Hoy hemos tomado unas pizzas unos cuantos amigos en mi casa. Risas, bromas, coca-colas, siete personas llenando el poco lugar libre del pequeño saloncito. Ya no nos veremos en muchos meses, en Navidad de nuevo. Quedan muy buenos momentos en mi recuerdo de este verano. Todavía me acuerdo cuando llegué a mediados de junio. Parecía que el verano sería inacabable. Era un capital de tiempo tan grande. Ahora se ha agotado. El tiempo ha cambiado. Hace fresco. El viernes parto.
Siempre tengo la sensación de que el año acaba no el 1 de enero, sino en septiembre. En septiembre tengo la sensación de la caducidad del tiempo, de cambio de ciclo, el frío que comienza es como el final de un año que agoniza.
Los buenos momentos los recordaré. Mentiría si dijera que ha habido malos momentos, o amargos. Ha sido un verano únicamente cargado de dulces higos, de sabrosos melocotones, de bellos atardeceres cenando en el campo, de formidables veladas de cine con los amigos. Gracias, Señor.
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No voy a negar que yo sí siento envidia... cómo quisiera decir lo mismo de mi verano. Pero también me alegra saber que si hay paz, convivio y alegría para los demás. No por eso dejaré de darle gracias al Señor por la alegría del P. Fortea.Y también por lo que a mí toca. Gracias Señor por todo lo que me diste este verano. Por tu providencia que nunca nos abandona. aunque nos arda el estómago, estamos vivos, tenemos tu gracia. ¿qué mas necesitamos?
El Padre sólo escribe su experiencia; qué hay de malo en ello? Job, en todo tienes que hallar algo negativo?
Escribe tu tambien sobre lo dulce de tu vida. Seguro que hay cosas amables en tu vida. Estoy segura. Comentate algo de cómo la pasas de bien con tus amigos. Todos nos alegraremos.
Qué mala es la envidia.
Padresito:
Leo en su epístola de Ud. a los internautas: "Ha sido un verano únicamente cargado de dulces higos, de sabrosos melocotones, de bellos atardeceres cenando en el campo, de formidables veladas de cine con los amigos. Gracias, Señor".
Reflexiono antes de continuar tecleando. ¡Y como para no dar gracias, Forteíta!. En habiendo suculentos dátiles, frescos higos, sabrosos melocotones, plácidos atardeceres y nocturnas sesiones de cinema, cualquiera exclamaría: ¡Qué bueno eres Señor!. Levantemos aquí tres tiendas; Una para Tí, otra para Moisés y otra para Fortea!.
Y al resto que les den morcilla. O ajo y agua, y si se molestan les quitamos el agua. ¡Gracias, Señor, por el ajo!. Y que no falte. Y gracias también, Señor, por el ardor de estómago propiciado por el ajo.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
Juan Fernandez Krohn
José de Segovia Barrón
Alejandro Córdoba
Ana Bou
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo