Blog del Padre Fortea

Hoy sí que toca Arregi

05.09.10 | 21:30. Archivado en Con clave
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Yo creo en el progreso de la Teología. La Teología no es una mera repetición del pasado. Existe un progreso en la Teología. Además, en la Iglesia siempre debe haber espacio para todas las tendencias, siempre y cuando estas tendencias no sean incompatibles con la Regla de la Fe. Nosotros debemos mantener inalterada la Regla de la fe, escribió San Ireneo en el siglo II.

Ahora bien, lo que se ha dado en llamar teología progresista tiene el problema de que supone una ruptura con esa Regla de la Fe. De ningún modo estoy en contra del progreso, pero si el progreso es hacerse al mundo, eso no es progreso. Para eso nos podíamos haber ahorrado millares de mártires.

Dicho lo cual, me llama la atención que los curas progresistas enarbolen la bandera de la libertad. No es un comentario retórico, lo digo en serio: me llama poderosamente la atención. Y me sorprende porque cuando estos curas progresistas, en el pasado, han sido nombrados rectores de seminarios, vicarios episcopales, priores, abades y similares no han dejado el más leve resquicio al disenso a los que ellos consideraban miembros de la Iglesia que ya había pasado.

Los curas progresistas, que siempre estuvieron en contra de los cargos, cuando obtuvieron esos cargos, actuaron sin piedad. Si alguien ha actuado sin compasión, han sido ellos. En algunos lugares esta postura de no admitir disenso, ha durado durante cuarenta años seguidos. Y en muchísimos sitios durante treinta años. No hace falta decir que la teología progresista es muy mala para las vocaciones. Da la sensación de que los párrocos más fieles al magisterio, suelen llevar más vocaciones al seminario y a la vida religiosa. Aunque quizá me equivoque y sea un efecto óptico. Pero no es sólo una cuestión de número, sino que además durante treinta años en algunos lugares los seminaristas que no congeniaban con la línea pastoral de los formadores, eran expulsados sin darles otra razón que su mentalidad retrógrada. No cuento casos, porque sería un no acabar. Pero recuerdo especialmente a un novicio ejemplar benedictino al que al acabar todos los años del noviciado se le puso con la maleta en la calle, porque en la votación general la facción progresista de los religiosos se le consideró que era un típico representante de la línea del Opus Dei. De este amigo mío, me cuesta no dar detalles, porque es toda una historia. Pero resistiré y seguiré haciendo una semblanza general sin entrar en casos concretos.

Y es que podría seguir con una lista interminable de párrocos, profesores y otros cargos, a los que he conocido personalmente, y que fueron echados sin otra razón que el ser considerados de una línea pastoral ya superada. Se marcharon en silencio, sin hacer ruido, obedeciendo como siempre habían hecho. Insisto, no hablo de oídas. Hablo de los casos que he conocido.

Y es que las así llamadas, mal llamadas, derechas eclesiales siempre han obedecido. Lo contrario ha sido excepcional. Pero ay de aquél que ose tocar el más mínimo cargo de las izquierdas eclesiales. Ay de aquél.

Por eso me sorprende es la cara con la que los mismo jacobinos que han aplicado la ley de la apisonadora sobre clérigos, laicos y templos (me refiero a los templos materiales), en los últimos veinte años salen una y otra vez con la historia idílica esta de la libertad. (Seguirá mañana)

11 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por YO 09.09.10 | 02:51

    Algún día sabré si Fortea es Fortea o es Guerrera de la Luz.

  • Comentario por vicalver 09.09.10 | 00:08

    Otro retrogrado que hace muy buena compañia con el tal fernandez de la cigueña. Igual de intolerantes y cavernicolas.

  • Comentario por Plácido Talante 08.09.10 | 11:39

    Padre, ¿podría contarnos algunos de estos casos que se vivieron durante los años de la dictadura progre? Hay cosas que no deben caer en el olvido o no tardarán en jugar al victimismo aprovechando la ignorancia de los más jóvenes.
    Gracias.

  • Comentario por Cero 07.09.10 | 18:45

    Diálogo hace falta siempre. Pero llevamos 40 años escuchando mensajes de rancio progresismo que han vaciado las iglesias y los seminarios. Ellos nunca escucharon, siempre criticaron a quienes opinaban distinto como si fueran fanáticos. Y el problema de Arregui no es de libertad de expresión, que esa no se la quita nadie, sino de heterodoxia, de salirse de la doctrina de la Iglesia. ¿Que no comulga con ella? Pues se cuelgan los hábitos y a casa. Pero ir en contra de la doctrina, de los dogmas y de la fe es pecaminoso.

  • Comentario por Cicuta 07.09.10 | 00:23

    Fanatismo hay en todos los lados, derecha e izquierda. Cuando falta el amor y respeto por el otro, da igual llevar Clerigma que ir en vaqueros... Por eso el que esté sin pecado que tire la piedra. Hace falta mucho más diálogo en la Iglesia y más comprensión. Y esto para ambos lados.

  • Comentario por Miguel González (Atrio Libre) 06.09.10 | 17:31

    La progresía andante tiene un irremediable ramalazo totalitario, lo llevan de serie. Tienen el mismo sentido instrumental de la democracia que sus primos de zumosol políticos o ideológicos: la democracia sirve para que ellos lleguen al poder, una vez ocupado, ya no hace falta. Más bien estorba porque los otros no saben de democracias. Es así de jocoso pero así de sencillo y real. La progresía andante está podrida. La conozco por dentro y no me merece ningún respeto. Siempre hay despistados y gente de buena fe, pero no se hagan ilusiones: su fin es destruir la Iglesia. No hay otro fin para ellos y en ese sentido no son una sensibilidad más dentro de la Iglesia sino unos impostores.

  • Comentario por Oscar 06.09.10 | 17:29

    Yo estoy de acuerdo.
    Lo que se expone está bien fundamentado, podrá haber matices para discutir, pero los detalles no invalidan el tema central que se plantea.
    No es posible que la iglesia Católica siga siendo lo que es, si cada uno de sus integrantes quiere aplicar o imponer su propia interpretación de la escritura, a la luz de las necesidades temporales, las cuales son siempre cambiantes.
    Este tipo de doctrinas, encubre el propósito de disgregar la unidad de la iglesia, so pretexto de una libertad de conciencia, que de hecho siempre ha existido, puesto que la religión a diferencia de las sectas, no condiciona la conciencia, siempre la decisión de cada acto esta en nuestras manos.
    La historia, el caso citado, y este mismo sitio es la prueba.

  • Comentario por José Manuel 06.09.10 | 11:23

    Estoy totalmente de acuerdo con su comentario. Me ha tocado vivir en mis carnes lo que usted cuenta. Soy de los que se formó en el seminario en los años 90, el cleriman había desaparecido, lo que se llevaba era el pantalón vaquero, melenita, rollo guay... se perdió todo tipo de identidad. Los que buscabámos otra línea fuímos rechazados, se burlaban, nos arrinconaban.

    Tantas secularizaciones ha sido en parte por esta forma de vida... todos los que no compartiamos este modo de vivir eramos arcaicos, olíamos a rancio... la de gente que se ha rechazado, la de gente que se ha ido impotente sin poder ni siquiera defenderse... todos teníamos inclinaciones al Opus o a los legionarios...

    Mira los seminarios como están, mira el clero que se ordenó en los años 90 y 2000...

    Gracias a Dios han cambiado las cosas... pero va a costar mucho levantar esto. Ha faltado autenticidad.

  • Comentario por Gonzalo del Mar 06.09.10 | 10:54

    Agamenón, no sea usted tan arrogante, pretendiendo saber de lo que yo soy capaz, sin conocerme en absoluto. Aquí no se trata de ser fiel al Magisterio; supuestamente los obispos o directores de seminario de izquierdas a los que alude el P. Fortea como intolerantes, también actuaban conforme al Magisterio. Le recuerdo que al Magisterio se le puede ser infiel por la izquierda y por la derecha. De lo que yo hablaba es de que no se justifica un mal con otro mal. ¿Puede usted entender esto? Espero que sí.

  • Comentario por Agamenón 06.09.10 | 08:51

    Gonzalo del Mar, ¿es usted capaz de entender que no es lo mismo echar al que es fiel al Magisterio precisamente por ser fiel al Magisterio, que echar al que se opone al Magisterio porque no le da la real gana de ser fiel al Magisterio y además hace de su rebeldía una bandera?

    No, no parece capaz de entenderlo.

  • Comentario por Gonzalo del Mar 06.09.10 | 08:42

    Supongo que lo que cuenta es cierto supongo que no le parecerá bueno ni humano ni evangélico ese modo de tratar a los que piensan y sienten distinto a nosotros, sobre todo cuando las consecuencias de nuestras decisiones suponen un grave perjuicio para la vida de otras personas. Por eso, no me parece justificable el mal que reciben unos con el que antes hicieron otros.

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