Blog del Padre Fortea

Teologia, libros, los libros que reflejan la realidad del mundo espiritual

20.10.17 | 22:21. Archivado en Con clave

Cuando iba yo hoy al hospital por la mañana y cuando volvía después, iba pensando en una cosa, todo el tiempo en un solo tema: en el infierno. Ya os dije hace tiempo que estoy dándole vueltas a un futuro libro mío para dentro de un año o dos. Un libro que sea la síntesis de la reflexión de mi vida acerca de la condenación eterna.
Mi pensamiento sobre este campo aparece desperdigado en varios de mis libros. Finalmente, toda mi evolución la reuní y recapitulé en mi libro Las corrientes que riegan los cielos. Un libro feliz del que me siento satisfecho. Pero ahora llega el momento, o así lo siento, de ir más allá de esa obra. Siento el impulso de realizar una síntesis final.
Os puedo asegurar que, según entendamos el infierno, así enfocamos la moral. No digo que cambie el objeto de la teología moral, pero sí el enfoque. La concepción de cómo tiene que ser el infierno la he ido cambiando a través de mi vida. Ha sido un camino que realicé a solas: entre los que no creían en su existencia y los que se limitaban a repetir lo ya dicho.
La concepción que tengo ahora del infierno es muy distinta de la que tuve en el seminario. Es un viaje que he realizado sin compañía. El infierno tiene que ser de una determinada manera en sus líneas generales, porque existe en el ser de un Dios infinitamente bueno. El infierno tiene que discurrir en un determinado cauce. Jamás nos excederemos en confiar en la voluntad de Dios de hacer lo menos dura posible la existencia de los condenados.
La comprensión lo más perfecta posible del estado de alejamiento definitivo de Dios permea nuestro entendimiento de la gravedad o no de los pecados sexuales, del concepto de ortodoxia, del modo en que afrontamos la dicotomía conservadurismo-progresismo o fidelidad-compasión, por sólo poner algunos ejemplos; aunque estos no en vano.
No es lo mismo defender la ortodoxia pensando que la más mínima transgresión nos arriesga a las llamas eternas, que profundizar en la ortodoxia bajo la luz de un Dios paternal y nada inquisitorial. Un enfoque es el de las iglesias orientales ortodoxas. Otro enfoque es el de la Iglesia Anglicana; no pensemos de un modo simplista que la Iglesia Anglicana no busca y ama la ortodoxia de la fe, la ortodoxia en la teología. Pero, aunque ambas iglesias buscan la verdad, evidentemente, lo hacen desde enfoques distintos.

Una Trinidad que aborrece lo inquisitorial nos lleva a buscar la verdad de la Teología de un modo exquisito, pero sin tensión. En algunos defensores de la verdad, hay tensión, una mala tensión. Dios no es inquisitorial. Dios no es como piensan muchos de sus ?defensores?.


Blade Runner a secas, y Blade Runner segundas-partes-nunca-fueron-buenas

19.10.17 | 16:13. Archivado en Con clave


Las dos fotos de los jefes de las corporaciones son el perfecto ejemplo de Blade Runner I y Blade Runner II. El segundo malo, Wallace, podéis ver en la foto de abajo cómo es teatral, exagerado, histriónico. Dice cosas que intentan, en vano, ser muy profundas. El primer malo, Tirrell, habla normal, actúa de un modo normal y nunca dice nada especial, se conforma con ser él mismo.
La gran literatura, un gran guion, huye de buscar los grandes momentos a posta, las grandes frases. Estas cosas llegan por sí mismas. Cuando hay una gran historia, los grandes momentos aparecen sin pretenderlos, casi diría que sin poder evitarlos. Porque el autor intenta contenerse, el guionista busca evitar el efectismo. Pero las historias magistrales desembocan en esos momentos supremos de forma irremediable.
Toda la trama de El Padrino I acaba simplemente en que la cámara, desde fuera del despacho, observa (hasta que se cierra la puerta) cómo ?la familia? le besa la mano al hijo de Vito Corleone. Eso es todo. No hay necesidad de más.
Toda la trama de El Padrino III acaba en el mafioso muriendo en el jardín. Un final de una elegancia muy difícil de superar.
No puedo dejar de constatar que los que veneramos la memoria de Blade Runner I, en realidad, admiramos la impresión que nos produjo hace treinta años ese prodigio. Todo envejece.
Por la mañana, vi la mitad de Blade Runner I (durante el desayuno y el almuerzo) y por la tarde vi la segunda parte. Y no podía dejar de pensar en lo mucho que ha envejecido Harrison Ford. La mala segunda parte, para mí, se transformó de esa manera en una historia (real) acerca del paso del tiempo. ¿Tanta agua ha pasado ya debajo del puente?, me decía a mí mismo cada vez que aparecía Harrison. Y yo mismo me sentía un poco Nexus 6.

Tras ver Blade Runner II, compruebo que pocas películas son La Misión. 


Blade Runner 2049: no me convence

18.10.17 | 20:58. Archivado en Con clave


Iba a seguir hablando de mi viaje a Rusia, pero la actualidad manda: Blade Runner. Aviso, esta crítica no contiene ningún spoiler; ni siquiera alguno pequeño. Comencemos, me aburrieron casi tres horas de película llena de tantos momentos de relleno. Además, en esta película, los replicantes pasan a ser algo así como superhéroes que pueden atravesar paredes. Afortunadamente, no les salen rayos por los ojos. Todavía no. En la tercera parte, no descarto que estén dotados de superpoderes.
Lo que le falla a esta película es un detalle nimio: el guion. El guion y que las escenas, muchísimas, no me acaban de convencer en su verismo. Todo en esta cinta me ha parecido muy irreal. Y especialmente la oscuridad de las escenas. La poca luz de muchos planos de la primera parte la veía justificada y parecía natural. En muchos entornos de esta segunda parte, no tiene ninguna razón de ser. La mayoría de los diálogos tampoco tienen mucha luz que digamos.
Después, como el guion es pobre, se suple sembrándolo con abundantes luchas físicas. Cuando no hay mucho que decir, lo mejor es que los protagonistas ocupen el tiempo en interminables peleas de puños. A jugar por lo desagradables que son numerosas escenas de enfrentamientos a mort el director debe ser de los convencidos de que la letra con sangre entra.
El trailer mostraba a un nuevo sucesor del dr. Eldon Tyrell que parecía decir cosas profundas. Al final todo su mensaje es que hay que atrapar a los replicantes y matarlos. Sí, en definitiva, la segunda parte se resume en eso y sólo en eso: quedan replicantes sueltos hay que cazarlos. Pues vaya. Para este viaje no necesitábamos alforjas.


Rusia

17.10.17 | 22:24. Archivado en Con clave

Por fin he visto Rusia con mis ojos. Por fin he paseado por la Plaza Roja, ese lugar mítico de mi adolescencia. Jamás pensé, a esa edad, que llegaría a transitar por las calles de esa capital misteriosa casi Hitchockniana, el lugar de donde partía la oscuridad de una nueva Esparta.
Conociendo los datos macroeconómicos, me sorprendió ver tanta prosperidad en Moscú. Toda la Federación Rusa tiene un PIB igual al de España, sólo que ellos son 144 millones de habitantes. Y la realidad es peor, porque el 10% de la población posee toda la riqueza. Dejando el 13% para el 90% de los rusos. Por ejemplo, en España la clase media posee el 52% de la riqueza.
Pero con independencia de los gráficos, lo cierto es que en Rusia hacía frío. Menos mal que me traje mi grueso y pesado manteo de lana. Allí, a finales de septiembre, ya era invierno.
Moscú en mi imaginación tiene el aura de una ciudad de frontera, la ciudad del norte profundo, una metrópolis salvaje en medio de llanuras inacabables de bosques y nieve. Es como si un gran secreto siempre estuviera oculto en el subsuelo de la ciudad.
Las ciudades europeas siempre han estado interrelacionadas en la Historia, tienen un pasado común, estéticamente tienen elementos familiares. Moscú son ?los otros?, los lejanos, los de las tierras de los osos. En la Edad media, la empalizada de madera y tierra protegía a sus gentes de los animales salvajes.

Y allí estaba la iglesia de san Basilio, colorida, impresionante. Extraña en sus formas. Dos de nuestras acompañantes mexicanas eran la viva imagen del frío. Una con la boca tapada con la bufanda, con su gorro de lana, resistiendo la mordedura del aire. La guía y otros rusos ni notaban la temperatura. Por supuesto, casi todos los días nos esperaba un plato caliente de borsch, la típica sopa rusa de remolacha. Seguiré describiendo el viaje.


Hoy por la tarde pondré otro post, pero ahora os dejo algunas fotos de mi viaje.

17.10.17 | 07:58. Archivado en Con clave

A esta foto la titulo Selfie en avión.

Esta foto es delante de la fachada de la catedral ortodoxa de San Petersburgo. Efectivamente, no parece una iglesia ortodoxa. Y es que es tan fría por fuera como por dentro.

Esta foto la hice con unos iconos de esa catedral. Francamente, no tengo ni idea de qué me hizo pensar que ése era un buen lugar para hacer una foto. Ni idea.

Esta foto me la hice en Georgia. Tengo detrás una réplica del edículo del Santo Sepulcro. La capucha la llevo puesta porque hacía realmente frío. Georgia no es Acapulco.

Otra visión de ese mismo sepulcro. Los dos turistas seguro que son alemanes.

Ésta es la sede del patriarca de Georgia. No es la catedral, pero cada iglesia importante tiene una gran sede para él. Es de madera, como todas las de ese país.

Lo que tengo detrás es el Partenón de Atenas. Hacía sol, mucho sol, por eso llevo la birreta. Pondré más fotos esta noche. Ahora tengo que marchar a la capellanía.


Creo que hoy martes pasaba algo en Barcelona

15.10.17 | 23:44. Archivado en Con clave


Antes de enviaros a todos al infierno por seguir mis ideas jesuíticas, y, lo que es peor, por seguir las líneas de Amoris laetitia, me gustaría alegraros un poco la vida que os quede por aquí con estos dos chistes:
Un rabino, un sacerdote y un pastor entran en un bar. El barman los mira y exclama: ¿Qué es esto? ¿Un chiste?
Éste otro sólo se entiende en inglés:Un monaguillo pregunta acerca de los tristes sucesos en un convento. El párroco le contesta: Well, it's nun of your business.
Bueno, el segundo no ha sido muy bueno. Hasta yo lo reconozco. Una cosa más, agradezco a todos los comentaristas sus desvelos. Si su perseverante vigilancia, este blog ya se hubiera precipitado hacia los duros abismos del anglicanismo.


Amoris laetitia: reflexiones para aquellos a los que mi palabra les ofrezca alguna luz en la duda, en los dubia, en la oscuridad personal o de pareja

14.10.17 | 19:30. Archivado en Con clave

¿Es el Papa un traidor y un relativista por enseñar cosas como éstas?
Punto 308Comprendo a quienes prefieren una pastoral más rígida que no dé lugar a confusión alguna. Pero creo sinceramente que Jesucristo quiere una Iglesia atenta al bien que el Espíritu derrama en medio de la fragilidad: una Madre que, al mismo tiempo que expresa claramente su enseñanza objetiva, «no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino».
Nota 364Quizás por escrúpulo, oculto detrás de un gran deseo de fidelidad a la verdad, algunos sacerdotes exigen a los penitentes un propósito de enmienda sin sombra alguna, con lo cual la misericordia se esfuma debajo de la búsqueda de una justicia supuestamente pura. Por ello, vale la pena recordar la enseñanza de san Juan Pablo II, quien afirmaba que la previsibilidad de una nueva caída «no prejuzga la autenticidad del propósito».
Evidentemente no. Y esos párrafos se cuentan entre los más polémicos de la exhortación.
Hay toda una enseñanza en la Biblia respecto al sábado y al hombre, respecto a la santidad de la Ley y los silencios de Dios respecto a ciertas transgresiones. En los autores morales más reconocidos de antes del Vaticano II, resuenan las palabras del Papa de forma anticipada.
Hay actos que son en sí mismos desordenados. Pero Dios está pidiendo, a través del Papa, un enfoque que no sea rígidamente inflexible respecto a casos que se acercan al sacerdote en busca de consejo.
Creo que debemos combatir el relativismo, pero no tanto que neguemos la enseñanza de Dios respecto al sábado y al hombre. Creo que la ley divina respecto al matrimonio es santa, pero considero que debe aplicarse bajo el espíritu de Amoris laetitia.
En el antiguo esquema universalista regido por moldes en exclusiva, moldes que se aplican de un modo automático y ciego, el hombre casado que se va con prostitutas cada semana (y así durante años), se confiesa y puede comulgar. El hombre que vive en amor y fidelidad a la misma mujer desde hace treinta años sin estar casado no puede comulgar.
El Papa nos pide una reflexión. No está diciendo que la pareja del segundo caso esté dentro de la ley. Pero pide a los confesores con la autoridad de Pedro que examinen el caso con toda la delicadeza que merece, no que apliquen un rodillo sin más.
La petición del Papa de ningún modo se reduce al tema de la comunión. Lo que se nos pide es un entendimiento más profundo de esta realidad multiforme descrita en la exhortación. Entendimiento que no se reduce al caso de los divorciados, sino que va más allá, que se aplica a muchas otras realidades.
¿Es eso una traición al Evangelio? A mí me parece que está en la línea de las enseñanzas de Jesús.
Los movimientos de ?corrección? al Papa (personales y colectivos) se han convertido en muchos casos en acciones que tenían mucho menos interés en dialogar con buen espíritu con el Romano Pontífice cuanto en hacer presión para que ?reconociera un error?. Lejos de constituir en un diálogo fecundo, no pocos de esos movimientos públicos han nacido como meras acciones propagandísticas. Los dubiade los cuatro cardenales son la mejor configuración de los puntos de fricción entre los dos enfoques de un mismo magisterio. Pero la buena síntesis que ofrecieron esos cardenales quedó empañada por su carácter público, las amenazas de correcciones formales y otras cosas.
Se podían haber presentado los dubia de otra manera, con otro espíritu. También los redactores podían darse cuenta de que no era tan difícil buscar la compatibilidad de los enfoques de un mismo magisterio. Buscar citas de colisión no era tan difícil.
¿De verdad que un asunto con ramificaciones personales tan trágicas puede buscar resolverse con un ramillete de citas? Prima ante todo buscar el espíritu del Evangelio, el espíritu de las enseñanzas de Jesús. Los moldes son santos, las leyes divinas son inalterables. De acuerdo. Pero ahora hagamos todo lo posible para hacer la vida lo más agradable posible a nuestros hermanos. Y sobre todo a hermanos situados en casilleros en los que no hay ninguna salida.
Puede parecer muy rudimentario lo que digo, pero todo este asunto se ha convertido en una lucha por el ?molde? y por el ?casillero?. Unos afirman que el molde santo es irrompible, no admite agujeros. Y otros afirman que no pueden salir de su casillero vital de amor y fidelidad.
Yo jamás diré al que está fuera del molde que está dentro de la ley. Si se está dentro, se está dentro. Si se está fuera, se está fuera. Yo, confesor, no puedo cambiar la ley de Dios. Pero en ocasiones concretas sí que puedo dejar a alguien en la buena fe. En determinados casos sí que puedo dejar que alguien afronte el juicio de su caso directamente con Dios.
Pongo un último ejemplo: Supongamos que una persona de oración, ortodoxa, realmente buena, me dice en el confesonario que el Vaticano II es una traición, que es obra de la masonería, etc, etc. Y por más que intento convencerla de que está equivocada, no lo logro. Puedo en su caso llegar a la conclusión de que más vale dejarle que viva sus últimos cuatro o cinco años de vida en paz y que ese asunto en concreto lo juzgue Dios en el más allá.
¿Vale esta decisión para todos los que nieguen la validez del Vaticano II? No. Pero en algún caso en concreto se le puede dejar en un error abrazado con todas las fuerzas de buena fe sin crear una turbación que sería para peor. ¿Es esto relativismo? No. ¿Exigiría yo a la SSPPX que aceptara el Vaticano II? Sin ninguna duda. ¿Y esa persona en concreto? No. ¿No hay contradicción entre ambas decisiones? No.

Conclusiones
¿Pueden comulgar los que están en pecado mortal? No.
¿Pueden comulgar los adúlteros? No.
¿Hay casos concretos que pueden asimilarse sin más a la fornicación y el adulterio? Con toda sinceridad, pienso que no.
¿Voy a decir que no hay ninguna transgresión en los casos que están fuera de la ley santa? No.
¿Puedo dejar en la buena fe a algunos casos determinados examinadas todas las circunstancias? Después de Amoris laetitia, la autoridad de Pedro me tranquiliza diciéndome que sí, que a veces eso es lo mejor.


Fe de erratas

14.10.17 | 07:03. Archivado en Con clave

Por error, sin ninguna voluntad por mi parte, puse dos veces un "no" donde tenía que haber un "sí" en el post anterior. Amoris laetitia y Veritatis Splendor son compatibles.

Lo curioso es que me di cuenta de mi error en la redacción al leerlo por segunda vez y lo corregí antes de publicar el post. ¿Por qué apareció la versión errada en el post? No tengo ni idea.

Al menos el post claramente iba en una línea que no encajaba con esa errata. Ya he corregido el texto.


Diálogo virtual con un buen sacerdote

13.10.17 | 22:52. Archivado en Con clave


Estimado don Leandro Bonnin:
Vaya por delante de que tengo la impresión de que es usted un sacerdote bueno y fiel a la Iglesia. Su defensa del magisterio es encomiable y estoy seguro de que la hace con la perfecta convicción de honrar al Señor de esa manera.
Ahora bien, ahora mismo hay un magisterio con dos perspectivas: la de Splendor Veritatisy la de Amoris laetitia. ¿Son esas dos perspectivas incompatibles en un solo magisterio? Desde el punto de vista meramente de la razón: sí. Otra cosa es que en el análisis pongamos el corazón, los sentimientos? Pero si se plantea dentro de la más estricta y fría razón, sí son incompatibles.
Yo mismo, durante muchos años, repetí fielmente lo que enseñaba el magisterio wojtiliano sin añadir ni quitar nada. Pero cuando apareció el Papa Francisco sentí que sus palabras ofrecían un nuevo enfoque a algo que había sentido en lo más íntimo de mi ser desde el principio de mi sagrada labor de guiar a las almas.
Cuando yo estaba en el seminario, mi formación moral bebió solamente de las fuentes del padre Royo Marín, Nolding y Prummer. También leí a san Alfonso María de Ligorio, y ya entonces me pareció muy duro y rígido. No olvidemos que san Alfonso a sus contemporáneos les parecía demasiado laxo. Ya él fue una evolución.
En el padre Royo Marín (al que admiró con todas mis fuerzas), encontramos casos que se engloban totalmente en la línea del Papa Francisco. Por citar sólo un ejemplo, habla del caso del confesor que en el momento de confesar a un moribundo conjetura razonablemente que el penitente no va a devolver una gran cantidad de dinero que robó y que quiere dejar a sus hijos. Mi admirado dominico afirma que en ese caso, si ve buena voluntad y arrepentimiento en todo lo demás, no mencione el tema o sólo lo saque a colación como consejo pero no como obligación. Como dice el padre Royo, no debemos hacer que el pecado material se convierta en formal.
En otro momento de su obra habla del hombre rudo que pone medios anticonceptivos para no tener descendencia. Si prevé que no se va a arrepentir y está en esa convicción de buena de fe, el padre Royo dice que no se le diga nada o que se le mencione a modo de consejo.
Podría seguir con más ejemplos. Los grandes moralistas ya pusieron mucho más que las primeras piedras en este camino sobre el que ahora el Papa quiere que se reflexione.
Volvamos al ejemplo que puse de la pareja de novios que llevan ya casi veinte años de fiel y amoroso noviazgo-marital porque su economía es de miseria y sin ninguna posibilidad de conseguir un hogar propio. Yo no he dicho que no estén incumpliendo la ley. Ahora bien, su situación puede encuadrarse por parte del confesor en la doctrina más tradicional de los grandes moralistas anteriores al Vaticano II.
No se trata de que siempre y sin excepción habrá que recordar la Ley. A veces, puede ser lo mejor no mencionar la Ley como si ésta fuera condición sine qua non para lograr el eterno amor divino. Esto es Amoris laetitia en mi modesta opinión.
No se trata de que siempre, absolutamente siempre, habrá que mencionar la Ley como condición para la salvación, aunque ello se haga con amor y caridad. No. San Pablo nos enseña como la misma ley puede ser piedra de caída. La misma ley puede provocar un rebote que aleje de Dios.
