Blog del Padre Fortea

La duda

28.02.17 | 14:21. Archivado en Con clave


La película La duda no es una gran película: es una cinta correcta, de impecable factura, con estupendas interpretaciones, complejo análisis de la psicología de los personajes y muy buen hacer por parte del director que se contiene siempre, no dejando que la historia caiga en el histrionismo ni un solo momento, esta falta de excesos no es nada fácil de conseguir.
Pero no era mi opinión sobre la película lo que quería hacer hoy. Sino algunas reflexiones con ocasión de la película.
¿Es cierto que hay personajes como la superiora del convento de esa película (Meryl Streep)? Sí, es cierto. Hay individuos (laicos, sacerdotes, religiosos) que tienen esa forma de ser. Y la religión les otorga un estupendo vehículo para canalizar su crueldad, para legitimar su deseo de destruir a alguien. Eso sí, todo lo hacen por bien de la gloria de Dios.
La capacidad de estas personas para hacer daño no debe ser minusvalorada nunca.
Hay obispos que son inteligentes y santos. (No siempre ambas cosas van unidas.) Pero en otros casos un obispo puede dar oído a acusaciones cuyo único fundamento es la nada, cuyo único sostén es una mente patológicamente anclada en la sospecha concentrada en una persona a la que detesta. Que Dios consuele al pobre pastor que se encuentra ante un obispo que no sepa cómo llevar esta situación.
En la película, además, se da una situación de un gran realismo: la superiora del convento se pone a investigar por su cuenta. Esparce la semilla de la duda con una religiosa, llama a la madre del niño, quiere telefonear a la antigua parroquia donde estuvo el párroco.
El proceso de investigación es ya causa suficiente, en cualquier sitio, para generar rumores. Una vez puesta en marcha esa máquina trituradora, las sombras se transforman en realidades, los fantasmas en monstruos tangibles. En este tema, el proceso de investigación es ya causa suficiente para destruir a alguien para toda su vida: para acabar con sus ilusiones al ir al seminario, para agotar su entusiasmo en la labor apostólica. Un proceso de investigación mal gestionado basta para rodearle de un aura de culpabilidad que le rodee hasta el último de sus días.

El proceso de investigación debe hacerse con la prudencia que requiere cada caso, con los medios razonables para cada situación.  Una medicina irrazonable puede transformarse en causa de enfermedad. Un remedio desaforado se puede convertir en algo tóxico.
Qué inmensa responsabilidad la de ser obispo. Un oficio que requeriría una sabiduría que no es de este mundo.


Pobre Hillary, creo que la vi ayer en un banco dando de comer a las palomas

28.02.17 | 00:13. Archivado en Con clave


El error en la entrega de los Oscars me ha hecho recordar mis post sobre el motu proprio Normas nonnullas.
http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2013/02/analisis-sobre-los-ultimos-cambios.html
En ese post desgranaba las razones por las que, en mi opinión, ese motu propio debe ser anulado cuanto antes, ya que algún día puede acabar produciendo serias perplejidades de tipo jurídico respecto a la validez de la elección de un nuevo Sumo Pontífice.
La equivocación que sucedió en la entrega de los Oscars demuestra que, antes o después, los errores acaban sucediendo, acaban encadenándose. La elección de un nuevo Vicario de Cristo debe ser un procedimiento investido de la máxima seguridad jurídica.
Escribo estas líneas porque mi contador me dice que las tonterías de mi blog son leídas en Roma: el contador no engaña. Y quizá alguien de allí pueda hablar con alguien.

Hoy he acabado de ver, por segunda vez, la película La duda. Mañana me referiré a ella. Había hecho propósito de no poner nada más sobre Trump. Pero este meme ha sido superior a mis propósitos. Es tan gracioso... yo sólo quiero que seáis felices. 
Pero no deduzcáis por los memes que no estoy a favor del gran caudillo del mundo libre. No, no. Estoy de su lado. Lo único que me fastidia, se le ve en el lenguaje facial, es que, de momento, no está disfrutando na-da de su puesto. 
Él seguro que pensó que lo único que precisaba era llegar adonde está para que el amor de su pueblo brotase de forma natural. Pero esos comunistas y esos socialistas (y los hippies y ese país que no siempre nos envía lo mejor)... siempre están allí, amargando al pobre ciudadano de a pie que llega al Despacho Oval y que sólo quiere hacer grande de nuevo a América.


Viernes, 17 de agosto

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