Blog del Padre Fortea

Mi amiguito dándose un baño

13.02.12 | 20:51. Archivado en Con clave
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Ayer hablaba en broma del falso complot para matar al Papa. Pero hoy hablaré en serio. No sé si lo habéis pensado, pero en cualquier día del año de entre los 6000 millones de personas hay centenares de personas que quieren matar al Santo Padre. Unos porque no se han tomado las pastillas que tienen en el cajón, otros porque todavía no están diagnosticados, menos porque leyendo la Biblia solitos en su casa han llegado a la conclusión de que salvarán al mundo si matan al Papa. Benditos protestantes del libre examen.

Eso sí, entre los habitantes de la Tierra hay que descartar a los chinos: les cae lejos y no saben quién es el Papa. Eso nos ahorra mil millones en la lista de posibilidades. Pero nos siguen quedando cinco mil millones. Los esquimales tampoco cuentan. Ni los aborígenes de Papua. Pero aunque quitemos por aquí y por allí, la lista de locos sigue siendo muy larga y hay que seguir pagando las nóminas de los guardaespaldas. Aunque queda mejor: servicio secreto. Pobre Whitney Houston. Pero sigamos.

Después no están sólo los locos tipo tengo un cuchillo y allá voy, también están los locos tipo tengo varios millones de euros, soy listo, pero estoy loco.

Lo interesante es que, materialmente hablando, atacar el Palacio Apostólico no es tan difícil para un servicio de inteligencia de primer orden. El edificio está a la vista de todos. Te puedes acercar a él con facilidad por varios flancos. El edificio es muy grande, pero con muy poca gente dentro: capacidad de deambular por él sin llamar excesivamente la atención.

De hecho, mientras escribo esto se me ocurren unos tres tipos de ataque diverso por minuto. Así que no voy a proseguir. No sea que pase algo, y alguien diga: pues lo dijo Fortea. Ya me veo a la Guardia Suiza llamando a la puerta de mi habitación y diciendo: ¡Queda usted detenido!

Ésta es una de las frases que mejor se han aprendido todos los guionistas del mundo: ¡Queda usted detenido! La frase hay que decirla tras llamar a la puerta y abrirla. Preferiblemente se suele poner a dos nazis detrás, da lo mismo si son de la Gestapo, SS o Verhmacht. Pero lo importante es decir bien la frase, con contundencia, con energía, con una cierta frialdad, sin parpardear. Se podrían juntar todos los trozos de películas y hacer una de varias horas de duración escuchando siempre la misma parte del guión: ¡Quéda usted detenido!


Jueves, 31 de mayo

BUSCAR

Editado por

  • Padre Fortea Padre Fortea

Los mejores videos

Síguenos

Categorías

Hemeroteca

Sindicación