Siempre que había estado en Nueva York, había estado esencialmente en Manhattan. Pero en este viaje he recorrido días y días esos reinos cuyos nombres han sonado en mi mente desde pequeño de forma misteriosa: Bronx, Queens, Brooklyn.
La gente de mi generación pertenecemos a Nueva York, como los de otra generación pertenecieron a Roma aunque vivieran en la Galia. Y Nueva York bajo una gran tormenta de nieve era magnífica, era otra urbe.
En mi memoria queda grabada la imagen de un Puente de Brooklying entre nieblas, bajo el frío, invadido todo por la nieve, casi sin tráfico.
Viernes, 1 de junio
Padre Fortea
Manuel Mandianes
Pedro Tarquis
Religión Digital
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Alejandro Córdoba
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Asoc. Humanismo sin Credos
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