Blog del Padre Fortea

El amanuense contrariado

16.02.11 | 19:55. Archivado en Con clave
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(Sigue del post de ayer)

Me hubiera gustado ver mi propia cara al levantar el papel y ver el borrón de tinta sobre el papel. No sé qué cara puse, sólo recuerdo las sensaciones internas que me produjo ver tinta esparcida y presionada sobre las líneas rectas de un texto latino de San Pablo. Recuerdo que internamente hubo un momento de incredulidad, un no poder creer lo que estaba viendo. Era como si aquello no fuera posible. Veinte horas de trabajo destruidas en apenas unos segundos. Hubiera sido tan fácil evitar aquello, y ahora no veía como poner remedio al desaguisado. Cuando ayer escribí el post, recibí una hora después un e-mail de una señora de Nueva York, Evelyn, que me dijo que lloró al leer el relato de la mancha. Otra persona, muy buena persona, me pidió que le dijera como acabó todo, no podía esperar a saber qué pasó. Apeló a mi amistad para exigir un anticipo de información.

Bien, retrocedamos de nuevo al momento tremendo. Habían pasado ya tres minutos tras el fatídico momento del descubrimiento. Miraba y miraba la mancha, sus dimensiones. La llegué a medir con una regla. Corté un papel a medida para ver qué habría que poner encima para tapar aquello.

Se me ocurrió una solución. El original era irreparable, pero podía reconstruir las líneas originales en otro papel, con la misma exacta distancia de interlineación, con la misma altura de las palabras. Una vez hecho eso podría escanear el papel manchado y colocar con photoshop las líneas reconstruidas encima. Sería una labor laboriosa, necesitaría la ayuda de alguien que supiera manejar ese tipo de programas informáticos, pero el manuscrito recibiría su porción de gloria en su versión falsa. El original lisiado se recluiría como un enfermo, más su doble no auténtico sería admirado. El ojo experto sabría que aquel manuscrito no era lo que aparentaba. Pero los expertos son pocos.

Pero entonces me vino una idea a la mente. Se trata de una idea que a cualquiera de vosotros os hubiera venido de inmediato, pero a mí no. A mi mente me vinieron ideas de pinturas acrílicas, de pan de oro, de tintes dispuestos en capas espesas. Lo único que no se me ocurrió hasta al cabo de un rato, fue algo que muchos de vosotros tendreis pero que yo no uso nunca: Tipex, es decir tinta correctora.

La tinta correctora jamás la uso. De hecho ni me acordaba que existía, hasta que dando vueltas a todo, me vino a la mente. Le pregunté al vecino, un diácono de Puerto Rico, un diácono amabilísimo. Y resultó que tenía. Con emoción hice unas pruebas en un papel aparte. Y funcionaba. Una vez seca la capa blanca se podía escribir encima. Y así ¡todo se solucionó! El resultado final fue perfecto. En un texto tan largo, era imposible que nadie aguzase el ojo para ver que el papel era un poco más blanco entre algunas líneas.

Di gracias a Dios por supuesto. Y fui, de nuevo, el cura más feliz de la Roma cristiana.

5 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por San Pablo 17.02.11 | 21:16

    No, amigo Job, no soy amanuense. Mis manos prefieren sujetar los libros para su lectura.
    Me alegra mucho tu capacidad para trabajos que a otros, como yo, nos resultan de lo más complicado.
    Buenas noches...

  • Comentario por job 17.02.11 | 16:52

    A mi amigo, Comentario por S. Pablo:

    El grifo quedó como nuevo y teniendo en cuenta que algún experimentado ferretero había profetizado siniestro total del grifo, quedó su profesionalidad y habilidad como "bricolajero" en entredicho. La solución total pasó por visitar a otro ferretero, mostrarle la antigua zapata, pagar 0.60 €, llevarme una cajita de zapatas y alehop.
    A comentario por S. Pablo: No me diga Ud. que también es amanuense porque le devuelvo sus fotos y las llaves de la moto.

  • Comentario por San Pablo 17.02.11 | 16:00

    Pues yo, terminando de hacer el balance de cuentas del año pasado (cosa no menos difícil, considero yo, por el número de horas que me lleva) metí la pata al final de todo y juré en hebreo. Luego puse tipex y sonreí en paz. Es que a lo mejor pueden darse las dos cosas. Un saludo, Job, que no he dicho nada. ¿Ese grifo ya va mejor? Ojala sea así.

  • Comentario por Un asiduo lector suyo 17.02.11 | 12:31

    No sé que cara `pondrá este cura nacionalista gallego cuando vea la excelente carta que el envió un antiguo feligres suyo:
    http://cristoesliberacion.blogspot.com/2011/02/xaquin-campo-freire-la-fe-religiosa-no.html
    Que dios le siga bendiciendo padre Fortea

  • Comentario por job 17.02.11 | 10:33

    Fortea:

    Efectivamente, y digo efectivamente porque en efecto así es, no es irrelevante que Evelyn llorase amargamente al tener conocimiento de que Ud. había emborronado el dibujo artístico. Ni que otra persona, anónima para los lectores, solicitase de Ud. un adelanto del capítulo siguiente para poder conciliar el sueño. Entiendo perfectamente la llorera de una y la congoja de la otra, porque yo mismo tuve la tentación de desplazarme a Roma para contribuir, en la medida de mis posibilidades, a solucionar el embrollo en que estaba Ud. sumergido. Tentación, lo confieso, que logré vencer no sin superar graves dificultades.
    Fortea: Ud. agradece a Dios la resolución con Tipex del churrete chino, pero no especifica si en el momento del estropicio juró Ud. en hebreo o cerró sus párpados, sonrió como un querubín tocando la cítara y exclamó: ¡Gracias, Dios, por este borrón de tinta china tan perfecto!. Porque todo sucede para bien de los que aman al Señor.

Jueves, 31 de mayo

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