¿Estoy diciendo a esa pareja que no hay transgresión alguna en lo que hacen? No. Ciertamente hay una transgresión objetiva de la verdad sobrenatural acerca de esa acción. Pero Amoris laetitia nos lleva a considerar que habrá casos en los que un análisis ulterior debe sobreponerse al mero molde en el que se recoge la ley. Insisto, algunos casos. Amoris laetitia no significa que las barreras se levantan para que cada uno haga según su conciencia. Eso no lo dice el texto.
Pero, sin ninguna duda, afirmo que hay casos en los que una transgresión objetiva no se corresponderá con una culpabilidad subjetiva. La acción ciega del confesor puede hacer verdad el dicho de que el remedio (a veces) es peor que la enfermedad.
No es cierto que el Papa Francisco ha concedido que los adúlteros puedan comulgar. Eso no es cierto. El que afirma eso es un falsificador. El Papa ha pedido que en casos muy delicados examinemos los casos delicados uno por uno, pudiendo dejar en la ignorancia a algunas personas. Yo mismo estoy haciendo una simplificación, pues Amoris laetitia es más amplia y añade más matices y detalles. Pero lo que he dicho puede ser un buen resumen de la parte conflictiva.
El buen padre Leandro lleno de celo escribía:
El padre Fortea contradice directamente la enseñanza de la Iglesia. Si esos novios se unen carnalmente fuera del matrimonio, cometen fornicación: nada más que decir.
Le entiendo, padre. Yo mismo soy el primero en defender la verdad objetiva de la ley. Ahora bien, ¿los hijos de Adán cometieron incesto? Según su argumento, si esos hermanos se unen carnalmente cometen pecado de incesto: nada más que decir.
Podría alegar más casos (pero el post ya es muy largo) de pasajes bíblicos en los que ese nada más que decir sí que encuentra un Dios que nos enseña la santidad inalterable de la Ley, pero posteriormente la misma enseñanza que subyace en la exhortación del Papa.
Yo no digo que no haya actos intrínsecamente desordenados. Actos en los que las circunstancias eximentes no cambian su esencia. Pero le pido don Leandro que entienda que ni Kasper ni Schomborn son herejes al pedir un análisis eclesial más profundo que vaya más allá del mero análisis de si una acción se adecua o no a la ley.
Si logramos hacer ese análisis sin relativizar la ley, si lo logramos sin dejar de llamar pecado a lo que es pecado, podemos hacer un gran bien a muchas almas.


El regreso, después de un viaje, antes de otro

12.10.17 | 22:14. Archivado en Con clave


Hoy he llegado a España de mi largo viaje por Rusia, Georgia y Grecia. Ya he colocado mi ropa en los armarios y otra parte todavía la tengo que meter en la lavadora. Mi periplo os lo iré contando en los próximos días. Son muchas las cuestiones que me habéis planteado en mi blog, en mi correo y de otras maneras. Pero entre todas ellas, hay una que pienso abordar la primera de todas tras mi regreso: y es la corrección que el sacerdote don Leandro Bonnin me hizo cuando escribí mi post sobre los que firmaron la llamada ?corrección filial al Papa?.
Lo primero de todo, los autores de la corrección movieron los hilos en varias webs de noticias católicas de todo el mundo, para que se supiera que se preparaba una noticia muy importante para el próximo domingo. La cita puede no ser literal, porque la transcribo de memoria. A eso se añadió la contratación de un dominio web, la traducción a varios idiomas y los titulares más grandilocuentes acerca del asunto cuando la noticia salió a la luz.
Cuando leí los nombres de los firmantes, permítaseme decir que hacer un poquito de broma no ha sido de los peores pecados que he cometido en mi vida. Hasta con Galat fui mucho más duro. Pero no descalifiqué a ninguno de los firmantes. Ni siquiera al párroco de Hunkun-lu-lu. Ya venía enseñado del ?incidente Galat? y quería irme a la cama con la conciencia tranquila.
Mañana, don Leandro, iré al meollo del asunto, al contenido. Hoy ya estoy un poco adormilado por el viaje. Le enviaré los posts a su correo cuando estén. No me parece mal un intercambio de argumentos al respecto.
Sea dicho de paso, ya hice una exégesis del pasaje de la corrección de san Pablo a san Pedro:
http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2017/01/

Y defiendo (y pienso que con razones) que el texto leído con todos sus matices no afirma lo que muchos quieren hacerle decir. 
En la foto se me ve bajando del avión (bajando, aunque parece que subo) y se me ve con algo menos de peso; y con un extraño crecimiento capilar que todavía no me explico.


El color, la composición de la escena, el equilibrio de los elementos

11.10.17 | 15:43. Archivado en Con clave

Ahora mismo tengo tres libros en mente y uno en la bodega. Estoy revisando el caso de Marta, poco a poco, sin prisas. Son 600 páginas que fácilmente se pueden convertir en 700 cuando acabe la revisión. Los tamaños en mis libros Times New Roman 16, interlineación 1,5.

El otro libro que voy fabricando poco a poco es un libro sobre el infierno. Es pura teología, será breve, denso, sin citas, sólo reflexiones. Este libro lleva a acumulando material desde hace tiempo. Seguirán acumulándose las capas de nieve sobre él, capas de inspiración.
El tercer libro es la novela sobre el Apocalipsis. De este no he escrito ni una línea, pero es sobre el que más pienso. Es curioso, el estudio exegético debía haberse publicado a la para que la novela, como fundamento de la novela. Y, sin embargo, el estudio exegético ya ha sido publicado en papel por Paulinas en Colombia, y de la novela no he escrito ni una línea.
Mi cuarto libro es la novela sobre san Pablo, ya he acabado el primer viaje, 600 páginas. Tiempo es lo que me falta, no ganas. Pero este libro, a diferencia de todos los otros, sí que me requerirá una dedicación exclusiva durante varios meses, sin interrupciones, sin viajes. Y ahora no dispongo de ese oasis temporal.

Os he compartido mi agenda de trabajo. El primer libro que saldrá será el del caso de Marta. 


Ese momento en que Wolsey se toca el collar y le hace una pregunta

10.10.17 | 15:37. Archivado en Con clave

Ese momento en que el cardenal Wolsey le pregunta a Moro si él sería desearía ser canciller. Welles le da un aire insuperable: contenido, minimalista. Imposible decir más con menos. Y todo en un tono tan creíble.
Las impresionantemente bellas (como pocas veces las he visto) letras iniciales que puse hace unos cuantos posts, las saqué de este lugar. El cual te permite hojear el entero documento. ¡Bendito siglo XXI!
http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/btv1b52000996s/f603.image.r=Lettre.zoom
Cosas como ésta jamás las imaginó el autor de Blade Runner o de Espacio 2001.

Y esta obra cisterciense es de las que más me entusiasman: sencillez, esencialidad, magistral belleza de las figuras que contienen las letras iniciales o que las rodean o que salen de ellas.


Otra vez A man for all seasons

09.10.17 | 15:32. Archivado en Con clave

Os pongo un vídeo que resulta interesante sobre Un hombre para la eternidad. A pesar de haber visto tantas veces esa película, hay varios aspectos en los que no había reparado. Detalles que demuestran que la gran obra de arte que es:

https://www.youtube.com/watch?v=7mrR6tyvq30
Una cosa más: Hay que tener mucho cuidado en cómo responder a las cuestiones que plantea Amoris laetitia. Según como se responda, Moro hubiera muerto por nada. Podría decirse eso, aunque no sería exacto. Porque no olvidemos que Moro en la cuestión matrimonial siempre se sometió al juicio del Papa. Él fue condenado por no aceptar el Acta de Supremacía. Es decir, murió por el primado de Pedro.


Qué haría yo sin el 7º arte

08.10.17 | 15:29. Archivado en Con clave

Hace tiempo ya hablé acerca de este momento, de este inmenso momento, de la historia del cine: la desactivación de HAL 9000. Os pongo los links a ambos momentos en dos lenguas. No es necesario que veáis toda la escena. Basta sólo medio minuto. Lo interesante, en mi opinión, es que el actor español ofrece una voz mucho más interesante para un personaje que es sólo la voz.
La voz de Hal en inglés es más frágil, más tierna. https://www.youtube.com/watch?v=c8N72t7aScY
La voz de Hal en español tiene más profundidad. Invita mucho más a preguntarse cosas acerca de la psicología que hay detrás. La psicología tras la voz en inglés es más plana.https://www.youtube.com/watch?v=an8_D73m2rE
Algo parecido ocurre en La misión. La voz del cardenal y sus entonaciones son mejores en el doblaje español que en el original inglés. Sea dicho de paso, la formidable interpretación de Tomás Moro en el doblaje español de Un hombre para la eternidad se ha deteriorado y es imposible recuperarla.
He visto la escena del diálogo entre el cardenal Wolsey y Tomás Moro en Wolf Hall. Prácticamente es la misma escena que aparece en el comienzo de Un hombre para la eternidad. Pero la versión moderna no tiene ningún interés: cero. Es un ejemplo de cómo dos minutos de filmación en una obra antigua y con menos presupuesto puede ser una obra maestra, y la versión moderna ser totalmente anodina.
Aquí tenéis la versión de Wolf Hall:
https://www.youtube.com/watch?v=7oG1YX9F1Lg
Desgraciadamente, esa conversación ya ha sido sacada de youtube. La razón es la gran demanda que hay de esa película. Sólo os puedo ofrecer las escenas previas a esa conversación entre el cardenal y Moro:
https://www.youtube.com/watch?v=Jxu-aXi3D-o

Pero no nos olvidemos que esta obra no es una película, sino un verdadero milagro. Por eso sería injusto hacer comparaciones con el resto de películas de la Historia, que están a un nivel claramente inferior.


