Blog del Padre Fortea

La guerra taxística del Imperio Taxiprusiano

31.07.18 | 06:00. Archivado en Con clave


Como bien saben todos los lectores de este blog que viven en España, los taxistas están en huelga y están bloqueando varias ciudades para evitar que el Estado otorgue más licencias a los VTC (Uber, Cabify, etc).
No es propósito de este blog inmiscuirse en contiendas acerca de asuntos contingentes. Mi blog está más centrado en cuestiones clericales, cinéfilas, locuras arquitectónicas, nimiedades de mi día a día y cosas similares. Pero este conflicto tiene implicaciones morales que sí que pienso que es justo abordarlas; porque aquí está en juego lo justo. No voy a hacer una larga argumentación, sino que paso directamente a las conclusiones, por lo menos, mis conclusiones. Ya advierto que no este post no es una fría página de un manual de moral, sino unos comentarios con sal y pimienta.
Nota de descargo: Que me perdonen los buenos taxistas que he conocido por este post que hoy publico. Hay magníficos taxistas. Los he conocido. Este no es un post contra los taxistas, sino un escrito respecto a ese sector tomado en general. Esto es lo mismo que en mis posts sobre la II Guerra Mundial: muchos pobres granjeros alemanes no tenían ninguna culpa de que se les diera un casco y un fusil.
El sector del taxi en España (y no solo en España) se ha caracterizado por dar muy mal servicio. En eso todos estamos de acuerdo. Podría contar muchas anécdotas, pero alargaría mucho este post. Los engaños no son algo excepcional, sino algo más usual de lo deseable. Yo, en mi corta vida, ya he sufrido varios de estos timos. Como me dijo un taxista, al volver esa mañana de América: Es que hace poco han cambiado las tasas.
Ya es mal signo ver que la identificación del taxista (pegada en el parabrisas) está, casualmente, boca abajo en su funda plastificada, o situada en la esquina del lado del conductor detrás de objetos que hacen imposible leerla.
A eso se  une la inveterada costumbre de que los taxistas siempre han atendido las mejores zonas de la ciudad, dejando otras desatendidas. Y no puedes decir nada, porque para lo que no les interesa es un servicio público, y para lo que no les interesa son libres porque es un negocio privado. Resumo y no me alargo, porque podría alargarme en esta dicotomía siempre usada a su favor.
Los taxistas siempre han exigido aumento de tasas, con lo cual menos gente tomaba el taxi. Como ganaban menos, reaccionaban subiendo las tasas para así poder vivir. El resultado es que, hoy día, solo toma el taxi el que no tiene otro remedio.
Ningún gobierno ha querido reformar este sector porque los taxistas están muy unidos y pueden paralizar las ciudades y lo han hecho cada vez que han exigido algún cambio. Los taxistas y los mineros tienen algún gen común, los gobiernos lo saben. Y, por no crearse problemas, los ayuntamientos siempre han acabado cediendo.
El Poder Ejecutivo sabía que este monopolio del taxi evitaba que pudieran aparecer alternativas privadas. Pero un monopolio es un monopolio, y lo único que quiere un monopolio es que no acabe el monopolio. He aquí la clave de toda esta cuestión.
Cuando aparecieron las VTC, los taxistas lo tuvieron muy claro: era su final. ¿Quién escogería un servicio caro y que te llevaba a los lugares si quería, solo si quería, y que pone la música a todo volumen, aunque el conductor vea que estás atendiendo el teléfono; frente a un servicio con un coche mejor, un conductor amable, más barato y que te dejaba estar en el asiento delantero en viajes largos? ¡Encima podías calificar en Internet el trato del conductor! ¡Y no te engañaban! Lo sabían, era como la canción: This is the end, my only friend. El ?friend? era el gobierno de turno, amigo de ceder para no crearse problemas.
Los que hemos viajado en otras ciudades del extranjero, hemos comparado entre el servicio amable, barato y de calidad de las VTC y el servicio prehistórico de los amantes de ambientador en forma de pino. No hay punto de comparación.
¿Cómo pienso que acabará este conflicto? Por supuesto que acabará en que el gobierno cederá ante los taxistas, vaya que si cederá. Todos seguiremos disfrutando de un mal servicio y caro, pero el monopolio seguirá.
Porque no nos olvidemos que detrás de todas esas barricadas de taxis lo único que se dirime es si los ciudadanos tienen derecho a escoger el servicio que deseen, o tienen que seguir en manos unos cuantos miles de taxistas que no quieren perder su monopolio. Es eso, solo eso. Es como si Telepizza fuera un servicio nacional monopolístico y paralizara la nación porque no quiere permitir que haya otras compañías de pizzas.
¿El gobierno cederá? Por supuesto que cederá. Y dirá, ya lo veréis, que después de muchas negociaciones se ha logrado LA SOLUCIÓN MÁS JUSTA.
Qué bonito. La solución más justa. Me encanta. A ver si logramos la ?solución más justa?, ya puestos, con Telepizza, con Burger King, con las eléctricas y con las distribuidoras de hidrocarburos. Perdón, con estas dos últimas ya han llegado a la ?solución más justa?. Tan justa como la de los taxistas.
Lo malo es que así ocurre en infinidad de cuestiones que afectan al bien común, pero que no saltan a la prensa. La mayoría de los políticos no suelen tener demasiada estima por el bien de la mayoría. Y, bajo la mesa, se toman cada año centenares de pequeñas y grandes decisiones que tienen repercusión en nuestras vidas. No estoy hablando de corrupción, sino de un afán por evitarse problemas en la propia carrera política. Afán que se resume en la frase que concluye este tipo de discusiones entre lo justo y lo injusto: Si hay que ceder, se cede.


Esos "salvadores" de la Iglesia

30.07.18 | 09:35. Archivado en Con clave

Van apareciendo condenas de sacerdotes pedófilos y algunas páginas religiosas, cuyo nombre omitiré para que no os acerquéis a sus artículos, afirman que todo esto se sabía por parte de la mayoría de los clérigos y que hay que castigar a los pastores quitando suscripciones y donativos. En teoría, dicen, es para forzar a que la jerarquía se purifique.
A eso quiero decir lo siguiente: Hasta que los casos de pedofilia no saltaron a la prensa después del año 2000, ninguno sabíamos lo que estaba sucediendo en Estados Unidos. Cierto que después se ha sabido que hubo más países, pero otras naciones apenas han tenido casos de este tipo.
En las conversaciones entre sacerdotes, privadas o de arciprestazgo, este tema no salió ni una sola vez, ni una. Para todos fue una sorpresa cuando el tema explotó.
Algunos católicos tenían, ya antes del año 2000, su particular cruzada contra el Vaticano II, contra la Curia Romana y contra el Papa. Estas noticias supusieron más munición para sus ataques.
Fijaos cómo en el Concilio Vaticano II, en el que todos se reúnen para afrontar los problemas del tiempo moderno y ver qué respuesta, por parte de todos, se puede dar. Y ahora fijaos en esos católicos sueltos que atacan a la Iglesia con la excusa de ayudar a la Iglesia. Ellos afirman que únicamente atacan a los malos pastores, pero están atacando al Cuerpo Místico.
La única razón por la que no menciono sus páginas webs es para que no os acerquéis a sus aguas tóxicas. Ahora, cuando una gran tempestad se acerca, cuando más unidos tenemos que estar, ellos hacen su guerra particular. He comprobado en distintas personas con las que hablo el daño que esas páginas hacen. Son daños reales, muy graves. Después de ingerir el veneno, muchos ya no vuelven a mirar a la Iglesia de la misma manera. El mal es para la Iglesia, no para los pastores.
Sí, hay una tempestad que se acerca, una tempestad que surge en las aguas de la sociedad postcristiana. Desgraciadamente, sobre cubierta hay pirómanos que creen que hay que quemar partes del barco para salvar la embarcación.


Segundo capítulo de mi historia con Europcar

29.07.18 | 10:48. Archivado en Con clave

Os dije que os diría cómo siguen las cosas con Europcar: esa compañía que me cobró lo que quiso (un despropósito) por un arañazo de 10 cms. en el coche. Arañazo que yo no hice. Hoy viene la siguiente actualización de esta historia.
La compañía me proporcionó en su carta un email para manifestar cualquier alegación. El email da error. Es un error de su servidor, el típico mensaje que al día siguiente, diciendo que tu email no ha logrado llegar al receptor.Pero al poner esta historia en mi blog, la persona al cargo de la compañía en Twitter sí que me respondió y lo hizo de un modo amable. Ya os contaré cómo sigue la historia.
Pero me parece increíble que una empresa grande pueda hacer este tipo de abusos con plena conciencia: enviarte la carta muy tarde, para que no puedas dar orden de no pagar al banco ese recargo, cobrarte lo que quieran por un recargo, darte un email para alegaciones que no funciona, otro recargo ¡por no declararte culpable del arañazo! (79 euro). Sí, sí, parece increíble pero así es. Si me declaro culpable, me hubieran cobrado 79 euros menos.
Bueno, toda mi confianza ahora radica en el joven que maneje Twitter.Es curioso, sois dos las personas que me habéis enviado una escena de Don erre que erre.https://www.youtube.com/watch?v=c4iVSTbSXgg


Cuestiones jurídicas muy interesantes (para los curas), III parte

28.07.18 | 14:10. Archivado en Con clave

Prosigo el post donde lo dejé el último día. Imaginemos que, en el desarrollo de un proceso eclesiástico, uno tiene la sospecha de que un fiscal de la justicia civil puede exigir (y hasta requisar) las actas del proceso canónico. Desde el momento en que cabe una verdadera posibilidad de que eso suceda, el imputado es consciente de que toda su declaración ante la Santa Madre Iglesia puede acabar en manos de los jueces civiles para ser usado en su contra. ¿Qué hacer en un caso así?
¿Cómo declarar la verdad ante tres jueces eclesiásticos si uno es culpable, pero ha sido declarado inocente previamente por la justicia civil? Lo que declare puede tener efectos retroactivos. De esto ya ha habido un precedente en esa línea que no voy a explicar aquí.
Otra posibilidad es que de ningún modo la justicia civil sospeche de alguien y que, requisando los informes de un obispado, descubra que alguien se ha incriminado de un delito, confiando en el carácter eclesiástico de ese proceso.
Sé que un proceso eclesiástico se detiene a la espera de los resultados de un proceso civil, pero no deja de haber, en este tablero en el que se producen numerosas combinaciones, casos en los que actuar transparentemente en el foro eclesiástico puede tener evidentes y graves consecuencias en el foro civil.
Razón por la cual me atrevo a sugerir que nunca se pida juramento al imputado en un proceso eclesiástico. Ya he manifestado (y con total claridad) mi opinión sobre el tema de la mentira en cualquier ámbito. Pero considero que hay razones no despreciables para considerar que el acusado en un proceso eclesiástico merece los mismos derechos que en un proceso civil penal. Los testigos sí que deben jurar, pero al imputado es mejor que no se le pida tal cosa. No digo que no se le exija, es preferible ni pedírsela.

Post Data para los simples: Puede parecer que soy benigno hacia el culpable. Pero todo culpable tiene derecho a buscar que no se le condene en un tribunal o a que se le condene con la menor pena. No importa si es un terrorista, un asesino o un ladrón, todo ser humano tiene ese derecho. 

Hasta a Hitler, presentado ante un tribunal, le otorgaría todos los derechos procesales.

Aquí hay que traer a colación la Película (con mayúscula) Un hombre para la eternidad:
Roper: Pero, ¿concederías al diablo el beneficio de la ley?.
Moro: Sí.
https://www.youtube.com/watch?v=cKuk9kJv41A

En inglés, mucho mejor:
https://www.youtube.com/watch?v=d9rjGTOA2NA


Me encanta el rostro flemático y feliz de este eclesiástico

27.07.18 | 23:32. Archivado en Con clave


Hoy tengo que interrumpir los posts sobre cuestiones jurídicas, y esta cuestión que expuse en días pasados me resulta apasionante, pero es que he venido de ver la luna de sangre provocada por el eclipse solar. Eso y una pizza con pepperoni con unos amigos han hecho que ahora me vaya a la cama a dormir, de inmediato.
Hubiera escrito el post al mediodía, pero hoy tenía guardia en el hospital. Hospital-eclipse solar-pizza-dos misas? todo se ha confabulado.
Sea dicho de paso, gracias Joan, no sabía que Europcar me había respondido vía Twitter. Mañana escribiré a esa compañía y el lunes os informaré cómo va la cosa.
Otra cosa, gracias al eclipse, nunca había visto Marte tan bien ni tan rojo.
Os dejo un vídeo que demuestra cómo se puede hacer reír con tanta clase como inteligencia: https://www.youtube.com/watch?v=VKTT-sy0aLg


Cuestiones jurídicas muy interesantes (para los curas), II parte

26.07.18 | 14:49. Archivado en Con clave

Existe una cuestión teórica de tipo moral y legal acerca de si el imputado puede declararse no culpable en un proceso canónico, aun siéndolo. No voy a alargarme en este asunto dando todas las razones, sobrevolaré esta cuestión solo diciendo algunas cosas. Quede claro que todo el tiempo me refiero al imputado y en aquellos países en los que la Ley permite declararse inocente, aunque no sea verdad.
Parto del hecho de que, incluso en el campo civil, no se podría moralmente mentir, se podría callar. La razón es el mandato de Jesucristo, el carácter santo de los Mandamientos de Dios.
Pero reconozco que las razones a favor de que el imputado pudiera lícitamente decir que no es culpable son de peso. El juicio civil tiene un carácter legal. Y legalmente el imputado tiene derecho, en muchos países, a decir que no hizo algo. Si el juicio es de naturaleza legal y la ley lo permite, nadie queda engañador por el hecho de que el culpable se declare inocente.
Como se dice entre los juristas: el Estado de Derecho tiene la capacidad de ahorcar a una persona, pero no se le puede dar al culpable la cuerda y obligarle a él mismo a colgarse.
Se miente, cuando se engaña. En el foro civil, afirmar que uno es inocente sin serlo es un derecho legal.
Ya he dicho que mi opinión es que no es lícito en el foro civil, luego tampoco en el eclesiástico. Ahora bien, si fuera lícito en el civil, idénticas razones morales asistirían para hacer lo mismo en el foro eclesiástico.
Paro aquí el post, para leer vuestras opiniones. Porque mañana seguiré con el asunto.
¿Es eso así tanto en el campo moral como en el meramente legal? Yo pienso que no. Podemos dudar de que sea lícito cuando no hay que resarcir a ninguna persona en concreta de un perjuicio cometido. Pero, incluso en ese caso, pienso que el mandato del Señor de no mentir es absoluto. Incluso, aunque el juez reconozca que uno sabe que puede negar su culpabilidad y lo tenga presente. Moralmente, uno tiene derecho a no declarar, a callar, a no responder a ciertas preguntas.
Si respondo que no es lícito en lo civil, queda respondida la cuestión de si se puede negar la culpabilidad en un proceso penal eclesiástico. Ojo, una cosa es no mentir, y otra muy distinta es que el propio abogado haga lo posible para demostrar que no queda probado el hecho del que se acusa. Eso vale tanto para lo civil como para lo eclesiástico.
Tal como es este asunto, y no mediando juramento, me atrevo a sugerir (no estoy del todo seguro) que el pecado que comete el imputado sería venial. La cosa puede parecer que es distinta si hay que resarcir daños. Pero el imputado puede hacer sincero y auténtico propósito de resarcir los perjuicios cometidos, aunque sea declarado culpable. El asesino puede hacer lo posible para ser declarado inocente, pero después (de manera oculta) darle a la viuda o a los huérfanos el mismo dinero al que hubiera sido obligado por el juez.
Sinceramente, después de darle vueltas al tema, creo que el hecho de que el culpable se declare inocente sería pecado venial. Inmolarse por la Verdad sería un acto heroico. Eso sí, los perjuicios obligarían en conciencia y de forma grave a ser resarcidos.
Pero este tema seguirá mañana, porque estas cuestiones judiciales, pueden seguir retorciéndose.
Post Data: El Partido Comunista de Banania me ha pedido que no pare de escribir posts sobre este tema, porque afirman que resulta muy esclarecedor para el proletariado, si bien reconocen que "les distrae de pensar en los asuntos reales tocantes a la lucha de clases".


Cuestiones jurídicas muy interesantes (para los curas), I parte

25.07.18 | 16:30. Archivado en Con clave

Sabéis que me gustan las cuestiones jurídicas interesantes y complejas. Hace tiempo un sacerdote de cierto lugar de España me planteó una cuestión moral apasionante: ?¿Tengo que decir toda la verdad a mi obispo si me pregunta??. No se trataba de un caso de pedofilia. Pero sí que su obispo le podía preguntar acerca de una cuestión de pública honestidad.
El asunto lo consulté a dos canonistas, dos buenos canonistas, y le di mi respuesta. Le dije al atribulado presbítero que publicaría la respuesta en mi blog, por si a alguien más del gremio le podía servir. No sabía dónde me metía yo, porque ese buen párroco me planteó en infinidad de llamadas todas las posibilidades que se podían dar en todo el universo. La casuística jurídica que se le ocurría era inacabable. Pero todo aquello tuvo de bueno que me llevó a reflexionar durante semanas acerca de todo este campo de la culpabilidad presbiteral y la obligación de decir la verdad.
Voy a exponer mi opinión, reflexionada, consultada y madurada. Pero si algún experto tiene alguna corrección que hacerme, que me la comunique a mi correo. Si su corrección está fundada, corregiré este post y los posteriores sobre el asunto, para que en Internet quede la doctrina correcta.
El sacerdote que ha cometido un pecado grave tiene tres ámbitos eclesiásticos en los que puede tener que responder preguntas:
En la confesión: Siempre debe decir la verdad y toda la verdad.
En una conversación con el obispo: Se le recomienda vivísimamente decir toda la verdad, comportándose como un hijo que habla con su padre. El mejor modo de abordar esa situación es desde la sencillez y la confianza en Dios. Sin recovecos ni dobleces, dejándolo todo en manos del Señor. Pero se le reconoce el derecho a callar, el derecho a responder: ?Por favor, monseñor, no me pregunte eso? o ?Le pido que no me haga tener que responder a esa pregunta?. Un cristiano no debe mentir nunca. Pero puede callar. También sería lícito esquivar la pregunta con algún rodeo. Lo mejor siempre es abrirse, pero tiene derecho a dar un rodeo a la pregunta para esquivarla.
En un juicio eclesiástico: El sacerdote no debe mentir, porque ningún cristiano debe mentir. Pero puede callar todo lo no quiera que se sepa. No está obligado a hacer una confesión ante los hombres, como la que se hace ante Dios en el sacramento del perdón. Una cosa es la búsqueda del perdón divino y otra la búsqueda de la verdad en el foro externo. Ahora bien, lo ideal es comportarse en el foro externo de un juicio eclesiástico con la sencillez de la que hablaba antes al tratar el tema de una conversación con el obispo. La sencillez siempre tiene recompensa de parte de Dios. Esa sencillez y apertura tiene recompensa por parte de Dios. El proceso eclesiástico debería realizarse con la mayor caridad hacia el imputado, y este debería responder con la misma moneda. Pero si se me pregunta dónde está el límite de lo lícito, debo exponerlo.
Y debo exponerlo porque en ocasiones, como se verá en el siguiente post, las cosas pueden complicarse por intervención del foro civil. Seguirá mañana. Esto es como la película Yo confieso, solo que más complicado. Los problemas morales que plantea esa película son de una complejidad como la del parchís, frente a lo que continuaré diciendo que se parece a un ajedrez con un tablero tridimensional.
Con razón que hasta los comunistas digan: ?No creo en la Iglesia, pero me interesan los juegos de ajedrez eclesiástico del blog de ese tal padre Fortea?. Sí, queridos amigos, tres de cada cuatro comunistas españoles prefieren El blog del padre Fortea a la publicación A las barricadas.


