Blog del Padre Fortea

Gadafi: The rain in Spain is plain

25.03.11 | 07:46. Archivado en Con clave

Lo de Gadafi me ha sorprendido notablemente. Pero, bueno, si Frankestein logró volver a andar, también es posible que el Coronel vuelva a casa sacudiéndose el polvo de los hombros de la guerrera y preguntando a qué hora es la cena.

¿Pero es eso posible? ¿De verdad de la buena? La respuesta es no. Hay tantas posibilidades de reflotar al Titanic como de que ese señor vuelva a aparecer en las cartas de ajuste de su país. Y eso suponiendo que haya dejado algo de dinero para que en su país haya al menos carta de ajuste.

Pero lo que sí que es cierto es que Libia ha optado por la agonía larga. Gadafi ha elegido por los libios, es decir en vez de ellos, y entre todas las opciones del menú ha optado por una muerte lenta, por una propia muerte lenta. El final está escrito, pero ha decidido interpolar cuatro o cinco capítulos en medio escritos de su propio puño y letra aunque la tinta la ponen otros.

Gadaffi tendría que haberse dedicado al cine. Me hubiera gustado ver su versión cómica de Lawrence de Arabia o su visión surrealista de Encontrarás Dragones. Pero al hombre le dio por la política. O mejor dicho, le dio por el Poder. Y estas cosas tiran mucho.

Le comprendo. Yo mismo me siento muy dotado para ejercer el Poder Absoluto. Aunque no la he ejercido, creo que hubiera tenido dotes para la crueldad. Afortunadamente la Naturaleza, el Azar y el Destino me hicieron calvo y desprovisto del poder absoluto. En ambas cosas he percibido una gran sabiduría de los dioses.


No debemos acostumbrarnos a las desigualdades (ésta es una frase bastante manida)

25.03.11 | 07:26. Archivado en Con clave

Sobre el dibujo de hoy: La sociedad debería ser más igualitaria. No creo en el comunismo ni en sus insulsas versiones modernas. Pero sí que habría que lograr algo como lo que han logrado los países escandinavos. Esta reflexión extemporánea que no viene a cuento de nada, tiene su razón de ser en el esplendido dibujo que hoy os he puesto, toda una obra de arte. Perdonadme el sermoncito. No me gusta dar sermoncitos. Pero es que el niño del carrito meda pena. No más sermoncitos.

Bueno, sigo con el sueño de ayer en el que soñaba que entraba en el Cielo. Después de levantarme, he reflexionado, y me he dado cuenta de que cuando van a morir los santos más notables entre los notables, el Cielo se conmociona. Porque va a entrar en él uno de los grandes.

Me imagino que entre sus habitantes corren voces tales como: éste ocupará el lugar 15 tras la Virgen María.

No nos podemos imaginar lo que debe ser la entrada de estos gigantes en el Reino. Cuando lo más grandes entre los grandes se inclinan llenos de admiración ante uno de estos colosos.

Estos colosos del espíritu no ascienden a la presencia de Dios como el resto de los mortales. Sino que el mismo Jesucristo sale al encuentro de su alma a los pies de su mismos lechos. Estoy seguro de ello. Porque estos espíritus son los grandes amigos del Salvador. Le han seguido toda su vida, han hablado con Él, han gozado de su intimidad día a día. Jesús no les espera en lo alto, sale a recibirlos como se recibe a un amigo del alma.

Jesús con sus ángeles, acompañado de sus santos, está a los pies de la cama. Es así como suben al Cielo los más sublimes de los santos entre los santos.

Es como si una delegación de los ángeles acompañara al Rey a recibir a su amigo. Me imagino a los santos, a los coros, arremolinados alrededor de ese último lecho de dolor. Después, nada más salir del cuerpo, la sorpresa, la certeza absoluta e irrebatible de que valió la pena crucificarse con Cristo.


Jueves, 31 de mayo

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