La foto es de una comida en el Notre Dame Center Institute de Jerusalén tras el simposio. Mi conferencia fue toda ella acerca de la interpretación a dos versículos sobre María Magdalena. No deja de ser curioso que dos versículos de la Biblia me hayan hecho viajar 2.300 kilómetros. Cuando leí por primera vez esas líneas nunca pensé en la serie de causas y efectos que iban a provocar en mi vida.
Había hecho ya un viaje a Israel en 1999, antes de la segunda intifada, como capellán de un grupo de norteamericanos. En ese viaje recorrimos todo el país. Pero esta vez me quería centrar en la ciudad santa, Jerusalén y sólo Jerusalén.
Quería que este segundo viaje a Tierra Santa consistiera en rezar en la Basílica de la Resurrección y en pasear por el casco histórico. Un día para el simposio, dos días de oración y recorridos por Jerusalén, comiendo algún falafel en cualquier lado.
No albergaba ninguna pretensión de ir a todas las iglesias, ni nada por el estilo. Sólo quería rezar horas y horas en la basílica donde resucitó Nuestro Señor.
Aunque el hombre propone y Dios dispone. Pues por razones ajenas al simposio, que no voy a exponer aquí, sí que tuve que hacer varias cosas en los días previstos sólo para la oración. Asuntos que me llevaron a aceptar una prórroga de dos días más en mi estancia (tuvieron que pagar entero otro billete de avión), pero que me dejaron sólo parte del último día para mi propósito original.
Debo decir que esos asuntos fueron asuntos gozosos, gracias a los cuales pude conocer aspectos jerosolimitanos que de otra forma no hubiera podido hacerlo.
(Seguirá mañana)
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AAGGGGGGGGGGG.
Caramba, no pedía yo el mismo contenido de información que le expuso al Patriarca, pero unos apuntes en síntesis de su exposición, si.
Nada, que esto no tiene remedio............
¿No tiene remedio? ¿O sí?
Posiblemente si queremos le ponemos remedio, y observo que tiene usted unas prebendas, que no tiene nadie.
Que se pasa dos días más por el mundo "alante", sin volver a su puesto de trabajo y ....como si nada...
Sigo sin saber cual es su figura en la Iglesia .
Padresito:
"Entre fogones anda Dios", decía Sta.Teresa. Y decía bien. De ahí proviene la noble afición de Fortea por el arte del buen yantar. Ayer Fortea comió falafel. Es decir, garbanzos con ajo, rodaja de pan, perejil picado, pimienta negra, pizca de sal, pan rallado, aceite, más la fórmula secreta de cualquier chef que se precie como tal.
Fortea, por tanto, es como cualquiera de los mortales. Con dos diferencias; una, que siempre tiene buen apetito y dos, que para localizarle en el mundo mundial hay que utilizar GPS. Este hombre necesita como el comer de unas largas vacaciones.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo