En la Basílica de la Resurrección (no me gusta llamarla Iglesia del Santo Sepulcro) es donde he pasado bastantes horas. Rezando el breviario, recitando el rosario, haciendo meditación silenciosa, todo ello sentado frente al edículo que contiene el lugar señalado como lugar de la Resurrección.
El último día no sólo me quedé hasta que cerraron la basílica, sino que además como esa noche era una de las noches en las que abrían la basílica a partir de las 23:30, pude ir allí tras la cena y quedarme hasta la una de la mañana. Aquello fue un verdadero regalo de Dios. La basílica, oscura, casi sin gente, recorrida sólo por monjas ortodoxas silenciosas con hábitos negros, era un remanso de paz. Sólo se escuchaban los cantos de los popes orientales, cantos graves, lentos, que resonaban por todas las cúpulas y recovecos de ese laberinto que es la basílica. Cantos interminables en medio del tintinear de los cascabeles de los incensarios, con grupos de ortodoxos santiguándose una y otra vez.
Hacía frío, sobre mi sotana llevaba mi pequeña capa con capucha. Hacía mi oración sentado frente al lugar de la Resurrección. De vez en cuando entraba en el interior de la Capilla de la Resurrección y arrodillado, con la cabeza apoyada en la losa, hacía un rato de oración allí, sin prisas.
Tanto mayor privilegio, cuando la mayor parte de la gente que viene durante el día sólo le es permitido estar unos breves segundos. Pero la noche mostraba un templo completamente distinto. Un templo invadido por la oración, por el ritmo sosegado de la poca gente que estaba allí sólo para adorar a Dios. Nada que ver con el río de turistas que había desfilado por allí todo el día.
(Seguirá mañana.)
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Ya san Agustín en su tiempo decía: ¡Oh venerable dignidad del sacerdote! Entre sus manos el Hijo de Dios se encarna como en el seno de la Virgen. Ellos son más grandes que los ángeles. El mismo Jesucristo le dijo un día a santa Brígida: Yo he escogido a los sacerdotes por encima de los ángeles y de los hombres, y los he honrado sobre todas las cosas. Les he dado el poder de atar y desatar en el cielo y en la tierra. Les he dado el poder de consagrar mi Cuerpo. Si yo hubiese querido, hubiese escogido para tal oficio a los ángeles. Pero yo amo tanto a los sacerdotes que yo los he elevado a este grado de honor. Al santo cura de Ars le gustaba decir: El sacerdote es un hombre revestido de todos los poderes de Dios. Al sacerdote no se le podrá comprender bien más que en el cielo. Cuando celebra la misa, él hace más que si creara un mundo nuevo. Si yo encontrara un sacerdote y un ángel, yo saludaría primero al sacerdote y después al ángel. Too beata Crescencia Höss y Sn Francisco de Asis.
vaya ramblas ahora eres CANONISTA juajua
La burla tiene fea cara, no vale para nada, y si rezuma desprecio entonces ya ..... es odio.
a quien corresponda solo quiero decir a quienes hablan mal de un sacerdote tan especial como el padre Fortea ,Dios tiene una mision para cada uno de nosotros, y la misión del padre es hacer lo que esta haciendo, liberar almas de las garras de Satanas para que alaben a Dios y amen a sus ministros, a su iglesia, hagan obras buenas por los necesitados, ademas de salvar sus almas tendran algo maravilloso buenos pensamientos de todos sus congeneres inluyendo a los sacerdotes
Decía Jesús al pueblo de Israel que no atendió a la predicación de Juan cuando vino y se negó a escuchar el mensaje dado por Jesús, “¿Con quién puedo comparar a los hombres del tiempo presente? Son como niños sentados en la plaza, que se quejan unos de otros: ”Les tocamos la flauta y no han bailado; les cantamos canciones tristes y no han querido llorar”.
Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dijeron: Está endemoniado. Luego vino el Hijo del Hombre, que come y bebe y dicen: Es un comilón y un borracho, amigo de cobradores de impuestos y de pecadores. Sin embargo, los hijos de la Sabiduría la reconocen en su manera de actuar” (Lucas 7; 31-35).
