Mañana partiré a varios países a dar conferencias. Los viajes suelen dar envidia a algunas personas. Pero esas personas suelen olvidar el pequeño pago de sufrimiento que tienen esos viajes.
La tensión de un atasco en la autovía que lleva al aeropuerto. Dado que en este viaje tendré muchos viajes a muchos aeropuertos, esta tensión se repetirá unas diez veces por lo menos.
Después las esperas en las terminales. Horas y horas de esperas tratando de ocupar el tiempo. Después las demoras en la partida. De nuevo otro coche que te espera, atascos, desplazamientos hasta llegar a un punto de destino. Punto de destino que sé que abandonaré al día siguiente.
A esto se unen las semanas enteras en que, por falta de tiempo, uno no puede pasear ni un solo día ni quince minutos.
Las maletas perdidas, la butaca del pasajero de delante que no te permite leer, y sobre todo el desfase horario.
Hay muchos misioneros que este tipo de viajes les afecta al estómago. Afortunadamente, yo no siento desarreglo alguno. En cierto modo, cada vez me acostumbro más a este tipo de penitencias. Aunque os aseguro que diez horas de vuelo no es algo a lo que uno se acostumbre con facilidad. Pero no viajo por placer, sino para predicar.
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Que lindo a veces los viajes de placer suelen ser para conocer lugares y por que no viajar con la imaginación mientras se esta viajando, el olor de las flores, los pajaros y su trino, los colores del cielo, la poesia del atardecer y anochecer con las estrellas del universo.Todo un viaje es un tema para hacer y es tan cansador que lo mejor es tomarse una ducha en el hotel y compartir con los conferencistas y la gente que organiza todo,en fin la vida es toda una ganancia si es hecha con el Señor , que belleza.Siento que Dios y su Madre la Virgen María lo acompañan donde quiera que Usted vaya ,Bendiciones.
P. Fortea Dios le acompañe y haga que su predicacción de muchos frutos.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo