución, las mafias se encargarán del asunto a su estilo.
Si los políticos solo tienen en mente la última patera o la última caravana y después se olvidan, vamos a seguir así hasta el siglo XXV, a no ser que una raza de terminatorsno nos sustituya.


La caravana de emigrantes que va hacia Estados Unidos

25.10.18 | 16:17. Archivado en Con clave

Hoy voy a decir unas palabras sobre la caravana de más de 7.000 emigrantes que está ahora atravesando México con la voluntad de entrar en Estados Unidos. ¿Debe Trump abrir las fronteras para admitirlos? La respuesta es un rotundo ?no?.
La razón de esta caravana es la pobreza. Si la sociedad se movilizara de un modo solidario para acoger en Estados Unidos a estas personas, dentro de un mes se pondrían en camino diez personas por cada una acogida. Y harían muy bien. Sería lo más sensato.

Si se volviera a acoger a estas 70.000 personas, en tres meses tendríamos una caravana de 700.000 personas. En algún momento va a haber que parar lo que se convertiría en un río ininterrumpido de gente. Es mejor hacerlo al principio. Porque la solución a los problemas de Latinoamérica no está en trasladar a cien o doscientos millones de personas al norte. Algo así solo lo piensan las ONG dirigidas por lunáticos buenistas. Afortunadamente la sociedad no está dirigida por este tipo de demagogos que, cuando alcanzan el Poder, curiosamente, muestran una clara tendencia a transformarse del buenismo al malismo.
¿Entonces qué hay que hacer? Ahora mismo está claro, si llegan a la frontera de Estados Unidos, deben ser rechazados con la mayor humanidad posible, pero por la fuerza. Y los que penetren deben ser detenidos y enviados afuera de nuevo. Siempre he estado a favor de que las naciones acojan a los emigrantes con un espíritu lo más generoso posible. Pero así, ¡no! 

Las imágenes de centenares de africanos saltando las vallas de Melilla, la retransmisión en directo de miles de personas entrando en tropel a través de la frontera, las fotos de centenares de pateras llegando a las playas son el peor escenario para los que no creemos en la xenofobia, para los que buscamos esa apertura hacia los menos favorecidos. Por lo tanto, la caravana debe ser repelida con la contundencia que sea precisa; no más, pero tampoco menos contundencia de la precisa.
Ahora bien, ¿se puede hacer algo de aquí en adelante? Pues hoy se me ha ocurrido una idea, pero la expondré mañana, porque creo que es una buena idea para los emigrantes y para Trump. Una idea que satisfará a ambos por igual. Pero ahora me tengo que marchar al convento a celebrar misa.
Seguro que hay algún obispo que mañana dice que esto es la Caravana del amor, y que habría que recibirlos con un abrazo. Y estoy de acuerdo con el obispo hipotético. Pero, mientras digo que estoy de acuerdo, iría preparando las porras y los gases lacrimógenos.

Post Data 1: Un saludo a todos los lectores de Brasil. Me sorprende que este blog tenga un buen número de lectores en esa gran nación. Siempre lo he dicho que las gentes de Brasil me han parecido que son de las más felices del mundo. Justo lo contrario de cierto país, cuyo nombre no mencionaré, pero que, cuando lo visité, me pareció que toda su gente parecía permanentemente enfurruñada. 

Post Data 2: Si algún obispo se ha sentido ofendido por mis palabras, envíeme por correo un sobre con 50$ USA a la dirección de este blog y le enviaré mis disculpas.


Fortea, dirigirá una superproducción cinematográfica de 15.000 millones de $

24.10.18 | 14:20. Archivado en Con clave


Ayer acabé de ver la película Ed Wood. Por lo menos, la he visto tres veces. En fin, cine óptimo; de la mejor calidad. La Ave, César de los hermanos Cohen se queda muy por detrás de esta, tratando una temática prácticamente idéntica. Una característica del cine a este nivel es que no hay paja, no hay relleno, no hay partes que sobran. Cuando tienes una gran historia que contar, ya tienes la película y necesitas todo el metraje.
Todo lo contrario de Jackie, sobre la vida de Jackeline Kennedy, que es la que he visto hoy durante el desayuno y la comida. La he visto en 20 minutos y debería haberle dedicado solo 5. He sido demasiado generoso. El director quería hacer un retrato introspectivo, íntimo, pero no lo logra para nada. Es uno de los casos en que veo cómo hay una voluntad de hacer arte. Pero no hace arte el que quiere, sino el que puede.
Ah, también vi a cámara rápida, Plan 9 From Outer Space(1959). Los cinéfilos bien saben a qué película me refiero. Me gustaría poder deciros que la Paramount me ha encargado que dirija una superproducción sobre Pablo VI, pero? no.
Ah, unas líneas sobre el tema de la venta de armas a Arabia Saudita. Qué se debe y no se puede hacer respecto al comercio con regímenes autocráticos es algo que requiere un pacto global entre naciones, a nivel mundial. Por lo menos, las grandes democracias. No puede cada país inmolar sus pocos puestos de trabajo al albur de los titulares de la prensa. El tema es más serio y requiere un tratamiento en condiciones. Así que, moralmente hablando, apoyo la decisión de nuestro presidente. Me estoy refiriendo al presidente de España, no al de la conferencia episcopal. Aunque, seguro que si le preguntaran al segundo, al arzobispo, diría alguna cosa políticamente correcta del tipo que ?no se puede, pero sí que se puede? o ?sí se puede, pero no se debería y tal y ya veremos?.
Interesante la idea de realizar una película sobre Pablo VI. Yo creo que lo mejor sería hacer un musical. Pero no un musical horrible tipo Jesucristo superstar, sino un musical tradicional dirigido por un hijo espiritual del cardenal Burke. Imaginaos una escena como la de la torre gótica en Moulin Rouge con Pablo VI en sus aposentos pontificios. Sí, la escena de Like a virgin, pero a tres bandas: Montini, Ottaviani y Bugnini. Y con música polifónica.
Mel, vuelve, te necesitamos.


Pablo VI, claroscuros

23.10.18 | 08:38. Archivado en Con clave


Mis comentarios sobre Pablo VI han podido sorprender: ¿se puede ser canonizado y tener defectos? Vamos a ver, no es lo mismo que haber alcanzado la plena perfección en todas las virtudes, la consumación de la santidad, que ser canonizado.
Ser canonizado implica en esencia que se afirma con autoridad pontificia que alguien está en el cielo. Y accidentalmente que uno es colocado como modelo.
Dicho de otro modo, la canonización asegura el estado de bienaventuranza, no necesariamente la consumación de la santidad.
Pablo VI fue un alma bendita, un hombre de Dios: buenos sentimientos, oración y un largo etcétera que se puede comprobar en multitud de obras, por eso no me extiendo. Ahora bien, el desgobierno en el que cayó la Iglesia en esos años fue sencillamente increíble; la cantidad de pésimos nombramientos episcopales, evidente. Baste ver cómo reaccionaron algunos de esos nombramientos a los casos de pederastia. Aquella época fue el paraíso de la heterodoxia campando a sus anchas sin que nadie dijera nada. Cuando llegó Juan Pablo II, el recreo se acabó.
Para Pablo VI los eclesiásticos franceses estaban en un estrato intelectual superior. El peso de Francia en la curia romana era impresionante. Los españoles eran hombres anclados en el pasado. Apenas había presencia de ellos en la curia.
El régimen de Franco hizo notar directamente a su santidad, porque el nuncio no hacía nada, que los curas jóvenes vascos y catalanes se habían convertido en misioneros del separatismo. Pablo VI no hizo nada, absolutamente nada. En esa conversación que he referido, hasta se enfadó con el embajador. La Historia ha demostrado, lamentablemente, hasta qué punto era cierta esta advertencia dramática de un gobierno cristiano que veía demasiados curas jóvenes salían imbuidos de socialismo.
¿Dejaré de rezar devotamente a Pablo VI cuando lo mencione en las plegarias? De ningún modo. Seguro que el pontífice y el jefe del Estado español se han dado un abrazo y todo está olvidado y perdonado. Pero la visión del jefe del Estado acerca de la destrucción eclesial universal era mucho más ajustada a la realidad que la del pontífice. No, santidad, no, no eran cambios, era destrucción pura y dura. No era apertura a nuevos tiempos, era dejar campar a los herejes.
No, ser papa no implica que uno ya siempre tiene la razón en todo y en todas las cosas y que es santo y perfecto. Al papa hay que tenerle cariño, obediencia, respeto, veneración del cargo, pero es un ser humano. La veneración al papa debe estar ajustada a la realidad. Sobrepasar la realidad es un error, y los errores siempre tienen consecuencias.


La nación que fue un baluarte del cristianismo

21.10.18 | 21:48. Archivado en Con clave


No tengo la menor duda de que Pablo VI está en el cielo y de que no me sería difícil exponer sus virtudes. Todos los aspectos positivos de su forma de ser son patentes. Ahora bien, la lectura de la correspondencia secreta entre el embajador de España ante la Santa Sede y el ministro de asuntos exteriores está resultando un filón de detalles acerca del pensamiento íntimo de Pablo VI. Porque allí aparece no el papa de los discursos y de las declaraciones formales, sino el papa que habla en su despacho de problemas concretos con un diplomático.
No he descubierto nada nuevo en esa correspondencia de Garrigues (el embajador) con el ministro de Justicia, pero sí que me ha corroborado varios puntos. Sobre todo, hubo una entrevista en la que el Papa y el diplomático estaban a solas, y Pablo VI habló bastante enfadado y con dureza. Cuando alguien hace eso es cuando suele salir lo que hay en el fondo del corazón, aunque después se arrepienta de haberlo dicho.
Los diplomáticos españoles trataban muy cortesmente a Pablo VI, siempre, pero este no hacía lo mismo con ellos. Del mismo modo que el Papa Montini era amabilísimo con diplomáticos norteamericanos, franceses o del este de Europa, tendía ordenar y exigir a los españoles. A veces siendo realmente duro. Lo cual, insisto, contrasta con el modo con el que trataba a todos los demás.
Si bien el Concilio había defendido (y esa era la postura de Montini) la independencia de los gobernantes humanos frente a las intromisiones clericales, eso no valía para España. Con el gobierno de España no pedía, exigía. Nunca exigió nada formalmente, pero en la práctica sus peticiones tenían que ser atendidas sin más. Y digo ?sin más?, porque el gobierno español en cada momento quiso dialogar, pero por la otra parte no hubo ninguna voluntad de ello.
Esta falta de deseo de diálogo por parte del Vaticano es algo corroborado por distintas fuentes. Y no hace falta decir que la lista de desaires vaticanos hacia el gobierno español no fue corta precisamente.
Otro aspecto que esas cartas dejan claro es que Pablo VI, en privado, decía cosas que demostraban lo mal informado que estaba. Los que le rodeaban le informaban realmente mal.
Otra cosa que esas cartas me dejan claro, aunque ya lo sabía, es que Pablo VI no quiso tener ni el más mínimo detalle que supusiese reconocimiento alguno hacia el régimen que había en España. Mientras había todo tipo de acercamientos a todos los regímenes, comunistas inclusive, al gobierno de España se le negaba el pan y la sal como a nadie. Curiosamente, en muchos episodios, queda claro el peso que los clérigos franceses tenían en Pablo VI.
Y allí es donde entra otro aspecto de esta historia, a Franco se le comunicaba con detalle de todas las conversaciones que tenían en el Vaticano (e incluso directas con el Papa), de todos los desaires, del tono duro con que fue tratado (especialmente una vez) el embajador. Sin embargo, todos los que escribieron notas de esas audiencias con Franco dejaron constancia del afecto filial que el jefe del Estado español sentía hacia el sucesor de Pedro. Nunca una crítica, nunca un enfado, nunca una artimaña sucia.
A Franco estas maquinaciones vaticanas le dolían como puñaladas: ¡él sentía amor filial hacia el papa! Era durísimo ver como tu padre, en la práctica, estaba deseando que te murieras. En esas notas de ministros y diplomáticos tomadas tras informarle de cómo iban las cosas, los estudiosos del futuro tienen un material más que abundante para un futuro proceso de canonización: el hijo que ama sinceramente al padre, aun sabiendo que ese padre está deseando que mueras. Del amor sincero de Franco a Pablo VI no hay la más mínima duda. Monseñor Setién no cayó del cielo, lo nombró Pablo VI. Y, como él, otros nombramientos que, a la postre, se probarían desastrosos.
Tiene gracia, si Franco (como los Reyes Católicos) hubiera nombrado a los obispos lo hubiera hecho mucho mejor que un Pablo VI espantosamente mal informado. Era la época de la experimentación, la época en la que todo era discutible. El régimen confesional de Franco era todo lo contrario de eso, todo un símbolo. Un régimen basado en la ortodoxia de la fe, un baluarte contra el marxismo, la masonería y el relativismo.
También está el apartado de los obispos ?castigados? por llevarse bien con el régimen. Algunos de esos "castigos" fueron realmente duros. Pablo VI fue muy dulce con los rebeldes, y muy duro con los hombres que, en conciencia, no pudieron decir que Pío XII se había equivocado: don Casimiro Morcillo, arzobispo de Madrid, nunca llegaría a ser cardenal. El único secretario del concilio que no recibiría la púrpura. La lista de castigos no acaba aquí. 
Una vez más se comprueba lo que se dice de algunos obispos: que son fuertes con los fuertes, y débiles con los débiles.


Ayer estuve repasando una parte de un libro mío

20.10.18 | 22:46. Archivado en Con clave

Estaba ayer repasando una parte de mi libro Templo atanasiano, que trata de un concepto nuevo de edificio para las conferencias episcopales de cada nación. Este edificio, tal como lo presento en esa obra, es más que una construcción. Es decir, entre otras cosas que allí explico, supone la toma de conciencia de que los obispos, cuando están reunidos, pueden ofrecer un culto a Dios como colegio episcopal de una nación.
Es decir, uno es el culto que puede ofrecer a Dios un párroco con sus feligreses. Otro es el culto que puede ofrecer el obispo con sus sacerdotes y muchos más fieles en la catedral. Una misa pontifical no es meramente una misa con más concelebrantes y fieles, sino que hay cambios cualitativos: el órgano catedralicio no es como el de un pequeño pueblo, tampoco las vestiduras son iguales, los cánticos son mucho más elaborados, el presbiterio permite ceremonias mucho más grandiosas. En un pontifical, ni el cáliz catedralicio ni el templo son iguales que en una pequeña población. Todo debería cambiar cualitativamente a mejor cuando el obispo ejerce como sumo sacerdote rodeado de sus presbíteros y diáconos.
Pues bien, en el tipo de templo atanasiano que describo en el libro del mismo título, los obispos (cuando están reunidos en la plenaria) ofrecerían un culto como colegio episcopal. Uno es el culto que puede ofrecer un obispo con sus sacerdotes, y otro el culto que pueden ofrecer cincuenta obispos acompañados de más de un par de centenar de sacerdotes.
Cierto que se suele asociar mayor solemnidad con ceremonias muy largas. Pero en una hora se puede celebrar un pontifical con la mayor de las calmas y al mismo tiempo con el mayor boato si tal ceremonia está muy bien organizada. Dígase lo mismo de los oficios de la liturgia de las horas que, en su mayor parte, serían recitados.
La semana en la que se reúnen todos los obispos pasarían a tener una faceta cultural, pasarían a ser una ocasión para adorar a Dios de un modo distinto. No reuniones solo para dialogar, sino también para honrar al Señor. Lo funcional y lo litúrgico se entrelazarían. Eso no supondría un sacrificio de mucho tiempo frente al empleado en la sala de plenos. 
Sería, además, una enseñanza de que Dios debe estar en el primer lugar. El diálogo entre obispos entremezclado con las horas canónicas celebradas del modo más grandioso posible sería más productivo. No sería una pérdida de tiempo, sino un tiempo muy bien empleado.