Dios me libre de hablar mal de cualquier sacerdote, Dios me libre de hablar mal de cualquier gente, y si lo hice, me arrepiento. El Reino de Dios esta entre nosotros y se identifica en el Amor, abrid las puertas de par en par y vivelo. La Paz
que si tiene tiempo es porque no tendrá nada que hacer, que si se la pasa orando es porque no convive con los demás, que si convive a qué hora rezará, que si es nuevo en la parroquia estaba mejor el anterior, que si se va de la parroquia algo habrá hecho para que lo cambiaran, que si va mucha gente a su iglesia es porque les da por el lado, que si va poquita es porque no los motiva y se le van, que si hace larga la misa debería hacerlas cortas, que si las hace cortas es porque ya se cansó, y que si un día se nos muere el padre: ¿Quién ocupara su lugar?”.
A veces uno se vuelve sumamente duro con los sacerdotes, como si la ordenación sacerdotal invalidara en los hombres las flaquezas humanas, para cualquier persona siempre será más fácil querer ser servido antes que servir,
hablando de este modo, criticar en lugar de admirar….
En una de las clases que llevo en el Instituto Bíblico mi maestra del Evangelio de Lucas compartió con nosotros una enseñanza que se llama “en la banca”, y a grandes rasgos nos decía lo que comenta mucha gente: “si el sacerdote se tarda mucho en la homilía es porque no se quiere ir, si se tarda poquito es porque no supo qué decir del evangelio, que si es joven dicen que es muy joven, que si es viejo dicen que ya no está en edad, que si es muy alegre es porque no le interesa guardar la figura, que si es muy serio dicen que es demasiado severo, que si se detiene mucho en la confesión es porque le gusta meterse en la vida privada de la gente, que si se tarda poco es porque no le interesa, que si llega antes de tiempo para oficiar misa es porque es muy desesperado, que si llega tarde es porque no es considerado con el tiempo de los demás, que si no me puede atender es porque no tiene tiempo para los demás
Oh Dios eterno y omnipotente, mira el rostro
de tu Cristo, y por amor a Él, que es el Sumo
Sacerdote eterno, ten piedad de tus sacerdotes. Recuerda
Dios misericordiosísimo, que no son sino unos seres
humanos, débiles, frágiles. Renueva en ellos la gracia
que han recibido por la imposición de las manos del Obispo.
Guárdalos cerca de Ti, para que el enemigo no prevalezca
contra ellos; en medio de las persecuciones, criticas, insultos
del enemigo que los odia; dales amor, protección
a fin de que nunca hagan nada que desdiga
en punto alguno de su sublime vocación.
Oh Jesús, a Tí ruego por tus sacerdotes fieles y fervorosos;
Oh Jesús, a Tí ruego por tus sacerdotes infieles y tibios;
por tus sacerdotes que laboran en casa o fuera encampo de misión;
por tus sacerdotes que son tentados;
Por tus sacerdotes desamparados y tristes;
por tus sacerdotes jóvenes; por tus sacerdotes
enfermos...
Padresito:
Ha repetido Ud. el mismo artículo de ayer, cambiando, éso sí, la fotografía.
En mi vida he conocido a bastantes sacerdotes. Cada uno hijo de su madre, aunque en algunos casos se dió la circunstancia que eran hijos de la misma. Conocí a un sacerdote que decía: "En mi iglesia no manda ni Dios". Otro, éste anglicano, me comentaba: "Yo no me hago católico porque los curas católicos trabajan más; yo únicamente celebro misa los domingos". ¡Vaya tropa!.
Conocí a otro, de nombre Alberto, que dió la vida por su gente y por la que no lo era. Hoy es nonagenario y hasta los ateos inclinan con reverencia su frente ante la presencia de Alberto. Hay popes y papas de toda índole. Pero como Fortea no hay ninguno. Es único e irrepetible. Si algún pero me viese obligado a poner en evidencia de Fortea, sería que no para en poblado, en parroquia definida. Por ello, me recuerda el verso libre, el febrero de 29 días y el año sabático. Donde hay patrón, no manda marinero. ...
Alabado Sea Dios en su alma P.Fortea. Esta foto lo dice todo, bendito Sea Dios por esta lluvia de bendiciones para ud. y nuestra iglesia. Solo imaginarme toda esa escena es como estar en medio de un desierto, aunque el frio de la noche acosa el alma como las virgenes prudentes con su aceite velando y esperando la venida con ansiedad. Solo q a ud. se le ve muy, muy sereno. Gracias por estas fotos y tenga un feliz regreso a donde diga lo diriga la Divina Voluntad. Recibo su Santa Bendicion, una hija.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo