Blog del Padre Fortea

Algunas añadiduras a mi artículo sobre el galero cardenalicio (tercera parte)

14.09.17 | 17:00. Archivado en Con clave


Hoy os ofrezco mis últimas notas acerca del apasionante mundo del galero. Delante de un notario, me he comprometido a no aburriros más con este asunto en toda mi vida. (Atención: léanse las clausas de letra pequeña al final del acta notarial.)
Continúo el asunto donde lo dejé. Después del siglo XVI, el galero se deja de usar y va tomando la forma que conocimos en el siglo XX: una forma imposible de llevar sobre la cabeza. Se trata de galeros para ser impuestos por el Papa con dos acólitos sosteniendo ambos extremos del sombrero. Las pocas fotos en que fuera de esa ceremonia aparece un cardenal con galero se hicieron con el purpurado totalmente inmóvil y el sombrero en equilibrio.
Recientemente los norteamericanos hicieron un galero pare ser expuesto en una vitrina situada en el ábside de la catedral de Nueva York, también hicieron otro galero para el funeral del cardenal de Chicago y colgarlo en el techo de la catedral. Puse la foto en su momento. El que hizo ambos sombreros (sin duda la misma persona, pues son idénticos), realizó un trabajo admirable. Son unos galeros muy bonitos.
Pero él se dio cuenta del problema del equilibro que he señalado aquí. De manera que escogió las borlas más pequeñas posibles, sin llegar a una pequeñez ridícula. Y aun así, si se ven esos galeros completamente extendidos sobre una mesa, se comprueba que es imposible llevarlos sobre la cabeza. Incluso con el cardenal todo el tiempo sentado, los cordones ejercen demasiada presión hacia abajo. Imaginemos un sombrero del que colgáramos más de un kilo de peso repartido en dos cordones. Todo esto prueba que, incluso con un diseño óptimo, la única forma realista de portar un galero en una procesión o en un palazzo curial, era un galero con cordón único y unas pocas borlas, dejando las cinco filas para los escudos.
La gente necesita símbolos. Estoy a favor de los galeros y de las tiaras. Y sobre una silla gestatoria se vería mejor al Papa por parte de los peregrinos. ¿Forma esto parte del mensaje esencial de Cristo?, como preguntaba un lector del blog.
Esto no, pero las monedas vaticanas con la efigie del Papa, sí. Me resulta imposible imaginarme la Iglesia sin los sellos pontificios y la numismática vaticana. 
https://www.youtube.com/watch?v=f68TdgErXkE&list=RDf68TdgErXkE

También me resulta imposible imaginar la Iglesia sin Galat.


Lunes, 22 de enero

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