Pequeños consejos sin importancia a los obispos

24.07.18 | 23:11. Archivado en Con clave


Un pequeño consejo para los obispos. Realmente, es un consejo en verdad minúsculo. Me atrevo a sugerirles que no prediquen sentados con el báculo en la mano. El báculo está hecho para andar, es un instrumento procesional o para apoyarse cuando uno está de pie. Pero un báculo no tiene sentido como instrumento si un está sentado. De hecho, surge un problema irresoluble si uno lo hace: su inestabilidad. Es muy difícil sostener un báculo si uno está sentado. El pobre obispo que lo intente descubrirá que, en esa posición, no puede cambiar de mano, no puede descansar.
La primera vez que vi tal cosa me resultó chocante. Pero como lo he visto hacer más veces (pocas, pero unas cuantas), quiero desaconsejar tal práctica. El báculo no es un instrumento para ser sostenido cuando uno está sentado.
¿Es recomendable predicar con el báculo en la mano si se predica de pie? Por supuesto que, en tal asunto, cada obispo obre con libertad. La belleza del sermón no se verá afectado para nada por seguir o no tal práctica. Ahora bien, aconsejo predicar todo el rato sosteniendo el báculo. Resta mucha expresividad a la comunicación no poder usar más que una mano.
El pectoral, según las normas actuales, durante la misa, se puede llevar sobre la casulla o debajo de esta. Ahora bien, la tradición (hasta la época del Concilio Vaticano II) fue llevarlo bajo la casulla. Pienso que lo mejor es tener un magnífico crucifijo sobre el altar, un gran crucifijo que sea muy bello. Y, por esa razón, colocar el pectoral bajo la casulla. Así se remarca la realidad de que en el presbiterio únicamente hay una sola cruz: la del altar. Los papas siguen llevándolo así, sin romper la tradición. Benedicto XVI y el papa Francisco han seguido esta tradición que lo era de todos los obispos.
La tradición de los pectorales episcopales siempre ha sido que no tuvieran crucificado. La inmensa mayoría de los obispos siguen respetando esa costumbre. En esto también soy claramente favorable a seguir la tradición. No sé por qué, pero me parece que estéticamente queda mejor.
Y una última cosa, el pectoral no se lleva sobre el pecho, sino por debajo de este. Queda muy simbólico eso de llevarlo sobre el corazón, pero por razones visuales queda mejor que cuelgue más abajo. Afortunadamente, así lo hace la abrumadora mayoría de los obispos. Solo algún que otro obispo joven recién ordenado, con gran idealismo por su parte, da instrucciones al joyero de que la cadena sea de una longitud tal que le caiga sobre el pecho. Pero este tipo de razones teóricas suelen ser abandonadas bastante pronto.
Ah, una última indicación. Hay obispos que cuando caminan con el báculo en la mano lo sostienen todo el tiempo unos centímetros sobre el suelo. Alguien de confianza debería aconsejarles que practiquen en el pasillo de casa. El báculo debe usarse para caminar, no sostenerlo disimuladamente sobre el suelo. A cada paso, hay que apoyarlo, haciéndolo esto de un modo natural y cómodo. Y esto incluso cuando se suben las gradas del presbiterio, tramo en el que algunos sucesores de los apóstoles se hacen un poco de lío entre los pasos y el báculo. Si yo fuera el secretario de algún obispo le diría a puerta cerrada: ?Muy bien, mucho mejor, pero vamos a ensayarlo otra vez?.

Post Data: Se recomienda la difusión de este post entre la población episcopal del orbe católico. Enviarle este post puede ser una buena excusa para añadir al final, como quien no quiere la cosa: "¿Se acuerda que me dijo que me cambiaría de parroquia? Estamos en julio y no he tenido noticias suyas".


Primer capítulo de mi batalla con Europcar

23.07.18 | 23:06. Archivado en Con clave


Hace unas semanas os conté mi viaje a Barbastro. Un viaje entrañable. Eso sí, hubo un pequeño detalle no tan agradable en esos días. Alquilé un coche para ir a Barcelona. No me importa decir el nombre de la compañía Europcar.
Cuando llego a la Ciudad Condal, me dice el chico que me recibe el coche en nombre de la compañía que el vehículo tiene un arañazo. Me fijo y veo que en el parachoques observo que es así. Tiene un arañazo (sin abolladura) de unos diez centímetros.
Me comunica que tendré que pagar ese desperfecto. Yo no sabía que esa era la norma. Lo cierto es que yo no le hice yo mínimo desperfecto. Tampoco estoy seguro si ya tenía ese problema y se le pasó al que me revisó el coche, cuando yo lo recogí. Estamos hablando de un arañazo muy pequeño. En ningún momento me rocé con ningún coche, pero soy realista y, en ese momento, di por perdido el dinero que costase la reparación.
El problema es que me llega una factura por 286 euros. ¡286 euros! Increíble. 286 euros con 60 céntimos.
Entonces me di cuenta de que las compañías te pasan la factura que quieren, a sabiendas de que casi nadie va a emprender el proceso judicial para demostrar que esa cantidad es una barbaridad. Yo vivo al lado de los juzgados y tengo un amigo abogado. En cuanto él vuelva de vacaciones, voy a ver qué me aconseja. Pero voy a luchar hasta por el último euro.
No me importa dar dinero en donaciones a las Misioneras de la Caridad, pero sí que me importa que en una factura pongan lo que les dé la gana. Y la compañía lo hace porque tiene tu número de tarjeta de crédito y un depósito de mil euros que tienes que hacer al emprender el viaje. Es lo que se llama ?tener la sartén por el mango?. 
Pero, bueno, veremos cómo acaba esta historia. No saben lo tozudo que puede llegar a ser un aragonés. Y, sobre todo, cuando hay dinero de por medio.


Retorno a Brideshead, película de 2008

22.07.18 | 16:34. Archivado en Con clave


Ayer acabé de ver la película Retorno a Brideshead. Me ha gustado mucho la película. Hay películas que son un verdadero ejercicio de elegancia. Esta es una de ellas.
Los personajes están soberbiamente delineados. Por alguna razón extraña, el personaje que más me interesó era el de Lord Marchmain, el padre y dueño de la casa. Me hubiera gustado escucharlo y verlo más.
Ese interés se deba a tratar de imaginar la vida de alguien que está en una época del final de su vida en que no tiene que dedicarse a otra cosa que a viajar, a las relaciones sociales, a la lectura, y disponiendo de todo el dinero que uno desee. Ese tipo de vidas, si son elegantes, me resultan literariamente muy interesantes.
El personaje de su esposa, la católica intransigente que amarga con su rigorismo la vida de sus dos hijos, me resultó poco creíble. Como es un lugar común, algo tan manido, me resultaba un personaje de cartón piedra. Pero el del marido, el del millonario de buen humor, relajado, que se levanta cada mañana sin tener que dedicarse a otra cosa que a sus ocios, ese sí que me resulta creíble y me daban ganas de sumergirme en su día a día.
La Mansión Howard que aparece en la película es ya de por sí un personaje y no un mero entorno. Esa casa es increíble. ¡Cuál tiene que ser la riqueza de una familia para construir semejante palacio digno de un rey! Mejor que el de muchos reyes.
Aunque en la película no aparece el mausoleo de esa finca, es sencillamente impresionante. De nuevo, perdonad la comparación, hay muchas dinastías reinantes en Europa que carecen de un panteón así.
En esto de las mansiones y de familias de este tipo, los ingleses son únicos, hay que reconocerlo. También es cierto que la campiña inglesa viste mucho. No es lo mismo si esa mansión estuviera en medio de un desierto.


Después del análisis, unas palabras para las víctimas

21.07.18 | 18:00. Archivado en Con clave


Continuo desde el post de ayer. Me iba a callar, no iba a decir nada respecto a esa negra época. Pero como algunos, bien pocos, hacen apologías de todo aquello, yo os digo a los más radicales de ese tiempo de infamia: ?Fuisteis unos maltratadores de las almas. No tuvisteis piedad de las personas sencillas que veían en vosotros personas sagradas. Manchasteis vuestras almas sacerdotales con una verdadera idolatría. Y en altares que no eran el sacrosanto altar de Dios, se vertió sangre con vuestra anuencia, con vuestro silencio, con vuestra comprensión?. ¡El sacerdote cómplice de Caín!
Lo repito: No fueron todos los sacerdotes de esa diócesis. Los radicales fueron unos pocos. Muchos otros no pecaron. Algunos, incluso, fueron heroicos en su clamor de que lo que se estaba produciendo era una aberración. Vergüenza y remordimiento para los que callaron y transigieron.
Pocas veces una desviación teológica produjo frutos tan abominables. Frutos de Mal mezclados con religión. Vosotros, los más radicales de esa época, habéis sido el escándalo de las ovejas y de los buenos compañeros sacerdotes. Porque sí, vosotros, nunca tuvisteis el apoyo de vuestros compañeros sacerdotes razonables.
Ahora, a estas alturas, ante unos pocos irreductibles que defienden lo indefendible, ha llegado la hora de que oigáis las cosas alto y claro.
No estoy criticando, ni mucho menos, a todo el clero de esa diócesis desgraciada y azotada, donde la oscuridad ha reinado demasiado tiempo. Yo solo levanto mi dedo contra aquellos que hicieron lo que da vergüenza nombrar. Solo a aquellos que apoyaron al Mal. Afortunadamente, no todos los sacerdotes en esa diócesis fueron como vosotros, malos pastores.
A vosotros, los radicales, los idólatras, os digo: ?Arrepentíos, pedid perdón, haced penitencia. No, no es que no os comprendamos. Estáis tan ciegos que creéis que los que estamos fuera de vuestro culto a Baal no os podemos comprender?.
Menos mal, menos mal, que esos radicales ya van siendo muy pocos. Lentamente esos lobos han ido cayendo en manos de una Justicia definitiva cuyo veredicto es absolutamente inapelable. Ellos, los causantes, han tenido que escuchar de labios de un airado Jesucristo, Rey de la Historia: ?Al menos, Judas Iscariote me dejó. Vosotros os quedasteis dentro de la Iglesia para hacer daño?.


Unas palabras de análisis eclesial, porque puede hacer bien a algunos

21.07.18 | 00:24. Archivado en Con clave


Una persona a la que conozco desde hace años me escribió hoy:
He echado de menos un comentario o una fugaz alusión de la muerte de X [un obispo cuyo nombre omitiré]. Sé que fue un hombre controvertido entre (?) pero para nosotros (?) fue un referente en aquellos difíciles años.
Tras meditarlo un par de minutos, escribí esta contestación:
Cuando no se puede hablar bien, es mejor callar. De monseñor Tarancón hablé porque ya es un personaje lejano, histórico.
Pero después me di cuenta de que puede haber un cierto número de personas (quizá pequeño) que esperen una palabra de mí. No voy a decir el nombre del obispo por caridad, para que queden ocultos tantos asuntos en quienes no saben nada.
De ese obispo nada voy a decir respecto a su actuación en temas de este mundo, porque sobre ese campo prefiero callar, para que no salga lo peor de mí. Solo quiero comentar alguna cosa respecto a su actuación eclesial, pues su gobierno al frente de la diócesis fue decididamente progresista, extremadamente progresista.
Durante los años de su largo pontificado, solo se ordenaba el que siguiera una muy determinada línea teológica y pastoral. Para cualquier otra posición opinable y lícita dentro de la Iglesia no había lugar. Su tiempo fue una verdadera dictadura teológica.
Los resultados hablan por sí mismos. Si miramos varios indicadores, yo lo he hecho, descubrimos que su diócesis está prácticamente a la cola de la religiosidad de esa nación. Curiosamente, ese obispo recibió una diócesis que era de las más religiosas de ese país y dejó una de las diócesis a la cola en cualquier parámetro que analicemos. Justamente al revés que un monseñor Guerra Campos o un don Marcelo. El obispo del que hablo, pero cuyo nombre callo, fue la antítesis de estas grandes figuras episcopales.
Cuando observamos la lucha infatigable de un san Agustín contra los donatistas, o la denodada lucha de san Atanasio contra el arrianismo, o la lucha, hasta la muerte, de santo Tomás Becket contra el regalismo, observamos que dentro de la Iglesia no cabe todo, que no todo da lo mismo. Seguir un camino u otro tiene consecuencias.
Quizá sea pequeño el número de lectores míos que esperaban una palabra mía sobre este obispo, pero para todos debe quedar claro que no da lo mismo que una diócesis se gobierne en una dirección u otra. ¿Quién es el obispo, como si fuera un señor feudal, para decidir de forma arbitraria quién se ordena y quién no, basándose solo en sus personales posiciones teológicas? 

La objetividad acerca de la validez de alguien para el servicio al Señor jamás puede ser sustituida por un subjetivo: ?Es que no encajas en la línea pastoral que seguimos en esta diócesis. Márchate?.
Esa línea seguida durante años, durante decenios, produjo los resultados que cabía esperar.


Número de lectores

19.07.18 | 23:19. Archivado en Con clave

Con 29.500 visitas, solo contando las directas a mi blog, la ?Carta a Ortega? se ha convertido en el cuarto post más leído de la historia de este blog. El post más leído ha sido la "Carta a Maduro" y la "Elegía a Fidel Castro".


Sigo pasando revista a las catedrales de España y de fuera

19.07.18 | 22:54. Archivado en Con clave

Ayer tuve un día de lo más agradable, se casaba un amigo. Muchas cosas podría decir de ese día, pero me voy a centrar en una crítica de la Catedral de Toledo que visité por tercera o cuarta vez en mi vida, más o menos.
El retablo gótico no me entusiasma para nada. Mucho más bonito es el de El Pilar, el de la Catedral de Huesca o el de El Paular, por citar unos pocos. No sé por qué, pero el de Toledo tiene un algo que no convence. En realidad, son los colores (que parecen modernos, aunque no lo son), la disposición de los elementos (sin gracia) y el modelado de las figuras (muy desafortunado).
A eso se añade un altar y una cátedra de las que, por caridad, no voy a decir nada. Las capillas del ábside están cerradas. No digo que no haya que cerrarlas, pero eso no favorece la visita. La cripta también está cerrada. No digo yo que no tenga que ser así, pero en fin? El altar del coro merecería un capítulo aparte por lo impresionantemente feo que es. Incluso no sé si es un altar o un sepulcro, porque traté de apartar la vista de él.
La catedral tiene elementos formidables (el coro, el claustro, los sepulcros, etc, etc), pero no sé, forma un conjunto que tiene menos encanto que otras catedrales más pequeñas. Es un templo grande, es rico, es variado? y tiene menos encanto.
Es un espacio que parece totalmente tomado por los turistas, me costaba sentir el menor atisbo de sacralidad en él. Ya he dicho en otros posts qué soluciones se me ocurren y que se podrían intentar para lugares turísticos como esa catedral. 
De momento, es un espacio que parece vacío, mundano, museístico. Y eso no es culpa de los que la gestionan. Realmente es complicado solucionar una invasión de este tipo. A veces, los sacerdotes tenemos la sensación de que no se puede hacer nada. Que conste que considero a Toledo como la diócesis con el mejor clero de España. Toledo, por los sacerdotes, son palabras mayores. Conocí esa catedral el día de Pascua y era otra cosa, era totalmente otra cosa.
Podría enumerar los muchos elementos que me gustan de esa catedral. Pero el conjunto no me gusta. Es el conjunto, no los elementos sueltos.


Firmando el final de toda una época, firmando el final de una pesadilla perfecta

18.07.18 | 13:02. Archivado en Con clave


Ayer por la noche vi un reportaje sobre la rendición de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. A mi edad ya es raro ver un documental en el que se digan cosas nuevas sobre esa guerra. Digo esto no porque yo lo sepa todo de esa contienda, sino porque los directores de documentales se empeñan en repetirnos siempre lo mismo, exactamente lo mismo y, la mayor parte de las veces, de la misma manera. Pero esta vez no.
Vi la filmación del general Jodl firmando la rendición que nunca la había visto. La delegación alemana llegó con los generales aliados ya sentados, firmaron y Jodl pidió decir unas últimas palabras, que las dijo en inglés: En esta hora, solo puedo expresar la esperanza de que el vencedor los tratará [a los alemanes] con generosidad.
A esas palabras siguió el silencio de los generales del otro lado de la mesa. Nadie les respondió, nadie les sonrió por cortesía. Ni siquiera unas palabras de despedida. Solo silencio. Impresionante. Qué momento tan impresionante.
La delegación alemana fue conducida a una prisión. Los militares aliados, entonces, brindaron con champán y festejaron la rendición. El cuerpo de Jodl, al año siguiente, colgaría de una horca.
Al ver el documental, no he podido evitar cierta conversación con cierto escritor catalán. Lo tremendo de los sacerdotes es, a veces, tener que aconsejar al que nos pide consejo, y tener que escoger el mal menor entre dos males. No he tenido que aconsejar a muchos generales en medio de una guerra mundial, pero a veces no hay más remedio que escoger entre un mal y otro mal. Eso sí, nadie puede hacer nada intrínsecamente malo, jamás. ¿Da exactamente lo mismo la dictadura represiva y llena de torturas de Pinochet que la de Mao? Evidentemente, no. ¿Prefiere usted vivir bajo la dictadura de Hitler o bajo la dictadura de Stalin? Si en una guerra hubiera que elegir entre unas omisiones o acciones, y con unas ganara Isis y con otras ganara un régimen como el de Breznev, ¿qué sería preferible? Si soy un comisario de policía, puedo dejar que asesinen a Hitler, sabiendo que hay una conjura para que le suceda Goering.
Nunca hay que hacer un solo acto intrínsecamente malo. El problema es que, a veces, sin hacer nada malo, hay que optar. 
Muchísimas veces la mejor opción es retirarse, inhibirse, no participar en nada. Pero, otras veces, la conciencia urge a favorecer el mal menor. Cuando están en juego millares de personas torturadas, decenas de miles de personas encarceladas, hay que comprender que inhibirse no siempre es lo mejor.
Una de las grandes decisiones morales que hubo que tomar por parte de la Unión Europea y Estados Unidos fue si dejar al presidente de Siria en el poder o no. Derribarlo del poder hubiera significado una cantidad de males tan impresionante que, hoy día, todos están de acuerdo en que, dadas las complejas circunstancias, lo mejor fue dejarlo en el poder. Pero hubo que pesar en la balanza males frente a males. Fue una decisión muy compleja. Pero incluso inhibirse supuso una decisión.
Aunque estas cosas parezcan episodios del pasado, también ahora, este año, hay personas importantísimas que tienen que tomar decisiones económicas, políticas, sociales, que afectarán a millones de personas y tienen que elegir entre dos males. Este tipo de decisiones si son consultadas a un sacerdote, deben ser abordadas con el mayor cuidado posible, nunca a la ligera.


Las entrañas de la tierra

18.07.18 | 13:00. Archivado en Con clave

Saludo a Enric Macià, porque me ha alegrado saber que tenemos un espeleólogo en el blog. Los reinos subterráneos, sin ninguna duda, son fascinantes y solo abiertos para las almas intrépidas. Ningún pusilánime jamás descenderá a esas simas. Un saludo.


Más pensamientos constructivos

17.07.18 | 15:55. Archivado en Con clave


Como este es un blog de impresiones, sentimientos, anécdotas, episodios y pensamientos (y algunas cosas más), dejadme compartir mis opiniones sobre el tema iniciado ayer. Opiniones sueltas, nada estructurado.
El Palacio de Buckingham siempre me ha parecido, arquitectónicamente, una masa gris anodina. Que siglos después de Andrea Palladio se sigan construyendo ese tipo de obras insulsas me parece incroyable; o como dirían los alemanes, unglaublich.La Casa Blanca no es para echar cohetes. Nueva York tiene mansiones en Manhattan que son obras maestras. Pero justamente un edificio tan icónico como la Casa Blanca es decididamente insulso. Estados Unidos tiene unas casas señoriales sureñas tan bonitas; y, en general, considero que tiene las casas familiares más bonitas del mundo. Pero la Casa Blanca, no.
Ya que ayer toqué el tema de los proyectos arquitectónicos de Hitler, diré algo más. Hitler como arquitecto era un cero a la izquierda. Todas esas maquetas que vemos en los documentales eran obra de Albert Speer y solo de Albert Speer. Y si lo hubiera llevado a cabo, el centro de Berlín se hubiera parecido a un barrio soviético de oficinas: ni hubiera sido impresionante ni colosal. Hubiera sido una mera sucesión de edificios como el edificio del Ministerio del Aire de Goebbels. En Estados Unidos se llevaba mucho tiempo construyendo de un modo moderno y bellísimo. Pero Albert Speer o no lo sabía o no supo imitarlo.
Respecto a París, tanto el Louvre, como Versalles, Los Inválidos y tantos otros edificios del mismo estilo padecen de la misma enfermedad: algo no por ser más grande es más bonito. Cosa que ya que descubrieron los griegos en la época de Pericles.
Esos edificios del llamado ?estilo clásico francés? no entusiasman a nadie. Una obra es muy buena cuando todo el mundo hace versiones de ella, aunque sean pésimas versiones: da lo mismo si es El Guernica, el Partenón, la Gioconda, el Coliseo, el David de Miguel Ángel, lo que sea. De los edificios franceses de ese tipo nadie ha hecho imitación alguna. Uno los mira y tiene la impresión de encontrarse ante un estilo indefinido. Es un estilo identificable, pero indefinido.
El Panteón de Roma es perfecto. Mientras que al Palacio del Presidente de Francia le puedes añadir otro patio, otra ala, otro piso de altura, lo que quieras, nadie va a notar que es una añadidura.
Todos coincidimos en la belleza suprema del Castillo de Osaka, del Alcázar de Segovia, de Neuchwanstein, del Alcázar de Granada; incluso, en su estilo, La Ciudad Prohibida es magistral. ¿Por qué los grandes edificios icónicos del Poder suelen ser tan poco relevantes en casi todos los países? Es un misterio.
Yo siempre he sido un demócrata. Pero la única razón que haría que yo tomara en mis manos el poder absoluto oprimiendo a un pueblo sería por razones arquitectónicas. 

Sería implacable. Especialmente con el clero.


Cuando la soberanía y el Poder se plasman en piedra

16.07.18 | 16:38. Archivado en Con clave


Ayer hablaba de grandes proyectos arquitectónicos, y concretamente de la arquitectura del Poder. El país más afortunado de todos, en mi opinión, es el Reino Unido. Su edificio del Parlamento es soberbio. Gran Bretaña es una nación de la que sentirse orgulloso y la representación de la soberanía que desprende esa construcción es magnífica. Si a eso añadimos, enfrente, la Abadía de Westminster, ¿qué más se puede pedir?
Estados Unidos tiene su magnífico Edificio del Congreso, elegante, sobrio. Pero mucho más impresionante es el Monumento a Lincoln. Es una obra más rotunda. Pero esas edificaciones no conforman una real unidad con el Monumento a Jefferson, el Tribunal Supremo, la Casa Blanca y la Biblioteca del Congreso. Son obras realmente muy buenas, pero muy dispersas. No forman una unidad. La mayor parte de los turistas solo visitan dos o tres de ellas.
Los arquitectos fracasaron en su intento de conformar un conjunto. Se trata de obras aisladas, rodeadas de entornos urbanos que no las favorecen para nada. El centro de Washington supone un fracaso total. Ni un solo turista vuelve a su casa diciendo: ?Qué bonito es Washington?. Si hubieran agrupado esos cinco elementos mencionados formando un pequeño foro romano, en un espacio reducido y peatonal, el resultado hubiera sido óptimo. Y ya no digamos nada si justo en ese agrupamiento se hubiera colocado la Catedral Nacional y el Santuario Nacional. Washington hubiera sido considerada una de las ciudades más bonitas del mundo, y con los mismos elementos, sin añadir nada.
Paris sufre el mismo mal que Washington en sus edificios del poder: lejanía, dispersión, dimensiones no humanas. Sufren el mismo mal, porque sus edificios del Poder son de la misma época y de las mismas malas decisiones. En París, el palacio presidencial y las otras instituciones del Estados son macroedificios lejanos, separados, que no conforman un conjunto unitario. Los turistas lo que visitan es el París medieval y solo el París medieval, también pasan por las grandes avenidas. Pero nadie sabe dónde están esas instituciones del Estado que he mencionado. Son invisibles.
Hitler y su arquitecto pensaron levantar un barrio de los ministerios que hubiera sido frío, muy frío. El mismo arquitecto de Hitler, Albert Speer, lo reconoció muchos años después de la guerra. Hubiera sido un barrio sin vida. Un lugar de oficinas y más oficinas. Y los edificios no hubieran sido ni siquiera especialmente bonitos. Para nada.
La república y el imperio romano tuvieron su foro. Y fue un conjunto tan insuperable que, incluso desaparecido, ha sido algo que todos han anhelado y algunos han intentado revivir siglo tras siglo.


Los ratos libres de un sacerdote escritor

15.07.18 | 09:27. Archivado en Con clave


En esta foto se me ve cuando yo era un niño y todavía no pensaba en llevar sotana. (Es broma.) Una de las grandes aficiones de mi vida es la arquitectura. Curiosamente, jamás de los jamases me hubiera dedicado a la arquitectura si yo hubiera sido laico.
En mis ratos libres, he volcado esta afición creativa en proyectos de catedrales. Allí están, a disposición de todos, Templo Isidoriano y otras dos obras más. Allí significa Biblioteca Forteniana, que es un ?lugar? de la Red.Un reto personal al que dediqué mucho tiempo libre hace años fue la creación de un complejo gubernamental que agrupara los ministerios de España en un solo sector. Fue una idea que perfeccioné año tras año, y de la que me siento orgulloso, de la que guardo infinidad de dibujos, planos y croquis. En su versión de hace años, esta idea aparece en mi novela Edipo Vasco.
Desde hace un año, decidí hacer un proyecto totalmente distinto. Esta vez no sería un sector para albergar todos los ministerios, sino un sector para albergar las altas instituciones del Estado: Congreso, Senado, Tribunal Supremo? en realidad, las instituciones de las que hablo en mi La decadencia de las columnas jónicas. En ese libro dejo constancia de lo interesante que sería un conjunto constructivo que plasmara visualmente los altos poderes de la nación: la Constitución hecha arquitectura.
Con el tiempo me decidí porque ese proyecto tuviera un aspecto Acrópolis, que, poco a poco, fue derivando en algo parecido a un foro como el romano. Por supuesto, no se trataba de una réplica del foro primitivo, sino de un proyecto radicalmente nuevo, pero con ese estilo clásico grecolatino.En fin, hoy, a mis lectores, os he querido participar esta afición mía, de la que algunos se reirán, pero que me ha hecho pasar muy buenos momentos. Esta ?acrópolis? es una idea que llevo un año dándole vueltas, perfeccionándola en mi mente detalle a detalle. 
Por favor, si me lee algún dictador que domine completamente alguna nación de Asia Central que se ponga en contacto conmigo y podemos ir hablando acerca de este tipo de ideas. Por favor, si es posible, que no sea Ortega o Evo.


La importancia del uso de la autoridad episcopal... y papal

13.07.18 | 14:13. Archivado en Con clave

Me alegro de que mis últimos posts hayan tenido tan buena acogida. Sinceramente, más de la que me esperaba. Y me alegro porque los tres exorcismos magnos que se han celebrado hasta ahora han tenido lugar por el empeño de los laicos. No por vía de presión, que no hubiera servido de nada, al revés; sino por la vía de que un laico (en cada uno de los tres casos) se lo ha dicho a alguien que tenía contactos con un obispo. Y muchas veces en la vida se logran las cosas (tanto buenas como malas) gracias a los contactos.
Alguien se preguntará si una ceremonia como la que propongo es necesaria. La respuesta es no. Necesaria no es. Pero si se hace, tiene efectos. Por eso Jesús nos enseñó al final del Padrenuestro a pedir: Líbranos del Maligno.
Alguien me comentaba si no sería mejor poner como obligatoria la oración de san Miguel al final de la misa. La verdad es que no me gusta que se pongan obligaciones. Si algo se quiere que se torne odioso, solo hay que hacerlo obligatorio. Además, después de la misa a mí me gusta dedicarme a la acción de gracias y solo a eso. Es decir, a la adoración de la Eucaristía dentro de uno, a la conversación con Jesús. No me gusta tener que hacer oraciones vocales en ese momento de intimidad entre el alma y el Misterio de la Presencia Real.
¿Bastaría con las oraciones a san Miguel, aunque se hicieran en otro momento? Las oraciones a ese arcángel son utilísimas y llenas de beneficios. Pero eso no significa que ya sea superfluo un gran exorcismo nacional en algunos casos. Pensemos que si Jesús nos enseñó la importancia de que dos personas se reúnan para pedirle algo al Padre, cuánta más trascendencia tendrá una reunión del obispo, el clero y los fieles para pedir la protección frente a los lobos. Y cuánto más si son varios obispos los que se reúnen con ese propósito. Ya no digo nada si la reunión es del Papa con sus cardenales en la tumba de Pedro, centro de la Iglesia.
¿Esta ceremonia de un exorcismo magno es necesaria? Rotundamente, no. Pero si se hace tendrá efecto. Si no se hace, no se obtendrán esos beneficios.
Además, el Papa ha tomado el nombre de Francisco. Y san Francisco ordenó a uno de sus frailes que exorcizara a todos los demonios que se habían concentrado en la ciudad de Arezzo.
Hace cien años, la Virgen pidió la consagración del mundo. Ahora se hace necesario un exorcismo solemne y universal. Antes de un cuarto de siglo, la siguiente ceremonia será la huida de Roma. El mundo se va hundiendo en las tinieblas postcristianas. Los huevos pronto irán eclosionando y lo que ahora nos parece impensable será titular de los periódicos.


La batalla espiritual y los conflictos de la tierra

12.07.18 | 14:20. Archivado en Con clave


No solo considero que Venezuela o Nicaragua requerirían la realización, por parte de los obispos, de un exorcismo magno; sino que sería muy bueno hacer ese ritual en la Basílica Vaticana para toda la Iglesia.
Un exorcismo con cardenales, arzobispos, obispos, monseñores, sacerdotes, diáconos y laicos. Todos unidos en una gran oración dirigida al Padre Celestial para que aleje las fuerzas demoniacas de la Iglesia y el orbe. Un exorcismo con participación ecuménica, tanto de anglicanos, protestantes, ortodoxos y coptos.
Una ceremonia realizada a puerta cerrada que se convertiría, además, en un recordatorio de que nuestra lucha no es solo con el secularismo o los lobbys del género o los populismos, sino también contra el Adversario de Dios, el adversario por antonomasia. Ese enemigo de la Iglesia que es el Enemigo cuyo odio proviene de las profundidades del Tiempo.
El cuento de la Criada, Evo Morales, la ley del aborto en Argentina? son elementos menores en el tablero de ajedrez. Lo que resulta evidente es que las fichas del bando de Dios están retrocediendo en ese tablero.
Los pastores de la Iglesia pueden conjurar a las turbas del Abismo. Hagámoslo, y hagámoslo del modo más bello y solemne que podamos. Hagamos ese rito como si pudiéramos ver con los ojos de la carne, delante de nosotros, a esos monstruos espirituales.
Ojalá que cada diócesis del mundo tuviera su exorcista. Pero ya que eso ahora no lo tenemos, al menos, que se hagan aquí y allí estos exorcismos solemnes, generales, que, sin ninguna duda, están llenos de poder.


Los huevos que van madurando

11.07.18 | 15:39. Archivado en Con clave


Por si me lee algún sacerdote de Nicaragua, me atrevo a sugerir que los obispos hagan un exorcismo magno sobre su país. Bien sea algún obispo en su catedral, bien sean varios obispos reunidos en algún gran templo. El ritual se encuentra para ser descargado gratis en Biblioteca Forteniana.
Sugiero esto porque los problemas que hay en Nicaragua (como los que hay en Venezuela, México, Bolivia y otros lugares) no son meramente materiales, políticos o económicos. La raíz más profunda de todo mal es siempre espiritual. Un gran exorcismo nacional no va a acabar con todos los males; pero, al menos, se alejará a parte de los demonios de esas tierras. Y eso no es poca cosa. Sería una gran ayuda en esa situación de conmoción nacional.
Además, y esto no es lo más importante, la gente tendrá la sensación de que los obispos y sus sacerdotes se unen para hacer algo específico para una situación peculiar. Un ritual inusual para una desgracia inusual. Este aspecto psicológico no es, ni mucho menos, lo más importante. Pero tampoco hay que despreciarlo: la gente precisa de rituales, de ceremonias. De ceremonias gozosas, como la coronación de un rey. De ceremonias luctuosas, como todo el ritual de los novendiales por la muerte de un sumo pontífice. En Fátima, no lo olvidemos, la Virgen una de las cosas que pidió fue una procesión. Algo que puede parecer humilde, pero no le debió parecer tan poco importante, pues lo pidió.
Pero si sugiero esto, es porque estoy seguro de que un exorcismo nacional tendría efecto en el mundo invisible de los malos espíritus. Me sorprende ver cómo el Mal se ha extendido por toda Latinoamérica en los últimos veinte años. Es algo evidente. Algo que está sucediendo en cada vez más países: criminalidad desatada, países que pierden sus libertades, corrupción creciente en otras naciones, las ideas neocomunistas que regresan. Sin contar con todo el secularismo de Europa que ha desembarcado y ya ha contaminado a grandes partes de la población. Con lo cual, toda la lucha de género se reproduce allí.
Hoy tenemos en la televisión El cuento de la criada. Mañana tendremos series y películas en las que la Iglesia Católica será la responsable futuros fascismos, de venideros campos de concentración. En las películas actuales, ya se acusa a la Iglesia de haber hecho en el pasado las cosas más increíblemente perversas. En Hollywood, los cristianos ya hemos perdido el pasado. Ahora queda que se nos acuse de ser la perdición del futuro.
Un exorcismo magno en un país puede ayudar muchísimo. Pero solo será un respiro. Porque es todo Occidente el que se mueve contra el cristianismo. Primero fue un apartarse de la Iglesia. Ahora ya se mueve, lentamente, contra ella. La vida monástica se fue marchitando en los últimos cuarenta años. Ahora va, simplemente, desapareciendo.
Por eso el Mal va floreciendo cada vez con más vigor.


¿Notáis alguna diferencia entre los dos rostros?

10.07.18 | 15:05. Archivado en Con clave

¿Notáis alguna alguna diferencia entre el rostro de cierto millonario centroamericano y el santo obispo Helder Cámara? Una faz respira oscuridad. La otra, luz y amor. A ver si adivináis quién es el uno y quién es el otro.


Más reflexiones sobre el sufrimiento de pueblos enteros

10.07.18 | 14:56. Archivado en Con clave


Lo que sucede en Venezuela me hace preguntarme por qué el Mal puede ser tan resistente, tan exitoso, tan duradero. ¿Por qué Stalin murió sin demasiados dolores ya anciano? ¿Por qué Mao Tse Tung murió de parecida manera?
La respuesta la encontramos en la Biblia. Sinceramente, está allí. A veces, los hombres encuentran justicia (para bien o para mal) en su camino sobre la tierra. En otras ocasiones, la retribución es ultraterrena. Es tan sencillo como eso.
No me causa ninguna alegría que espere un castigo eterno a los que no están inscritos en el Libro de la Vida. Pero, ciertamente, Dios nos habla de ese tremendo abismo de dolor que es la Gehenna del fuego inextinguible.
Maduro, Evo, Correa, Ortega, Castro, los que fueron dictadores de Argentina y Chile, todos, de derechas y de izquierdas, tendrán su juicio. Un juicio sin fiscales ni abogados. Dios ya lo sabe todo. Nadie hay más bueno que Dios. No sé qué sentencia recibirán. Pero cada uno de ellos tendrá su sentencia.
Pero debe ser tremendo mirar el Libro de la Vida, volverlo a mirar, y darse cuenta de que el nombre de uno no está inscrito allí.
A los que ahora sufren les parece que el castigo de Dios es pequeño. Pero a los réprobos les parecerá increíble que, en tan pocos años, ellos pudieran caer en la condenación eterna. Y los que se salven comprobarán el peso, dureza y acritud de sus pecados. Nuestro Maestro nos enseñó una parábola en la que se dice:
Pero Abraham le contestó: ?Hijo, acuérdate que en vida tú recibiste tu parte de bienes, y Lázaro su parte de males. Ahora él recibe consuelo aquí, y tú sufres".


Carta a Daniel Ortega, dictador de Nicaragua

09.07.18 | 22:52. Archivado en Con clave


Estimado Daniel Ortega, dictador de Nicaragua:
Usted ha lanzado a la turba contra los obispos. Una turba bastante exigua, pero que compensaba con violencia la pequeñez de su número. Los obispos han intentado hablar a la turba. Inútil intento. Nunca se puede razonar con una turba que vocifera.
Nuestro Maestro nos dijo, hace ya casi dos mil años: Quien a hierro mata a hierro muere.
Tenga, Daniel, cuidado. Porque quien lanza turbas contra los obispos, algún día puede encontrarse de cara a cara frente al Pueblo ya totalmente descontrolado. Y le aseguro que no podrá hablar ni razonar con una turba. La Historia nos ha demostrado que si existe una bestia insaciable en su crueldad es una masa humana llena de furia.
Usted es un dictador y lo sabe. Nadie lo sabe mejor que usted. Nadie sabe cómo usted ha acabado con la democracia en su país. ¿Quién mejor que usted nos podría explicar cómo logró acaparar todos los poderes, cómo logró derribar todas las barreras constitucionales?
Márchese a casa. A la casa que tiene fuera de la que llama su patria. Es cierto que si se va, perderá una fortuna. Ya tiene una gran fortuna. ¿Por qué tanta ambición? Si se aferra a su fuente de ganancias personales, algún día puede comprobar que un pueblo oprimido resulta imprevisible. Y en un solo día se puede pasar del despacho presidencial a un calabozo militar.
Cierto que usted piensa que puede hacer como Maduro en Venezuela. Pero no dude de que hay designios desconocidos por los que el Señor ha permitido tal aberración en Venezuela. Tal aberración se ha permitido y se sigue permitiendo. Pero los designios del Señor siguen adelante. No le deseo a usted enfrentarse a la ira divina. Deje a su pueblo libre. Libere a toda una nación.
Me despido de usted, deseándole que no se arroje usted mismo a un abismo de poder y represión, cuyas llamas le perseguirán en este mundo y en el otro.


La saturación de los espacios sacros

09.07.18 | 15:38. Archivado en Con clave

Estimado Arístides: Sí, los de Santiago deberíais poder ir a vuestra catedral a poder orar un rato con tranquilidad. Con la reorganización que propuse, podríais recuperar para la oración tranquila, en silencio, ese magnífico espacio sagrado. Pero yo creo que será mejor que le pases al arzobispo mi libro Templo isidoriano para ver si se anima a construir algo parecido a la Catedral de san Abán en las afueras de Santiago. Así los peregrinos podrían ir a la Catedral Antigua y a la Nueva. Otro aliciente más para ir a Santiago.
Pero, en realidad, bromeo. Las posibilidades de que se construya un ?templo isidoriano? en Santiago son -300,87. No me hago ilusiones. Pero Santiago es un ejemplo de cómo hay recursos materiales y afluencia de peregrinos suficientes como para que un templo isidoriano se construyese en no demasiados años. Pero lo dicho: no me hago ni la más mínima ilusión.
Y eso que hace pocos días me pasaron el proyecto de una nueva catedral que se quiere construir en cierta diócesis. Y observo que muchos clérigos en las curias siguen pensando que una catedral no es otra cosa que una iglesia grande. No se les ocurre que pueda ser un espacio con necesidades y fines peculiares. A lo que hay que añadir que la mayoría de los arquitectos de templos tienen una clara predisposición a diseñar cosas parecidas las catedrales como si fueran naves espaciales.
La repetición de desastres es tan notable que la Santa Sede debería sacar un documento pidiendo encarecidamente que cada proyecto de nueva catedral sea remitido a Roma, solo para ofrecerles asesoramiento. Porque la libertad ha sido usada muy mal. Las catedrales sufren.

En este tema sí que estoy a favor de la dictadura. Si yo pudiera castigaría con penas distintas a los arquitectos culpables, con penas de acuerdo a su culpabilidad. Todos sufrirían, pero cada uno según su responsabilidad. El Vaticano debería crear un gulag donde esos arquitectos se reformaran. Sus catedrales ya no se podrían remediar; pero, al menos, ellos sí.


Sermones 1563-1568

09.07.18 | 13:55. Archivado en Con clave

 
Sermón 1559Lo santo, la Eucaristía, los no creyentes, los pecadoreshttps://www.ivoox.com/sermon-1559-lo-santo-eucaristia-no-audios-mp3_rf_26764935_1.html
Sermón 1560Solemnidad de la Santísima Trinidad, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1560-solemnidad-santisima-trinidad-i-audios-mp3_rf_26958261_1.html
Sermón 1561Solemnidad de la Santísima Trinidad, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1561-solemnidad-santisima-trinidad-ii-audios-mp3_rf_26958310_1.html
Sermón 1562Solemnidad de la Santísima Trinidad, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1562-solemnidad-santisima-trinidad-iii-audios-mp3_rf_26958613_1.html
Sermón 1563Solemnidad de la Santísima Trinidad, IV partehttps://www.ivoox.com/sermon-1563-solemnidad-santisima-trinidad-iv-audios-mp3_rf_26958906_1.html
Sermón 1564La Iglesia como misterio de comuniónhttps://www.ivoox.com/sermon-1564-la-iglesia-como-misterio-comunion-audios-mp3_rf_26958987_1.html
Sermón 1565La misa como conmemoración de la Pasión de Cristohttps://www.ivoox.com/sermon-1565-la-misa-como-conmemoracion-la-audios-mp3_rf_26959096_1.html
Sermón 1566El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1566-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959419_1.html
Sermón 1567El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1567-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959616_1.html
Sermón 1568El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1568-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959708_1.html


Monjes de Norcia

08.07.18 | 22:50. Archivado en Con clave


Hoy he visitado al sacerdote ortodoxo de los rumanos en Alcalá. La iglesia que han construido le ha quedado muy bien. Ir con la sotana y la teja bajo el sol de julio a la gente le debía parecer que era agobiante. Pero, aunque su iglesia estaba a media hora de distancia andando, la verdad es que no he sentido calor ninguno. Para los sacerdotes que me lean, he ido con una sotana de algodón (95% de algodón) y muy amplia de mangas y de ruedo. Debajo de la sotana llevo una camisa de manga corta, también de algodón.
El pobre cura ortodoxo llevaba desde las 8:00 de la mañana rezando y cantando sus oraciones. Ha acabado a eso de la 1:00 de la tarde. Les ha quedado muy bien el templo. Al llegar me he sentado en la última fila y he esperado a que el párroco acabara sus oraciones por los difuntos. Después, le he dado mi enhorabuena por la iglesia.
Este domingo ha estado lleno de cosas. No he podido leer ni un minuto. Tampoco escuchar misa. Dios lo ha llenado de gratísimas visitas. Gratísimas. Eso sí, he andado mucho.
En Alcalá hay muchos sacerdotes. Pero, sin duda, soy el que más anda por la ciudad. Todo el que quiere hablar conmigo, le digo: hablamos dando un paseo. Si todos los curas andaran tanto como yo, cada día, y lo hicieran con sotana, los ciudadanos de esta ciudad pensarían que el clero ha invadido la ciudad.
Por la tarde me han venido a visitar dos sacerdotes y un seminarista, con lo cual he tenido una misa de esas que tanto me gustan con tres celebrantes y dos acólitos, incienso, oraciones cantadas.
He rezado muy a gusto hoy. Y tanta espiritualidad ha estado coronada por una buena cena al final del día. ¿Qué más se puede pedir? Hoy he estado especialmente feliz y sigo feliz. Y voy a seguir pidiendo al Señor que me instruya en los próximos días acerca de cómo santificar el próximo domingo.
Un buen padre marista de Madrid, hace pocos días, me hizo una entrevista para su canal, aquí pongo el link:https://www.youtube.com/watch?time_continue=3742&v=LbMOGEtXUHQ


El descanso dominical de los sacerdotes

07.07.18 | 22:02. Archivado en Con clave


Una de las cosas que me he preguntado muchas veces es cómo puede un párroco santificar el domingo. El descanso del día del Señor no es un asunto sin importancia. No lo enfoco esto desde un punto de vista legal-bíblico, sino de sus beneficios para el alma.
El párroco de un pueblo pequeño puede confesar media hora y celebrar misa, exponer el Santísimo Sacramento por la tarde, y dedicar el resto del día al descanso, a sus aficiones, a la oración.
Pero lo normal es que un sacerdote tenga varios pueblos pequeños y como mínimo tenga medio día enteramente ocupado. En ese caso, puede dedicarse al descanso por la tarde, medio día.
El problema es el sacerdote (párroco o coadjutor) de una parroquia grande. En esos casos, el domingo tendrá más trabajo que ningún día de la semana.
Mi consejo es que si un sacerdote no puede dedicar al descanso el domingo, dedique un día de la semana, el que sea, al descanso, sus aficiones y la oración. Pero todo ser humano tiene que tener un día entero dedicado a cumplir este precepto del Antiguo Testamento, que la Iglesia asumió, eso sí, desde el espíritu del Nuevo Testamento.
No aconsejo a los párrocos el poner reuniones los domingos. El domingo es un día para estar en familia, para dedicarlo a la oración. 
Yo mañana sí que voy a tener el día libre. Pienso leer mucho, escuchar música, ir a visitar a un sacerdote ortodoxo rumano y rezar, tal vez no mucho más tiempo que los días de diario (ya veremos), pero sí mejor que el resto de los días de la semana que ha pasado. Me propongo santificar lo mejor que pueda el domingo. Honrar a Dios haciendo que un día sea santo. Santificar a través de la oración y el descanso.
Me he dado cuenta, meditando ayer la Biblia, que descuido este serio mandato salido de la Boca del Altísimo, que tengo que hacerlo mejor. Y en este caso ?hacerlo? implica algo peculiar, algo que tiene mucho que ver con la fe en el Señor del Tiempo.

Si alguien piensa que lo del descanso es cosa de los judíos, le animo a leer el Catecismo de la Iglesia Católica, o el documento de la Santa Sede titulado Dies Domini. Nosotros los católicos también descansamos, también santificamos nuestro día sagrado.


Propuesta de reforma de la Catedral de Santiago de Compostela

06.07.18 | 14:07. Archivado en Con clave


Hace unas semanas estuve en Santiago de Compostela. Resulta evidente que la catedral está al límite de saturación. ¿Qué significa eso? Significa que si se incrementa algo más la afluencia de peregrinos, la gente ya no podrá avanzar por el templo: todo el espacio estará ocupado por personas tratando de recorrerlo. Eso ya ha pasado en más iglesias del mundo. La solución consiste en formar una cola y permitir la entrada de la gente solo en la medida que vaya saliendo. Así es en el Vaticano. La media de espera en verano para entrar es de hora y media.
Yo propongo una solución. Habría dos puertas de ingreso. La nave central quedaría solo para la oración. La gente que entrara por la puerta de la oración sería dirigida hacia la nave central. La cual estaría separada de las naves laterales por un cortinaje de tres metros de altura.
La nave central estaría iluminada sólo por la luz natural y la de las velas, hasta la noche. Sería un lugar de silencio y meditación.
La cola de los que quieren recorrer la catedral solo podría recorrer el entero perímetro interno de la catedral: naves laterales, girola, crucero. Lo recorrerán en una sola dirección, sin detenerse. Si hubiera poca afluencia de peregrinos, podrían detenerse y hasta hacerse fotos si quieren. Pero lo normal será que la afluencia de peregrinos y turistas crezca, así que será un recorrido pensado para recorrer el espacio sin obligar a los de afuera a esperar largo tiempo para entrar. Y, en muchos meses invernales, podrán recorrer la catedral sin prisa alguna, deteniéndose donde lo deseen.
Como muchos peregrinos vienen en grupo con un sacerdote, los grupos podrán apuntarse para ser llevados a una de las varias capillas: bien para escuchar una predicación, bien para celebrar misa.
Lo ideal es que cada día se celebrara una gran magnífica misa, con toda solemnidad, en la plaza. Habilitando en su centro un espacio elevado. Con la gente sentada en el suelo. Ahora mismo no caben en la estrecha nave central. Pero no podemos esperar ninguna colaboración de las autoridades para esto. Así que sería mejor celebrar esa misa en el claustro de la catedral. El botafumeiro se encendería todos los días a una hora determinada. Pero la misa se celebraría en un lugar donde cupieran todos y todos pudieran ver el altar. El claustro es una buena solución.
La visita a la imagen del santo y su cripta podría regirse de un modo que evitara la formación de colas excesivamente largas. Pero, de momento, esas colas parecen asumibles. Aunque yo soy partidario de que la buena organización debe evitar cualquier cola, aunque solo sea de veinte minutos. Pero no lo voy a explicar aquí por no alargar este post.
Solo acabaré diciendo que, en mi propuesta, la Catedral de Santiago tendría varios espacios completamente diferenciados: un lugar para solo orar (la nave central) aislada por un grueso cortinaje, un espacio dedicado para poder recorrer la catedral (naves laterales, girola, crucero), un espacio para los grupos (capillas) y un espacio para la Misa del Peregrino (el claustro).
Si no se hace nada, cada vez será más difícil orar en esa catedral; cada vez parecerá más un museo lleno de gente. Con esta reforma propuesta se evitaría la saturación, las colas, el corazón de la catedral se dedicaría solo a la oración, y la Misa del peregrino se realzaría al no estar tan limitado el número de los que pueden asistir a ella.


La Catedral de la Almudena: una crítica estética

05.07.18 | 21:09. Archivado en Con clave

La cripta de la catedral de la Almudena es preciosa, arquitectónicamente preciosa. Pero está rabiosamente mal decorada. La cripta, impresionante y magnífica, requiere de un plan que reestructure totalmente todos los contenidos que se han ido acumulando, durante un siglo, sin orden ni concierto. De hecho, el desconcierto que muestra es tan espantoso que me recuerda un poco a algunos decorados del cine expresionista alemán. Por cualquier lado espero que aparezca el Golem o un nieto del Dr. Caligari. Han convertido una formidable cripta neorrománica en un desconcertado desván expresionista.
No he estado desde hace años en la cripta, pero su iluminación (cuando estuve) era catastrófica. Y mejor no hablar de los enterramientos de la parte de atrás, la parte cerrada no accesible al público. Me produce escalofríos pensar que yo pudiera tener que estar allí siglos esperando la trompeta del Juicio Final. Sin duda, antes que allí preferiría ser enterrado en el Mausoleo de Lenin o en un trozo de una jungla vietnamita, entre la chatarra de los bombarderos.
El desastre de la decoración de la cripta se va repitiendo por fases en la decoración de la magnífica catedral construida sobre la cripta. Con todo respeto a la Curia de Madrid, ya se le ha señalado por parte de muchos entendidos (unos de forma individual y muy caritativa, y otro de forma colectiva y oficial) que la catedral requiere de un plan general a cargo de un gran especialista. Y no que se sigan acumulando cosas y más cosas en sus naves, en sus capillas, en sus paredes, según el buen entender de quien tiene solo buena voluntad y ninguna preparación. El problema de muchas de las actuaciones de los últimos años es que tienen ya difícil arreglo.
La catedral se hizo muy bien. Es una obra magnífica de Fernando Chueca. Pero en su decoración han concurrido unas cien manos, cuya única característica esencial era actuar sin ningún concierto entre ellas. Cualquier día podemos encontrar en alguna capilla al caballo disecado del Mío Cid al lado de san Antón. Incluso tengo el recuerdo de haber visto la momia de algún canónigo al lado de la de algún faraón.
Sirva este post como elegía a una catedral bella y pura cuando salió de la nada, bella en sus formas arquitectónicas puras, pero que ha sufrido un progresivo e implacable proceso de desfiguración que ya tiene muy difícil solución.
Pero tampoco sufro mucho, porque compruebo que entre el clero muy pocos han captado que algo no funciona. Y entre los pobres turistas que llegan allí agotados de El Prado, acalorados por el Palacio Real, todavía hay menos que noten algo que desentone. Así que dejo constancia del asunto, pero eso es todo. Esto es como cuando le dije a una persona (no daré más detalles) que mi músico favorito era Bach, y me preguntó: ¿Canta bien?


Esto sí que era un presidente con energía

04.07.18 | 15:28. Archivado en Con clave


Ahora que se celebra el 25 aniversario de la Catedral de la Almudena, es el momento para desvelar algo que ya muchos saben, pero que la mayoría desconoce. Lo que voy a decir resulta tan increíble que aseguro que es como voy a decir: fue Felipe González, presidente de España, el que consiguió el dinero para acabar la catedral. Sí, ya sé que resulta increíble siendo un hombre cuya relación con la Iglesia fue un poco? cómo decirlo, problemática.
Sospecho, solo es una sospecha, que el rey Juan Carlos ya debía estar pensando en la boda de su hijo. Y que fue el monarca cazador el que debió decirle al presidente que a ver si le podía dar un empujón esa construcción que estaba durando más que la construcción de todas las pirámides de Egipto. Lo de la intervención del rey es una suposición. Lo que sí que es seguro es que el presidente del Gobierno preguntó cuánto se necesitaba para acabar de una vez la catedral. 
Cuando la archidiócesis le dijo cuál era la cantidad, me consta que preguntó varias veces si con esa cifra se acababa. Hubo que asegurarle que sí. Le parecía que era poco dinero. Pero es que la Iglesia española es pobre, muy pobre.
Y fue Felipe el que hizo varias llamadas a unos cuantos empresarios, y fueron estos los que dieron las donaciones.
Así que cuando leáis en el Libro de Esdras que el escriba construyó el Templo por mandato de Artajerjes (que era persa), no os extrañéis, que cosas más raras han sucedido.


Una cuestión moral

03.07.18 | 15:02. Archivado en Con clave


De una persona que está acabando un trabajo académico, recibí la petición de escribir algo acerca de la responsabilidad moral de las personas posesas. La respuesta es muy sencilla. Aunque podría parecer que es un asunto complejo, no es así.
Toda acción del demonio tanto en un poseso, como en un individuo que padece una influencia demoniaca de cualquier tipo, al final se reduce a que eso es una tentación. Unas personas son tentadas de un modo extraordinariamente insistente. Otras de un modo muy vehemente. El demonio puede estar alrededor de la persona o, incluso, dentro de ella. Pero esa acción solo implica mayor o menor tentación. Mayor o menor presión sobre la inteligencia, la imaginación, la memoria. La persona puede sentir ciertos sentimientos (por ejemplo, de odio) o venirle continuamente ciertos recuerdos o razonamientos contra la fe, etc.
El poseso únicamente en la fase de trance no es responsable de lo que hace. Únicamente en esa fase. De hecho, lo normal es que no se acuerde de nada de lo dicho o hecho.
Pero el resto del tiempo, el individuo puede resistir la tentación en mayor o menor medida. Por supuesto que, en la mayor medida en que puede resistir la tentación, en esa misma medida es más responsable. En la medida en que la tentación sea más vehemente y más continua, la responsabilidad encontrará atenuantes. Pero solo son atenuantes, porque no perderá la libertad. Solo durante el trance, no puede ejercer la menor resistencia, porque, de hecho, se pierde la consciencia.
Ahora bien, es cierto que algunas personas están tan debilitadas para resistir ante ciertas pulsiones (sea sexo, alcohol, juego o drogas), que su responsabilidad a veces se reduce al mínimo. Ven que algo está mal, pero existe en ellos un vicio, es decir, una facilidad para caer que consigue que caigan con facilidad y frecuencia. Qué parte haya del demonio en estas tentaciones, no se puede saber. Ciertamente, en esos casos de personas encadenadas a un vicio hay una parte del demonio. Pero resulta imposible saber cuánta parte se debe a la acción del demonio y cuánta parte a la acción de la propia naturaleza caída.
Los endemoniados, por lo tanto, no caen en una categoría moral especial, ni se requiere de criterios específicos para aconsejarles. Los consejos serán los mismos que se aplicarían a personas muy tentadas o muy debilitadas ante ciertos vicios o muy obsesionadas con ciertos temas.


Entre la restauración y la extinción

02.07.18 | 20:05. Archivado en Con clave


Hoy he hojeado un buen rato el libro de Francisco Delgado Calvo sobre los prebendados de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares, que es, actualmente, la catedral de la diócesis. Se nota que el autor es tan erudito como trabajador. No todos los autores lo son, ni lo uno ni lo otro.
Me ha hecho gracia que en unas ordenanzas de 1481 se dice que muchas veces accaesce que los beneficiados de las iglesias se entrometen en el choro a decir y a rezar sus horas canónicas. ¿Qué significaba esto? Pues, lo siguiente: Algunas veces, llegaba la hora de, por ejemplo, ir al coro al rezo de vísperas; y al sacerdote le faltaba rezar la hora nona. Había tenido trabajo, compromisos sociales, lo que fuera, y no la había podido rezar antes. Y, como el rezo coral de los sacerdotes presentes era cantado y, por lo tanto, mucho más lento que el mero recitado, él sentaba en su escaño e iba rezando de su breviario la hora de nona. Una vez acabado el recitado en voz muy baja de esa hora, seguía con vísperas. Y cuando alcanzaba la parte que el resto de los canónigos estaban cantando, él se unía al canto y proseguía con ellos.
Hay que hacer notar que el rezo cantado de una hora canónica duraba casi tres veces más de tiempo de esa hora meramente recitada. Haciendo eso, cumplían con la asistencia al coro (que para ellos era una obligación) y ahorraban tiempo, al unir dos horas canónicas.
¿Qué sucedía con eso? Pues lo dicen las ordenanzas: Ca en tanto que rezan, cesan de cantar muchas veces. El original dice ?ca?. Así que hubo que tomar cartas en el asunto y prohibir esa mala praxis totalmente.
Otra línea que me ha llamado la atención de esas mismas ordenanzas es la que prohíbe: Que al tiempo de las procesiones y de la misa mayor no digan missas en la iglesia.
Sí, resulta sorprendente que se simultanease la misa mayor con misas en las capillas. Resulta evidente que, tratándose de la misa mayor, todos, clero y pueblo, se uniesen en la más solemne.
Leyendo el libro, he recordado que cuando se funda el cabildo en 1479: había cuatro dignidades, diez canónigos y seis capellanes. Las dignidades eran las de abad, tesorero, capellán mayor y chantre.
Hay un sacerdote de esta diócesis (que lleva sotana, no diré más) con el que llevo tramando complots para la restauración del cabildo de nuestra catedral. Aunque, en realidad, habría que hablar de ?revivificación?, porque quedan tres canónigos vivos. Pero el más joven de ellos ya atravesó la barrera de los 80 años hace mucho.
Así que nuestra lucha (mein kampf) por la revivificación capitular es una lucha contra reloj. Estamos situados a medio camino entre la revivificación y la extinción. Menos mal, ¡menos mal!, que pocas especies son tan resistentes, tan longevas, tan aferradas a la vida, como la de los canónigos. Los científicos harían muy bien en tratar de descubrir el ?gen canónigo?.
Creo que el verano podría ser un buen tiempo para volver a tramar algún contubernio que lleve a dotar de cabildo a la catedral.


Los obispos, como verdaderos pastores,defendiendo, una vez más, a las ovejas

01.07.18 | 11:29. Archivado en Con clave


No he dicho nada, en los días pasados, acerca de Nicaragua, porque me sentía muy triste acerca de la situación allí. Pensar que seis millones de habitantes pueden caer en un régimen parecido al chavista de Venezuela me parece una pesadilla. El problema es que la infiltración en los poderes del Estado ya se ha producido.
Además, me equivoqué con Venezuela. Pensé que la caída de esa dictadura estaba cercana y ya se ha visto que no ha sido así. Ahora mismo, para cualquier venezolano que me pregunta, no tengo ningún mensaje distinto que el del Libro de Job.
Al menos, los obispos de Nicaragua (como los de Venezuela) no solo han estado a la altura de las circunstancias, sino incluso más allá: han sido y son heroicos.


Domingo, 19 de agosto

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