Un cariñoso consejo al cardenal Burke

19.10.18 | 13:56. Archivado en Con clave


Hoy he visto otra foto del mencionado cardenal con la capucha puesta. Con todo respeto, no es ninguna ironía, quiero que tenga en cuenta una cosa, eminencia.
Las capuchas del hábito cardenalicio, cuando eran usadas para protegerse del frío en la Edad Media, tenían otra hechura. La forma de las capuchas usadas (en las mucetas) por el clero secular eran distintas de las capuchas benedictinas, franciscanas o de otras órdenes. Eran unas capuchas amplias. Los cardenales usaban esas capuchas, a veces, poniéndose encima el capelo. Hay abundantes representaciones de ello. Véase este link, por ejemplo:
https://merryfarmer.files.wordpress.com/2011/11/giovanni_di_paolo_012.jpg
Pero las capuchas de los cardenales en la primera mitad del siglo XX ya no estaban pensadas para ser usadas. Eran una reminiscencia histórica sin uso, como las microcapuchas de las mucetas de los obispos en la misma época.
Cierto que seguía la costumbre de ponérsela sobre la cabeza al postrarse en la ceremonia de la entrega del capelo. Pero esa era la única vez que la usaban. Y basta ver las fotos de los cardenales postrados para darse cuenta de lo muy mal que quedaban las capuchas usadas en esa postura.
Cuando un obispo se echa sobre la cabeza esa reminiscencia, la apariencia no es bella, sino artificiosa con un equilibro frágil y que ya no protege del frío por que hueco que se crea detrás. No pasa nada por usar capucha, pero hágase una capucha amplia que tena el uso de una capucha.
Dos pequeños detalles más para este buen cardenal. Cuando uno lleva hábito coral no lleva calzado litúrgico. He visto una foto en que con hábito coral rojo este purpurado se dirige a la iglesia (presumiblemente a celebrar misa) con calzado litúrgico verde. El prelado no puede llevar esa mezcla. Es en la sacristía donde se cambia el calzado eclesiástico (si lleva zapatos con hebilla) por el calzado litúrgico.

El segundo detalle es que ya le he visto varias veces dirigirse con hábito coral hacia la iglesia con las manos juntas sobre el pecho, como en la misa. Esto no es un error. Pero me parece preferible colocar las manos juntas sobre el pecho cuando uno va revestido con vestiduras litúrgicas, aunque en ese momento uno no esté en una ceremonia.
La razón es que el hábito coral no es otra cosa que una vestidura eclesiástica solemne, bella, para las grandes ocasiones; pero, no lo olvidemos, es una vestidura eclesiástica. El gesto corporal va de acuerdo con la vestidura. Si la vestidura es litúrgica, uno tiene un gesto corporal ritual. Si la vestidura es eclesiástica (aunque sea solemne), el gesto no es ritual. A no ser que en ese momento uno esté realizando un rito: una bendición, por ejemplo. También sería lógico llevarse las manos al pecho si el clérigo, en ese momento, hace un momento de oración.
Pero la norma general es que con hábito coral uno coloca las manos de un modo no ritual; incluso aunque ese obispo esté asistiendo a misa, es decir, no concelebrando. Aun estando en el presbiterio, el obispo no tiene necesariamente que poner las manos sobre el pecho.
Como se ve, hay una diferencia entre vestidura eclesiástica (común o coral) y la litúrgica (sea la de la misa o con capa pluvial), y los gestos del que las porta. 

Espero no ganarme enemigos con estas disquisiciones. Que nadie se lo tome a mal. Tampoco me consta de nadie que se haya condenado por llevar zapatos verdes y hábito rojo al dirigirse hacia una iglesia. Hay pecados peores.


Algunos sermones en audio: del 1551-1600

18.10.18 | 21:11. Archivado en Con clave


Sermón 1551No le quebrarán un huesohttp://www.ivoox.com/sermon-1551-no-le-quebraran-hueso-audios-mp3_rf_26609523_1.html
Sermón 1552La viña de Nabot, I partehttp://www.ivoox.com/sermon-1552-la-vina-nabot-i-parte-audios-mp3_rf_26703607_1.html
Sermón 1553La viña de Nabot, II partehttp://www.ivoox.com/sermon-1553-la-vina-nabot-ii-parte-audios-mp3_rf_26703693_1.html
Sermón 1554Elogio del profeta Elías, I partehttp://www.ivoox.com/sermon-1554-elogio-del-profeta-elias-i-parte-audios-mp3_rf_26703756_1.html
Sermón 1555Elogío del profeta Elías, II partehttp://www.ivoox.com/sermon-1555-elogio-del-profeta-elias-ii-parte-audios-mp3_rf_26703784_1.html
Sermón 1556El nacimiento de Juan el Bautista, I partehttp://www.ivoox.com/sermon-1556-el-nacimiento-juan-bautista-audios-mp3_rf_26703892_1.html
Sermón 1557El nacimiento de Juan el Bautista, II partehttp://www.ivoox.com/sermon-1557-el-nacimiento-juan-bautista-audios-mp3_rf_26704372_1.html
Sermón 1558Los silencios sacros en medio de la misahttp://www.ivoox.com/sermon-1558-los-silencios-sacros-medio-de-audios-mp3_rf_26764892_1.html
Sermón 1559Lo santo, la Eucaristía, los no creyentes, los pecadoreshttps://www.ivoox.com/sermon-1559-lo-santo-eucaristia-no-audios-mp3_rf_26764935_1.html
Sermón 1560Solemnidad de la Santísima Trinidad, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1560-solemnidad-santisima-trinidad-i-audios-mp3_rf_26958261_1.html
Sermón 1561Solemnidad de la Santísima Trinidad, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1561-solemnidad-santisima-trinidad-ii-audios-mp3_rf_26958310_1.html
Sermón 1562Solemnidad de la Santísima Trinidad, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1562-solemnidad-santisima-trinidad-iii-audios-mp3_rf_26958613_1.html
Sermón 1563Solemnidad de la Santísima Trinidad, IV partehttps://www.ivoox.com/sermon-1563-solemnidad-santisima-trinidad-iv-audios-mp3_rf_26958906_1.html
Sermón 1564La Iglesia como misterio de comuniónhttps://www.ivoox.com/sermon-1564-la-iglesia-como-misterio-comunion-audios-mp3_rf_26958987_1.html
Sermón 1565La misa como conmemoración de la Pasión de Cristohttps://www.ivoox.com/sermon-1565-la-misa-como-conmemoracion-la-audios-mp3_rf_26959096_1.html
Sermón 1566El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1566-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959419_1.html
Sermón 1567El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1567-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959616_1.html
Sermón 1568El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1568-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959708_1.html

Sermón 1569Una pequeña cuestión acerca de la Santa Eucaristíahttps://www.ivoox.com/sermon-1569-una-pequena-cuestion-acerca-la-audios-mp3_rf_27178122_1.html
Sermón 1570Fiesta de san Pedro y san Pablohttps://www.ivoox.com/sermon-1570-fiesta-san-pedro-san-audios-mp3_rf_27178178_1.html
Sermón 1571La sinodalidad en la Iglesia, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1571-la-sinodalidad-iglesia-i-audios-mp3_rf_27178219_1.html
Sermón 1572La sinodalidad en la Iglesia, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1572-la-sinodalidad-iglesia-ii-audios-mp3_rf_27178273_1.html
Sermón 1573La sinodalidad en la Iglesia, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1573-la-sinodalidad-iglesia-iii-audios-mp3_rf_27178317_1.html
Sermón 1574La reverencia a los sacerdoteshttps://www.ivoox.com/sermon-1574-la-reverencia-a-sacerdotes-audios-mp3_rf_27178739_1.html
Sermón 1575Santo Tomás Apóstolhttps://www.ivoox.com/sermon-1575-santo-tomas-apostol-audios-mp3_rf_27178867_1.html
Sermón 1576¿Tengo que perdonar o soy yo el que tengo que ser perdonado?https://www.ivoox.com/sermon-1576-tengo-perdonar-o-soy-yo-audios-mp3_rf_27178930_1.html
Sermón 1577Las religiosas en el corohttps://www.ivoox.com/sermon-1577-las-religiosas-coro-audios-mp3_rf_27178985_1.html
Sermón 1578Misericordia quiero y no sacrificiohttps://www.ivoox.com/sermon-1578-misericordia-quiero-no-sacrificio-audios-mp3_rf_27627324_1.html
Sermón 1579Sermón de un funeral de julio de 2018https://www.ivoox.com/sermon-1579-sermon-funeral-julio-audios-mp3_rf_27627347_1.html
Sermón 1580La situación en Nicaragua en julio de 2018https://www.ivoox.com/sermon-1580-la-situacion-nicaragua-julio-audios-mp3_rf_27627430_1.html
Sermón 1581Apuntes sobre algunas órdenes religiosashttps://www.ivoox.com/sermon-1581-apuntes-sobre-algunas-ordenes-religiosas-audios-mp3_rf_27627607_1.html
Sermón 1582Dios es pastor de la Iglesiahttps://www.ivoox.com/sermon-1582-dios-es-pastor-iglesia-audios-mp3_rf_27628326_1.html
Sermón 1583Sencillos como palomashttps://www.ivoox.com/sermon-1583-sencillos-como-palomas-audios-mp3_rf_27706978_1.html
Sermón 1584La cruz de cada díahttps://www.ivoox.com/sermon-1584-la-cruz-cada-dia-audios-mp3_rf_27707308_1.html
Sermón 1585Ser seminarista, estar en el seminariohttps://www.ivoox.com/sermon-1585-ser-seminarista-estar-seminario-audios-mp3_rf_27707380_1.html
Sermón 1586Ir a Jesús a buscar aliviohttps://www.ivoox.com/sermon-1586-ir-a-jesus-a-buscar-alivio-audios-mp3_rf_27707787_1.html
Sermón 1587El ?amén? de la doxologíahttps://www.ivoox.com/sermon-1587-el-amen-doxologia-audios-mp3_rf_27707836_1.html
Sermón 1588La Iglesia en el siglo IV, primera partehttps://www.ivoox.com/sermon-1588-la-iglesia-siglo-iv-audios-mp3_rf_27913823_1.html
Sermón 1589La Iglesia en el siglo IV, segunda partehttps://www.ivoox.com/sermon-1589-la-iglesia-siglo-iv-audios-mp3_rf_27913880_1.html
Sermón 1590La fe y sus frutoshttps://www.ivoox.com/sermon-1590-la-fe-sus-frutos-audios-mp3_rf_27913960_1.html
Sermón 1591El cáliz que he de beber, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1591-el-caliz-he-beber-audios-mp3_rf_27917131_1.html
Sermón 1592El cáliz que he de beber, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1592-el-caliz-he-beber-audios-mp3_rf_27917173_1.html
Sermón 1593Lo que vuestros ojos ven, lo que vuestros oídos oyenhttps://www.ivoox.com/sermon-1593-lo-vuestros-ojos-ven-lo-audios-mp3_rf_27923880_1.html
Sermón 1594Os daré pastores según mi corazónhttps://www.ivoox.com/sermon-1594-os-dare-pastores-segun-mi-corazon-audios-mp3_rf_27923936_1.html
Sermón 1595El sentido de la fe, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1595-el-sentido-fe-i-audios-mp3_rf_28113742_1.html
Sermón 1596El sentido de la fe, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1596-el-sentido-fe-ii-audios-mp3_rf_28113873_1.html
Sermón 1597El sentido de la fe, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1597-el-sentido-fe-iii-audios-mp3_rf_28113940_1.html
Sermón 1598El sentido de la fe, IV partehttps://www.ivoox.com/sermon-1598-el-sentido-fe-iv-audios-mp3_rf_28114107_1.html
Sermón 1599El sentido de la fe, V partehttps://www.ivoox.com/sermon-1599-el-sentido-fe-v-audios-mp3_rf_28114175_1.html
Sermón 1600No nos consideremos más de lo que somoshttps://www.ivoox.com/sermon-1600-no-nos-consideremos-mas-lo-audios-mp3_rf_28394565_1.html


Ahora me voy a dedicar a defender derechos de los muertos. Esto parece una tragedia de Sófocles. Antígona.

17.10.18 | 15:15. Archivado en Con clave


Esta es una foto normal de uno de los muchos entierros que hice en mis parroquias. Muestra el trabajo cotidiano de cualquier párroco durante la mañana o al caer de la tarde. 
Una cuestión jurídica muy interesante se ha planteado hace pocos días: ¿es constitucional que un gobierno prohíba que el cuerpo de un dictador sea enterrado en la cripta de una catedral? Como problema teórico me parece apasionante.
Los prohibicionistas siempre apelarán a la ley alemana contra la negación del holocausto, como ejemplo de este tipo de intervención estatal. Pero esa ley siempre me ha parecido un despropósito. Ni con la mejor de las intenciones el Estado debe meterse a determinar qué es la verdad en materia histórica. Si esa ley es justa, ¿por qué los alemanes no aprueban cien leyes más sobre cien detalles históricos de todo tipo? Si una ley protege la verdad, ¿cien leyes no protegerán cien veces más?
Los independentistas vascos hace ya mucho que apelaron a su libertad para no acatar la constitución española. Y ya dije, en su momento, que estaba totalmente de acuerdo con ese derecho a no jurar la constitución que ellos invocaban. La constitución debe amparar el derecho a estar en desacuerdo con la constitución y, aun así, poder ser representante del Pueblo en las instituciones.
¿La Ley puede prohibir que los ciudadanos construyan un mausoleo para Lenin en otro lugar si lo sacan de la Plaza Roja? Si prohibiera construir un mausoleo, la Ley estaría determinando en materia histórica qué es correcto y qué no lo es. ¿Puede hacer eso la Ley? Indudablemente no, es inconstitucional. Ninguna ley del mundo debería jamás a obligar a nadie qué es lo que tiene que pensar sobre un periodo histórico.
El hecho de que el gobierno maniobre, presione y amenace contra el que se entierre a un ser humano en la cripta de la catedral de la Almudena es inconstitucional. Si los chinos trajeran a España a Mao Tse Tung, la constitución debe permitir que lo entierren en el cementerio que deseen. Incluso los padres de un asesino pueden elegir dónde enterrar a su hijo.
Todo esto me recuerda a una frase que se atribuye, seguro que falsamente, a Evo Morales. Sus asesores jurídicos le contestaron al presidente: ?Eso es ilegal?. Y se dice que él contestó. ?Para eso les pago, para que lo conviertan en legal?.

Maduro ya no necesita asesores legales. La última vez que preguntó a un juez si algo era legal, este le respondió: "Sí, señor presidente, pero, por favor, no me mate".


Fotos de lectoras mías

16.10.18 | 13:30. Archivado en Con clave

Esta mujer es la lectora tipo de Summa Daemoniaca: la típica lectura severa, puntillosa, que rumía todos sus silogismos hasta sus consecuencias más periféricas, comprobando que en mi libro no hay cabos sueltos.

Esta otra se halla enfrascada en El curioso caso de la muerte del gato del obispo. Por el gesto de su rostro, lo hubiérais podido sospechar. Observad cómo está enfrascada. En este punto de la historia, sospecha más del ecónomo del obispado. Pero hay puntos en la historia del arquitecto que no le convencen.

Esta mujer medita mi El león y las llaves, convenciéndose de que otros tipos de vaticanos hubieran sido posibles. Hablará del tema a su marido ya metido en la cama y este le responderá con monosílabos hasta dormirse. 

Esta lectora me dijo que le gusta sumergirse en las oscuridades y llantos del averno de mi Las corrientes que riegan los cielos, mientras recorre la soleada playa y siente la cálida brisa en su cara. Siempre reserva la lectura de mi infierno descrito en esa obra justamente para esos paseos en la costa. Afirma que el contraste le resulta toda una experiencia vital. Su marido ya está acostumbrado a que en los momentos más felices de su existencia saca el libro para leer un par de páginas: aniversarios de boda, cenas íntimas...

Esta lectora está leyendo la parte de la Nada en mi Libro cuadrado, imaginando cosas que solo se pueden venir a la mente si uno ha leído mis Historias hamletianas. Descubriendo que los dos libros estaban conectados y sospechando que también lo estaba Obra Férrea. Se le ve tan concentrada porque ha descubierto que los libros arrojan lazos entre sí. Esta noche, durante el segundo plato de la cena, le confesará a su marido que nunca ha sido tan feliz como leyendo Libro cuadrado, y que eso incluye todos los momentos de su vida.
-¿Incluídos los momentos pasados conmigo, querida?
-Especialmente esos.


Gracias por las sugerencias de libros

15.10.18 | 14:00. Archivado en Con clave


Sí, el de la pintura soy yo y esa es mi habitación. Leo sin gafas y leer me ha hecho perder peso. Siempre tengo un botijo cerca de mi lecho. Pedir ayuda a mis queridos lectores es algo que siempre me ha dado resultado. Quiero agradecer a Mauro que me ha enviado el link al pdf de un libro de Stefan Zweig, El mundo de ayer, que llevaba años queriendo obtener; y también La Cartuja de Parma, otro libro del que había oído hablar. Bernardo me ha ofrecido en papel la de Pablo D´Ors.
Karina me aconsejaba a Gabriel García Márquez. Sí, sus obras me parecen de lo mejor del siglo XX. Estoy releyendo a ese autor. Otra me aconsejaba Memorias de Adriano. Aquí, en este blog, ya he escrito más que de sobra acerca de la influencia literaria que ese libro ha tenido en mí. Ese libro fue una conmoción estética, un terremoto de felicidad.
Louis de Wohl, lo siento, no me gusta nada. Voy a mirar el resto de autores que me habéis aconsejado, dadme tiempo. Ah, Arwen me ha enviado una formidable biografía del emperador Augusto, gracias. Todos los lectores de Yo, Claudio tenemos debilidad por este magnífico dictador.
Me preguntaba otro comentarista si no me apetecería escribir un libro de espiritualidad. De ninguna manera. Con toda sinceridad, considero que hay, en mi misma diócesis, sacerdotes cuyas almas valen mil veces más que la mía. Mis libros de espiritualidad en Biblioteca Forteniana, en realidad, o son apuntes personales míos que ya estaban escrito y que me limité a permitir que salieran a la luz, o son sobre temas muy específicos que justificaban la osadía de que yo escribiera sobre ellos.
Por ejemplo, El león y las llaves es una visión espiritual acerca del Vaticano. Era un tema tan concreto sobre el que nunca he oído que alguien escribiera algo, que me animé a hacerlo. Pero solo por eso lo hice. Y así podría explicar por qué escribí cada uno de mis libros sobre espiritualidad. Cada uno tiene una razón concreta. Insisto, muchas veces apuntes personales que me parecía que aportaban algo a lo que ya había de otros autores.
Sobre mi autobiografía diré que la escribo porque tengo lectores con los que siento una ligadura de afecto. Es decir, les debo el contarles lo que ha pasado desde la última biografía. Yo nunca he despreciado a mis lectores. Bien lo saben lo mucho que me gusta pasear con ellos, así como tengo aversión a contestar emails. Para mí un lector no es un mero añadido sin importancia a mi escrito. Me gustaría conocerlos a todos, escucharlos a todos. Sobre todo, a los mejores, hay lectores que me aportan. Hay lectores que, tras conocerlos, siento no poder mantener una buena amistad.
Con algunos lo he logrado, Miguel Ángel de Venezuela, Francisco de Salamanca, Rocío de Nueva York, Esteban de Paraguay, Francisco de Chile? por citar solo unos pocos con los que el paso de los años solo ha hecho que aumentar la amistad. Amistad con presencia real, cenas, paseos? Escribir, siempre lo he dicho aquí, ha sido una actividad tan bella que me ha provocado tantas alegrías. Después de tantos años hablando del demonio, ahora toca hablar del que habla del demonio.


Con mi profesor de latín

14.10.18 | 13:00. Archivado en Con clave


El día que cumplí 50 años de edad tomé una decisión inesperada: escribir la segunda parte de mi autobiografía. El libro de mi vida es el segundo libro mío más vendido. Publicado en varios países, reeditado, reimpreso incluso este año. Es el segundo libro del que más correspondencia recibo. El primero, por supuesto, es Summa Daemoniaca. A este paso va a ser el libro más leído entre El capital y El libro Rojo de Mao.
Por eso os quiero pedir un favor en la parte de comentarios de este post: enviadme links donde pueda descargarme alguna autobiografía que sea literariamente muy bella. También me vale alguna novela de género biográfico. Os lo pido porque hasta ahora, cuando os he pedido ayuda, me habéis sido de gran utilidad. Lo bueno de este blog es que no solo sois lectores, sino que interactuamos.
También me servirían links acerca de críticas de óptimas biografías. Pero que sean artículos muy buenos? ya llevo escribiendo un cuarto de siglo, no tengo dieciocho años.
Esta biografía que he emprendido me gustaría que fuera literariamente mejor que la primera. Curiosamente, se publicó por primera vez en Paraguay (país al que le tengo gran cariño) bajo el título Entre los libros y los demonios.
En mi vida he leído biografías formidables. Una de las mejores es la del traductor de Hitler, Europa entre bambalinas. Otra muy buena la del jefe de la Stasi, titulada El hombre sin rostro. También me gustó mucho la de Albert Speer, el arquitecto del III Reich. Ahora estoy leyendo por segunda vez El general en su laberinto, de García Márquez, sobre los últimos días de Bolívar. Un libro como este son palabras mayores. También me encantó Rayuela de Cortázar, aunque no sea, estrictamente, una autobiografía.
Cosas así son las que busco. No una web para adolescentes acerca de cómo escribir una biografía. A los cincuenta años tengo la ilusión de hacer arte en el acto de contar la vida de un sacerdote. Os aseguro que no pienso que mi vida valga más que la de tantos colegas sacerdotes de mi diócesis. Pero yo tengo la calma y el tiempo para hacer un gran autorretrato con el óleo de las palabras. Por lo menos, deseo intentar pintar ese óleo.
Y que conste que me siento muy contento con mi Entre los libros y los demonios. No es que esté entusiasmado con mi vida, pero sí que lo estoy de mi autobiografía. Ahora ha llegado el momento de la segunda parte. Siempre dije en broma que me gustaría contar mi vida en tres autobiografías, cada una con un estilo. Lo decía entre risas, pero yo sabía que lo decía en serio. Ahora ya es el momento de la segunda.


¿Cómo será el futuro? ¿Cómo será nuestra época Blade Runner? Los muchos caminos del futuro.

13.10.18 | 14:40. Archivado en Con clave


Esta preciosa obra que hoy pongo se titula Stasis, de Seb McKinnon. La había conocido hace algunos meses y me gustó mucho. Hoy decidí ver otras pinturas del mismo autor. Me sorprendió que uno de los temas que toca con cierta frecuencia en sus obras es la brujería.
Resulta llamativo que si, en otras épocas, el marxismo era el rey entre los intelectuales; hoy día el tema del esoterismo es una influencia subterránea nada despreciable. ¿Podrían las élites financieras y culturales de la sociedad del siglo XXI estar dominadas por corrientes de tipo satánico? Es preocupante la mera posibilidad de que algo así pudiera suceder. Desde luego muchos elementos de la corriente del gótico-oscuro no se reduce a la forma de vestir. Pululan demasiados elementos que acaban introduciendo a los jóvenes en prácticas ocultistas.
Muchas corrientes pugnan por el alma de la juventud de los países occidentales. Esta es una de ella y no de las más pequeñas. Veremos cuál predomina. El populismo es el peor peligro ahora, a corto plazo. Pero no podemos descartar que el populismo se pueda hibridar con este movimiento. El populismo a palo seco es aburrido, resulta soso. Para convertirse en un fenómeno de masas arrebatador precisa de una estética, de una mística, de algo que vaya más allá de ?acabar con los ricos?.
Si esto ocurriera, y no digo que ocurra, el futuro del cristianismo en Europa se volvería todavía más difícil.


Una tarea para esta generación

12.10.18 | 21:07. Archivado en Con clave


Estos meses, por si alguien no se había enterado, la Iglesia está sufriendo unos embates impresionantes. Como la Iglesia es imperecedera, algunos no se preocupan. Piensan que la Barca de Pedro resistirá cualquier tormenta; y tienen razón. Tienen razón, pero las estadísticas de los próximos dos o tres años van a ser catastróficas. Solo dentro de tres años vamos a poder hacer un adecuado recuento de daños. Como los barcos de una armada tras pasar por una batalla.
Los embates que ha sufrido la Iglesia son de varios tipos. Pero varias de las más insidiosas andanadas tienen que ver con la lucha entre progresismo y tradición. El escándalo de la pedofilia será restañado, pero la lucha por la dirección que debe tomar la Iglesia permanece.
Dentro de la Iglesia los progresistas se preguntan escandalizados: ?¿Pero es que no se dan cuenta??. Y, también dentro de la Iglesia, los tradicionales afirman: ?¡No podemos cambiar la tradición!?.
El Vaticano II fue un colosal esfuerzo por hacer avanzar la teología de la Iglesia. La tarea que vamos a tener que afrontar ahora, en esta generación, es la de ver hasta dónde podemos permitir sin traicionar la Tradición.
Ya no se trata de hacer avanzar la teología, sino de ver hasta dónde se puede llegar.
Mientras tanto, la estructura está sufriendo formidables tensiones entre estos dos polos. Una estructura humana que es mundial. Una estructura teológica que se basa en unos venerables pilares teológicos, entre los cuales hay columnas inamovibles. La estructura humana se sustenta sobre esos pilares que conforman una construcción unitaria.
Es difícil para muchos no creerse Atanasio redivivo. Es difícil para otros no ver al de enfrente como un inquisidor. Una cierta calma es condición imprescindible para el diálogo. El Tiempo decantará todo. La sinodalidad traerá luz a la Iglesia. Porque en medio de los sínodos está el Espíritu Santo. Aunque se puede organizar bien un sínodo y se puede organizar mal.
Un sínodo nunca se puede instrumentalizar. Un sínodo es una reunión para buscar la verdad. Un sínodo nunca puede entenderse como un medio de propaganda. Los organizadores de un sínodo no pueden disponerlo todo para imponer lo que uno de antemano ya ha determinado. En la Historia hemos conocido sínodos y concilios que han nacido muertos. En otras ocasiones, algunos sínodos fueron estrangulados. Hay que replantearse muy seriamente qué es el espíritu sinodal.
Hecha esta salvedad, confío plenamente en el carácter sinodal de la Iglesia. Es un problema de todos lo que estamos afrontando ahora y, entre todos, hay que resolverlo. Unos guiando, otros apoyando. Hay que apartarse de los divismos, del unilateralismo.
Insisto, para unos, los tradicionales son unos inflexibles. Para otros, los progresistas son unos traidores. El peligro del cisma es real si estos grandes movimientos tectónicos no son encauzados según el Espíritu. 
Ahora bien, considero que hemos llegado a un punto de no retorno en los  países del centro de Europa. El cisma no conocerá otro camino que la maduración. Mis ojos verán la Iglesia Católica Constitucional y la Iglesia Católica Romana. Las iglesias con los valores de este siglo y la Iglesia de los concilios.


Hoy cumplo cincuenta años de edad

11.10.18 | 09:36. Archivado en Con clave


Esta foto me la hice la semana pasada con el sacerdote que fue mi profesor de latín en Pamplona.
Hoy cumplo 50 años de vida. La existencia me ha ofrecido mucho más de lo que yo nunca pude imaginar al acabar mi feliz tiempo en el seminario. Ha sido esta una existencia más llena de experiencias, alegrías y encuentro con personas interesantísimas de lo que nunca pensé que sería mi camino en la vida.
Tampoco se me pasó por la imaginación que las conferencias serían parte integrante de mi trabajo. Siempre me imaginé en un pueblo pequeño como párroco. Venía de Huesca y era lo que siempre había visto. Mucho menos imaginé que me dedicaría a escribir libros. Pero el río del tiempo me ha llevado adonde me llevado.
No puedo decir que soy el resultado de mis decisiones, porque tengo la sensación de que estoy donde tengo que estar, que todo estaba escrito en mi destino. Cuando miro los años atrás, cosa que hago a menudo, tengo la plena certeza de que, más que tomar decisiones, me he dejado llevar. Y he acabado en un lugar perfecto, haciendo lo que creo que tengo que hacer: el Destino.
A mis 50 años os aseguro, en esto no hay nada de retórica, lo que más me llena, lo que más ilumina mi día, lo que más me insufla fervor, es la celebración de la santa misa. Dios me ha concedido sentir una inmensa devoción en el augusto sacrificio.
Alguien puede pensar que mi vida está muy centrada en los libros y no en las personas. Pero he de hacer lo que pienso que el Señor me pide.
El tema de mi vida espiritual no es algo de lo que me guste hablar en el blog. Paseando, no me importa hablar con el que me pregunta. Pero no por aquí. Alguien podría sacar la impresión de que Dios ocupa poco espacio en mis preocupaciones. Pero uno siente cierto pudor acerca de su propia alma.
Ha habido sinsabores en mi vida. O, mejor dicho, ha habido individuos que se han empeñado en hacerme la vida lo más dura posible, en denigrarme, en hundirme con todos los medios que tuvieran a su alcance. Lo peor es saber su nombre y apellidos. Trato de no pensar en ellos. Pero ha habido personas que se han portado muy mal conmigo. Estoy seguro de que son infelices. Nadie puede ser feliz y atacar a otra persona que nada malo le ha hecho. Yo no busco hacer daño a nadie, busco el bien de todos. Pero, desde que salté a la fama, siempre ha habido alguna persona que ha considerado que atacarme era hacer un bien a la Iglesia. Si yo os contara cómo me han atacado y los círculos concéntricos que esos ataques han tenido, como una piedra que se lanza en una laguna. La onda es pequeña en la superficie, pero el agua se vuelve turbia en el fondo durante mucho tiempo. Después, otros lanzarán más piedras, pensando hacer un bien, de nuevo.
Pero otro don que el Señor me ha dado es la paz. En medio de las tormentas, mi alma siempre ha estado en paz. Ha sido un don. Siempre he tenido paz y buen apetito.
Ahora afronto no la segunda mitad de mi vida, sino los, tal vez, tres decenios que me quedan. Y ni siquiera puedo contar con los tres: desde los 70 años veo como muchas personas entran en una clara decadencia mental, además de física. Lo que tenga que hacer debo hacerlo en los próximos veinte años. Un saludo y un abrazo a todos los que estáis detrás de esta pantalla, a aquellos por los cuales mi voz resuena.


El padre Fortea de niño

10.10.18 | 15:39. Archivado en Con clave

Lo de que soy ese niño de la pintura es broma: ¡no lleva gafas! Hoy he dedicado buena parte de la mañana a hacer limpieza de los armarios. ¡Qué cantidad de papeles! (También polvo.) Eso sí, cuántos recuerdos. Recuerdos tiernos palpitando en medio del polvo. Pero, al final, lo que no usamos durante varios años hay que tirarlo. Cuando me muera, deseo que el único archivo que deje sea mi Biblioteca Forteniana, nada más; ni un solo papel más.
Hoy he encontrado, en una carpeta, un escrito de 25 páginas sobre la posesión. Ese escrito se lo presenté a mi obispo cuando yo contaba con 27 años llenos de inexperiencia. Ese escrito provocó que mi prelado me encargara que hiciera de esas pocas páginas la tesis de licenciatura. Allí mi vida entera dio un giro radical.
Lo curioso es que no tenía ni el más mínimo interés en hacer esa tesis doctoral. Ese escrito de 25 páginas era uno más entre otros muchos de temas dispares, ya entonces ocupaba mis ratos de descanso en escribir. Pero justamente esas pocas páginas cambiaron mi existencia.
Ni me he molestado en leer esas pocas hojas: un escrito totalmente prescindible. Lo he tirado a la basura sin pena por no echarle una última hojeada antes de que desaparezca en la nada.
Junto a él había un escrito sobre lo que es una catedral (ya entonces esa adicción), otro de consejos a los obispos (yo había sido secretario del mío), otro con consejos a confesores. Sea dicho de paso, hay que ser temerario para escribir esos consejos a confesores siendo tan joven.
En la juventud yo fui tan ignorante como audaz. La audacia de la ignorancia. Fui temerario al escribir sobre la posesión como lo fui al dar consejos a los obispos en un escrito que publiqué bajo el título La mitra y las ínfulas. Ese escrito requiere de una buena y entera revisión si lo quiero dejar en Biblioteca Forteniana, lo tengo en tareas pendientes. Vergüenza me da pensar lo que pude escribir a esa edad. En fin, la audacia de la que he hablado antes.
También escribí, hoy lo he encontrado, un comentario al Cantar de los cantares. Esas hojas las tengo que leer con detenimiento, porque esas sí que pueden ser muy interesante. Redacté esas hojas lleno de amor a Dios antes de ordenarme. En cuanto lo revise, probablemente, os lo diré por aquí para que lo lea el que lo desea online. El amor puede ser muy intenso en alguien muy joven. Y ese escrito nació del amor. Los otros nacieron de la soberbia y el desconocimiento, ahora lo reconozco.
Que Dios perdone todos mis errores, también los literarios. Espero no acabar como santo Tomás de Aquino queriendo quemar todos mis libros al final de mi vida. Menos mal que los pdf son difíciles de quemar.


Ideas descabelladas que germinan en humus de enfado general

09.10.18 | 15:52. Archivado en Con clave


Hace poco salió en los medios que había un señor de Estados Unidos que pretendía contratar a exagentes del FBI para investigar a los cardenales y así hacer un informe de cada purpurado. Y claro? pedía dinero para ello.
Si alguien es tan tonto como para dar un solo dólar a ese señor del que no pienso dar el nombre, ciertamente merece perder ese dólar. Todos los medios del planeta se han hecho eco de semejante ocurrencia. Dado el número de personas no muy inteligentes que pueblan nuestro orbe, unidos al factor tacañería, me permiten suponer que dos mil o cuatro mil dólares ha debido sacar ese sujeto de los bolsillos de los fieles.
Las investigaciones las tiene que llevar a cabo la Ley porque es la que tiene medios para investigar: autoridad para revisar archivos, entrar en la memoria de teléfonos y ordenadores, etc. Si no tienes esa autoridad y esos medios, puedes seguir a las personas y preguntar a su entorno, allí acaba todo.
No hace falta decir el perjuicio irreparable que causa ir preguntando de forma sistemática a todo un entorno acerca de la honorabilidad de alguien. Los jueces lo saben y su código deontológico les obliga a usar de ese recurso de un modo razonable y proporcional.
Por otra parte, como bien saben los jueces, nunca se da por supuesto que la investigación de una de las partes sea objetiva. Los datos dados por la Policía son objetivos porque están obtenidos por alguien neutral.
La idea de ese señor me parece magnífica para sacar un beneficio personal del enfado de muchos católicos, beneficio completamente legal. Pero es una nulidad para lograr un beneficio para la Iglesia.
Esto me recuerda a aquellos ciudadanos norteamericanos que decidieron patrullar por su cuenta la frontera con México: la tragedia estaba servida; además, una tragedia que no hubiera servido para nada. Si no ocurrió nada irremediable fue porque las autoridades les dijeron que se fueran a casa a ver películas de Chuck Norris.
Cuando un vecino del barrio se compra una estrella de sheriff se mira al espejo y se dice a sí mismo: ?Ahora soy yo la Ley?, entonces, el desastre es un destino seguro.
Esta iniciativa no tiene nada que ver con la participación de los laicos en la Iglesia ni nada por el estilo, es solo una cuestión de sentido común. Esto no es una noble iniciativa de los laicos, sino algo que me recuerda a La conjura de los necios.


Grandes hombres y otros no tan grandes

08.10.18 | 15:13. Archivado en Con clave


Estoy acabando las 976 páginas del libro Franco y la Iglesia. Los hechos los conocía a grandes rasgos. Este mismo libro ya lo había leído aquí y allí en muchos pasajes hace años, cuando escribí La tempestad de Dios. Pero esta vez me está resultando apasionante conocer el pequeño detalle; recorrer, mes a mes, la crónica del hundimiento de un estado plenamente católico.
Todo lo que sucedió en los decenios siguientes era ya previsible y hubo mentes preclaras que lo percibieron. La sucesión de cartas, de confidencias presentes en esas cartas, de conversaciones entre ministros y obispos (tantas quedaron consignadas) son el testimonio de que, en medio del desbarajuste más general, hubo personas que sabían que aquello era el fin del reino cristiano en el que habían vivido.
¿Pero qué se podía hacer para evitar un tsunami continental como el que se estaba viviendo antes y después de 1970? La descristianización, el avance de las ideas marxistas, la total desorientación de muchísimos sacerdotes jóvenes era inevitable, aun para alguien dotado con un poder civil inmenso.
Sí, este libro es la crónica de ese derrumbamiento moral. Las estructuras del Estado permanecían, pero los pilares morales se estaban socavando a un ritmo tal que la caída futura de ese reino cristiano resultaba inevitable.
Y cuando uno conoce los detalles menudos hay personajes que quedan como unos señores. La nobleza de ánimo con la que algunos afrontaron esa ola de proporciones continentales les deja para la historia del catolicismo en un lugar de verdadero honor. Y, sobre todo, hay que agradecer a muchísimas personas del Opus Dei que ocuparon grandes puestos el haber diseñado el camino hacia la democracia. Con su buen hacer, se cerró el paso hacia una penetración todavía mayor del marxismo entre la población joven. Ellos también evitaron que el final del régimen se hubiera transformado en algo parecido a la dictadura argentina.
La gente no lo sabe, pero unos pocos hombres evitaron grandes males para España, en lo material y en lo espiritual. Unos pocos hombres que trabajaron y oraron. Hombres que no se fijaron tanto en sus futuras carreras políticas, sino en el bien común. La talla moral de algunos de ellos fue impresionante. El que hayan quedado en la oscuridad no les resta nada de su valía.


Tarde de domingo

07.10.18 | 15:01. Archivado en Con clave


Hoy he visto la película 13 horas, los soldados secretos de Bengasi. Muy bien realizada, abundancia de medios, pero una pérdida de tiempo. Pasada la primera media hora, la vi a cámara rápida en quince minutos. Y creo que he sido demasiado generoso con ella.
Esta semana también vi algunos trozos de El escritor (The Ghost Writter). La vi a trozos porque la vi entera en un vuelo de avión. Mucho más interesante que la primera, por lo menos para mí, que escribo. Pero no pasó de ser un entretenimiento para un viaje aburrido y largo sobre el Atlántico.
La que sí que he acabado de ver esta semana con gran delectación es Lo que queda del día. He tenido que verla tres veces para darme cuenta de las sutilezas que contiene. Es un espectáculo para los ojos, un festín. La historia revela una pluma dotada. Las idas y venidas del presente al pasado están plenamente justificadas, no son en vano. Esta película nunca ha tenido en su género otra obra que la igualase ni de lejos, ni Retorno a Brigdehead ni Gosford Park.  
Aunque el final con la paloma me parece demasiado obvio, se merecía un final más sutil. No sé a quién se le ocurrió, pero es como una moraleja para niños. Esa conclusión tan carente de magia no se compadece con cinta en la que hay matices y más matices. Por ejemplo, ¿Stevens (el mayordomo) se dirige hacia el salón a servir a los invitados porque considera el summum de su dedicación profesional posponer la atención de su padre que ha muerto frente a sus deberes en la casa o lo hace porque no quiere enfrentarse a la emoción? Recuérdese la historia del tigre en el salón que cuenta en la cocina. ¿O lo hace porque, en el fondo, no le ama; y menos después de saber que no es hijo suyo? Tres veces he visto la película y las tres posibilidades tienen fundamento en otras escenas previas de la historia.
Hay más momentos en los que esta obra muestra su calidad magistral. ¿Por qué el dinero no se le da a este tipo de cine en vez de filmar la quinta parte de Un chihuahua en Hollywood? Tampoco debo olvidar El planeta de los tiburones zombies.


A la mañana siguiente, encontraron mi cuerpo

06.10.18 | 16:00. Archivado en Con clave

Siguiendo con el macabro tema de ayer, uno de esos temas que solo se le pueden ocurrir a una mente retorcida y perversa: Si se hubiera producido una hemorragia en la arteria de la sien, por supuesto, hubiera escrito una última línea sobre el suelo con mi índice empapado en sangre. No se me hubiera ocurrido marcharme sin escribir algo enigmático como despedida.
Por supuesto, no hubiera caído en la vulgaridad de escribir alguna revelación sobre Viganó, Parolín o los obispos chinos, ni tampoco hubiera escrito algo que fuese una combinación de todos esos elementos. Dado que hubiera sido mi última línea, después de muchas, habría que haber optado por algo más? interesante.
Pero esa última línea, de momento, no ha sido escrita. Y, para bien o para mal, aquí estoy escribiendo otro post.
Pensáis que aquí habrá posts para siempre, pero no: algún post será el último. Eso os lo aseguro. Así que disfrutadlos.
Pero si me muero, pediré que así como la sangre de san Pantaleón se licua una vez al año, un día concreto, así yo también pueda escribir un post al año. Me gustaría ver qué dicen los programas de misterio: ?Murió hace veinte años e, increíblemente, sigue apareciendo un post cada 11 de octubre. Eso sí, sobre temas solo ligeramente menos intrascendentes que cuando estaba vivo?.


Un cadáver, una tertulia, un colegio mayor

05.10.18 | 14:06. Archivado en Con clave


Debo reconocer que el viaje a mi seminario, después de un cuarto de siglo de estar allí, fue muy emotivo, pero casi se convierte en el último viaje de mi vida. La primera visita que hago y casi la última, la última del todo.
¿Qué pasó? O mejor dicho, ¿qué pasó en la noche del 2 al 3 de octubre en el Colegio Belagüa?
Retrocedamos un poco en el tiempo. Desde hace más de un decenio tengo la costumbre de darme un baño de pies antes de acostarme. Debo decir que mis pies no huelen. A mucha gente le huelen los pies. A mí, después de todo un día, apenas me huelen los pies. Ahora bien, me gusta meterme entre las sábanas con los pies limpios y fresquitos. Es una de esas manías que se meten con la edad. A mí me ha dado por ahí, conozco manías en gente de mi edad mucho más estrambóticas.
Pero esa noche, tal costumbre estaba a punto de costarme la vida y yo no lo sabía.
Justo en la medianoche, me siento en una pequeña silla redonda, sin respaldo, metálica, y coloco mis pies en el bidé. Me enjabono mis pies, mis dedos redondeados y sonrosados, los lavo con agua, y me inclino a coger la toalla que tenía a mi lado en el suelo.
No sabía que esa silla era plegable. Podías inclinarte en cualquier dirección, menos en la dirección en la que se plegaba. Lo hice y en un segundo el asiento basculó del todo. Me di un trompazo que ahora me hace gracia, pero que hubiera podido convertirse en la causa de que no escribiera mi libro sobre el infierno. Iba a ser ese libro mi herencia, mi obra definitiva sobre el tema. Esa silla se interpuso en mi camino.
Os aseguro que de haber caído con otro ángulo me hubiera roto el coxis. Tres días después sigo teniendo grandes dolores al sentarme y debo hacerlo con lentitud. Pero lo peor es que caí de lado golpeándome la cabeza con el radiador del aseo. Me golpeé muy fuertemente a cuatro centímetros de la sien. Fue, de verdad, un golpe muy violento en el hueso del pómulo.
Me apresuraré a escribir ese libro que tengo en mente. O, por lo menos, a revisar algunos ya escritos. No era esa la muerte digna y épica que tenía en mente. Pero esto me ha abierto los ojos: por lo menos tengo que corregir las erratas de algunas obras mías.


He vuelto de Pamplona

04.10.18 | 14:50. Archivado en Con clave


Acabo de regresar de un viaje a Pamplona. Me invitó a una tertulia el Colegio Mayor Belagüa. Un prestigioso colegio situado en el centro del campus de la Universidad de Navarra. Pero para mí lo más encantador fue visitar el Colegio Mayor Albaizar, donde pasé los dos primeros años de teología. Qué emocionante ha sido volver a recorrer esos pasillos, fijarme en los detalles del oratorio, rememorar el pasado en el salón de estar; mirar, una y otra vez, el comedor queriendo saciarme de todas las imágenes del presente y del pasado.
Después fui a la que fue la primera sede del seminario Bidasoa. Me recibió el amabilísimo rector de lo que ahora es el seminario de Arecibo (Puerto Rico). Su rector, un sabio liturgista, me comentó una cosa sobre una línea del Canon Romano que espero comentarla con extensión en algún sermón.
También vi lo que ahora es el Seminario Bidasoa: impresionante en lo que se ha convertido. Los pocos que empezamos ahora forman un gran seminario en un magnífico edificio. Un edificio sin ningún lujo, pero bellísimo, ultramoderno. Un edificio óptimo para un seminario que considero óptimo.
Pude saludar a varios de los que fueron mis profesores. En la catedral de Pamplona pude encontrarme con don Ildefonso, el que fue mi profesor de latín. Hasta pude visitar el seminario diocesano de Pamplona. Fue un viaje en que pude cumplir con todo lo que quería ver. Un viaje a la nostalgia. Pero nostalgia de la buena. Fueron tiempos muy felices en los que solo recibí que buenos ejemplos y santas influencias. Doy gracias a Dios por ello.
El post sobre los conserjes que apareció ayer lo había escrito antes de emprender el viaje. A lo mejor alguien pensó que me encontré con algún mal conserje en esta visita, no fue así. 
Eso sí, el conserje que había en mi época de seminarista en la facultad? madre mía, decir que trataba a los que entraban como sacos de patatas hubiera sido demasiado misericordioso. Aunque, en honor a la verdad, trataba igual de mal a todos: desde el rector al último estudiante. En eso nadie nunca le acusó de favoritismos. Yo creo que le hubiera gustado disponer de un palo para dar un bastonazo a todo el que entraba por la puerta.


Sí, sí, la ciencia ya ha demostrado que la religión estaba equivocada. Sobre todo, lo ha demostrado este: el doctor chiflado.

03.10.18 | 16:30. Archivado en Con clave


Como dijo un ateo: En el principio no había nada. Entonces la nada explotó.

Cambiando de tema, ¿existe algún requisito a la hora de contratar conserjes en el que se busque específicamente a aquellos que traten a los que entran como sacos de patatas?
Otra cosa llamativa que me acabo de encontrar esta misma mañana, y que también se repite con cierta frecuencia, es que llamo a una casa religiosa de Madrid, me presento como un sacerdote de Alcalá, le digo que quiero hablar con el superior. Como no está en su despacho, le pido que le dé el mensaje de que le he llamado: le dejo mi nombre y teléfono.
Pero la conserje me insiste varias veces en que tengo que decirle el tema por el que quiero hablar con él. Le pido con toda amabilidad que le diga que solo le transmita mi nombre y teléfono. Y ella me dice que entonces le llame yo en otro momento.

Me quedé admirado: o le decía cuál era el tema o no daba el mensaje. Pero ?admirado? no es la palabra correcta, de los conserjes me espero cualquier cosa. En mis novelas policiacas, ellos son siempre los asesinos.


Uno de los dos retratos que he pintado en mi vida

02.10.18 | 17:30. Archivado en Con clave

Sabéis que como afición me gusta pintar. Hace unos meses hice una gran excepción y pinté un retrato de un buen amigo mío al que estimo mucho. Hoy os ofrezco el resultado con la esperanza de que algún jeque árabe me haga el encargo de mi vida. Es broma. En realidad, cuando uno pinta, uno busca que los demás puedan ver esa pintura. Esa es la razón por la que hoy pongo aquí esta obra. Hoy no me alargo con este post para compensar los días en que he abusado de vuestra paciencia.


El subconsciente de un felino, traumas y tal

01.10.18 | 18:30. Archivado en Con clave


Los vídeos de los pepinos y los gatos elevan youtube a un nuevo nivel, son buenísimos. Me reí tanto que bajé abajo a comprar una bolsa de pepinos. Cuando subí con la bolsa, pensé: ?Bueno, ahora solo necesito conseguir un gato?. https://www.youtube.com/watch?v=agi4geKb8v8
Si los gatos tuvieran a un Signund Freud, este hubiera dedicado al tema no menos de doscientas páginas entre el Complejo de Electra y el Complejo de Ulises. Me imagino al psiquiatra enseñando una foto de un pepino y preguntando al paciente felino: ?¿Qué siente al ver esta imagen??. Y el gato saltando del diván y tirándose por la ventana.


Viernes, 16 de noviembre

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  • Padre Fortea Padre Fortea

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