Wally

07.10.17 | 15:26. Archivado en Con clave


Hoy es un post cortito, porque os va a llevar un tiempo hacer la tarea que contiene si queréis hacerla. A ver si encontráis a Wally. Un pequeño problema, está en un escenario de 360º:
http://www.justpano.com/images/where-is-waldo-360-version


Qué belleza rodeando una letra

06.10.17 | 15:24. Archivado en Con clave

¿He criticado yo en mi post a alguien? Sí. He criticado y he hecho broma acerca de aquellos que previamente habían sido condenados por los obispos. Si los sucesores de los Apóstoles les habían ya condenado (de un modo otro), yo me unía a su juicio. En un caso, critiqué a una persona (sobre la que todavía no había un juicio episcopal) porque sus críticas contra la Iglesia en general y los obispos en particular eran continuas y abiertas y todos las habíamos escuchado.
También reconozco que he hecho algunos comentarios sobre Trump. Pero eso pertenece más al tono jocoso de este blog que a una crítica agria. A mí Trump me parece genial. O si no genial, al menos, único en su especie. Si me lo encontrara, os aseguro que le trataría con toda la cortesía con que siempre he tratado a los ediles, alcaldes y otras autoridades.

Si me encontrara con Pablo Iglesias, podéis estar seguros de que le trataría con todo respeto y amabilidad. Por eso la postura del cardenal Osoro con Carmena me parece prudente y adecuada. 


De aquellos que se pasan la vida corrigiendo a los pastores

05.10.17 | 15:23. Archivado en Con clave


Sigo con el post de ayer. En la Iglesia, hay unos maestros. No es maestro el que se autotitula ?maestro?, sino el que lo es. Serlo o no serlo depende de varios factores que no es el caso ahora analizarlo.
Hay una cierta confusión con el lícito derecho a la crítica constructiva y el ilícito acto de la crítica destructiva de la que habrá que dar cuentas.
Si con la palabra hago daño a un pastor, tendré que dar cuentas. Por supuesto que me dirán algunos que sin esa crítica no se hubiera sabido lo que estaba sucediendo con la pederastia. No es lo mismo criticar a un clérigo si es culpable de pederastia, de asesinato, de robar al vecino o de conducir en estado de embriaguez, que criticar su fe, criticar agriamente sus decisiones de gobierno eclesial, o criticar su modo de celebrar misa.

El que hace daño de obra o de palabra a quien sea tendrá que dar cuentas ante el Pastor de los pastores. El que juzga a su hermano, incluso con el pensamiento, tendrá que dar cuenta ante el Juez Supremo. Algunos están convencidos de estar purificando a la Iglesia y su labor se reduce a ir reduciendo el respeto de los fieles hacia sus pastores. Qué distintas ser verán las cosas en la otra vida. Desde luego, les aseguro que serán juzgados como ellos juzgaron. Y que el daño que produjeron recaerá sobre sus almas y no saldrán del purgatorio hasta que paguen la última moneda, hasta la más pequeña.


Qué figuras lineales que salen despedidas desde la letra inicial

04.10.17 | 15:18. Archivado en Con clave

Jesús lo explicó bien claro: la corrección fraterna debía hacerse al interesado y a solas. ¿Cuántos de los que critican a los pastores de la Iglesia les han dicho lo que pensaban obedeciendo este mandato de Cristo? La inmensa mayoría no.
?¿Y si no me escucha a mí que soy un laico profético, a mí que soy un laico que sé de estas cosas, a mí que sé muy bien cuál es la fe de mi Iglesia, entonces tengo derecho a criticarle públicamente??. La respuesta, sin ninguna duda, es no.
Si todo el mundo puede criticar a los pastores convencido de que se trata de un acto lícito y aún meritorio, el resultado es que todos los laicos que ?crean saber? criticarán públicamente a los encargados de dirigir a la grey.
Además, las críticas llegarán furibundas exigiendo que se vaya a un lado. Mientras otros fieles igual de furibundos les exigirán ir hacia el otro lado opuesto. A algunos quizá les parece que es un gran avance que la Iglesia se convierta en una jaula de grillos, con todo el mundo gritando, con todo el mundo exigiendo que se haga lo que cada vecino piensa sería muy bueno. Sin duda una situación así no es deseable.
La crítica eclesial debe hacerse según los cauces eclesiales. En el Ejército siempre se hace de esta manera. Un coronel puede llamar a su despacho a un sargento y decirle que hay cauces para expresar sus disconformidades, pero que un oficial no puede convertirse en un continuo foco de creación de mal ambiente. Lo mismo vale para una empresa. El empleado que destruya la unión y el buen clima entre los miembros de la plantilla deberá atenerse a las consecuencias. Siempre ha sido así y es natural.
¿Va a haber menos menos respeto, en la Iglesia que en el Ejército o una empresa? Deberíamos superarlos, pero no quedarnos por debajo. Hay unas virtudes humanas, una prudencia, que deberíamos superarlas por elevación en la familia eclesial, no al revés.

Ninguna sociedad, ningún grupo humano, se puede mantener cohesionado sin un respeto hacia los que dirigen, coordinan o supervisan; ni siquiera una sociedad filatélica. 


Qué S tan admirable

03.10.17 | 15:17. Archivado en Con clave

Otra cuestión que ha causado sorpresa en algunos católicos es esta cuestión que me preguntaba un lector:
A uno le enseñan en el catecismo que Cristo es el hijo único de Dios, y que nosotros nos hacemos hijos de Dios y hermanos en Cristo por el bautismo.
Si como el Papa afirma en el video, todos somos hijos de Dios, entonces cuál es el objeto del bautismo? No creo que el Papa haya querido significar esto; por ello, le ruego que nos aclare este punto. Ya sus aclaraciones sobre la recomendación papal de no hacer proselitismo me fueron de gran utilidad. Estoy seguro que sus aclaraciones sobre este punto también serán muy iluminadoras, no solo para mí sino para todos los que lean su blog.
Todos los seres racionales somos hijos de Dios. No somos una cosa, somos personas y procedemos de otro ser personal. Esa relación es como la de un padre y un hijo. Eso vale para los ángeles y los humanos.
Lo que sucede es que por el bautismo nos hacemos hijos también por la gracia. Por el acto de la creación del alma somos hijos por el ser que recibimos de Él. Por el bautismo somos hechos hijos de Él por la gracia. Es decir, somos hijos en cuanto a la naturaleza (en un momento) y por la sobrenaturaleza (en otro momento).

En un sentido, todos los hombres somos hijos de Dios y hermanos. En otro sentido, el de la gracia por el bautismo, pasamos a ser hermanos de una familia sobrenatural.


¡Qué B!

02.10.17 | 15:16. Archivado en Con clave


Como son muchos, realmente muchos, los que ya me han hecho esta pregunta, he decidido escribir algo en mi blog:
Quisiera pedirle el favor de que se refiera en su blog  al video del Papa "Todos somos hijos de Dios", pues entiende uno que él dice que todos adoramos al mismo Dios, y yo creo que la Santísima Trinidad es muy distinto a Buda, por mencionar el caso más extremo.
Asímismo, le enseñan a uno en el catecismo que Cristo es el hijo único de Dios, y que nosotros nos hacemos hijos de Dios y hermanos en Cristo por el bautismo.
Si como el Papa afirma en el video, todos somos hijos de Dios, entonces cuál es el objeto del bautismo? No creo que el Papa haya querido significar esto; por ello, le ruego que nos aclare este punto. Ya sus aclaraciones sobre la recomendación papal de no hacer proselitismo me fueron de gran utilidad. Estoy seguro que sus aclaraciones sobre este punto también serán muy iluminadoras, no solo para mí sino para todos los que lean su blog.
Estimado lector, con gusto atiendo su petición. Los cristianos (todos), los judíos y los musulmanes adoramos a un Ser del que afirmamos que es infinitamente bueno, todopoderoso y que retribuirá a las almas tras esta vida. Por eso, en esencia, adoramos al mismo Ser.
Hay diferencias en los detalles, pero en esencia es el mismo Ser. Cierto que a la esencia de Dios podemos añadir detalles en los que discrepamos. Lutero, sin duda, añadía pinceladas personales a la figura de Dios según su propia teología. Pero también lo hacían san Agustín o santo Tomas, san Francisco o san Felipe Nerí. Pero todos adoraban la misma figura. Incluso Torquemada adoraba al mismo Dios que la madre Teresa de Calcuta.

Si los detalles accidentales anularan la esencia, cada cristiano adoraría a un Dios único distinto. Seguiré mañana con la segunda cuestión.


Hace años decidí viajar desde mi casa

01.10.17 | 19:00. Archivado en Con clave


Sí, cada ciudad es un mundo. Hay que vivir en ella para entender esa gran verdad. La verdad de lo superficial de un viaje de un día a una ciudad. Hay más mundo del que podemos recorrer. Hace muchos años que yo sentí más placer en recorrer mundos literarios que el mundo real. 
Lo cual no es óbice para que varias veces al año salga fuera del castillo que es mi pisito de cien metros cuadrados. La vida es demasiado corta para un mundo tan grande: para el mundo físico y el literario. Pero no hay que ser ambiciosos.

Hay otro viaje, que es el que realmente importa, que es el viaje hacia el interior de Dios. Sólo tenemos una vida para recorrerlo. Es este viaje el que eclipsa todos los demás viajes que se me han pasado por la cabeza. Es el viaje supremo. Y es un recorrido que comienza en esta vida. 


Sábado, 21 de octubre

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