Blog del Padre Fortea

Propuesta de reforma de la Catedral de Santiago de Compostela

06.07.18 | 14:07. Archivado en Con clave


Hace unas semanas estuve en Santiago de Compostela. Resulta evidente que la catedral está al límite de saturación. ¿Qué significa eso? Significa que si se incrementa algo más la afluencia de peregrinos, la gente ya no podrá avanzar por el templo: todo el espacio estará ocupado por personas tratando de recorrerlo. Eso ya ha pasado en más iglesias del mundo. La solución consiste en formar una cola y permitir la entrada de la gente solo en la medida que vaya saliendo. Así es en el Vaticano. La media de espera en verano para entrar es de hora y media.
Yo propongo una solución. Habría dos puertas de ingreso. La nave central quedaría solo para la oración. La gente que entrara por la puerta de la oración sería dirigida hacia la nave central. La cual estaría separada de las naves laterales por un cortinaje de tres metros de altura.
La nave central estaría iluminada sólo por la luz natural y la de las velas, hasta la noche. Sería un lugar de silencio y meditación.
La cola de los que quieren recorrer la catedral solo podría recorrer el entero perímetro interno de la catedral: naves laterales, girola, crucero. Lo recorrerán en una sola dirección, sin detenerse. Si hubiera poca afluencia de peregrinos, podrían detenerse y hasta hacerse fotos si quieren. Pero lo normal será que la afluencia de peregrinos y turistas crezca, así que será un recorrido pensado para recorrer el espacio sin obligar a los de afuera a esperar largo tiempo para entrar. Y, en muchos meses invernales, podrán recorrer la catedral sin prisa alguna, deteniéndose donde lo deseen.
Como muchos peregrinos vienen en grupo con un sacerdote, los grupos podrán apuntarse para ser llevados a una de las varias capillas: bien para escuchar una predicación, bien para celebrar misa.
Lo ideal es que cada día se celebrara una gran magnífica misa, con toda solemnidad, en la plaza. Habilitando en su centro un espacio elevado. Con la gente sentada en el suelo. Ahora mismo no caben en la estrecha nave central. Pero no podemos esperar ninguna colaboración de las autoridades para esto. Así que sería mejor celebrar esa misa en el claustro de la catedral. El botafumeiro se encendería todos los días a una hora determinada. Pero la misa se celebraría en un lugar donde cupieran todos y todos pudieran ver el altar. El claustro es una buena solución.
La visita a la imagen del santo y su cripta podría regirse de un modo que evitara la formación de colas excesivamente largas. Pero, de momento, esas colas parecen asumibles. Aunque yo soy partidario de que la buena organización debe evitar cualquier cola, aunque solo sea de veinte minutos. Pero no lo voy a explicar aquí por no alargar este post.
Solo acabaré diciendo que, en mi propuesta, la Catedral de Santiago tendría varios espacios completamente diferenciados: un lugar para solo orar (la nave central) aislada por un grueso cortinaje, un espacio dedicado para poder recorrer la catedral (naves laterales, girola, crucero), un espacio para los grupos (capillas) y un espacio para la Misa del Peregrino (el claustro).
Si no se hace nada, cada vez será más difícil orar en esa catedral; cada vez parecerá más un museo lleno de gente. Con esta reforma propuesta se evitaría la saturación, las colas, el corazón de la catedral se dedicaría solo a la oración, y la Misa del peregrino se realzaría al no estar tan limitado el número de los que pueden asistir a ella.


Domingo, 9 de diciembre

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