Blog del Padre Fortea

Esto sí que es un Royal Chart (de Isabel II) y no las imitaciones de otras monarquías

15.05.17 | 00:51. Archivado en Con clave


Hoy he visto otra vez 2001, Odisea del espacio. La he visto, por lo menos, tres veces en mi vida. Pero hacía muchos años que no la veía y me he dado cuenta de que este gran clásico no ha envejecido tan bien como otros clásicos.
La película se deleita en muchos aspectos técnicos futuristas que hoy día causan un poco de tedio. Fueron visualmente fascinantes en su momento, pero ya no. Es una película elegantísima. Su ritmo y estructura son grandiosas. Pero su problema (dentro de su carácter de clásico que nadie le discute) es que su objeto en buena parte del metraje son cuestiones técnicas que en su momento dejaron a todos con la boca abierta, pero que ahora son excesivos en su metraje.
Metrópolistambién tiene mucho metraje dedicado a mostrar el mundo futuro. Pero la obra de Fritz Lang es creativamente genial. Por eso es exactamente igual de formidable entonces y ahora, no aburría al estrenarse y tampoco en el 2017. Mientras que la obra de Kubrick en lo técnico no fue creativamente genial, sino correcta. Por eso la obra los colores del óleo de Kubrick se  han vuelto algo desvaídos, mientras que la de Lang siguen con la misma perenne nitidez.
Otro aspecto son las voces. Por primera vez, he visto la película en inglés. La obra en castellano es mucho mejor, bastante mejor. No voy a analizar personaje a personaje, por no alargarme. Pero no puedo dejar de hacer notar que, sobre todo, la voz HAL en español tiene una profundidad, un tono, que mejora mucho la versión original. Le da unos matices totalmente inexistentes en la voz que escogió Kubrick.
Por último, y soy un decidido admirador de 2001, en el final de ésta, el director se lía un poco. El final está emborronado por una línea narrativa que no se sabe muy bien adonde va. Los elementos sueltos son muy buenos en sí mismos: el hombre que come, la copa que cae y se rompe, el moribundo, el astronauta envejecido. Pero la conjunción de estos no sigue una narración consistente. Son, más bien, una superposición que quiere decir algo, pero que está deficientemente hilvanada.

¿Qué es lo mejor de la película? Sin duda, la conversación entre el astronauta y HAL cuando éste le va a desconectar. Conversación que culmina en el momento en que va sacando los módulos de memoria. Ése, sin duda, es uno de los 25 mejores momentos de la Historia del Cine.


Jueves, 23 de noviembre

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