Hoy mi día ha sido un día girando alrededor del mundo cardenalicio. La mañana entera perdida para ver la ceremonia en la televisión. La retransmisión estaba justo en la mitad de la mañana, con lo cual no he vendido una escoba. Parecía que habían estudiado a propósito la hora, para torpedear una mañana de trabajo.
Después por la tarde ya le había dicho a un díacono que no iba con él a acompañarle a los Palacios Apostólicos, donde se daba el parabién a los nuevos purpurados. Pero, al final, me ha dado pena. Iba tan solo. Me había insistido tanto con un tono de voz muy suyo que le acompañase. Que al final, pues eso, que me ha dado pena. Y le dicho: venga, espera, espera, que te acompaño.
Mi idea era llegar hasta la Plaza de San Pedro y regresarme, dejándole a él en la larga cola de ingreso. Pero que si nos hemos encontrado a éste y al otro, que si: ¡hombre, pero qué haces aquí! Y, bueno, que al final ya me he involucrado. Hemos salido de casa a las 4.30 pm y no hemos regresado hasta cuatro horas después. Eso sí, hemos visto a todos los cardenales, todos los salones, hemos curioseado cuanto hemos querido, y hemos abusado un poco de los canapés de los buenos agustinos. Porque, claro, ya que estábamos allí, nos hemos unido a la recepción que daban los agustinos que estaban al lado. Menos mal, ¡menos mal!, que esto sólo ocurre cada varios años, sino sería un desastre. Aunque hoy era sábado, y ya se sabe que alguna vez los sábados uno puede concederse alguna licencia.
Jueves, 31 de mayo
Padre Fortea
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Pedro Tarquis
Juan Jáuregui Castelo