Bueno, al final, hoy me ha encontrado con la persona con la que tenía una cita la semana pasada. Esa cita interrupta a la que nunca llegó. Resulta que él la había apuntado para el martes, mientras que yo la apunté para el lunes. A mí me gusta decir la última palabra, así que le dije: ¡pues el que te equivocaste fuiste tú!
La comida en su facultad, en la que es vicedecano, fue agradable. Hay que hacer notar que la comida cuartelaría de las facultades es comparable a los almuerzos cistercienses de mi collegio. O sea, que pecar de gula se hace muy difícil.
Mañana parto para Estados Unidos. Hoy se impone acercarse a la librería para ver qué novela escojo para el vuelo de avión, un vuelo inacabable de diez horas. He decidido en los próximos años ir leyendo todos los premios Nobel de literatura, en sentido regresivo. Es decir, empezando por los últimos. Ya que me parece que ahora el comité sueco tiene más elementos para tomar la decisión y una visión más multicultural que cuando comenzaron a dar premios.
Ya os contaré cómo es viaje por esa larga lista. Necesitaré muchos viajes de avión, muchas tardes sosegadas de domingo, muchas noches de agosto, para llegar al final. Pero al blog pongo por testigo de que mañana comienzo.
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Me imagino que un gentil caballero como lo es su persona, no viaja en otra cosa que no sea business.
Porque en clase económica suelen viajan algunos, que merecerían cruzar la mar en chalupa, y azuzados por Escila, y Caribdis.
Los hay en tres categorías: Los de cubicaje generoso, los impenitentes que invaden gálibo ajeno, y los insufribles que acomodan toda clase de bártulos en los escasos recovecos, del ya de por sí escaso espacio habitable.
No bien alcanzada la altura de crucero, comienza la política de fronteras móviles, con el transcurrir de las horas, uno se va dando cuenta que el ocasional compañero con alma de bandeirante, es poseedor además de una conciencia más complaciente que la nuestra
Cómprese un Bruguera de bolsillo.
Trae buenos títulos.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo