Recuerdo que una vez hablando de mis viajes a América, cierto clérigo me dijo que para qué iba, que allí ya había sacerdotes, que les predicaran ellos.
Yo le di una respuesta diplomática y humilde. Pero también le dije que si hacía esos viajes, era porque veía sus frutos.
Nadie tiene más aversión que yo a dejar la vida regular que reina allí donde vivo, mis costumbres, mi vida dedicada al estudio y la escritura, y aunque suene a pretencioso, a la creación.
Para mí nada se parece más al Edén que una casa bonita donde uno pueda trabajar con tranquilidad, con tiempo. Nada me parece más turbador que el continuo cambio, que los viajes inacabables, especialmente allí donde hace calor. Hay lugares de un calor húmedo agobiante. Si encima hay mosquitos, la cosa se redondea.
Pero sí, viajo. Nadie me obliga a ello. Yo me obligo.
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Recien llego de un viaje que fue a la selva-subtropical,en donde si hay mucha humedad y mosquitos en cantidad infinita,un calor que llega a los 50º y sí un verdadero infierno, pero lo de mi viaje es por motivo de supervivencia voy a comprar, de paso veo el paisaje y los Ríos que tienen agua y me llamó la atención porque a veces suelen estar seco y si ya tienen agua es peligroso en tiempo de mucha lluvia entre diciembre y febrero porque crecen mucho y a veces se llevan los puentes y puede ser horroroso ver una indundacion.Así es los caminos nos unen por motivos comeciales me unio por unas horas este breve pero fructifero viaje ya que algo logre comprar,antes venian muchos turistas a Bermejo-Bolivia por lo economico porque de lindo hay muy poco, yo aproveche para estar con mis hijos y mi familia que eas mi lugar favorito con quien estar y despues compartir con Usted estas escrituras.Bendiciones ,una vez viniendo de Bermejo-Bolivia conocí unos franceses y me hice muy amiga de ellos.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
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