La foto es de hace tres años en Colombia.
Antes de que Hans B. Kung tuviera la descortesía de interrumpir mi serie de posts con su doctorado honoris causa, os iba a contar la vuelta del dentista aquel martes ya lejano, exactamente la semana pasada. Sí, nadie se acuerda ya de mis sufrimientos odontológicos. Pero lo cierto es que más que los variados intrumentos del inquisidor-dentista, aunque como ya conté mi torturador pertenecía al sexo femenino, como decía, más que esos instrumentos lo que me dolían de verdad eran los zapatos nuevos.
Al llegar al collegio descubrí que algún tipo de extraño rozamiento, hizo que chocara mi dedo gordo con el zapato de forma que me rompió los calcetines. O mejor dicho, esta vez también me rompió los calcetines. Eso ya me llevaba pasando varios días. Había pensado al principio que sucedía porque los calcetines eran viejos, cosa innegable. Pero entonces comprendí que no, que la culpa no provenía de senectud de los calcetines viejos, sino del zapato nuevo. Gran cosa en un juez es descubir quién es el culpable.
Jubilé esa misma tarde a los zapatos culpables, y el día transcurrió por los senderos bastante trillados del trabajo y la pizza de la noche.
A ver qué sueño esta noche.
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Mas que jubilar zapatos, hay que habilitar un alicate de uñas.
A cierta edad nos pasa que para cortarse las uñas de los pies, equivale a privarse del aliento vital.
Una contorsión no exenta de riesgos, donde el nervio ciático, constituye una espada de Damocles, o más bien, una maniobra de alto riesgo, que puede dejarnos encorvados, convirtiéndonos en una especie de jorobado de Notre Dame para el resto de nuestras vidas.
Hay quienes optan por comprarse un mocasín uno o varios números más grandes. ¡Cobardes!
El reconocido historiador japonés Masiá Rejun Tao. Recuerda que los guerreros ninja acostumbraban degollar a sus adversarios lanzando una patada voladora, con la cual cortaban limpiamente la testa de su adversario, con la sola uña del dedo gordo.
¡Cosa e´no creer!
Teniendo por zapatos las mecedoras que le regaló su madre en Navidad (de la marca MBT, creo que eran), lo más leve que le ha podido pasar es que se le haya agujereado un calcetín
padresito esa foto de Colombia en que parte fue, hay detras de usted, un cielo muy azul limpio y lindo, como siempre, en la mayoria de las ciudades Colombianas, y sus sufrimientos odontologicos son iguales para todos nosotros ya que es la tortura mas temible por lo menos para mi tambien. un saludo Gloria
Señor Currante:
Por el amor de Dios, no facilite Ud. nuevos temas de redacción a Fortea.
Además, estoy plenamente convencido que a Forteíta no le aquejan las mismas prisas y emergencias que al resto de los mortales. Caso contrario, tal como Ud. aventura, nos habría informado puntualmente con pelos y señales y jamás lo ha realizado. Ergo yo me pronuncio sin miedo a equivocarme que Fortea está liberado de hacer pipí y popó. Beatus ille!.
Ya sólo te falta escribir un post contando cuantas veces vas al WC cada día, la cantidad que haces (expresada en grs y en litros), a qué huele y de qué color es.
Padresito:
Totalmente de acuerdo con Ud. La culpa del cambio climático es imputable a Hans Kung y a éste también podemos atribuir el óbito del Papa Clemente XIV, aunque es de dominio público que su fallecimiento fue por causa de su glotonería y enorme voracidad papal. Algunos historiadores atribuyen concretamente a los paninis la última causa de su cólico miserere, aunque otros se desmarcan de tal tesis y apuntan a las pizzas.
Forteíta: Me comunica mi Maestro de Novicios que la vida interior no consiste en propalar si a uno le duele el dedo gordo del pie derecho o tiene uno o varios tomates en su reverendo calcetín. De igual manera, sotto voce, me informa que si Ud. viste de raso blanco y viaja en papamóvil puede levantar envidias en la curia romana, además de correr el riesgo de que todos los paparazzis se ocupen de Ud., carga difícil de soportar por Ud., Forteíta, que aborrece y detesta ser retratado, siempre que no sea ad maiorem gloriam Dei.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo